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Santa Rosa (La Pampa), 23 de agosto de 2004.
Con la excusa de defender el medio ambiente

Magnates extranjeros compran millones de hectáreas argentinas


En el marco de sus planes geoestratégicos de recolonización, poderosos intereses estadounidenses y europeos buscan apoderarse de grandes extensiones de tierra de América Latina. En Argentina, y en especial en la Patagonia, cobra vital importancia el accionar de un grupo de multimillonarios empresarios y ecologistas que desembarcaron en el país con el disfraz de la preservación ecológica. También actúan en la Mesopotamia, en el Delta y en la Patagonia de Chile.

Cientos de miles y hasta millones de hectáreas de la Patagonia argentina y chilena han sido compradas en los últimos años a valores irrisorios, por magnates extranjeros. En la mayoría de los casos la adquisición de tierras se concretó con el apadrinamiento de fundaciones ecologistas y bajo la supuesta finalidad de la preservación ecológica. Pero en realidad este proceso se inscribe en un proyecto geoestratégico de recolonización de regiones valiosas en recursos naturales, biodiversidad y libres de contaminación.

Esta realidad también afecta a zonas como el acuífero Guaraní (en la región de la Triple Frontera de Argentina, Brasil y Paraguay), el área del Amazonas y la región centroamericana. Paradójicamente en todos estos territorios pueden divisarse planes económicos (Area de Libre Comercio de las Américas, Plan Puebla Panamá, Plan Dignidad) y militares que se transforman en piezas claves de un andamiaje recolonizador que Estados Unidos encabeza en América Latina.

LOS TESOROS TAN CODICIADOS

Mientras la población mundial se reproduce y crece constantemente, los recursos naturales, en particular el agua, se tornan en tesoros muy preciados. Entre los años 1960 y 1970 se elaboraron varios documentos en torno de esta cuestión. El investigador chileno Miguel Serrano planteó que en la década de los '60, durante la administración John Kennedy, el gobierno norteamericano revisó su política global. A causa del alto costo político de la dominación convencional la administración norteamericana acordó estudiar una mejor forma de mantener su dominio político-económico. Una de las conclusiones de ese estudio fue utilizar la promoción de la defensa del medio ambiente como política activa de expansión. La "defensa de la ecología", al ser una causa tan noble, sería difícil que encontrara opositores. Así, comenzó la reacción y la ofensiva a través de innumerables grupos "ecologistas", manipulados por los intereses norteamericanos.

Las adquisiciones de inmensos territorios en América Latina tienen características diferentes, aunque en los últimos tiempos una de las formas más utilizadas se relaciona al desembarco de poderosos multimillonarios que, con sus alforjas repletas de dólares, adquieren a precios irrisorios vastas extensiones de tierras.

Algunos lo hacen en nombre de la preservación ecológica y utilizan el disfraz que les proporcionan las organizaciones ecologistas no gubernamentales que crearon para tal fin. Otros directamente argumentan la compra de paraísos naturales para construir mansiones de descanso o veraneo; no faltan aquellos que se escudan en la faceta productiva y ponen en funcionamiento criaderos de ovejas, lavaderos de lanas, etc.

Ultimamente se sumaron los tenedores extranjeros de bonos de la deuda externa quienes le propusieron al Estado argentino canjear títulos de la deuda por tierras patagónicas, situación que tiene su correlato en Perú donde Estados Unidos aceptó que el país andino deje de pagar parte de su deuda durante los siguientes 16 años y, como contrapartida, destine esos recursos en la conservación de bosques tropicales.

EL IMPERIO BENETTON

En Argentina, el principal grupo de conquistadores extranjeros está compuesto por los hermanos italianos Carlo y Luciano Benetton quienes adquirieron unas 900.000 hectáreas en la provincia del Chubut, las que pusieron a producir en el rubro de la ganadería ovina. Para concretarlo despojaron de sus tierras a las comunidades aborígenes y además fueron acusados de desviar el cauce de un río sin importarles las consecuencias ambientales.  Actualmente existe un conflicto por el desalojo que pretenden realizar de unas familias mapuches.

El biólogo santacruceño Julián Gabriel Oliva dio cuenta de la existencia de estancias compradas por el grupo textil italiano en la provincia del actual presidente de la Nación, Néstor Kirchner. Según Oliva los Benetton "han comprado en los últimos años unas diez estancias en Santa Cruz, con alrededor de 500.000 hectáreas en ubicaciones estratégicas".

Los Benetton no son los únicos forasteros que desembarcaron en la Patagonia Austral, también lo hizo el magnate mediático estadounidense Ted Turner quien adquirió 70.000 hectáreas. A ellos también se sumaron el dueño de la cadena Planet Hollywood, Joe Lewis; el presidente para América Latina de Walt Disney, Daniel Lerner; y el magnate húngaro George Soros, quienes junto a otros multimillonarios, actores (Silvester Stallone, Jane Fonda y Michael Douglas) y los denominados eco barones desembarcaron en la región patagónica para extender algunos cheques y adueñarse de enormes extensiones de virgen naturaleza y recursos naturales.

