El ex-director de la Conadi, Mauricio Huenchulaf, expresó que en el conflicto de las comunidades indígenas de Lumaco están presentes un problema de fondo y de largo plazo y un problema puntual, que pudiera ser de fácil solución si el Estado y las empresas forestales involucradas demostraran un poco de buena voluntad y un justo sentido de comprensión de las demandas indígenas.
Para Huenchulaf, el problema. de fondo en el caso de Lumaco es la reivindicación histórica que formulan los mapuches sobre los territorios que le fueron usurpados en el transcurso de un largo período de más de un siglo, que comenzó con la llamada "Pacificación de La Araucaria". Dijo que cuando se discutió el proyecto de Ley Indígena, el Gobierno del ex Presidente Patricio Aylwin se comprometió, a nombre del Estado de Chile, a resolver los casos más daros de conflicto. Así, la ley creó el Fondo de Tierras, con el fin de adquirirlos terrenos reclamados, sin embargo, este fondo recibe recursos tan limitados que la solución, sólo de los problemas más urgentes, como el de Lumaco tardaría más de 50 años. Informó Huenchulaf que actualmente son más de 180 mil las hectreas de terrenos en situación de conflicto y sujetas a reclamación, a las que habría que agregar demandas de tierra de miles de familias que no están en conflicto, pero que viven en retazos de cerros erosionados y en muchos casos rodeados de pinos o eucaliptus, de alguna empresa forestal. Es el problema de fondo, que el Estado debería resolver en un plazo no mayor a diez años.
Respecto del problema puntual de Lumaco, y de otras comunidades en conflicto con empresas forestales, Mauricio Huenchulaf propuso la formación de una instancia integrada por representantes de Gobierno, de las forestales y de las comunidades, para revisar la situación jurídica de las tierras en conflicto y en conjunto buscar una solución sustentable en el largo plazo.
Entre las salidas posibles se podrían considerar planes de absorción de mano de obra mapuche, de capacitación laboral para jóvenes de las comunidades o la definición de un monto que la empresa forestal podría destinar al desarrollo de las comunidades afectadas por las explotaciones.
La peor manera de enfrentar el problema, para Huenchulaf, es lo que
ha pasado en Lumaco, donde se ha pretendido confundir a la opinión
pública, satanizando a los indígenas y tratando de ocultar
el verdadero problema que es la pobreza en que viven.