EL RALUM DE LUCIERNAGA Y LA POESIA

Juan Cameron
Liberación de Malmö, 24 de noviembre de 1995

Con anterioridad a 1973, la más joven poesía se manifestaba, en Chile, en las provincias. Los nombres de los grupos Trilce, de Valdivia, Arúspice, de Concepción, y Tebaida, de Arica, reunían en sus publicaciones las mejores expresiones de quienes, por primera vez, se daban a conocer en el ambiente artístico nacional.

El golpe de Estado de 1973 produjo un cambio innegable y, en cierta manera, cortó un desarrollo literario y frustró, valga ahora reconocerlo, una tradición de calidad durante casi veinte años. La antorcha de esa "mejor poesía" ya no corresponde al país transandino y debe buscarse en Perú, Argentina, Colombia o Cuba. Poco son los nombres aportados por la promoción post 73 a la literatura continental. En cierta medida, los aportes más frescos y recientes comienzan aparecer en Santiago tras un largo silencio de tres años. La crítica oficial promueve a poquísimos autores y, aunque la calidad de éstos no puede hoy día ponerse en duda, salvo desde un punto de vista teórico, niega y silencia al mismo tiempo a una interesante generación. Por otro lado, en el extranjero, la poesía chilena del exilio entrega poquísimos frutos y es, por el contrario, la prosa la cual habrá de ser destacada en un plano de mayor creatividad.

Pero en cierta medida el sur continúa en su labor creativa, lejos de la capital y de los mass media, en la presencia de poetas quienes, a 1973, eran apenas principiantes, quienes se Desarrollan y dan a conocer, bajo la aplastante marginalidad impuesta por la dictadura, en el ambiente artístico nacional. Clemente Riedemann y Elicura Chihuilaf son casos principales. Esta labor, al amparo de los departamentos de Castellano o de ciertas facultades humanistas, tanto en Valdivia como Temuco, logra retomar la atención y restablecer el ejercicio de1 oficio en sus propios lares.

Temuco parece ocupar ese lugar preferencial atribuido con anterioridad a Valdivia. E1 traslado de Raúl Zurita a esta ciudad, respondiendo a una beca profesional -como poeta, se entiende, permitió dar a conocer en Santiago el nombre de Lionel Lienlaf, promisorio vate mapuche, y poner en el tapete una cuestión negada con anterioridad en el habla chilena; el bilingüismo y la existencia de una nacionalidad diferente, al menos a nivel escritural. La difusión de la obra de Chihualilaf, el premio otorgado por Casa de las Américas, en La Habana, Cuba, al "Hombre Pájaro" y el agotamiento de la experimentación estructural en el centro del país, revitalizan el género in situ y, al tiempo de entregar nuevos elementos al discurso lírico, continúa en la tradición de profundidad espiritual que bien se representa en los textos de Jorge Teillier. Dados estos antecedentes no pareciera extraño encontrar de pronto una nueva producción poética, como lo ha hecho un grupo de habitantes de Malmö quienes, durante el mes pasado, viajaron a Chile a un encuentro mapuche. Uno de ellos me entregó, para su lectura y opinión, los originales de "Ralum", un conjunto de poesías bajo la firma de Luciérnaga Pinda, estudiante de la Universidad de Temuco, quien cuenta con 22 o 23 años de edad. El trabajo podría ser editado por e1 Comité‚ de Apoyo al Pueblo Mapuche en Malmö.

Una rápida lectura señala elementos de interés para ser citados: el bilingüismo, que en cierta medida se conocía por el aporte, a un discurso en castellano, de términos extranjeros en la producción del exilio. Pero en este caso, tratándose de "poesía chilena", pues responde a los códigos de ésta, las palabras incorporadas pertenecen a un lenguaje "materno" para los creadores. El paralelismo es, en todo caso, evidente y nos justifica, a nosotros, fuera de nuestro país: "Despertar en mapudungun es el origen/designio/soñar. El rewe descifre el universo/ a borbotones. Los que ya partieron/cantan /a sus hijos los secretos".

Otro signo destacable en la poesía de Luciérnaga Pinda es la pasión amorosa y la sensualidad como motivos. De estirpe pánica, su producción no puede menos integrarse a la naturaleza, así todo el discurso de sus antepasados, como parte integrante de su visión cosmogónica.

Del mismo modo se percibe en estas líneas el rastro de lo lárico, respiración pánica, también, atribuible al sur de Chile. El "Te veré correr Leftraru/ mi padre. Venir junto a Kanvkmu /traerán a mi vientre dormido /el más alto, wuinkul" es más que una invocación a la naturaleza, en la persona de Lautaro, un señalamiento de paraíso perdido, de un estado primario, espiritual del individuo.

Ritmo y canto, piel y memoria, aportan a una poesía naciente y poderosa, en la cual los poquísimos ripios idiomáticos percibidos bien pueden evitarse en 1os próximos tiempos con la lectura, la crítica y, sobre todo, con la experiencia.