CONGRESO LATINOAMERICANO DE ESCUELAS DE TRABAJO SOCIAL "La Globalización y su Impacto en el Trabajo Social hacia el Siglo XXI"
Santiago de Chile, 9 al 13 de Noviembre de 1998
TITULO DE LA PONENCIA
"Reflexiones sobre la constitución de Prácticas Sociales Interculturales Indígenas en el contexto urbano de Santiago"
Juan Pablo Venegas Gormaz, Tesista de Trabajo Social UTEM
Eje Temático: Formación e Identidad Profesional.
Sub Eje Temático: Diversidad Cultural e Identidad Profesional.
Tipo de Trabajo: Investigación Cualitativa
El presente texto tiene como propósito abordar el desarrollo de una Perspectiva Intercultural Indígena en el Trabajo Social de la Región Metropolitana. Lo anterior desde la constatación del cambio en el proceso de crecimiento de las comunidades indígenas chilenas, lo que plantea un desafío en la comprensión de los procesos de conformación identitarios de estos pueblos, en el marco del proceso sociopolítico vivido por Chile en los últimos ocho años.Procuraremos introducirnos en la problemática indígena urbana1, desde el análisis de la situación actual de sus pueblos2 a nivel urbano y la propuesta surgida desde la Perspectiva Intercultural Indígena, referente teórico metodológico elegido para establecer ejes centrales que permitan el desarrollo e implementación de Practicas Sociales Educativas Interculturales Indígenas.
La perspectiva de una Práctica Social Intercultural e Indígena, se sustenta en el abordaje crítico hermenéutico de la realidad chilena y la cosmovisión indígena, poniendo especial énfasis en el valor adquirido por una ética pluralista que promueva la diversidad como principio fundamental de un ejercicio profesional pertinente a un contexto Intercultural.
INTRODUCCIÓN
El contexto de relaciones sociales en que nos encontramos inmersos se encuentra colonizado por lo "global", la globalización es hoy la argumentación para justificar y dar respuesta a todas las paradojas de lo cotidiano, como los procesos de inclusión-exclusión en la ciudad, el fenómeno del consumismo, la hibridación cultural, la desigualdad social y otros. Al parecer, para poder comprender el cambio social en el presente es imprescindible analizar la compleja relación entre lo global y lo local, "la lucha por la identidad y el territorio no es asunto del pasado, sino expresiones políticas que se proponen defender la variabilidad social, la autodeterminación y la soberanía, todas ellas manifestaciones amenazantes para el nuevo orden mundial. El desprecio por lo local puede verse como otra forma de ideología y/o como una manifestación de poder (...)3. Hoy las problemáticas de lo local no se han agotado, al contrario renacen y reviven en el marco de la disputa por un espacio donde ya no hay espacio vacío.
Creemos que la globalización obviamente ha cobrado una dimensión ideológica, entendiendo que las modificaciones sufridas en la estructuración objetiva del mundo (medios de producción, por ejemplo) y en la experiencia subjetiva del mismo (creación de realidad por los medios de comunicación) han contribuido a ver la globalización como un proceso homogeneizador, sustentado en los argumentos del triunfo de un modelo económico, una forma de pensamiento y un estilo de vida únicos.
Es aquí donde debemos mostrar los "mitos" existentes en estas argumentaciones y buscar lo latente en ésta legitimación del fenómeno globalizador. Marjorie Ferguson nos interpela diciendo "habría que considerar con prudencia la palabra "globalización", en tanto es posible integrante de modalidades discursivas que forman parte de un dispositivo massmediático que contribuye a deshistorizar los acontecimientos mundiales, proponiéndonos un mundo global cuyas asimetrías, contradicciones y desigualdades aparecen naturalizados ante la velocidad de la información y la presunta racionalidad de los mercados".4
Frente a estos procesos hay que resaltar su contraparte, es decir, la existencia de una simultaneidad de procesos de diferenciación junto a los de homogeneización, manifestándose fundamentalmente en el surgimiento de regionalismos, nacionalismos, localismos, y "fundamentalismos" que forman parte de la reivindicación y el subrayado de las alteridades. Hay situaciones en que el núcleo de las reivindicaciones es colocado en las diferencias culturales e identitarias entendidas como inmutables, llegando a cuestionar una posible inclusión en el colectivo nacional.
Desde una perspectiva universalista se tiende a promover formas de integración y asimilación de lo local en lo global, en tanto desde una mirada particularista, se tiende a mirar las diferencias como irreductibles instaurando mecanismos de segregación de los grupos sociales. Esto se vuelve especialmente difícil, dice Margulis, cuando "reaparecen viejos modos de estigmatización dirigidos al extranjero, al pobre, al inmigrante, que arraigan y se nutren de la crisis social, (...) aparecen también formas de racismo que operan solapadamente en discursos que aluden a la inconmensurabilidad de las culturas y aún a su derecho a la diferencia"5. Se muestra a todas luces que el discurso universalista no puede oponerse como un todo al discurso de la diferencia, sino que incluye soterradamente un importante sesgo particularista.
Qué es particular y qué universal nos lleva a situaciones de asimetrías y hegemonías y por ende a un ámbito político, y no se puede omitir el papel de la estructura política en la revitalización de la experiencia de reconocimiento (o desconocimiento) de las identidades, políticas y culturales a nivel local.
