
Dentro de
la poesía de los últimos años, uno de los hechos relevantes
es la aparición de poetas de origen mapuche. Al calor de la lucha
más visible del pueblo mapuche, en los últimos años
se han instalado con mucha fuerza las voces de Elicura Chihuailaf, Leonel
Lienlaf y Jaime Huenún, exponentes de una cultura que poco a poco
ha tomado el lugar que se merece.
"Valoro la diversidad, la democracia en la literatura. Y ése
es un camino difícil en Chile, donde el ejercicio de la poesía
ha adquirido visos de carrera funcionaria", nos señala este poeta
que actualmente vive en Freire y el año pasado editó su último
libro con Lom Ediciones: "Puerto Trakl". Nacido en Valdivia en 1967, estudió
pedagogía en Castellano, ha ganado premios, concursos, becas y sus
poemas están presentes en varias antologías. Actualmente
trabaja en un texto de nombre "Reducciones", que se refiere a la forma
en que el pueblo mapuche ha vivido en los últimos 120 años.
El Siglo conversó con Jaime al calor de unas tazas de café.
¿Qué es para ti la literatura y la poesía?
"La literatura como instrumento para la preservación cultural,
al menos en Occidente, ha probado durante siglos su eficacia. Los libros
aún tienen poder, están -como diría un esotérico-
"cargados"; pueden ser funestos, esperanzadores o una enorme revelación.
Y ningún libro está de verás muerto. Se han quemado
bibliotecas, sótanos repletos de archivos y memoriales y sin embargo
esos textos reducidos a cenizas han sobrevivido en otros, en una frase,
un párrafo, un titular al menos. Y ese libro oculto en las catacumbas,
espera en silencio. Sabe que algún día será el puntal
de otros libros y tal vez el fundamento de otro modo de pensar. La poesía
sólo es posible describirla con poesía. Hay tantas definiciones
de ella como poetas existen. Hay ocasiones en que la poesía se destruye
a sí misma y, a veces, destruye sin piedad a sus "campanilleros",
como decía el valdiviano poeta Jorge Torres. Poetas hubo en otros
tiempos que brillaron en la corte, poetas de aclamadas plumas y de buen
ver. La propia poesía se ha encargado de sepultarlos bajo siete
capas de olvido, reduciendo a cascarilla la supuesta originalidad y profundidad
de sus versos. Por eso, no se engañe nadie, en poesía sólo
sobrevive la poesía, esa cosa alada, sagrada, mundana y contradictoria,
bella y repulsiva a la vez, inútil pero necesaria, como los sueños".
¿Cómo definirías la existencia de tu poesía?
"Mi escritura poética existe porque me es, por ahora, inevitable
producirla, aunque -como dice Armado Uribe- a veces me aburra y no tenga
sentido en una sociedad que se desvive por tocarle las bolas al becerro
de oro. Mi poesía es un gesto de silencio, un territorio para ilusos
que quisieran sacar de sus cabezas aquello que somos cuando somos lo peor:
un error irreparable, una especie muchas veces deleznable".
¿Cómo ves el panorama literario?
"El panorama literario en Chile está sujeto a muchos avatares
extra literarios. Tenemos una institucionalidad cultural que levanta y
depone escritores y que muchas veces distribuye los estipendios según
los criterios de la publicidad, las notas sociales, las culpas y reparaciones
históricas o las requisitorias del poder. En Chile abundan los concursos
y eventos literarios, pero el público lector es una ínfima
minoría. Los poetas siguen leyéndose a sí mismos porque,
además de otras razones, existen más de tres millones de
personas que no han completado la enseñanza básica; más
de 64.000 mil niños y jóvenes desertan del sistema educacional
cada año y un altísimo porcentaje de chilenos es incapaz
de comprender y redactar textos sencillos. El panorama de la creación
y la producción literaria, tal vez sea mejor en términos
cuantitativos respecto del que existía en nuestra "temporada en
el infierno" (más libros editados al año, más géneros
cultivados), pero en términos socialmente cualitativos decrece cada
día más, porque no hay interlocutores para esos libros. Creo
que la calidad de un texto no sólo tiene que ver con sus valores
literarios intrínsecos sino también con la capacidad de interlocución
y diálogo crítico que pueda generar a nivel social. Son muchos
los factores que influyen en este orden de cosas, sobre todo aquellos que
se dejan caer desde la 'alta política' y desde el poder económico
imperante".
