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Santa Barbara, 7 mayo, 2002

Mensaje a un Ministro: Claudio, mi amigo, ¿terrorista?

Cristian Opaso, Periodista

Lo está llamando a declarar como sospecho en un caso de supuesto terrorismo, suponemos por alguna hipotética conexión con quienes hipotéticamente quemaron, tres veces este ultimo año, camiones de la empresa ENDESA que trabajaban en las obras de la represa Ralco. Pero Claudio Escobar, mi amigo, es un pacifista fanático y confeso, miembro por años del Movimiento de No-Violencia Activa Sebastián Acevedo. Tradición que ha mantenido, yendo todos los santos viernes, durante los últimos dos años, a leer letanías en contra de Ralco al frente de La Moneda. Tantas veces ha ido que los de adentro se extrañan si esas voces están ausentes. Quiere tanto a los Pehuenche este Claudio, que a su hija de un año y medio la llamó Nicolasa.

Lidera un grupo que se llama, "Brigada Nicolasita", que junto a otros, llevan a cabo, no acciones militares, sino las mas diversas acciones de no-violencia activa para denunciar la destrucción del Alto Biobio, Junto a muchos otros jóvenes, de Santiago, Valparaíso y Concepción, se han instalado en las afueras del domicilio particular de Ricardo Lagos, a la entrada del ultimo pleno de la DC en el Diego Portales, en las juntas de accionistas de ENDESA, en fin, en un sinnúmero de eventos comerciales y culturales. Muchas veces Claudio lo ha hecho sólo, cosa que creo yo no podría fácilmente hacer, a pesar de haberme parado delante de un camión de ENDESA a mediados de 1998 y haber sido detenido por ello. Nos manda además por internet los más bellos poemas, noticias y palabras de aliento a la gran red de personas que alrededor del mundo estamos preocupadas por el tema. Claudio es para nosotros un ejemplo de dignidad y valentía.

Que a semejante persona la citen a declarar y quieran involucrarla en una investigación sobre actividades terroristas en el Alto Biobio, parece ser una gran equivocación . Aún peor, aparece como un amedrentamiento inaceptable en tiempos de democracia hacia los que ejercemos los derechos que, gracias a Dios, todos ahora gozamos, como son los de expresarnos, organizarnos y protestar, si lo estimamos necesario.

Como Claudio, claro, no hay otro, pero hay muchos, muchísimos otros chilenos y chilenas que pensamos y sentimos lo mismo sobre el Alto Biobio y los Pehuenche. Hemos logrado organizar, tengo que confesarlo, una verdadera conspiración, de alcances mundiales además, en contra de las represas Pangue y Ralco en el Alto Biobío. Durante diez años hemos luchado en contra de la irresponsable intervención del Alto Biobío con cuanta acción no violenta, pero activa, que nos han inspirado nuestra razón, corazón e imaginación!

Si este hecho es un delito, o si lo es haber conocido, o haber tenido algún tipo de contacto, o participado juntos en alguna actividad alguna vez, con los que hipotéticamente podrían haber quemado los camiones, entonces seriamos muchísimos los que tendríamos que ir a declarar. Le tomaría mucho tiempo y se llevaría mas de una sorpresa. Quizás tendría que citar a declarar por ejemplo a los parlamentarios Alejandro Navarro o Leopoldo Sánchez, que nos acompañaron cuando hacíamos las primeras tomas de camino. O a Adriana Hoffman y Fabiola Letelier, grandes mujeres que nos acompañaron cuando interrumpimos un acto de propaganda organizado para un centenar de visitas extranjeras por la Comisión Nacional de Energía en el edificio Diego Portales. Si quiere estirar más el elástico, tendría que citar a don Miguel Caviedes, Arzobispo de Los Angeles, quien denunció con fuerza la central Ralco a través de una carta pastoral, o al mismísimo Ricardo Lagos, al que se le vio intercambiando palabras durante un congreso en la U. de Concepción, con un joven que también está siendo citado por usted como parte del requerimiento antiterrorista, y a quien un medio de prensa, sindicó, sin prueba alguna, como organizador del comando que habría quemado los camiones.

Este complot de rebeldía ¡llega muy lejos! Pero no somos los nuevos terroristas que quisiera ver el Pentágono, algunos sectores de las Fuerzas Armadas, o los servicios que se las dan de inteligentes. Somos ciudadanos pacifistas que ejercemos nuestros derechos y que lo seguiremos haciendo.

 En el Alto Biobio no ha muerto ninguna persona a consecuencia de la defensa de los pehuenche. Sí se ha intervenido groseramente el maravilloso medioambiente cordillerano y se han prácticamente destrozado dos comunidades Pehuenche.

A los Pehuenche que protestaron recientemente por estos abusos les cayó el verdadero terror de la violencia policial indiscriminada, mientras las mujeres que resisten viven todos los días el horroroso insomnio de los camiones que trabajan las veinticuatro horas al lado de sus casas, o el horror de ver como se corta todo árbol y arbusto de sus alrededores.

 Ante estos hechos la justicia no parece reaccionar. Si lo hace por otros hechos, a la vez que se filtran rumores y se citan a declarar una y otra vez a Santa Barbara, Chillán o Concepción a los Pehuenche que protestan y otros que los apoyan en sus hogares y en las ciudades.

 Ante una situación cada vez más conflictiva, seguiremos haciendo valer nuestro derecho a la libertad de expresión, de organización y hasta de rebeldía, no violenta por supuesto. No nos amedrentaremos por persecuciones judiciales.
 

Seguiremos, junto a Claudio Escobar, y muchos otros, gritando a los cuatro vientos:

¡Ralco, Ralco, No Pasarán!...¡Porque los Pehuenche, Tienen Dignidad!


Cristian Opaso
copasosur@yahoo.com
C.I. 7037886-8
Periodista