Entrevista al grupo musical Kimkache, TraiguénMúsica para la ResistenciaPor Kolectivo Lientur*/ 30 de noviembre de 2003Los nombres de Rafael y Pascual Pichún Collonao nos remiten de inmediato a la lucha de la comunidad de Temulemu por la defensa de su territorio. Nos remiten al Fundo Santa Rosa de Colpi, a la Forestal Mininco, a la lucha contra Agustín Figueroa y a extenuantes jornadas de movilización y resistencia en aquel combativo punto geográfico del territorio nagche. Hijos del reconocido lonko de Temulemu Pascual Pichún, ambos jóvenes a sus cortos 21 y 22 años respectivamente, ya han debido soportar -por temporadas no muy cortas- los rigores de la prisión política debido a su activa participación en el movimiento de resistencia mapuche.
Actualmente, ambos cumplen bajo arresto domiciliario una condena de cinco años que la justicia chilena determinó en su contra por su presunta responsabilidad en un atentado incend iario contra un camión de servicios forestales. Ellos antes lo negaban. Hoy lo siguen haciendo, pero agregan que será la historia, en último caso, quién los juzgará sobre la legitimidad de sus acciones y no los magistrados que integran los “racistas” tribunales de justicia chilenos. Ambos se encuentran en su comunidad, la “Antonio Ñiripil”, ubicada a unos 20 kilómetros al sureste de Traiguén, junto a su familia y también a su padre, el lonko Pascual, también perseguido insistentemente por la justicia, absuelto en el mes de abril de cargos de terrorismo, pero vuelto a perseguir por los fiscales del Ministerio Público y condenado finalmente por “amenazas” el pasado 27 de septiembre en una corte de Angol.
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Allí, ambos jóvenes comparten con sus demás hermanos el tiempo y las labores propias de la vida en el campo, impedidos eso sí de alejarse más allá de 100 metros de su casa, restricción que ambos se toman con más ironía que marcialidad debido a que –por ejemplo- el indispensable baño les queda a más de 120 metros de distancia. “Estamos judicialmente impedidos de ir al baño”, comenta Rafael entre risas y demostrando un sentido del humor a prueba de balas. “En todo caso igual nos movemos libremente, ya que el domicilio de un mapuche es su comunidad y no sólo la casa donde uno vive”, agrega en seguida y mucho más serio, su hermano Pascual.De esta forma transcurren los días de ambos jóvenes, estudiando, leyendo, trabajando la tierra, ayudando a sus padres y también cantando. Si, cantando, porque existe una faceta en la vida de ambos que muy poca gente conoce y que les ocupa, hoy en día y para ser sinceros, gran parte de su escaso tiempo libre. Nos referimos a su trabajo artístico, ligado a la creación musical en el grupo mapuche Kimkache, integrado por ambos y también por otros miembros de su extensa parentela familiar. El grupo nació originalmente en Chol-Chol nos cuentan, durante la estadía de ambos en el Internado del Colegio Guacolda y además está integrado por otros dos de sus hermanos. Sobre esta veta artística conversamos en exclusiva con Rafael y Pascual en una visita realizada por Azkintuwe recientemente a su comunidad.
- Hermanos, por qué no nos cuentan cuáles son los orígenes del grupo Kimkache.
Bueno, nosotros partimos hace unos tres o cuatro años, en el Internado del Liceo Guacolda de Chol-Chol. Allí siempre andábamos cantando y todos mis hermanos, con el peñi Painemal, el Nelson Painemal, formamos nuestro primer grupo una vez que había una presentación o un acto cultural en el Liceo. Se llamaba Newen Mapu, pero era casi de pura música andina, por lo que al poco tiempo lo dejamos, nos provocaba problemas de identidad… (risas). Luego decidimos hacer algo más mapuche y nació Kimkache, estábamos en tercero o c uatro medio. Entonces empezamos a participar en las peñas, en actos culturales y a cantar en los hogares universitarios, apoyando al movimiento estudiantil. Desde entonces no hemos parado de hacer música.
- Ustedes participaron de un Encuentro Cultural en Bariloche, el año 2002. ¿Cómo fue eso?.
