Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
URL:http://www.soc.uu.se/mapuche


DIFERENCIA, CONFLICTO Y FORMACIÓN EN LA
CONSTRUCCION DE IDENTIDADES.

CASO DE LAS COMUNIDADES MAPUCHE DE LOMA DE LA LATA.

Carlos Falaschi O.


Abstract

Se trata acerca de la constitución de identidades, individuales y colectivas, con base en la diferencia y en la recuperación o ‘reactivación’ cultural, en situación de conflicto y en un proceso educativo paralelo, formal o escolar, pero principalmente extra-escolar. Tal es el caso de las Comunidades Mapuche Paynemil y Kaxipayiñ, en la zona del yacimiento petro-gasífero de Loma de La Lata, Provincia del Neuquén.
Introducción

Los trabajos de extensión y apoyo a las Comunidades Mapuche de Loma de La Lata, sobre la margen derecha del río Neuquén en inmediaciones de Añelo, se inician en los años 1992-93 (primer contacto a través de la Lic. Gladys Varela, que trabajó en la zona con Ana María Bisset + : Museo de Sitio), y luego se profundizan en el marco del Proyecto Especial de Investigación y Extension UNC-ApDH durante los años 1994-1996, cuya dirección ejercimos, con participación de las organizaciones CIN, COM y CAI de ambas provincias del Comahue resp. (3), en los aspectos técnicos, jurídicos y educativos.

Una información más detallada obra en el Informe Final de dicho proyecto y en numerosas publicaciones de los integrantes del Equipo. A partir de 1996, las tareas se continúan sin presupuesto y de forma azarosa, a través de un Equipo Interdisciplinario solidario, en el marco del Convenio UNC-ApDH 1991, renovado a fines de 1998 (4).

Dichas actividades, el proceso de reivindicación y defensa de la tierra indígena, el de negociación con la principal operadora en la zona YPF y otras empresas (documentado en numerosas actas y acuerdos), las observaciones y registros efectuados, las acciones de prevención y protección ambiental, el posicionamiento del Gobierno provincial en los conflictos suscitados, la repercusión periodística en todos los casos, han constituido fuentes informativas inestimables que tratamos de sintetizar en este trabajo. Imposible su cabal desarrollo en los límites acordados a esta comunicación. Advertimos además que la division de sus partes, II, III y IV, sirve para ordenar la reflexión, pero no porque se las considere separadamente, ya que identidad, formación y situación de conflicto se encuentran radicalmente imbricadas y atraviesan en paralelo todo el proceso.

I. Reseña histórica

Las Comunidades de LLL, Paynemil y Kaxipayiñ (con la de Ragiñ-Co, en Senillosa) situadas al puel de la provincia, son las más próximas al centro político, pero también a los circuitos económico y financiero de la Provincia (atípicas, en este sentido). Las dos primeras, unas 24 familias con un centenar de habitantes, ocupan sus tierras desde principios de siglo. Tradicionalmente crianceras de ganado menor, han sufrido desde los años ‘60 la invasión de ‘inquilinos forzosos’, el contacto y las consecuencias de la explotación hidro-carburífera, cuya concesionaria fue YPF estatal, luego privatizada y recientemente bajo control de la firma española Repsol; así como la intervención de otras empresas transportadoras (UTEs varias, TGN, TGS, Gas del Pacífico) o industriales (Central Puerto, Proy. Mega). Unos 80 pozos ‘desangran’ las áreas comunitarias!

Mientras Paynemil fue reconocida como ‘reserva’ en 1964 y obtuvo el dominio de la tierra en 1990-91, Kaxipayiñ sólo logra su reconocimiento en 1997 y en 1998 el compromiso oficial de titularizar parte de las tierras que reclama, con motivo del sonado conflicto que en agosto del pdo. año paralizara al Proyecto Mega. Ambas Comunidades (con menos de 10 mil Has. en total) quedaron enclavadas y cercadas en el corazón de un yacimiento de 36 mil Has., con la mayor reserva y explotación de gas del país e incluso de América Latina, que él solo puede generar una ganancia de $ 35 mill. mensuales (volumen invernal) a la empresa, y unos $ 3 a 4 mill. mensuales por regalías a la pro-vincia (datos de 1996).

En 1992/93, y pese a provocar permanentemente erosión aguda del suelo y conta-minación de aire, suelos y aguas por casi 20 años (5), la operadora abonaba la ridícula suma de $ 700 ó 900 mensuales a la Com. Paynemil en concepto de servidumbres y ni un centavo a la vecina Com. Kaxipayiñ !. Hasta hace muy poco esas Comunidades vivieron, en un llamado ‘polo de desarrollo’, la triple y triste paradoja de hallarse a la vera de un río y sobre napas freáticas que utilizaron por un siglo ... y carecer de agua potable; sobre la mayor reserva gasífera del país y al lado de una gran central termoeléctrica ... sin contar con gas ni electricidad !

