La textualidad.
Empecemos por una consideración preliminar importante : la textualidad. Importante pues la tradición literaria mapuche monolingüe (mapudungun) : epeu (cuentos), koneu (adivinanzas), ül (canto), fue eminentemente oral : He soñado en la luna creciente/y he trabajado los campos/Antes que las palabras ... .
El texto monolingüe y bilingüe es un rasgo característico
de la literatura mapuche de este siglo XX. Los poetas hacen de la escritura
no sólo una herramienta de su quehacer, sino también un medio
de asunción identitaria : Nacimos mapuche, moriremos siéndolo
y la escritura hermanos, es una de las más grandes maneras de dignificarnos,
de guardar y recuperar ... para y por nosotros mismos el alma de nuestro
pueblo. La poesía es creación literaria y a la vez acción
dignificadora y continuidad del « alma araucana ».
En los versos arraigados en la textualidad se entrecruzan la historia, las vivencias (colectivas e individuales), la tradición oral, lo cotidiano.
La pluma de los poetas viene a recordarnos que el universo mapuche sigue allí : sus hombres y sus luchas, su memoria y sus sueños.
Las palabras se hacen poesía, pero también se convierten en una fuerza que empuja las puertas de un mundo a menudo sordo o despreciativo respecto a lo mapuche.
Ayer, los mapuches asimilaron perfectamente la ciencia militar española. Y en este siglo, los poetas asimilan la escritura. Así, los antepasados y sus descendientes de hoy y de mañana, seguirán viviendo en los versos de sus poetas.
Ayer fueron esencialmente monolingües mapudungun, pero en este siglo muchos manejan perfectamente, además, el castellano. El texto poético lo testimonia. Ante esto algunos abrieron de pronto los ojos para emitir, con desparpajo, perentorio juicio. Un poeta lo resume certeramente : Primero se les reprochó no hablar bien el castellano y empecinarse en su idioma natal. Ahora se escucha a menudo la condena contraria : el estar perdiendo su lengua.
La textualidad poética: nueva seña del quehacer cultural.
Digamos primero que un poema épico contribuyó al conocimiento del pueblo y del territorio mapuche : La Araucana (publicado en 1589) del español Alonso de Ercilla y Zuñiga.
Este cantó las proezas del conquistador español y la bravura de los araucanos. De estos últimos escribió:
Es un testimonio de la resistencia que el pueblo mapuche opuso al conquistador. Durante tres siglos (XVI, XVII y XVIII) se enfrentó a las huestes españolas. Y la resistencia se prosiguió durante el siglo XIX frente al Estado chileno, pero a finales de la centuria las armas de su ejército pudieron más que el tesón mapuche en la defensa de su libertad. Con este desenlace se clausuró un período de su historia durante el cual la guerra y el estado de guerra constituyeron la marca indeleble.
En el siglo XX el decurso histórico tiene el sello de otra impronta : vencido por las armas el pueblo mapuche quedó incorporado a la autoridad del Estado chileno. Prosiguió sus luchas reivindicativas y la defensa de sus tierras, pero ahora en el marco de la legalidad chilena.
Es en esta etapa de la historia que se inscribe la textualidad como una nueva seña identitaria. La escritura, en mapudungun y en castellano, pasa a ser uno de los elementos resaltantes del quehacer mapuche. Esto subraya la relevancia de la poesía en este siglo. Diríamos que la textualidad poética se revela como un acto de vida y esperanza. Incluso, un acto de resistencia. Las raíces legadas por los antepasados contribuyeron a su brote.
La producción poética mapuche ha recorrido este siglo. Se reveló ante los ojos de un público más amplio gracias a periódicos, folletos, folletines hechos por los mapuches mismos. Desde las primeras décadas encontramos ya varios nombres que surcan los campos de la poesía. En 1935 se conocen los nombres de Anselmo Quilaqueo, Guillermo Igayman, Teodoberto Neculman, Antonio Painemal, A. T. Antillanca. Otros continuaron por la misma senda. Sólo en 1966 vio la luz un libro bilingüe: Poemas mapuches en castellano de Sebastian Queupul.
Desde fines de los años 70 se produjo un brote poético más amplio y con mayor difusión mediante hojas, trípticos, páginas de algunas revistas. Nuevos nombres se agregan a esta constelación poética: Sandra Trafilaf, María Angélica Reinanco, Elicura Chihuailaf, Leonel Lienlaf Jessica Cona, Jaime Huenún, Armando Marileo, Angélica Hueitra, y otros más. Se publicaron algunos libros : Algunas cosas de José Painemilla, 1981 ; Mi mundo niño de Emilio Antilef, 1982 (su autor tenía ocho años) ; Nuke Mapu de Rayen Kvjh, 1991. Tal vez lo más notable en materia de publicación fue la edición de libros bilingües como los de Leonel Lienlaf, Se ha despertado el ave de mi corazón, 1989; y de Elicura Chihuailaf, En el país de la memoria, 1988; El invierno, su imagen y otros poemas azules, 1991; De sueños azules y contrasueños, 1995.
