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Amulan ñi
dungun, tañi fothëm leftraru.
INTRODUCCIÓN.
Estas breves notas pretenden entregar algunos elementos sobre la problemática Mapuche en la Región Metropolitana (en adelante, RM), vista a través del último Censo de Población y Vivienda de 1992. Las tesis-aproximaciones que aquí se enuncian tienen que ver precisamente con los acercamientos a los procesamientos de información censal disponibles. En primer término se intenta fundamentar la hipótesis de que el censo entrega cifras relativamente “creibles" respecto de la cantidad de Mapuche en Chile, a partir del análisis de la consistencia lógica de la pregunta que registró autopertenencia étnica en el censo, sus sesgos y dificultades metodológicas como asimismo se examina la posibilidad de acercarse al fenómeno étnico Mapuche a través del censo. En segundo término, se formula la hipótesis de que las diferencias encontrada en algunas de las variables analizadas se deben a la diferencia étnica de las poblaciones examinadas. Y, en tercer término, se reflexiona sobre la polémica teórica de las categorías Mapuche URBANO/RURAL. Primera hipótesis: Las cifras del censo, respecto de la pertenecia étnica(1) Mapuche reflejan, en términos relativos, acertadamente la cantidad real de Mapuche en Chile. El último Censo Nacional de Población y Vivienda de 1992, aplica por primera vez una pregunta de autoidentificación étnica. Como resultado de la aplicación de la pregunta censal Nº 14: “Si usted es Chileno, ¿se considera perteneciente a alguna de las siguientes culturas?."
Los cuestionamientos más recurrentes no tenían que ver con las cifras conocidas, sino más bien con los resultados censales, esta percepción se fue reforzando en la medida que se fueron conociendo casos de personas que admitían autoidentificarse como Mapuche sin serlo. Independientemente de lo anterior, la pregunta censal respecto de la pertenencia étnica declarada tiene algunas dificultades de construcción metodológica importantes de señalar.
De hecho, los posibles acercamientos de modo de reducir el espacio de incertidumbre respecto de la validez y confiabilidad de los datos recogidos por el censo son sumamente complejos y multidireccionales. De modo que resulta imposible intentar cuantificar a través de las cifras (en bruto) del censo las importantes contradicciones existentes, una de ellas es que muchos adhirieron a la etnia Mapuche sin serlo, donde también ocurrió lo inverso, es decir, muchos Mapuche no adhirieron o no se consideraron Mapuche. Sin embargo, es posible acercarse al fenómeno en a lo menos dos lados complementarios, uno (a) teórico y otro (b) metodológico.
De allí surge el problema de validez, en cuanto se hace equivalente la autoidentificación con la pertenencia étnica, no siendo estrictamente correspondientes ambas expresiones. De hecho, no existe forma de separar ambas respuestas, a no ser que se adopten algunos supuestos lógicos que permitan intentar disociar ambas respuestas. Desde el punto de vista teórico, el problema de la pertenencia étnica declarada es multivariado, sin embargo de existir problemas de declaración en la respuesta censal, estos deberían estar asociados a elementos de segmentación social, en los cuales también intervienen en modo importante el polémico tema de la discriminación. Desde esa perspectiva, hace algún tiempo, los estudios que abordan la problemática Mapuche en los centros urbanos, vienen mostrando que son los pobres los que establecen relaciones asimétricas de hegemonía cultural sobre los indígenas pobres, este fenómeno ha sido detectado en los centros urbanos de Arica, Iquique, RM, Concepción y Temuco En ese sentido, Rodriguez y Reid afirman que, “el grueso de los mapuches que viven en la capital se ubican socialmente.... en el mundo de los desposeídos, en el ámbito de la pobreza, y en ese contexto, los pobres no-mapuches encuentran en esta “identidad" acuñada una compensación o consuelo de su condición. Los mapuches son el estamento con el que los blancos pobres se comparan"(6). Similar opinión tienen otros estudiosos respecto del tema(7). Si esto es cierto, entonces, teóricamente hablando, se podría afirmar que, dado que los pobres diferencian socialmente a los pobres indígenas, el problema de la sobredeclaración censal sería menor en áreas pobres que en las no pobres. Independientemente de lo anterior, para el caso particular de la etnia Mapuche, la pregunta será, ¿como restar al total de casos, aquellos que se autoadscribieron a la etnia Mapuche sin serlo?. De esta pregunta surge una segunda cuestión tan importante como la primera, a saber: ¿como sumar aquellos que siendo Mapuche no adscribieron a la etnia Mapuche?. El problema de sumar o restar, es más bien teórico, puesto que se trata de discriminar entre la tensión adscripción identitaria e identidad étnica. Al restar casos, se restan a aquellos que se adscriben a la etnia Mapuche sin serlo y al sumar, se suma a aquellos que potencialmente niegan su identidad étnica. Si esto es cierto, entonces lo que habría que hacer es restar o sumar y no realizar las dos funciones al mismo tiempo.