Nos encontramos con que las minorías, han recurrido, en sus reivindicaciones multiculturalistas a conceptualizaciones similares a las de los gobiernos, buscando propiciar el mosaico cultural, donde se tolera la diferencia al precio de suspender la interacción entre los diversos grupos. Una de las facetas más relevantes de esto es la cuestión de la ciudadanía y la soberanía nacional, en donde lo que finalmente se pone en juego es el mantenimiento de los límites que aparecen cuestionados en el proceso de globalización: ¿quién es ciudadano?, ¿cuáles son los criterios de atribución de ciudadanía?, ¿cuáles son las fronteras significativas de la nación?, ¿cuáles son los atributos de la nacionalidad?. Oliven concibe a la nación y a la región como un producto cultural, pasando así de lo político y de lo económico al espacio de la cultura en el que se vehiculan identidades sociales6. Gorosito Kramer suma, "la nación no es cuestionada en sus fundamentos emotivos ni en sus valores compartidos. Lo que se imputa es el olvido de la fraternidad, relanzada al campo de la negociación".7
Bien, y si existe conflicto en la conformación de nación (incluso anunciando su muerte, otra más), las transformaciones contemporáneas toman cuerpo en las ciudades: "ciudades globales", "metápolis", "megalópolis", acepciones múltiples para tratar de enunciar un fenómeno similar, la agrupación de grandes contingentes humanos, física y geográficamente entrelazados, y "conectados con experiencias macrourbanas y transnacionales a través de redes de comunicación masiva"8. Nos encontramos inmersos en una nueva manera de construir sociedad, basada en interacciones humanas a distancia, por medio del teléfono, la televisión, las redes informáticas, el dinero plástico y el Internet, y los sentidos y significados que la atribuimos a nuestras vidas son permeados por estos medios, en tanto, van adquiriendo relevancia en la medida que tengan existencia mediática, es decir, nuestras percepciones se van organizando en tanto tengamos imágenes construidas desde un régimen audiovisual y no existen si no se encuentran en ese espacio de percepción.
Es dentro de éste acontecer que se propone una perspectiva intercultural en donde creemos que una sociedad logra un mayor nivel de enriquecimiento en tanto es más abierta a aceptar un mayor número de propuestas y alternativas que se retroalimenten mutuamente y potencien su autoconstrucción desde la diferencia, desde entender de una vez por todas que no tenemos las verdades absolutas ni definitivas.
CHILE Y SUS DESENCUENTROS CULTURALES
La Situación Indígena Urbana, desde un Estudio Demográfico
En un estudio realizado desde el año 1996 por, Alexia Peyser, Gabriela Pérez, Ana Mª Oyarce y Rodrigo Espina, investigadores del CELADE, se planteó la necesidad de profundizar y "trabajar" demográficamente los datos del Censo de 1992 que surgieron a partir de la pregunta de autopercepción indígena, focalizándose, la investigación, principalmente en la población mapuche. Estos datos dieron cuenta de que las 928.060 personas mayores de 14 años que se autopercibían como mapuche representan un 9,6% de la población, y que al suponer, el mismo pocentaje en la población menor de 14 años (354.051), la población mapuche ascendería a 1.282.000 personas.9 (Ver Anexos, Cuadro 1)
Estas cifras mostrarían una mayor importancia, en términos demográficos, de la población mapuche a la imaginada, agregándose además, una distribución territorial bastante diferente a la sostenida por estudios anteriores, que mantenían la tesis de la residencia histórica al sur del río Bío-Bío, circunscritos al ámbito rural.
Según los datos analizados del censo, existirían personas en todas las comunas del país que se autoperciben como mapuche. Y de estos la "mayor parte reside en la Región Metropolitana, donde se concentran 409.079 personas, que equivalen al 44.1% de la población mapuche nacional". Otras regiones con importante presencia son la Araucanía, Bío-Bío y Los Lagos, en las cuales reside el 36,4% de la población mapuche del país".10
La conclusión extraída de esto es que el "patrón de ocupación del territorio es similar al patrón de distribución espacial de la población total, el cual está determinado, en gran medida, por las oportunidades de trabajo, educación y concentración de servicios, y es una consecuencia de la historia del país desde la ocupación hispánica y de la implantación de modelos de desarrollo económico asumidos a lo largo del tiempo".11
Creemos que uno de los datos más importantes relevados de éste estudio tiene que ver conque hasta antes de la realización del último censo, la creencia de una población mapuche rural había abarcado todos los prismas y enfoques políticos, académicos y de sentido común, descartando y marginando el problema étnico a la zona de la VIII, IX y X regiones. Los resultados emanados de la aplicación del censo indican, por el contrario, que el 79,2% de la población vive en áreas urbanas (735.297 personas) y sólo el 20,8% (192.763) vive en zona rural, lo que equivale a decir que 8 de cada 10 mapuche viven en pueblos y ciudades densamente pobladas. Esto se puede ver más claramente en el siguiente cuadro, en donde sólo en la Región de la Araucanía se presenta el mayor índice de ruralidad en el país (38,7%), con un predominio rural del 69.2% de la población mapuche en el campo.
Datos complementarios dejan ver que ambas residencias poblacionales se caracterizan por su prominente grado de concentración en unas pocas regiones. El 54,4% vive en comunas de la Región Metropolitana (La Florida, Puente Alto, Peñalolen, La Pintana, Puente Alto). Las otras regiones presentan su residencia en las capitales de provincia y centros densamente poblados como Concepción, Temuco, Talcahuano, Viña del Mar, Valparaíso, Rancagua y Punta Arenas. Es desde aquí que también nos damos cuenta que la zona de residencia histórica mapuche: IX, X y VIII regiones concentran a casi el 80 % de la población rural, (el 52%, 17% y 12%, respectivamente), en comunas entre las cuales destacan por su mayor importancia numérica Temuco, Nueva Imperial, Freire, Panguipulli, Saavedra y Galvarino.
La composición de la población mapuche según su sexo evidencia un claro predominio masculino con 470.730 hombres y 457.330 mujeres, alcanzando los valores más altos entre los 30 y 44 años como se muestra en la pirámide de población (Ver Gráfico 1).
Desde la situación Educacional, la información censal revela que la población mapuche ha cursado, en promedio, 8,2 años de estudio, destacándose amplias diferencias según su área de residencia:
- la población urbana tiene casi 4 años más de estudios en promedio que la rural, con un alto porcentaje que ha llegado a la enseñanza media completa,
- la población rural en general no presenta enseñanza básica completa (5,3 años en promedio).