La referencia a la historia.
Quisiéramos subrayar aquí lo que nos parece una de las singularidades de la poesía mapuche : la referencia a la historia. Historia en un sentido amplio : vivencias, raíces culturales, la evocación de los antepasados, el papel de los héroes, la referencia a la historia reciente. Sin duda esto no es una casualidad. Basta con pensar que la historia desde la llegada del conquistador ha estado cargada de embates y combates.
Naturalmente, en la producción poética que nos ocupa la historia no tiene un sentido diacrónico, puesto que es presente, pasado y futuro a la vez. Es la memoria histórica, pero al mismo tiempo más que eso. Es reconocerse en una dimensión colectiva : los antepasados, las luchas centenarias, la casa común : la tierra. Es decir, en la poesía se reencuentran los abuelos de nuestros abuelos, los hijos de hoy y aquéllos que vendrán.
El retorno a la historia en el sentido que señalamos es como volver al lar para mejor reafirmar el ser mapuche en el presente y en la perspectiva del porvenir.
La palabra de los antepasados.
La conversación (es decir, la oralidad) con los abuelos y los padres fue el primer aprendizaje:
Esta recurrencia a los « antiguos espíritus » no es sorprendente. Ya lo hemos dicho: la oralidad constituyó la piedra angular de la cultura mapuche. Los abuelos, y los abuelos de nuestros abuelos representaron el primer libro del conocimiento. Ellos transmitieron no sólo lo que sabían, sino también la sabiduría.
La sangre derramada.
La exaltación del genio indómito mapuche y de sus lonkos (líderes) se destaca con palabras como: indómito, valor de antiguas gestas, ímpetu bravío, grito ... que vuela como un pájaro libre, guerreros.
Es el alma de Arauco
la que perdura en las dormidas cuestas
donde en las selvas de ropaje glauco
brilla el valor de sus antiguas gestas.
...
Vibra con el arrojo
y en la altura soberbia de Los Andes.
Ay Arauco!
Recuerda que un día derramaste
tu bella sangre en esta tierra querida, negándote mil veces
a entregarte,
luchando con porfía allá en la sierra.
Marichiwew
grito grabado en el casette de la historia
saliendo de la boca enfurecida
de mis abuelos.
Y las mujeres no están
ausentes de las gestas libradas :
La historia reciente.
La historia de este siglo XX desgraciadamente no pudo despojarse de
otras formas de violencia. En las primeras décadas fueron las usurpaciones
de tierras y el asesinato de quienes no querían renunciar a ellas:
¿Por qué canta la loika?
si le han robado la tierra
donde iba a anidar
tendrá que buscar tierras nuevas
cantando se va. ...
Graciela Huina
Para la historia más reciente no sólo mapuche sino del país (nos referimos a los años 70 y 80), aquélla en que la palabra apareció a menudo como una amenaza y la creatividad artística aún más, hay aquí unos versos testimoniales:
Hoy, gracias a la poesía el genio indómito de los antepasados, el de nuestros abuelos y el de nuestros padres aún « vuela como un pájaro libre ».
Digamos para concluir que esta poesía hunde sus raíces en un mundo propio, pero se enraiza también en las venas literarias chilenas, pues pese a todo, todas las sangres han terminado cohabitando e incluso cruzándose. Sobre todo cuando esto se inscribe en un contacto de siglos.
En el andar poético de este siglo el mapudugun se da la mano con el castellano en las ediciones bilingües. Algunos poetas mapuches escriben en mapudugun y luego traducen al castellano, otros escriben en castellano y traducen en mapudugun.
Y quien dice idioma, dice también cultura. En la textualidad poética ambas culturas se conjugan. Y para que la poesía y la cultura sigan floreciendo, el reconocimiento de la pluralidad se insinúa como requisito indispensable.
Justamente, esta poesía viene a recordarnos la diversidad de la cultura chilena. Un hecho a menudo olvidado. La cultura mapuche, en la que se inscribe la producción poética, ha sido a menudo ignorada u olvidada, o considerada como simple folklore.
Que al menos la literatura pueda pueda abrir las puertas a una creatividad en donde la diversidad de savias se hermanen.
La poesía mapuche es entonces una expresión identitaria
y patrimonio cultural de un pueblo, pero igualmente uno de los ingredientes
de la cultura chilena.Por lo tanto, si queremos conocerla mejor: leámosla,
escuchémosla.
Tretrogkvlen awvlerpun, pu kulliñ ñi neyvn
yewkvlerpun
genoafellvwvn mew elufeyu
Wiraf, wirafgen, pewmantulen amun
Wenu Mapu rvpv mew
Wallke pvle chalipaenew ti pu wagvlen
Oo ! Fvchakecheyem
Vlchakezomo ka Wechekeche mvlelu
Wenu Mapu
mi Kallfvmu ayvwvy ñi mollfvñ.
De su libro, De sueños y contrasueños, 1995.