Si, gracias al contacto que teníamos con los peñi estudiantes de Temuco, nos invitaron durante el verano a presentarnos a Bariloche, en el Puelmapu. La actividad a que nos invitaban era un Encuentro de Arte y Pensamiento Mapuche que organizaban los estudiantes mapuche y jóvenes de Bariloche. Allá estuvimos varios días, en la actividad y también visitando algunas comunidades. Fue bueno ese viaje, pudimos conocer a nuestros hermanos de pueblo y también presentar nuestro trabajo. Fue nuestra primera presentación internacional, se podría decir, y la última también, ya que de regreso a Traiguén, a las pocas semanas fuimos detenidos con mi hermano y encarcelados.
-¿Ustedes fueron detenidos al regresar del Puelmapu?.
No, al tiro no. Pero si a las pocas semanas. O un mes después si no me equivoco. Los mismos peñi y lamngen que habíamos conocido en Bariloche luego nos vinieron a ver a la cárcel, ellos habían venido a la segunda parte de esta actividad y que se organizó en Temuco este año, y como se acordaban mucho de nosotros nos fueron a ver a la cárcel. Cuando estábamos presos era emocionante saber que los peñi y lamngen nos venían a visitar desde tan lejos.
-¿Cómo influyó la cárcel en el trabajo musical del grupo?.
Bueno, la cárcel nos dio más tiempo para crear… (risas), aunque las condiciones no eran muy buenas. Hablando en serio, el tiempo que pasamos en la cárcel tratamos de aprovecharlo en crear nuevas canciones. Las mismas vivencias que teníamos, las cosas que enfrentábamos iban determinando de una u otra forma la temática de nuestras canc iones. Hicimos harta música en prisión, con una guitarra y un par de otros instrumentos, pero hicimos música. De hecho grabamos un cassette con cerca de 15 temas para nuestra agrupación. Son temas que hablan de resistencia, de lucha, de no rendirnos, de no bajar los brazos. El sonido no quedó de los mejores pero la letra nos dejo conformes. Esas canciones ahora queremos trabajarlas mejor, ya que en la cárcel era imposible hacerlo.
- Algunas de esas canciones las hemos escuchado, suenan incluso en programas radiales mapuche. En Santiago, por ejemplo. ¿Lo sabían?.
Si, algo nos habían contado. Es que nosotros copiamos varios cassettes con las canciones y cuando algún hermano venía de visita a la cárcel, le pasábamos una cinta. Quizás algún peñi o lamngen que nos visitó en Traiguén se llevó una copia y la pasó por la radio. Nos parece bien si la gente las escucha. Nos interesa dar a conocer nuestro trabajo musical, pero no nos interesa entrar al tema comerci al o del folclore mapuche. Nosotros somos un grupo vinculado a la resistencia. Nosotros siempre decimos que los movimientos de lucha, sociales, deben acompañarse del arte, de la creación artística y esa es la pega que queremos hacer también. Y como nosotros pertenecemos al movimiento mapuche, queremos también aportar con la música que hacemos, música que no es tradicional aun cuando sus raíces y las temáticas si lo son.
- ¿Por qué dicen que vuestra música no es tradicional?.
Porque no es música mapuche tradicional. Es música mapuche con instrumentos del folclor latinoamericano, como la guitarra, el bombo, pero también la pifilka y la trutruka. Tratamos de rescatar algunos instrumentos del winka y adaptarlos a nuestros temas. Nos gusta la música latinoamericana, Sol y Lluvia, Inti Illimani, grupos así y nuestra música camina por ese lado. Como dice nuestro nombre, somos Kimkache, le robamos conocimient o al winca para usarlo nosotros. Como lo hizo Lautaro en otros tiempos.
- ¿Cuáles son las proyecciones que le ven a su trabajo musical?. ¿Tienen aspiraciones mayores con el grupo Kimkache?.
Nos interesa hacer nuestra música y que sirva para fortalecer la lucha de nuestro pueblo. Nosotros nos sentimos parte de esa lucha, somos kona también. Nuestro sueño es que ojalá que cada peñi o lamngen que lucha pueda tener un cassette de nosotros. Aunque sea pirateado, pero que lo tenga. Ahora estamos arrestados en la casa, pero igual hay más libertad que en la cárcel para poder trabajar nuestra música por lo que pensamos poder grabar este año un mejor cassette con nuestras canciones. Al menos contamos con más instrumentos y con equipos para poder grabar de forma más decente. Por ahora esa es nuestra principal aspiración artística.
* Artículo publicado originalmente en el Periódico Azkintuwe, Nº1, Octubre de 2003.