EL DISFRAZ ECOLOGISTA

Las guerras del siglo XXI están siendo motivadas por los recursos naturales (agua y petróleo) pero también aparece como uno de los principales problemas el de la gente, porque "sobran" habitantes en este planeta. Esta fundamentación ideológica se ve complementado por la aparición de organizaciones conservacionistas que plantean la "ecología profunda", un tipo de ecología que no contempla la existencia del hombre y aspira a conservar el medio ambiente sin la vida humana.

Aquí surge una clara distinción de clases y de roles en la sociedad capitalista. Los ecologistas profundos impulsan el desplazamiento del hombre de los territorios ricos en recursos naturales, pero los desplazados son los pueblos que habitan esa región o los miembros de las clases sociales bajas (esencialmente los campesinos y los aborígenes). Ese proyecto de conservación sólo contempla la existencia de ricos empresarios que puedan dedicarse a la ecología en los "paraísos terrenales" para quienes tengan la capacidad económica de comprarlos o disfrutarlos.
En este punto surgen algunas contradicciones muy profundas en uno de los casos paradigmáticos de las luchas de los pueblos contra las multinacionales. Entre los años 2002 y 2003 el pueblo de Esquel logró derrotar, a partir de la movilización, el emprendimiento minero que impulsaba la multinacional canadiense Meridian Gold, pero las aspiraciones de conservar el bello y vasto recurso natural existente en la Cordillera de los Andes dejó virtualmente liberado el camino a los "ecologistas profundos" y a los terratenientes locales y extranjeros para apoderarse de enormes porciones de tierras vírgenes y ricas en recursos naturales.

REMATE DE ESTANCIAS

En lo que respecta a la compra de tierras por parte de los ecologistas internacionales y los multimillonarios extranjeros, estos llegan a las zonas de usurpación acompañados por fundaciones ecologistas locales que se convierten en las caras visibles ante los organismos públicos y los habitantes de las regiones a ser expoliadas.

Los tres casos más importantes de estas metodologías concretadas en la Argentina muestran cómo organizaciones ecologistas del país se prestaron a las compras de tierras realizadas por un ecologista profundo, Douglas Tompkins. Las adquisiciones de las estancias santacruceñas Monte León, Dor Aike, El Rincón y Sol de Mayo fueron concretadas con el acompañamiento de la Fundación Vida Silvestre; mientras que la compra de la estancia La Esperanza (ubicada en la Península Valdez) se efectivizó con el auspicio de la Fundación Patagonia Natural; en tanto que la obtención de grandes zonas de los esteros del Iberá (en la provincia de Corrientes) se consumaron con la ayuda de la Fundación Ecos de Uruguay.

¿SEGUIREMOS EL CAMINO DE BELICE?

Una descripción similar efectuó el analista Gustavo Herren quien remarcó: "En Chile hay preocupación por la "venta de la Patagonia chilena". Varios analistas y periodistas vienen previniendo sobre la extensión de impulsos separatistas en Latinoamérica. Desde Estados Unidos, el Centro Rockefeller para Estudios Latinoamericanos difunde también la posibilidad de fragmentación territorial en Chile, Argentina o Brasil y la creación de nuevos países más pequeños. El proceso de "secesión progresiva" se podría llevar a cabo con la participación de manos privadas. Probablemente, como ocurrió cuando un territorio de Guatemala concesionado a madereras inglesas, tomó autonomía administrativa secesionándose luego como un país independiente: Bélice.

Curiosamente, uno de los lugares de Centroamérica elegidos por el ecologista Douglas Tompkins para desembarcar ha sido Bélice y desde allí impulsa a través de la Word Land Trust y otras ONG las preservación de miles de hectáreas de bosques nativos. Fueron justamente las compañías forestales las que propiciaron la secesión de Bélice, en 1981.

Por una vertiente diferente Tompkins llegó a otro de los epicentros naturales de América Latina. Con la excusa de la reforestación y la protección de especies animales posó sus reales en la Amazonia. Allí compraron a través de la Word Land Trust seis áreas con una dimensión de 23.000 hectáreas.

Mientras todo esto sigue sucediendo en la Argentina el Estado permanece absolutamente ausente, ignorando un tema que debiera ser de vital importancia para los gobernantes. Salvo unos pocos legisladores o alguna que otra organización ruralista, nadie ha manifestado intenciones de bloquear estos mecanismos que permiten el acceso de extranjeros a enormes extensiones territoriales.
 
 

Marcelo García, investigador del Centro Regional de Estudios Económicos de la Patagonia Central (CREEPaCe). Rebelión.

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