Al respecto, el estudio concluye que, "aunque los niveles educacionales han mejorado y se acercan a los presentados por el total de la población nacional, aún persiste una importante brecha entre la población mapuche y el resto del país. Adicionalmente, las diferencias percatadas entre los ámbitos rurales y urbano, sobre todo a nivel de alfabetismo siguen siendo relevantes y comprueban la dificultad y el consiguiente acceso diferencial a la educación que se presentan entre estos sectores".12
El estudio de las características económicas de la población mapuche a nivel nacional permite tener una visión general de la situación material y de la inserción económica de este grupo dentro de la economía nacional y evaluar hasta qué punto las políticas orientadas a mejorar dicha situación han logrado o no su objetivo. Junto a esto, un diagnóstico de las características económicas permite analizar la participación productiva actual, además de los cambios y procesos acontecidos recientemente que pueden manifestarse en el ámbito económico de esta población, como el proceso de integración de la población femenina en actividades económicas o la inserción de los mapuche en nuevas categorías económicas.
En relación con la categoría de ocupación, Pérez y Peyser nos muestran que la población mapuche económicamente activa (PEA) observa una alta proporción de asalariados que alcanza al 68,3% en los hombres y al 59,6% en las mujeres. La categoría "trabajador por cuenta propia" es la segunda en importancia entre los hombres (20,3%), siendo el servicio doméstico la segunda en la población femenina (20,4%). La disminución de la población rural y de las actividades agrícolas tradicionales, ha conducido a un creciente proceso de asalarización de la población y a una pérdida de importancia de la categoría "trabajador familiar no remunerado" (gráfico 12).
Desde un punto de vista de los grupos de ocupación, la población económicamente activa mapuche presenta características bastante heterogéneas de inserción laboral (gráfico 12) pero orientadas hacia el trabajo manual poco calificado. En términos generales el grupo mayoritario se ocupa en la categoría trabajadores no calificados (22%), seguida por los operarios y artesanos (20%), luego por los agricultores (14%) y con proporciones iguales (11%) vendedores/servicios y empleados de oficina.
Para finalizar las investigadoras del CELADE, hacen ciertas conclusiones de su acabado análisis de los resultados censales, poniendo el énfasis principalmente en datos que para nuestro estudio se hacen imprescindibles: el tamaño poblacional, que sobrepasa las estimaciones más optimistas; la localización, en todas las comunas del país; su concentración en la Región Metropolitana, donde reside el 44,1% de la población mapuche del país y sólo en segundo lugar en el territorio considerado residencia histórica: VIII, IX y X regiones, donde reside el 36,4%; la movilidad geográfica y antigüedad, que aunque presenta un gran dinamismo y predominio de la RM como centro de atracción, los niveles de las tasas de inmigración y emigración son bastante menores que las del resto de la población nacional. El 60% de los mapuche de la Región Metropolitana no son migrantes, nacieron y han permanecido en la misma región; su área de residencia, 8 de cada 10 mapuche viven en pueblos y áreas densamente pobladas (79,23%), especialmente en la Región Metropolitana y otras grandes ciudades cabeceras de provincia como Temuco, Valparaíso, Viña del Mar y Concepción.
Creemos que lo interesante es que la información general no presenta diferencias tan explícitas desde lo étnico, produciéndose la mayor discriminación entre el vivir en ciudades o en el campo, y las variables socio económicas como el nivel de estudios o categoría educacional que permiten identificar grupos vulnerables en una u otra población.
TRABAJO SOCIAL Y LO INDIGENA
Al revisar los fundamentos y estrategias que se destacan en nuestras prácticas como Trabajadores Sociales, nos encontramos con un sinnúmero de potencialidades y deficiencias de índole práctico y axiológico.
Nuestro interés se focaliza en evidenciar estas potencialidades y deficiencias en el ámbito de lo indígena 13 urbano, en donde la implementación de metodologías y prácticas sociales no ha tenido un desarrollo proporcional a los cambios producidos en los últimos cincuenta años en la Región Metropolitana (época en que han sucedido las mayores migraciones y mayores transformaciones de la dinámica urbana santiaguina), vislumbrando la carencia de una Perspectiva Intercultural e Indígena.
A nuestro parecer las prácticas sociales implementadas en el ámbito indígena en Chile se han caracterizado por el desempeño en:
Es necesario destacar, que desde nuestra forma de entender la labor del trabajador social, todas estas prácticas se encuentran cruzadas por un eje central que tiene que ver con la Dimensión Educativa que han caracterizado las Prácticas Sociales desde sus inicios, pero que en éste caso, se han visto muy restringidas al ámbito rural 15. Por lo tanto, se ha dejado en desmedro el quehacer de la problemática indígena en la Región Metropolitana, siendo ésta una opción casi personal de algunos profesionales condicionados principalmente a aplicar los Métodos Tradicionales de Trabajo Social16 hacia grupos minoritarios y/o marginados.labores que han favorecido la aplicación de las políticas sociales derivadas de las leyes indígenas y otros reglamentos jurídicos (rol asistencialista), el rescate de tradiciones y costumbres ancestrales (rol desarrollo cultural y educativo), la implementación de proyectos productivos y capacitación agrícola (rol de capacitación y asesoría técnica) y, la facilitación de procesos de organización y fomento de la participación reivindicativa (rol político).14 Es desde lo anterior, y referido al tema de interés de ésta reflexión, que tomando en cuenta las grandes modificaciones en las prácticas del trabajo social, nos preguntamos: ¿el énfasis de nuestra Práctica Social ha ido quedando atrás en los procesos prácticos, discursivos y propositivos referidos a lo indígena?.
Es dentro de éste acontecer, que nos planteamos la necesidad de establecer vínculos entre la Perspectiva Intercultural Indígena y la Práctica del Trabajo Social, para generar lineamientos o ejes centrales que orienten el quehacer profesional en este sector.
En definitiva, los cuestionamientos centrales que orientan este trabajo son: ¿Existen lineamientos transversales que guíen la práctica del Trabajador Social en Prácticas Interculturales Indígenas?, ¿Cuáles podrían ser los aportes del Trabajo Social en la Implementación de Programas Sociales Interculturales en la Región Metropolitana?, ¿Qué principios deben propiciarse en una Practica Social Intercultural?, ¿Qué habilidades y aptitudes deben ser potenciadas en una Practica Social Intercultural?.
