El factor mapuche en el censo 2002
Por Lucía Sepúlveda Ruiz, periodista (free lance)
Las respuestas sobre identidad étnica y cultural del censo de este año podrían preocupar a la clase política y empresarial chilena tanto como las relativas a la religión, que quitan el sueño al inquisidor Cardenal Errázuriz. ¿Y si la misma cantidad de chilenos que, según las encuestas, simpatiza con las demandas mapuche se declara mapuche? ¿Y si muchos decidiéramos introducir la categoría mestizo, que no está contemplada y por tanto sería un obstáculo para el programa de lectura óptica de caracteres contemplado en el procesamiento de los datos? No olvidemos que un sector significativo del mundo mapuche desarrolla campañas por e-mail...
La religión "jedi"
A propósito del episodio de censura episcopal-estatal, el diario electrónico "El Mostrador" informó que en Australia, para el censo 2001, miles de ciudadanos respondieron positivamente a un mail que los llamaba a declararse miembros de la cinematográfica e inexistente religión "jedi", en vista que la religión que profesaban no estaba considerada en el censo 2001. Los organismos oficiales quedaron desconcertados por la incursión de la Guerra de las Galaxias en sus estadísticas oficiales y anunciaron multas para quienes hubieran engañado al Estado sobre sus creencias.
La pregunta sobre etnias
En la web del INE (www.ine.cl) que informa sobre el censo, no figura el cuestionario completo que deberá contestar la ciudadanía. Sólo indican que la información étnica que se requerirá en el aspecto poblacional es la relativa a sus características culturales: "En el caso de los pueblos originarios se interrogará sobre la pertenencia a la etnía alacalufe, atacameño, aymara, colla, mapuche, quechua, rapa nui y yamana, ampliando considerablemente el espectro de opciones que hubo en 1992".
A 15 días del Censo, a realizarse el próximo 24 de abril, no se han conocido reacciones de parte de las organizaciones indígenas, respecto del tema. Algunos recuerdan sin embargo, que el censo anterior formuló las preguntas sobre la pertenencia étnica de tal forma que sus resultados se vieron sujetos a grados importantes de controversia académica y social. Ya que ignoramos cómo se introducirá exactamente la pregunta ahora, recordemos la versión 1992: Pregunta (formulada sólo a las personas mayores de 14 años): Si usted es chileno, ¿se considera perteneciente a alguna de las siguientes culturas? Respuesta: Mapuche, aymara, rapanui, ninguna de las anteriores".
Sesgos de este enfoque
Según reconoce el estudio "Población Mapuche, Tabulaciones Especiales", del Instituto de Estudios Indígenas, la UFRO, CONADI, CEPAL y CELADE, publicado en 1998, la pregunta respondía a un criterio de "autoidentificación cultural" y no de pueblo, y descansaba más en la apreciación subjetiva del entrevistado. Por su parte, una investigación del Centro de Estudios Mapuche Liwen destaca que esa formulación partía de la base de una supraidentidad común (chilena) y posibilitaba una adscripción voluntaria con una cultura indígena y no como parte activa de la cultura indígena. Para Liwen, el resultado era obvio: muchos chilenos, sin tener un origen étnico mapuche, reaccionarían identificándose con los mapuche; y de igual forma, muchos mapuche discriminados, reaccionarían negándose a reconocerse como tales, y por tanto identificándose con los chilenos. Recuerda que en la Antártica se contabilizaron 13 mapuche, y se pregunta ¿operó allí la voluntad de identificarse con, que es distinto a identificarse como mapuche? Y en otros lugares mayoritariamente urbanos, plantean la necesidad de medir la cantidad de población mapuche que negó su origen, como expresión de sus vivencias al interior de la cultura dominante.
Los apellidos
Los investigadores de Liwen, Diane Haughney y Pablo Marimán proponían en 1993, que para efectos de la cuantificación de la población mapuche contemporánea, debía entenderse como tales a todos aquellos individuos que conservan uno o dos apellidos mapuche y aquéllos que posean alguno de los apellidos hispánicos apropiados del siglo pasado: Contreras, Sandoval, Morales, Avendaño, etc., y en un sentido más amplio, a todos aquellos que voluntariamente se identifican como mapuche. De esta manera el censo estaría dando cuenta de los problemas de discriminación propios de nuestra sociedad, y de la relación de dominación establecida históricamente hacia el pueblo mapuche.
La pregunta aymara
Lo anterior no sólo es válido para los mapuche. Recordando la chilenización forzosa impuesta a su pueblo, Alfredo Chipana, Presidente del Consejo Nacional Aymara señalaba en el seminario "Pueblo Aymara ayer y hoy", realizado en marzo de 2001 en Peñalolén: "¿No es sorprendente que al inicio de la transición, cuando se hizo el Censo, fueran muy pocos los que respondieron que sí a la pregunta ‘Ud es aymara’? Si lo hubieran preguntado en plena dictadura, nadie habría dicho que era aymara, por un tema de sobrevida. Si preguntaran ahora nuevamente la misma cosa, los chilenos se sorprenderían de lo rápido que creció el pueblo aymara, porque hoy ya hay otro sentimiento, y muchos más se reconocen como aymaras sin temor, y hemos llevado a la ciudad nuestra cultura."
Las cifras de ayer
Los resultados del censo 1992 indicaron que un 10,3% de la población chilena mayor de 14 años, se autoidentificó como de alguno de los 3 grupos étnicos propuestos. Dentro de la población indígena, la población mapuche conformaba un 93% de ese total, seguida por los aymará, con un 4,9% y los rapanui con un 2,2%. Es decir, según el censo había 928.079 mapuche, 48.477 aymará y 21.848 rapanui. ¿Nuevamente quedarán en el limbo los indígenas menores de 14 años en el nuevo censo?.
Con el "efecto Ralco", y la irrupción del tema mapuche en los medios de comunicación, es factible predecir un aumento superior al mero crecimiento vegetativo. El Estado y la sociedad tendrán que hacer la lectura de esos resultados, que pueden ser un nuevo y molesto recordatorio de que los pueblos originarios y sus dirigentes no constituyen piezas de museo ni objetos de estudio histórico. Sobrevivieron a la represión, el acoso y la discriminación. Y hoy como ayer, luchan de las más diversas formas, simbolizadas en la dignidad y fuerza de Nicolasa Quintreman, por el reconocimiento de sus derechos.