Gracias por esta oportunidad de hablar sobre los impactos humanos del desarrollo energético para nuestra comunidad de Cross Lake, Manitoba. Nosotros, los Pimicikamak Cree, somos gente de agua y bosque, que hemos vivido durante miles de años en Nitaskinan - "Nuestra Tierra".
Este remoto hábitat subártico al sudoeste de la Bahía de Hudson merece su atención, porque parte de su electricidad proviene de ahí. La cuenca hidrográfica del Río Nelson es enorme. Va desde Alberta al occidente hasta el Lago Superior al Oriente, hasta la Bahía de Hudson al norte. El lago Cross Lake, donde vivimos, está a 16 kilómetros desde la compuerta de control que retiene el agua en el Lago Winnipeg y la libera hacia el Río Nelson para generar energía. Toda la cuenca ha sido modificada para servir como una enorme batería hidroeléctrica. El 11% de su energía en las ciudades gemelas (Minneapolis y St. Paul) viene de las cinco centrales hidroeléctricas del Río Nelson.
Cuando la empresa Manitoba Hydro llegó a Nitaskinan hace más de 30 años, no nos informó sobre sus planes, ni tampoco pidió el consentimiento del pueblo Cree. A medida de que comenzó a construir una obra hidroeléctrica masiva, no realizó ningún estudio ambiental general ni inventario cultural alguno. Hasta el día de hoy, los Cree no sabemos cuántas especies hemos perdido, cuántos hábitats naturales fueron destruidos, o cuántos sitios tradicionales donde acampábamos o hacíamos cementerios para nuestros difuntos han quedado bajo el agua o desaparecieron durante la construcción. Sí sabemos que hemos perdido nuestros cementerios, hemos perdido el salmón y el esturión que pescábamos, hemos perdido la posibilidad de viajar con seguridad por el agua, y hemos perdido gran parte de nuestra posibilidad de sostenernos en base a la tierra. Es difícil separar los impactos humanos de los ambientales.
En todo el mundo, los pueblos indígenas hablamos sobre nuestro vínculo con la tierra, que suele remontar hasta miles de años. No es diferente para nosotros en el norte. Lo que parezca una tierra de nadie remota cuando ustedes lo miran en el mapa, para nosotros es tan familiar como la palma de la mano. Cada riachuelo, cada loma, cada humedal - hasta el accidente geográfico más pequeño - tiene un nombre para los Cree y una historia para nuestro pueblo.
Los constructores de las grandes obras hidroeléctricas usan términos como "energía renovable", "energía ecológica" y "electricidad con seguridad". Los Cree hemos tenido que inventar palabras para describir nuestra realidad. Imagínense el dolor de una madre que tiene que enseñar a sus hijos palabras soeces como emachakamik, que se refiere tanto al agua contaminada por los suelos que llenan nuestra agua por la continua erosión de las riberas del río, como al agua contaminada por el metilo de mercurio que envenena a los animales y peces que son nuestro alimento. O la palabra amuskaweek, que significa hielo débil. Las fluctuaciones del agua por la represa causan un ciclo irregular de congelamiento y descongelamiento que hace que todo viaje sea un peligro. Los niños de hoy nunca tendrán el placer y la seguridad de un ambiente limpio.
Durante más de 20 años, nuestro pueblo ha sido brutalizado silenciosamente por la Manitoba Hydro y los gobiernos de Manitoba y Canadá. Y ahora nos dicen que no podemos contar nuestra historia para los clientes estadounidenses de la empresa estatal. La simple verdad es que, cuando la Northern States Power y otras empresas eléctricas de los EE.UU. quieren electricidad, la Manitoba Hydro destruye el entorno de los Cree para generarla.
A fines del año pasado (2000), la Manitoba Hydro anunció sus planes de duplicar sus exportaciones a los EE.UU. Hace pocas semanas publicaron sus planes de construir otra represa sobre el Río Nelson. La Manitoba Hydro pretende llegar a ser la batería eléctrica para el Medio Oeste en esta nueva era de reestructuración de la industria eléctrica.
¿Cuáles son los impactos humanos de estos anuncios para nosotros en Cross Lake? En nuestro caso, cada unidad de agua almacenada en el Lago Winnipeg y luego liberada produce sequía e inundaciones exactamente donde nosotros vivimos. En términos sencillos, más electricidad significa que habrá más daño ecológico - no menos. Nuestros cazadores ya vieron que dejan de encontrar presas en sus trampas. Nuestros pescadores me cuentan de sus dificultades ahora que tratan de trabajar ante los perjuicios de la fuerza y fluctuaciones del agua liberada y ante el agua contaminada. Estas obras son una pesadilla para nosotros.
No se debe pedir que los pueblos aborígenes en el norte paguemos por las decisiones energéticas tomadas en el sur, pagando el precio de nuestras tierras, nuestros recursos, nuestro sustento y nuestras vidas. No es justo. Ahora la Manitoba Hydro y los gobiernos de Manitoba y de Canadá están diciendo que comprenden sus errores del pasado, y que ahora protegerán el medio ambiente y tratarán con justicia a los pueblos indígenas. En 1977, prometieron limpiar los miles de kilómetros de riberas y quitar la basura y restos de bosques destruidos de todas las áreas de sus obras. Este trabajo comenzó recién ahora, luego de más de 20 años, y sólo como resultado de nuestra insistencia. Al ritmo actual de trabajo, determinado por la Manitoba Hydro, esta limpieza demorará cientos de años para completarla. Es tan sólo un ejemplo de las muchas medidas ambientales y sociales que nunca se cumplen según lo prometido.
Pero este tipo de promesas, cúmplanse o no, ya no son aceptables. Los mega-proyectos como la Regulación del Lago Winnipeg de la Manitoba Hydro, y el Proyecto para Desviar los Ríos Churchill y Nelson, no son sostenibles. La electricidad que les vende a ustedes la Manitoba Hydro no es limpia ni renovable, ni para ustedes ni para nosotros. Tampoco es barata. Más destrucción de las aguas de Nitaskinan y del entorno boreal del cual forman parte debería ser impensable en el mundo de hoy. Más bien deberíamos estar planeando el desmantelamiento de estas obras terribles, no la construcción de aún más.
Hay alternativas a este tipo de destrucción miope. La propia
provincia de Manitoba no necesita más energía. Y ustedes
en Minnesota tienen energía eólica, el potencial de conservación
energética, y la conciencia de los derechos ambientales y humanos
para rechazar la perjudicial energía hidroeléctrica de Manitoba.
A fin de cuentas, sólo los castores deberán construir más
represas en Manitoba. Les invitamos a ayudarnos a demostrar a sus gobiernos,
a sus empresas eléctricas y a sus autoridades reguladoras que este
precioso recurso norteamericano, el bosque boreal, sus ríos y lagunas,
valen la pena para protegerlos, limpiarlos, y conservarlos para las generaciones
futuras.
Gilbert González Maroto
Centro para el Desarrollo Indígena (CEDIN)
Apartado Postal: 30-8100 Buenos Aires, Puntarenas, Costa Rica
Telefax: (506) 730-0516.
Le invito a visitar: http://www.cedin.iwarp.com
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