Creemos que hoy, al interior de lo que definiremos como Practica Social Educativa, existen propuestas que pretenden replantear y rescatar los postulados de la Educación Popular y prácticas educativas desarrolladas en la época de dictadura militar al alero de las ONG`s; junto a estas nos encontramos con aquellas que desde los espacios ofrecidos por el mercado de la capacitación y formación especializada en oficios, han optado por insertarse en procesos de formalización y entrenamiento laboral, basadas en los nuevos paradigmas de la capacitación de Recursos Humanos; y, por último, podemos referirnos a una vertiente que se articula a partir del desarrollo de una postura educativa en que se privilegia la "negociación" de los intereses de los actores del proceso educativo por medio de una relación dialógica, igualitaria, democrática y de respeto a la identidad cultural de las personas, entendida esta última como la valoración del conocimiento popular como acervo de conocimiento. Es esta última propuesta la que nos interesa enfatizar y creemos que a partir de esta visón podremos realizar un abordaje, reflexivo y propositivo que nos permita contribuír de manera concreta al mejoramiento de las condiciones de vida de los pueblos indígenas en Chile.
Desde lo planteado creemos que se hace cada vez más presente la proposición que acertadamente postulan Jessica Olmedo, Cruz Rivas, y Sonia Soto en "Reencontrándonos con el discurso de Freire desde las Prácticas Educativas Populares a las Prácticas Educativas Sociales". Tesis para optar al título de Asistente Social, 1997:
"Los profesionales del Trabajo social somos educadores, formamos parte de los procesos educativos como uno de los actores configuradores de estas experiencias, sin embargo, aún no se tiene claro el papel que desarrollamos al interior de estas prácticas"(pág. 2).
Nuestra Mirada respecto a la Practica del Trabajo Social con Indígenas parte por plantearse un cambio en el régimen de la mirada sobre la Realidad y el Conocimiento.Al preguntarnos por los fenómenos simbólicos involucrados en los procesos de interacción generados entre la comunidad indígena y la población "huinca" 17de Santiago y sus alrededores, nos encontramos con la histórica relación de confrontación de identidades 18 producida desde la llegada de los conquistadores españoles a las tierras de Chile. Este conflicto no sólo es entre lo que se podría entender como la relación de la cultura dominante y dominada, sino un conflicto de los códigos de interpretación e interacción de la realidad para ambas culturas, e interno para la asimilación sufrida por los indígenas.
En el caso de los proyectos implementados hoy en Educación, la conformación de una identidad indígena, por medio de una construcción social común, que permita un pleno desarrollo, se ve aún más conflictuada, debido a la existencia de criterios y voluntades a nivel político-administrativo que se oponen a la presencia de una coexistencia cultural al interior del país, "en otras palabras, se condiciona la permanencia de la población indígena a la adopción de las pautas político-económicas emanadas desde la sociedad chilena"19 . Lo anterior es un claro argumento de la posición arbitraria y de desconsideración de las políticas de gobierno frente a lo indígena, es decir, desde un punto de vista simbólico y fáctico, la sociedad chilena invisibiliza la historia y patrimonio cultural indígena, impidiendo una relación dialógica y de recíproco respeto. No hay que olvidar que "en el centro de lo cultural está la capacidad simbólica, la simbolización y su manejo"20, y nosotros creemos que éste manejo es construido a partir del reconocimiento de las mismas capacidades en las personas, sean o no de mi etnia, sean "otros".
Desde nuestra perspectiva lo cultural estaría referido a lo que el ser humano adquiere u aprehende al formar parte de la sociedad, "un conjunto de pautas para recibir, creer, evaluar, comunicar y actuar a partir de las cuales se genera un comportamiento dentro de los límites de variabilidad aceptados"21. Y para dar mayor claridad, "el núcleo esencial de la cultura se encuentra en las ideas transmitidas y seleccionadas por la tradición y especialmente en los valores a ella unidos (son, en último caso, preferencias de organización), los sistemas culturales pueden ser considerados como productos de la acción o como elementos condicionantes de futuras acciones".22
Nos encontramos frente a un constructo simbólico que se ampara en la costumbre, y por ende, en la historia, y que se sustenta en la producción cotidiana de los sujetos que la cultivan (aplicando en esto una metáfora desde lo etimológico). Pero no podemos desligarla de la intencionalidad o intencionalidades que se imponen en ese devenir edificativo. La cultura, mejor dicho sus selecciones (elecciones u preferencias), no son inocentes, y siempre subsumen un fin escondido, que es a fin de cuentas una esperanza de vida, la utopía de crecer y perdurar, la fe en la capacidad de trascendencia de los logros realizados como grupo social.
Es desde la cultura, en que los "encuentros" de las personas convierten las relaciones sociales en el eje prioritario del desarrollo, ya que debido a como concebimos el mundo y lo que queremos en nuestra relación con él, es que se producen conflictos y diferencias sobre los énfasis que debe darse en la constitución de una sociedad ó civilización. Por lo tanto, hay que dar una especial relevancia a quienes hoy tienen una mayor influencia en la elección de lo relevante para la sociedad, y esto, en todos lo ámbitos de lo social. Lo anterior, debido a que lo esencial de la cultura no es visible a simple vista, se encuentra en el mundo interno de quienes la comparten, y especialmente en las experiencias adquiridas, y la manera en que compartimos con la realidad que nos rodea.
Cultura es una realización social, "a la vez que se internaliza individualmente, es un hecho eminentemente social, puesto que es compartida y se socializa permanentemente en todas las interacciones de la sociedad, y en forma muy particular en los procesos educativos"23. No hay que olvidar, por lo tanto, que es compartida por un grupo definido, en sus modos de hacer y de decir, esto es que, a su vez también comparten un lenguaje, que es el productor de cultura.
Es desde perspectiva que procuramos contestar críticamente a las visiones totalizantes de cultura existentes hoy en Chile, que cercenan su característica de persistente transformación -sustentada principalmente en la inconmensurabilidad y complejidad de la vida cotidiana-, plena de conflictos y luchas generados por relaciones "activas" de las personas, que se encuentran viviendo, su pasado, presente y futuro. En el caso de los indígenas urbanos esta transformación ha ocasionado pérdidas incalculables en las posibilidades de traspaso de sus tradiciones más antiguas y simbólicas, incluyendo la lengua. Es frente a esta situación que se nos interpela éticamente frente a lo indígena, es una nueva discusión sobre la amplitud de nuestro sujeto de conocimiento y nuestra funcionalidad con un modelo de sociedad.
