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Los registros referidos al sentido de la muerte denotan
una bipolaridad (bien/mal) que se complementan por el hecho de que el bien
no existe sin el mal y viceversa.
De los relatos examinados podemos decir que existe un
substrato común en “relatos de origen”(Cf.Carrasco) en que encontramos
a cada momento el rito y sacrificio. Ejemplo de ello, lo constituye
el mito o Piam de Kai Kai y Tren Tren en que es necesario reestablecer
el orden de las cosas en el caso de desastres a través de una ceremonia(rito)
y un sacrificio animal. Adviértase que el relato va cambiando
de acuerdo a la identidad territorial, hasta llegar a explicar los fenómenos
de la naturaleza o la conformación geográfica y demás.
Respecto al sentido de la muerte en los relatos, se advierte que los sujetos de la enunciación profieren discursos anclados en lo telúrico, en que el substrato común serán seres fantasmagóricos que conviven con los vivos y se les aparecen cuando se violan las reglas morales y rituales, vale decir, el Ad Mapu.
Además se denota que seres como el Anchimalen, Wekufü son creados por una zona de la cultura mapuche en que el mal es el fundante de su imaginario, como son los Kalku. En este sentido, advertimos que para que se reestablezca el orden de las cosas, será necesario, la lucha simbólica entre la Machi y los seres fantasmagóricos que han atacado a un hombre o mujer del lofmapu.
Lo mortuorio se da cotidianamente en un espacio en específico, vale decir, en el Nagmapu, espacio en que la dualidad(bien/mal) muerte/vida coexisten. Respecto a la temporalidad de la enunciación ésta puede realizarse dependiendo del tipo de relato que sea (Nütram, Konew, Gulam, Piam, etc) puesto que hay textos como el Piam que han sido proferidos desde el Ruf futrakuifi em (pasado lejano remoto) como es el caso del mito de origen indicado (Kai Kai y Tren Tren) así como también “ el primer espíritu arrojado desde el azul”, o bien, “El padre y los rebeldes hijos” que por lo demás, han sido transmitidos de generación en generación según la dinámica cultural mapuche.
Los Nütram o discursos de la conversación sobre la memoria colectiva que estudiaremos han sido proferidos desde el We Kuifi(pasado lejano mediato), es decir, en un tiempo del pasado(Kuifi) que no es tan lejano(Newefutrakuiem) ni tan remoto(ruf futrakuifi em) y obedecen a una espacialidad, por ser creaciones de Kalku (anchimalen, wekufü, Tue Tue) en que las fuerzas negativas del Minche Mapu (debajo de la tierra) . En Williche, por analogía el Minumapu (subsuelo) es visto como un espacio en que se cuidan los recursos naturales sea agua, minerales y demás, debiendo el che(hombre) conversar con los (Ngen) o seres que cuidan y protegen a la naturaleza. Sin embargo, también se producirá un desequilibrio cuando no se obedecen las leyes del Admapu, por tanto, a las comunidades (Lof o Machulla) se les caerá el Wechantun (pobreza ) o Canillo (fuerza negativa): “entonces, se tapará el sol de oscuridad” o “lloverá demás”, debiendo la comunidad conversar con las fuerzas benefactoras, en nuestro caso, Wenteyao (divinidad En el relato abordado a continuación, como es el caso del Wekufü existe un contrato entre el hombre y las fuerzas negativas que encarna el Wekufü, debiendo este último pagar tributos a éste a través de sacrificios de animales, para que la riqueza se mantenga, o bien, celebrar una fiesta en honor al Wekufü con familiares más cercanos, para que éste restituya las alianzas. Agréguese, que hay casos en que el Wekufü , exige la muerte de hijos del contrayente de la alianza.
Si analizamos el relato podemos hacer hincapié en que sigue existiendo lo sacrificial/ ritual como soporte epistemológico que traspasa las temporalidades históricas, aunque aquello se rompe en el caso del relato del “Sueño de Kalfukura” en que el Ngenmapun (ser dominador de la tierra) pide un sacrificio mediante un Pewma (sueño sagrado), Kalfukura no lo cumple, ya que, se da cuenta que los sacrificiales eran también seres humanos.
Otros relatos investigados fueron Anchimalen y el Witranalwe. El primero es creado por un kalku (brujo) al revivir un niño muerto, que por el grado de pureza de éste, a la machi le cuesta más sacar este espíritu a la persona afectada por Anchimallen, debiendo en ceremonia de Machitun, requerir la intervención de otros agentes de la comunidad que tengan el espíritu fuerte para que asuman roles de guerreros y combatan simbólicamente a las fuerzas que han desequilibrado al hombre. El Anchimalen por lo tanto, será un espectro que convive con los vivos y es representada(o) por medio de luces o la figura de un niño(a) que persigue a las personas.
El Witranalwe será por otro lado, un huaso con una espuela de oro, vestido completamente de negro que se le atravesará en el camino, perdiendo a través de imaginerías al mapuche, debiendo éste Gnillatukarle(discurso retótico u oración) para que lo deje pasar y continúe su viaje de vuelta a casa después de haber asistido a un torneo, carrera de caballos o juego de palin (chueca). El Witranalwe por lo visto será una cración de etnoficción y/o imaginario en que se revive el alma , pero ahora de un muerto adulto, que ha sido astuto, alegre o fuerte en vida, o bien, es un espectro mortuorio de un ser humano que vaga por el Nagmapu(vida cotidiana o encima de la tierra) cuya alma no ha ascendido al Wenumapu (cielo de la tierra) ni ha recibido los efectos de encantamiento en rocas como es el caso de Wenteyao o Mankian.
Anchimallen y el Witranalwe son figuras telúricas que tienen en común desorientar al mapuche cuando los sujetos de la enunciación han transgredido las normas de la comunidad como pensar mal o tener miedo.
Por último, el sentido de la muerte en estos relatos se expresan en la ritualidad comunitaria y cotidiana, existiendo un contrato entre las fuerzas telúricas y el hombre para su bienestar material a cambio de su espiritualidad. La intervención de lo fantasmagórico o cierto realismo mágico rico en la vida cotidiana como exigencia de conducta; la lucha simbólica muerte/vida entre lo perecible y duradero; entre el bien y mal (kalku versus machi) y la coexistencia del relato en un espacio y tiempo determinado de enunciación.