Conviene considerar que el método propuesto para intentar acercarse al sesgo en la respuesta, contiene supuestos lógicos, que bien podrían ser otros igualmente válidos. Desde esa perspectiva por ejemplo, aquí no se considera Mapuche aquel jefe de hogar que haya nacido en la II o III Región, aunque se sabe de que en la época del salitre hubieron Mapuche que emigraron a dichas zonas, igualmente hay un contingente importante de mineros Mapuche en la gran minería del cobre. Para ejemplificar lo anterior, considérese el siguiente gráfico:
Map : Población autoidentificada como Mapuche. M1 : Población que se autoidentifica y no pertenece a la etnia Mapuche (sobredeclarada). M2 : Población que se autoidentifica y pertenece a la etnia Mapuche. M3 : Población que no se autoidentifica pero que sin embargo pertenece a la etnia Mapuche. (subdeclarada) Aym : Población autoidentificada como Aymara. Ay1 : Población que se autoidentifica y no pertenece a la etnia Aymara (sobredeclarada). Ay2 : Población que se autoidentifica y pertenece a la etnia Aymara. Ay3 : Población que no se autoidentifica pero que sin embargo pertenece a la etnia Aymara. (subdeclarada) RNUI : Población autoidentificada como Rapa Nui. RN1 : Población que se autoidentifica y no pertenece a la etnia RapaNui (sobredeclarada). RN2 : Población que se autoidentifica y pertenece a la etnia Rapa Nui. RN3 : Población que no se autoidentifica pero que sin embargo pertenece a la etnia Rapa Nui. (subdeclarada) Considerando que: La población que se autoidentifica como Mapuche resulta de: Map = M1 + M2 La población que se autoidentifica como Aymara resulta de: Aym = Ay1 + Ay2 La población que se autoidentifica como Rapa Nui resulta de: RNui = RN1 + RN2 La cuestión será determinar la importancia relativa de M1 , Ay1 y RN1 Ahora bien; La población que efectivamente pertenece a la etnia Mapuche (PobMap) debería ser: PobMap = M2 + M3 La población que efectivamente pertenece a la etnia Aymara (PobAym) debería ser: PobAym = Ay2 + Ay3 La población que efectivamente pertenece a la etnia Rapa Nui (PobRNui) debería ser: RNui = RN2 + RN3 En el caso Mapuche, es posible acercarse al sesgo en la respuesta (M1) basándose en algunos supuestos metodológicos arbitrarios. Sin embargo, para el caso Aymara y Rapa Nui, problema es mucho más complejo dado el bajo número de su universo. Adicionalmente, está el hecho de que no existen estudios que permitan corregir las cifras del censo respecto de estas últimas dos etnias, no obstante, el antropólogo Valenzuela R. sostiene que, dado que en la RM se autoidentifican 11.648 personas como Rapa Nui y 12.308 personas como Aymara, dichos datos “deforman la realidad", puesto que “según residentes Rapa Nui en Santiago, ellos se conocen prácticamente todos, lo que les permite determinar, de manera más o menos aproximada, las “cantidades" de familias que residen en la capital. Las estimaciones hechas por ellos a este respecto, indican que los Rapa Nui no superarían las 1.500 personas que de manera permanente, residirían en Santiago"(10), por lo cual es muy posible que Ay1 y RN1 tengan pesos significativos en términos de su representación estadística. Ahora bien, lo complejo del problema radica en que los supuestos con que está construida la lógica de corrección, no necesariamente entregan cifras “correctas o exactas", sino que más bien permite obtener una primera aproximación a la magnitud del sesgo en la respuesta. Si se procesan los datos censales en el paquete REDATAM Plus con un programa que contemple algunos filtros especiales, la probabilidad estadística de encontrar respuestas sesgadas es relativamente poco importante. El razonamiento es el que se enuncia a continuación: Un supuesto básico que corta transversalmente esta lógica, es que el comportamiento en cuanto a la estructura familiar de los Mapuche en medios urbanos es, fundamentalmente, de tipo nuclear. Se debe recodificar la estructura familiar que se recoge en el censo a través de la pregunta del parentesco con el jefe de hogar (Parentes en REDATAM plus), considerando solo a los parientes directos como miembros del grupo familiar, es decir se descuentan a los no parientes y servicio doméstico, considerados en dicha variable.