- Y cómo nos situamos en lo Intercultural.
Es producto de la relación activa entre personas de distintos grupos que nos encontramos con conflictos y diferencias sustanciales. Las experiencias vitales, el sentido vital de sus existencias son evidentemente disímiles, y no es difícil aventurarnos a decir que la relación entre individuos de distintas culturas puede ser denominada como Intercultural. Pero desde nuestra perspectiva de hablantes requerimos precisar aún más esta noción.
La diversidad cultural se presenta en espacios definidos donde coexisten grupos humanos con tradiciones culturales diferentes (para nuestro caso, Santiago), aquí se generan relaciones intensivas entre culturas o relaciones interculturales de hecho, esto es, relaciones en las cuales, aunque las personas no necesariamente lo quieran ni lo busquen, se ven influenciadas de manera importante por rasgos culturales originados en tradiciones diferentes a la propia. Es por lo tanto, imposible para los indígenas, negarse sistemáticamente a retraerse de la cultura chileno-occidental, debido a la predominancia en lo simbólico.
El reconocimiento, desconocimiento o rechazo de influencias culturales depende, naturalmente, del prestigio que está socialmente asociado a cada uno de los ámbitos culturales. Esta actitud variada ante distintas influencias, de acuerdo a su prestigio y proveniencia, está íntimamente ligada al contexto de desigualdad social en que se dan generalmente las situaciones de interculturalidad, y en Santiago esas desigualdades se van mostrando cada vez más abiertamente. Las influencias culturales mutuas no se procesan entonces de manera armoniosa y en un ambiente de respeto mutuo y de diálogo. Es más bien lo contrario que ha venido dándose a lo largo de la historia. Pero ello no significa que no hayan existido estas influencias mutuas (o esta interculturalidad de hecho). Significa, eso sí, que para quienes viven ese proceso es difícil reconocer y asumir plenamente la riqueza potencial que representan los recursos culturales generados a través de prolongadas experiencias históricas distintas, y que, de pronto, se encuentran reunidas y al alcance. Al mismo tiempo, la historia de la humanidad está llena de ejemplos de influencias mutuas que se han producido en medio de relaciones sociales jerarquizadas y de procesos de dominación y explotación.24
En medio del conflicto y la injusticia de las relaciones sociales, siempre hubo quienes soñaron con convertir las relaciones interculturales existentes de hecho, en un punto de partida para establecer relaciones sociales más justas: la interculturalidad se convierte entonces de una situación de hecho en un principio normativo orientador de cambio social.25
La interculturalidad corresponde a la actitud de asumir positivamente la situación de diversidad cultural en la que uno se encuentra. Se convierte así en principio orientador de la vivencia personal en el plano individual y en principio rector de los procesos sociales en el plano axiológico. El asumir la interculturalidad como principio normativo en esos dos aspectos -individual y social- constituye un importante reto para un proyecto educativo moderno en un mundo en el que la multiplicidad cultural se vuelve cada vez más insoslayable e intensa. 26Es aquí en donde ponemos nuestro primer énfasis, ya que creemos firmemente que una Practica Social Educativa debe estar permeable en todo momento a la interculturalidad como un valor a desarrollar, potenciar, educar, transmitir, y, a fin de cuentas, vivir.
En el nivel individual, nos referimos a la actitud de hacer dialogar dentro de uno mismo -y en forma práctica- las diversas influencias culturales a las que podemos estar expuestos, a veces contradictorias entre sí o, por lo menos, no siempre fáciles de armonizar. Esto supone que la persona en situación de interculturalidad, reconoce conscientemente las diversas influencias y, las valora y aquilata todas. Obviamente, surgen problemas al intentar procesar las múltiples influencias, pero al hacerlo de modo más consciente, tal vez se facilita un proceso que se inicia de todos modos al interior de la persona sin que ésta pueda dar cuenta cabal de ello. Este diálogo consciente puede darse de muchas formas y no sabemos bien cómo se produce, aunque es visible que personas sometidas a influencias culturales diversas a menudo procesan estas influencias en formas similares.27
La interculturalidad como principio rector orienta también procesos sociales que intentan construir -sobre la base del reconocimiento del derecho a la diversidad y en franco combate contra todas las formas de discriminación y desigualdad social- relaciones dialógicas y equitativas entre los miembros de universos culturales diferentes. La interculturalidad así concebida, "(…) posee carácter desiderativo; rige el proceso y es a la vez un proceso social no acabado sino más bien permanente, en el cual debe haber una deliberada intención de relación dialógica, democrática entre los miembros de las culturas involucradas en él y no únicamente la coexistencia o contacto inconsciente entre ellos. Esta sería la condición para que el proceso sea calificado de intercultural."28
Nos adscribimos al planteamiento del Ministerio de Educación Colombiano, cuando dice que asume un "concepto de interculturalidad que significa interrelación; horizontalidad; contacto en lugar de asimilación entre culturas; pluralidad cultural; participación social (en especial en el propio ámbito escolar); generación de prácticas sociales, productivas y comunicativas; apropiación selectiva de otras prácticas y experiencias; legitimación de los saberes culturales propios y de la lengua indígena. Se convierte en el horizonte socializador y problematizador de la realidad que se busca transformar a favor de los indígenas ".29
REFLEXIONES PERSONALES
Las comunidades indígenas ven conflictuada su identidad en la relación de minusvaloración vivida en la ciudad y, por lo tanto, al estar sometidos a los medios de comunicación masiva se producen rechazos y tendencias negadoras de la identidad, o al contrario se acentúan procesos de radicalización identitaria. Por lo tanto es necesario democratizar los medios masivos y, permitir espacios de desarrollo de la autonomía y desarrollo identitario al interior de la ciudad.
