Nº 174 - Año 2002
Leonel Lienlaf:
Mi poesía tiene que ver con la colectividad
Por José Osorio
 
"Volveré a decir que estoy vivo
que estoy cantando
cerca de una vertiente.
¡Vertiente de sangre!
Le preguntaré al sol de dónde viene
y si pasan los años
repetiré lo mismo.
Vengo de las tierra de Alepue diré.
Avanzo Avanzo
quiero llegar muy lejos
más allá del umbral de las estrellas".
"ka feipituan ñi mongelen
ñi ülkantumeken
kachill kiñe trayen
mollfüñ trayen
Ramtuafin ti antü
¿chew küpaimi?
rupale tripantu
ka feipituan
Alepue mapu küpan pian
amulen, amulen
alüpu puan
doy ayeple wanglen"

Leonel Lienlaf es un poeta mapuche. Nacido en la comunidad de Alepue, cerca de San José de la Mariquina, pertenece a la nueva generación de poetas bilingües que escriben en mapudungun y español. Es poesía cantada, una revelación para quienes aman realmente la poesía auténtica. De palabra simple y profunda, Lienlaf ha recibido diversos premios, destacando el Municipal de Literatura de 1990. Su libro "Se ha despertado el ave de mi morazón" fue editado en forma bilingüe, mapudungun-español, por Editorial
Universitaria en 1991, y su obra poética escrita está presente en varias antologías.

Ha sido invitado a diversos países y ha realizado varias investigaciones, entre ellas "Etnosemiótica de la literatura oral mapuche" junto a Carlos Aldunate y Pedro Megge (1992). Participó en diversos videos como "Mulu-Mapu, Tierra Húmeda", "Punalka, El Alto Bíobío", "We Tripantu", "Wirarün-Grito","Quinquén, tierra de refugio", y ha dictado conferencias como "Mapudungun, de la oralidad a la escritura", en La Universidad Complutense de Madrid, España. Su creación oral está presente en varios discos compactos, entre ellos "Canto y poesía mapuche".
El Siglo estuvo con Leonel Lienlaf, en la entrada del Teatro Novedades una noche fría, y nos habló de sus trabajos próximos relacionados con la territorialidad del pueblo mapuche, sus trabajos orales, escritos y audiovisuales. Abordamos su poesía y la cosmovisión de su mundo desde la creación y la oralidad mapuches.

- ¿Cuál es la apuesta de tu poesía?
"Los poetas mapuches que se reivindican como tales tenemos una apuesta de pertenencia como pueblo. Independientemente de ser mapuches o no, cuando hemos incursionado en la literatura lo hemos hecho con calidad y ese es nuestro primer logro. Eso, independientemente del rol que cada uno pueda jugar. No le debemos nada a ningún crítico, a ninguna cofradía. El reconocimiento viene por la calidad y no como una forma paternalista, por ser mapuches. Ha sido el derecho a expresarme en mi propia lengua, a ser calificado poeta mapuche. Mi apuesta pasa por el diálogo a través del arte, del conversar y compartir emociones a través de un nivel distinto de la realidad cotidiana, de la violencia de la palabra cotidiana, que es violencia discriminatoria hacia ambos lados. No sólo me pongo del lado de la discriminación hacia el pueblo mapuche, sino de la propia discriminación hacia lo que viene desde afuera. Que obedece a una necesidad, lógicamente, pero que no deja de ser discriminatoria. Yo creo que la apuesta pasa por la necesidad de explorar otros campos que tienen que ver con emociones, sensaciones, que están mucho más allá del deber que le hemos dado a las palabras en estos días".

- ¿Qué es para ti la literatura y la poesía?
"Yo parto de la base de que la poesía es inherente a todos los pueblos. Cada pueblo desarrolla su literatura, su espacio y forma literaria de manera distinta y una de las imposiciones que existe es que la literatura es solamente escrita, de ahí que Elicura (Chihuailaf) habla de "oralitura". Para nosotros, la literatura también es un conflicto".

- ¿Y de dónde vienen tus fuentes para abordar este conflicto?
"Mis vertientes vienen de la oralidad de la poesía mapuche. Mi gran referente en términos literarios es mi abuela, que me enseñó prácticamente todo lo que sé en términos de literatura, de la oralidad literaria del pueblo mapuche, y desde ahí me paso a la escritura, que es un proceso complejo, que asume ciertas pérdidas y ganancias".

- Complejidad que se transforma en desafío...
"Políticamente, es un desafío porque no vamos a olvidar que gracias a la escritura nos quitaron las tierras, nos engañaron. Para nosotros, para la cultura mapuche, el proceso escritural es un arma de doble filo. Ahora, en mi caso yo reivindico la oralidad en la poesía. Mi trabajo está orientado casi en un 80% hacia la oralidad, por eso mis publicaciones no han tenido que ver con libros, sino que con espacios orales de desarrollo colectivo. El desarrollo de mi poesía tiene que ver con la colectividad. Por eso, también, los documentales han sido parte de mi trabajo, tienen que ver con esa oralidad. La poesía existe en la medida que las palabras puedan ser compartidas. Hay un hablante y un interlocutor oral".

- El paisaje y la territorialidad mapuches, ¿qué representan para ti?
"En mi caso, influyen paisajes sociales y urbanos. Lo físico no está tan presente, sino lo mítico. Para nosotros, la territorialidad obedece no sólo al campo que miramos y habitamos, sino a los espíritus que en ellos habitan. En esa relación, mis espacios son mas psicológicos. La naturaleza es parte más vivencial, en la cual yo tomo los elementos que me permiten vivir en la ciudad, que es una contradicción abrumadora".

- En los 80, lo que marcó a muchos poetas fue la lucha contra la dictadura. En los 90, ¿qué marca a los poetas mapuches?
"Uno aborda temas candentes de la época, pero yo creo que la lucha del pueblo mapuche, debido a la ausencia de otras luchas, ha adquirido categoría fundamental. La lucha del pueblo mapuche no es sólo de los 90, sino desde la incorporación a las repúblicas de Chile y Argentina en 1883. Lo que pasa es que la lucha del pueblo mapuche estuvo monopolizada por grupos políticos específicos y luego el pueblo mapuche se fue liberando de este proceso, sin por ello no sentirse identificado con ciertas luchas sociales. Hay una cierta afinidad, obviamente. Ya no es un aditivo a un cierto tipo de lucha, sino una lucha individual que se junta a otras luchas con sus propuestas especificas".

- ¿Cuál es el papel que le asignas a la cultura en la lucha del pueblo mapuche, en la recuperación de sus tierras y de su identidad?
"Más que en la recuperación de identidad, lo veo en hacer algo, aceptar que está haciendo algo que pueda valorarse en sí mismo. No creo que a través de la literatura podamos reivindicar más allá de lo que la literatura es un espacio en el cual tú te expresas. Creo que hay otros espacios fundamentales e imprescindibles, como es la reivindicación y la estructura política del pueblo mapuche".

- ¿Cuáles son los proyectos que vienen?
"Acabo de terminar un libro que sintetiza mi obra de 10 años, que se llama 'Palabras soñadas', abarca la realidad que me ha tocado vivir en estos 10 años y está muy relacionado con la temática territorial del pueblo mapuche".


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