En todo caso, solo se pueden restar los casos más extremos, como los descritos anteriormente. Nótese que, así como se puede restar personas del total de casos, también se pueden sumar, por ejemplo, si en un hogar de cuatro personas, tres adscriben a la etnia Mapuche, entonces el cuarto habría que sumarlo al total de casos. Aquí aparece el tema de la identidad étnica negada (M3). Existen casos en que es imposible determinar el origen étnico, como en el caso del jefe de hogar que se declara Mapuche y haya nacido en una zona Mapuche (Toltén) y sea más bien, de origen germano, casos como éste, son frecuentes de encontrar en zonas con alta incidencia de inmigrantes europeos como por ejemplo, Capitán Pastene o Faja Maisan. Ahora bien, el procedimiento anterior fue realizado en el contexto de una investigación en curso, en la RM y la IX Región, encontrándose un sesgo en las respuestas (M1) de un 9,79% y 8,56% respectivamente. En esa misma lógica, en CELADE, los investigadores Peyser A. (11) de CELADE y Bello A. de CEDEM, llegaron a similares resultados, cruzados en la Región Metropolitana. Finalmente, si se tiene en cuenta que la variación de respuestas
sesgadas no es importante dada las proyecciones mucho menores que los especialistas
entregaban al respecto, esto no quiere decir, que la cantidad de Mapuche
sea efectivamente la que arroja el censo, puesto que, como se afirmó
con anterioridad, podría contener contaminaciones y problemas de
validez.
Segunda Hipótesis: El comportamiento de la población Mapuche es diferencial respecto de la población no Mapuche. Antecedentes preliminares. En el documento de trabajo anterior (12) se entregaron algunos resultados que permitieron formular las siguientes hipótesis:
A partir de lo anterior, se podría explicar las diferencias existentes entre la mayor autoidentificación de la estructura de población Mapuche (30 - 34 años) (14) y la menor autoidentificación de dicha estructura (estrato de edad 15 - 19 años) (15). La mayor autoidentificación de la población Mapuche del segmento de edad 30 -34 años podría estar sobreestimado debido a sobredeclaración en la respuesta censal, sobredeclaración que sería mayor en los hombres que en las mujeres. En cambio, en la probable menor autoidentificación del segmento de edad 15 - 19 años de la población Mapuche de la RM, puede estar incidiendo fuertemente subdeclaración (asociada a nuevas formas de control social(16) y a los cambios producidos en los sistemas clásicos de discriminación, producto de lo cual, ha cambiado quizás el más importante de los sistemas de socialización : el sistema de socialización primaria). La hipótesis que surge de inmediato a partir de lo anterior es que, la Población Mapuche entre 15 - 19 años(17), puede estar subdeclarada. Quizás esto merezca algún comentario, puesto que la pregunta respecto del porqué de esta menor declaración, se podría responder a partir de la negativa de los padres de estos jóvenes en socializarlos en tanto Mapuche por temor a que estos no entendieran los mecanismos de acción social de la cultura dominante cuyas características socializadoras son de suyo diferentes a la de la cultura Mapuche. La cual es predominantemente oral, siendo la lengua el vehículo privilegiado de transmisión cultural. De hecho, los jóvenes admiten no haber recibido (in)formación ni en su casa ni en la educación formal respecto de la problemática Mapuche, incluso más, recriminan a sus padres por preocuparse a destiempo (es decir, cuando ya no les interesa) el inculcarles la cultura Mapuche. Por otro lado, la misma lógica es posible aplicarla en los segmentos de edad mayores, en el sentido de que es válido preguntarse el modo de socialización que ellos han tenido, en este caso tal vez la respuesta esté dada una variable interna a la problemática Mapuche: “Las organizaciones Mapuche". Si se hace un análisis crítico de la forma de trabajo de las organizaciones, es posible apreciar que las organizaciones han sido un vehículo socializador privilegiado de la cultura Mapuche en los sectores urbanos. Sin embargo, el “mercado" que alcanzan es precisamente aquellos segmentos de jóvenes superiores a los 18 años, en muy pocos casos es posible observar jóvenes menores a 18 años insertos en la dinámica organizacional Mapuche, su actividad se concentra más bien en grupos de edades mayores. Es posible observar que las organizaciones Mapuche se han metamorfoseado en instituciones de socialización primaria, de este modo, es posible afirmar que lentamente la labor de las familias Mapuche en tanto socializadoras de la cultura Mapuche en los sectores urbanos ha sido reemplazada por la de las organizaciones Mapuche. Lo cual no quiere decir que ellas hayan reemplazado absolutamente los sistemas de socialización primaria. Sin embargo, de allí surge una de las críticas más importante al accionar de las organizaciones Mapuche frente a la especificidad juvenil, en tanto no han podido convertirse en una alternativa eficiente y eficaz a los sistemas de socialización primarios propias de las familias, cuestión que se ve reflejada precisamente en las cifras del censo. |
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