¿Y tu generación?
"Creo que la generación de los 90 es más conocedora de
poesía y está trabajando el eje del lenguaje, básicamente.
En la década del 80 se trabajaba fundamentalmente la relación
poesía-historia, poesía y política. De alguna manera
se ha democratizado, cada poeta tiene una voz diferente y tiene que aportar
su visión, su sensibilidad, su escritura. Al mismo tiempo, se ha
producido una elitización de la poesía, sobre todo en el
circuito de poetas universitarios".
Elicura Chihuailaf habla de 'oralitura', como una forma de abordar la
creación: ¿cómo te defines ante este concepto?
"Yo me considero fundamentalmente un escritor y la oralidad, para todo
escritor, es un plano del lenguaje que finalmente se resuelve en la escritura.
Por lo demás, todo autor siempre ha construido sus textos considerando
el habla de su tribu, los modos orales del lenguaje de su tiempo y la cultura
en la que le ha tocado vivir. Lo cierto es que nunca han faltado autores
con discursos reflexivos respecto de sus obras, lo que en muchas ocasiones
ha llevado a endosarles un rótulo genérico, una especie de
marca de fábrica, que en ocasiones ha funcionado y en otras no.
Chihuailaf es un poeta conocido como tal por sus libros de poesía,
es decir, por su escritura lírica. Si creyó necesario englobar
su trabajo literario y tal vez el de otros autores indígenas en
un concepto específico y diferenciador, está en todo su derecho.
Considero, en lo particular, que mi escritura no calza en ese molde, pues
soy un poeta nacido y criado en la urbe de provincia, instruido en la escuela
chilena urbana, un huilliche citadino como casi el 70 por ciento de la
población mapuche registrada por el INE. Y poseo una formación
libresca que valoro y que trato de acrecentar, y una madre chilena a la
que no voy a desconocer para erigirme en un representante más de
una supuesta quintaesencia mapuche incontaminada, ágrafa y oral,
absolutamente limpia de ocntimanciones".
Tu último libro se llama "Puerto Trakl"… ¿Qué representan
en tu vida y en tu obra los poetas Trakl y Teillier?
"Trakl es un espectro que aún no acaba de decir lo suyo. Dueño
de un tono sobrecogedor y un aura sombría pero esplendente, su fantasma
recorre sin pausa los lenguajes y los espíritus desvelados. Teillier,
primo hermano lírico del austríaco, es el poeta chileno que
las nuevas generaciones más leen y admiran. Un escritor al que no
le dieron el premio nacional por ser un alcohólico. El año
1994, lo conocí en Temuco. Le hablé de Vallejo y él
me recitó, balbuceando, 'Idilio Muerto'. Su obra completa, seguramente
se convertirá en una de las más difundidas a nivel hispanoamericano,
no sólo en el mundo de los especialistas sino entre el público
lector común, porque fue capaz de unir complejidad y sencillez,
erudición y canto, las sombras y las luces de la poesía y
de la existencia".
El paisaje y la territorialidad mapuche, ¿qué representan
para ti?
"Los paisajes mapuches campesinos, desde hace más de 120 años,
son reducciones, retazos de tierra que el Estado de Chile utilizó
para acorralar a los indios derrotados militarmente en 1881. El botín
de guerra -las tierras de la Araucanía y los grandes bosques fríos
del sur profundo- fueron entregados, en gran parte, a los inmigrantes europeos
y a los colonos criollos. En pocas décadas, los sectores más
fértiles del oscuro y lluvioso territorio mapuche se transformaron
en una campiña, en una ordenada granja germana o suiza; y los reductos
asignados al pueblo mapuche por el "Señor Gobierno", en terrenos
de subsistencia y caos. La miseria de la población indígena
de San Juan de la Costa, Malleco y Cautín se agudiza cada día
más. También la progresiva aculturación, la masiva
diáspora hacia la urbe chilena, hacia las nuevas reducciones permitidas
y planificadas por el Estado durante todo el siglo XX: la población
callampa y las villas de departamentos o casas básicas. El paisaje
mapuche, entonces, no puede ser en mi poesía sino el escenario de
una degradación permanente y no el lugar ameno que muchos snobs
amantes de lo exótico buscan en la lírica escrita por autores
indígenas".
Contactos en
jhuenun@hotmail.com
Libros Publicados:
Ceremonias (1999)
Puerto Trakl (2001)
Dirige:
Revista Pewma (Los sueños)