Cartas
No me atrevo a invertir en La Araucanía
Señor Director:
Soy un joven profesional que creyó en el Estado de Derecho imperante
en Chile y hace 10 años le compré a mi suegra un cerro totalmente
erosionado en la comuna de Galvarino, de una superficie de 25 há.
En este terreno decidí invertir a futuro, por lo que lo limpié
de matorrales y luego planté pinos y eucaliptus, con el fin de explotarlo
en un plazo de 20 a 25 años. En el intertanto conversé con
los vecinos, todos de origen mapuche, para que ellos hicieran lo mismo
con sus degradados campos y aprovecharan los beneficios que otorgaba el
Estado para los mapuches que forestaban. Ellos contestaban que era demasiado
trabajo y el tiempo de espera era mucho.
Tuve que cercar el predio en reiteradas ocasiones debido a que constantemente
lo robaban. Contraté cuidadores durante cinco años para impedir
que los animales de los vecinos deterioraran las plantas, pagué
la fertilización y poda del bosque. En enero de este año
un grupo de 25 familias indígenas sublevadas y utilizadas por seudocaudillos
indígenas ocuparon el predio y comenzaron a explotar el bosque (un
sacrilegio debido a que todavía faltaban a lo menos 10 años
más para que económicamente fuera rentable) arguyendo las
reivindicaciones del pueblo mapuche y que yo no lo necesitaba debido a
que trabajaba en Temuco (eso me permitía subsistir e invertir en
el bosque, mientras éste se desarrollaba). Dialogué con ellos
para que llegáramos a un acuerdo (en vista que ya no podría
utilizar mi legítimo derecho a la posesión de mi inversión)
y me compraran el campo por medio de los fondos de tierra de la Conadi.
Ellos me respondieron que era mi problema y que yo se lo ofreciera a la
Conadi. La Conadi por su parte, me respondió que no compraban campos
en toma (falso, pues pocos meses después compraron el fundo Alaska
de Mininco).
En vista de lo anterior avisé a Carabineros, que procedió
a desalojarlos. Después de un operativo de algunas horas desalojaron
el campo, pero al mismo tiempo los mapuches procedieron a quemar completamente
el bosque. Detuvieron a dos personas, a las cuales les dieron una pena
remitida de tres meses. Pregunté quién respondería
por la inversión quemada y me contestaron que "hiciera las veces
que tenía un jarrón finísimo y que un gato de la calle
entró a mi casa y lo quebró".
Hoy la Región de La Araucanía se debate en la agonía
económica, pues al igual que yo muchísimas personas no se
atreven a invertir.
HUGO LIZAMA ECHEVERRÍA
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