- Hay que procurar fortalecer el pluralismo y la diversidad en todos los ámbitos de lo social.
- Desde el punto de vista de la situación social de los indígenas es necesario introducir análisis y variables que contemplen los procesos de colonización identitaria vivida en la ciudad.
- Es necesario generar la formación de discursos capaces de fundamentar las reivindicaciones sociales, culturales y políticas de los indígenas que sean atingentes a las decisiones de tipo político, económico, y cultural, ya que no se puede seguir argumentando solo desde la reivindicación ancestral sino también desde las deficiencias y vacíos que tiene el sistema de economía de mercado que controla los ámbitos político, social y cultural.
- Los indígenas al encontrarse fuera de su contexto o comunidad homogénea y e interactuante tiene una mayor posibilidad de perder el uso y traspaso de su lengua al verse sometidos a la castellanizacion de su realidad. Tomando esto en cuenta es importante fortalecer la enseñanza y uso de la lengua no solo en el aula y la escuela sino también en la familia y entorno comunitario que le rodea.
- El bilingüismo debe ser una opción posible de aceptar para aquellos profesionales que se comprometan en la intervención indígena, pero es necesario tener en cuenta la complejidad de las culturas y vivir procesos de constante convivencia intercultural.
- La interculturalidad debe convertirse en un modo de vida.
- Es necesario contextualizar la formación identitaria, esto es que aquella mistificación hecha del ideal de vida en la zona rural no es excluyente para quienes nacen en la ciudad. El ser indígena urbano, no es argumento para dictaminar falta de identidad, debe tender a convertirse en una vertiente de desarrollo alternativo de la cultura.
- Es necesario hacer mas visibles y cotidianos los símbolos que permiten el desarrollo de identidad indígena.
- La discriminación moviliza a un cuestionamiento identitario y la indagación de las razones de los otros. Al existir razones insatisfactorias se inician procesos de enmascaramiento identitario.
- Hay que fortalecer el desarrollo personal, y combatir apocamiento.
NOTAS
- Las organizaciones mapuche manifiestan la voluntad, capacidad e intención de llevar a cabo un proceso investigativo que permita la concreción de objetivos definidos por el propio pueblo mapuche como asimismo en torno a una realidad que le es propia, nuestro trabajo es apoyar esa necesidad.
1 Hoy se encuentra en la Región Metropolitana la mitad de la población que se autodefine como indígena en todo Chile,409.079 personas. Fuente Censo de Población y Vivienda 1992.
2 Mapuche, Rapa Nui, Alacalufe, Atacameño, Quechua, Aymara, Yámana y Colla según la ley 9253. Hoy también existen indicios de la presencia de descendientes Diaguitas en la Cuarta Región.
3 Patricia Safa Barraza "De las historias locales al estudio de la Diversidad en las grandes ciudades. Una Propuesta Metodológica", en Bayardo; Lacarrieu (Compiladores) "Globalización e Identidad Cultural". Buenos Aires, Argentina. Ediciones Ciccus, 1997.
4 Marjorie Ferguson "La mitología sobre la globalización", en European Journal of Communication, vol. 7, nº 1, marzo de 1992. Traducción y Adaptación de Estela Martini.
5 Mario Margulis, "Cultura y Discriminación Social en la Epoca de la Globalización", en Bayardo; Lacarrieu (Compiladores) "Globalización e Identidad Cultural". Buenos Aires, Argentina. Ediciones Ciccus, 1997.
6 Ruben Oliven, "Nación e Identidad en tiempos de Globalización", en Bayardo; Lacarrieu (Compiladores) "Globalización e Identidad Cultural". Buenos Aires, Argentina. Ediciones Ciccus, 1997.
7 Ana Mª Gorosito Kramer, "Identidad, Cultura y nacionalidad", en Bayardo; Lacarrieu (Compiladores) "Globalización e Identidad Cultural". Buenos Aires, Argentina. Ediciones Ciccus, 1997.
8 Nestor García Canclini, "La ciudad espacial y la ciudad comunicacional: cambios culturales de México en los 90", en Bayardo; Lacarrieu (Compiladores) "Globalización e Identidad Cultural". Buenos Aires, Argentina. Ediciones Ciccus, 1997.
9 Supuesto que en demografía es considerado moderado, y es resultado de variados estudios.
10 Gabriela Pérez; Alexia Peyser. Caracterización de la población mapuche nacional,1998. CELADE-UFRO, pág. 1. Documento sin publicar). Los cuadros y gráficos insertados entre los textos pertenecen a aquel estudio.
11 Opcit, Pérez y Peyser, 1998, pág. 1.
12 Opcit. Pérez y Peyser, 1998, pág. 13.
13 Hacemos la distinción entre rural y urbano tomando en cuenta las estadísticas mostradas y como ejercicio reflexivo para modificar la mirada sobre lo indígena.
14 Categorías elaboradas por el autor a partir de las lecturas realizadas y el conocimiento de experiencias de trabajo en el ámbito indígena nacional. Al decir que se ha desempeñado un rol asistencialista nos referimos a que la inexistencia de una formación y preparación con perspectiva intercultural indígena, sumada a la perspectiva dada por los gobiernos en las políticas sociales, hicieron establecer criterios uniformes entre la población "huinca" y los indígenas.
15 Para profundizar un poco más en el tema ver el Artículo de Hilda Llanquinao Trabol, "Prácticas Profesionales en Comunidades Rurales Indígenas". Revista del Colegio de Asistentes Sociales de Chile, Año 3 Nº 3, Noviembre de 1993. PP. 35-39. Es principalmente en las Regiones 1ª, 8ª, 9ª y 10ª, en donde las comunidades indígenas Aymara y Mapuche se han visto más apoyadas por Universidades y Organizaciones No Gubernamentales de su Región.
16 Aquí nos referimos principalmente a los planteamientos y conocimientos del Método de Caso, Grupos, Comunidad y Organizaciones. Todos ellos generados desde una perspectiva tradicional, es decir, que no han contemplado una perspectiva Intercultural Indígena Urbana.
17 La palabra huinca o winka en mapudungu (lengua del pueblo mapuche) es traducida como extranjero ladrón.
18 Ante los procesos de conformación de identidades la antropóloga Teresa Durán en su artículo ¿Qué entendemos por Interculturalidad? Una respuesta desde la Antropología Sociocultural, presentado en el Iº Seminario Latinoamericano de Educación Intercultural Bilingüe, en la Univ. Católica de Temuco entre el 17 y el 20 de Enero de 1995, destaca el aporte de Tzvetan Todorov en su libro "El Descubrimiento de América o la cuestión del Otro", quién propone una interesante tesis que será considerada como relevante para mí estudio. Todorov se refiere a un proceso en que "el yo identitario descubre al otro y se descubre en él", aludiendo a que el proceso vivido en América "la alteridad descansa en el egocentrismo", lo anterior se explicaría desde el cómo la cultura moldea la observación y la configuración de la imagen del otro, en otros términos, construye su identidad. La Identidad (de los españoles), en un comienzo, confundiría al otro cosu sí mismo, para luego, distinguirlo, sentando las bases de un diálogo o de una interacción entre dos culturas.
19 Es importante hacer notar que en la promulgación de la última ley Indígena (19.253 de 1993) legisladores de oposición y algunos de la concertación se opusieron a reconocer el carácter de pueblo para los indígenas, bajo el argumento de que no se puede aprobar la presencia de otra nación dentro del territorio chileno. Para mayor información existen varios trabajos que analizan el recorrido histórico y los sustratos de las aprobaciones de leyes dirigidas al pueblo indígena chileno, la presente cita corresponde a "Estado Chileno y Legislación Indígena", de Alejandro Saavedra, en ¿Modernización o Sabiduría en Tierra Mapuche?. Edic. San Pablo, Santiago-Chile 1995, pág.183.
20 Niels Biederman "Art. Enfermedad mental e Identidad cultural en la etnia mapuche en Chile", en "Otras realidades, Otras Vías de Acceso. Psicología y psiquiatría Transcultural en América Latina" (Cord. Horacio Riquelme) Edit. Nueva Sociedad, Venezuela, 1992, p.105.
21 Ubaldo Martínez Veiga en la definición del concepto de cultura del Diccionario de Filosofía Contemporánea Miguel Quintanillla y otros. Edic. Sígueme, Salamanca-España, 1985, pág. 105. Esta es su interpretación desde el enfoque de lo que él denomina "nueva etnografía".
22 Opcit. Martínez Veiga, refiriéndose al antropólogo Kroeber. El escrito en paréntesis es nuestro.
23 Madeleine Zúñiga Castillo y Juan Ansión Mallet, Interculturalidad y Educación en el Perú. Publicado por: Foro Educativo. Lima, 1997. Pág. 2.
24 Confer A. Weber en Morandé, Pedro. Uso y significado del Concepto de Cultura en las Ciencias Sociales. Revista de Trabajo Social PUCCH, Nº 32, 1980. Págs. 5-11.
25 Al respecto Anthony Giddens, en Sociología. Madrid, España. Alianza Editorial, 1989. Pág. 275. En el capítulo Etnicidad y Raza dice: "La sociedades plurales son aquellas en las cuales hay varios agrupamientos étnicos extensos, comprometidos en el mismo orden político y económico pero ampliamente distintos unos de otros". El autor ejemplifica de manera sabrosa su análisis de la temática con la situación acaecida en múltiples culturas de los cinco continentes, en diversos momentos de la historia y con diversos grados de desarrollo
26 Opcit, Zuñiga y Ansión, pág. 4.
27 Confer Zuñiga y Ansión. Opcit.
28 Es interesante ver como al recorrer nuestro país podemos ir descubriendo ciertas particularidades según el territorio, ambiente, tipo de habitantes, dinámica cotidiana, etc., a tal punto, que caracterizamos a sus habitantes siendo estos individuos nacidos de distintos linajes e historias familiares. Es en esto donde nos damos cuenta que las personas a pesar de individualidad tienen procesos interpretativos muy similares de su realidad.
29 Opcit. Zuñiga; Ansión. 1997.
30 Confer República de Colombia, Ministerio de Educación Nacional, Dirección de Capacitación y Curriculum. 1990. Pág. 33. En Moya, Ruth. Conceptos Políticos y estrategias para la Educación Bilingüe en América Latina. Conferencia dictada y publicada en 1º Seminario Latinoamericano de Educación Intercultural Bilingüe, 17 al 20 Enero de 1995, Temuco. UNESCO-MINEDUC-FII-Univ. Católica de Temuco. Pág. 56. El Artículo refiere además a un concepto "centrado en las relaciones diversas y múltiples de las culturas, donde la autonomía en las selecciones culturales estén orientadas por principios como la legitimidad de conocimientos, saberes, y organizaciones sociales".BIBLIOGRAFIA
- Patricia Safa Barraza "De las historias locales al estudio de la Diversidad en las grandes ciudades. Una Propuesta Metodológica", en Bayardo; Lacarrieu (Compiladores) "Globalización e Identidad Cultural". Buenos Aires, Argentina. Ediciones Ciccus, 1997.
- Marjorie Ferguson "La mitología sobre la globalización", en European Journal of Communication, vol. 7, nº 1, marzo de 1992. Traducción y Adaptación de Estela Martini.
- Mario Margulis, "Cultura y Discriminación Social en la Epoca de la Globalización", en Globalización en Bayardo; Lacarrieu (Compiladores) "Globalización e Identidad Cultural". Buenos Aires, Argentina. Ediciones Ciccus, 1997.
- Ruben Oliven, "Nación e Identidad en tiempos de Globalización", en Globalización en Bayardo; Lacarrieu (Compiladores) "Globalización e Identidad Cultural". Buenos Aires, Argentina. Ediciones Ciccus, 1997.
- Ana Mª Gorosito Kramer, "Identidad, Cultura y nacionalidad", en Globalización en Bayardo; Lacarrieu (Compiladores) "Globalización e Identidad Cultural". Buenos Aires, Argentina. Ediciones Ciccus, 1997.
- Nestor García Canclini, "La ciudad espacial y la ciudad comunicacional: cambios culturales de México en los 90", en Globalización en Bayardo; Lacarrieu (Compiladores) "Globalización e Identidad Cultural". Buenos Aires, Argentina. Ediciones Ciccus, 1997.
- Gabriela Pérez; Alexia Peyser, "Caracterización de la población mapuche nacional".1998. CELADE-UFRO, pág. 1. Documento sin publicar).
- Hilda Llanquinao Trabol, "Prácticas Profesionales en Comunidades Rurales Indígenas". Revista del Colegio de Asistentes Sociales de Chile, Año 3 Nº 3, Noviembre de 1993. PP. 35-39.
- Teresa Durán en su artículo ¿Qué entendemos por Interculturalidad? Una respuesta desde la Antropología Sociocultural, presentado en el Iº Seminario Latinoamericano de Educación Intercultural Bilingüe, en la Univ. Católica de Temuco entre el 17 y el 20 de Enero de 1995.
- Alejandro Saavedra, "Estado Chileno y Legislación Indígena", en ¿Modernización o Sabiduría en Tierra Mapuche?. Edic. San Pablo, Santiago-Chile 1995, pág.183.
- Niels Biederman, "Enfermedad mental e Identidad cultural en la etnia mapuche en Chile", en "Otras realidades, Otras Vías de Acceso. Psicología y psiquiatría Transcultural en América Latina" (Cord. Horacio Riquelme) Edit. Nueva Sociedad, Venezuela, 1992, p.105.
- Ubaldo Martínez Veiga en la definición del concepto de cultura del Diccionario de Filosofía Contemporánea Miguel Quintanillla y otros. Edic. Sígueme, Salamanca-España, 1985, pág. 105.
- Madeleine Zúñiga Castillo y Juan Ansión Mallet, Interculturalidad y Educación en el Perú. Publicado por: Foro Educativo. Lima, 1997. Pág. 2.
- Anthony Giddens, en Sociología. Madrid, España. Alianza Editorial, 1989. Pág. 275.
- República de Colombia, Ministerio de Educación Nacional, Dirección de Capacitación y Curriculum. 1990. Pág. 33. En Moya, Ruth. Conceptos Políticos y estrategias para la Educación Bilingüe en América Latina. Conferencia dictada y publicada en 1º Seminario Latinoamericano de Educación Intercultural Bilingüe, 17 al 20 Enero de 1995, Temuco. UNESCO-MINEDUC-FII-Univ. Católica de Temuco. Pág. 56.
ANEXOS Cuadro 1
Población nacional y mapuche
Población GRUPOS DE EDAD País(Chile)
Población mapuche Población 14 años y más 9.660.367 928.060 Población 0 –14 años 3.688.034 354.051 Población Total 13.348.401 1.282.111 Fuente: Censo 1992 y elaboraciones CELADE.Población mapuche de 14 años y más por regiones Cuadro 2
Región
Población total 14 años y más
Población mapuche 14 años y más Distribución % pob. Mapuche por regiones % de mapuches en total población Total País9.660.367 928.060 100,0 9,6 Tarapacá243.586 9.557 1,0 3,9 Antofagasta292.308 12.053 1,9 4,1 Atacama162.375 6.747 0,7 4,2 Coquimbo358.101 18.010 1,9 5,0 Valparaíso100.783 58.945 6,4 5,8 O’Higgins501.892 35.579 3,8 7,1 Del Maule599.547 32.444 3,5 5,4 Bío-Bío1.241.856 125.180 13,5 10,1 Araucanía552.843 143.769 15,5 26,0 Los Lagos680.019 68.727 7,4 10,1 Aysen55.826 3.256 0,4 4,4 Magallanes106.020 4.714 0,5 5,8 Metropolitana3.848.121 409.079 44,1 10,6 Fuente: INE (1992) e IEI et al (1998).
Cuadro 3 Población mapuche: Distribución rural-urbana por regiones
Región Población mapuche 14 años y más Población urbana Población rural N % N %Chile 928.060 735.297 79,2 192.763 20,8 Tarapacá 9.557 9.232 96,6 325 3,4 Antofagasta 12.053 11.679 96,9 374 3,1 Atacama 6.747 6.236 92,4 511 7,6 Coquimbo 18.010 14.768 82,0 3.242 18,0 Valparaíso 58.945 55.649 94,4 3.296 5,6 O'Higgins 35.579 26.202 73,6 9.377 26,4 Maule 32.444 21.282 65,6 11.162 34,4 Bio-Bio 125.180 103.450 82,6 21.730 17,4 Araucanía 143.769 44.308 30,8 99.461 69,2 Los Lagos 69.727 36.737 52,7 32.990 47,3 Aysen 3.256 2.308 70,9 948 29,1 Magallanes 4.714 4.181 88,7 533 11,3 Metropolitana 409.079 400.265 97,8 8.814 2,2
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Promedio años de estudio, población mapuche por área y grupos de edad Cuadro 5 Chile. Población mapuche de 14 años y más
Area de Residencia
y sexo
Promedio años de estudio Grupos de edad Total 14 años 15 a 19 20 a 24 25 a 29 30 a 39 40 a 49 50 y + Urbana-rural Total 8,2 7,3 9,2 10,0 9,7 9,1 7,4 5,4 Hombre 8,3 7,2 9,0 9,9 9,7 9,2 7,6 5,7 Mujer 8,1 7,5 9,3 10,1 9,7 9,0 7,1 5,1 Urbana Total 9,0 7,7 9,7 10,7 10,3 9,7 8,1 6,4 Hombre 9,1 7,5 9,6 10,7 10,3 9,8 8,4 6,8 Mujer 8,8 7,8 9,8 10,7 10,3 9,6 7,8 6,0 Rural Total 5,3 6,4 7,3 7,4 6,8 6,1 4,3 2,6 Hombre 5,6 6,3 7,2 7,5 7,0 6,5 4,8 3,1 Mujer 4,9 6,6 7,3 7,2 6,6 5,7 3,8 2,1
Gráfico 2
Gráfico 3 Gráfico 8 ![]()
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Gráfico 12