II. Diferencia y ‘reactivación’ cultural

La cuestión de la diferencia y de los diferentes no se reduce -obviamente- a rasgos distintivos exteriores, con criterio folclórico. Ella está instalada fundamentalmente en lo filosófico-cultural (cosmovisión, tradiciones, escala de valores y las ‘expresiones’ de todo tipo) de un pueblo originario y sus comunidades. Recordamos siempre aquella frase paradójica y magistral de un lider maya en la visita del Papa: "Porque todos somos iguales, tenemos derecho a ser diferentes". Igualdad jurídica y diferencia cultural, antropo-diversidad en la bio-diversidad, como riquezas de la comunidad planetaria (6). ¿Podríamos invertir esa frase, que va del ser al deber ser: ‘Porque todos somos diferentes, tenemos derecho a ser iguales’?

Aquí se enfrentan las posiciones de los principales actores sociales (comunidades, empresas y gobierno), sobre todo en estos momentos de pos-modernidad y welfare state, de ‘vía o pensamiento único’, de modelo neoliberal hegemónico y ‘consenso fabricado’ (según N. Chomsky-H. Dieterich); con dos lógicas o racionalidades:

a) una economicista y de mercado mundial, de las empresas, y del gobierno en buena medida (la Política, arte-del-bien-común, subordinada a la Economía, en manos ésta de los pocos y más fuertes); donde la Tierra es un ‘valor de cambio’, simple mercadería o mero factor económico; donde todo se mide en términos de costos, rentabilidad y lucro (o ingresos tributarios en su caso); de sobreexplotación de los recursos naturales, incl. no-renovables; que pasa por encima del medio ambiente, el equilibrio ecológico, hasta por sobre la salud y la vida de los pobladores;

b) con otra humanista, comunitaria, social y de ecología integral (7), de las Comu-nidades y sus organizaciones, intimamente vinculada hoy en día al movimiento de los DD. HH., cuya concepción de la Tierra valora a ésta con respeto, como "madre" y "casa común de todos", con valor de uso, que sostiene el equilibrio ecológico (ixofij-mogen) y considera que los recursos naturales están -o deben estar- al servicio de todos (8).

El gobierno provincial (nos cuesta decir el Estado), por su parte, ‘asociado’ a las ganancias de las empresas por las regalías, y que las utiliza, no para el desarrollo -como dispone la Constitución- sino para sus gastos corrientes, en los conflictos suscitados ha jugado en general del lado de aquellas o de los intereses inversionistas privados (turísticos, forestales, agrícolas, etc.) y con su misma racionalidad, sin importarle mucho el cumplimiento de las normas legales indigenistas (9) y haciendo gala, en expresion de M.T. Sirvent, del no-decision-making, la política de no-decisión, de no hacer o de omitir, que no deja por eso de ser también una decision política o expresion de su falta de voluntad política.

Los elementos ‘aglutinantes’ y ‘oposicionales’ (al decir de G. Sapriza) de ambas lógicas que resienten las Comunidades, resultaron reciprocamente interactuantes, así como ‘el nosotros’ y ‘los otros /ellos’ lo son. Una paulatina recuperación o ‘reactivación’ de su cultura ancestral y memoria colectiva (o contramemoria) promovida por la organización mapuche, y las acciones /reacciones sociales y políticas, a menudo conjuntas de ambas Comunidades y sus organizaciones, van jalonando el conflicto en sus fases agudas (gene-rando, por cierto, saltos cualitativos), configurando y consolidando poco a poco esas identidades, individuales y colectivas, en y de las Comunidades.

Algunos ejemplos movilizadores, notables en este sentido, han sido: el descubrimiento de contaminación con condensados de gasolina en la napa freática en la Com. Paynemil, en octubre ‘95; el citado Proyecto Mega impuesto sobre tierras poseídas ancestralmente por las familias Cherqui-Com. Kaxipayiñ, y el corte abrupto e insensato de la provision de agua potable a las dos Comunidades, en agosto y diciembre ‘98 resp.(10).

La evolución de conciencia-identidad (conciencia necesariamente teórico-práctica, conf. a L. Goldman) frente a la doble discriminación y marginación, como pueblo indígena y como pequeños crianceros ‘practicamente sin tierra’, de verdadero ‘movimiento social’ si lo hay, con sentido de múltiples relaciones y articulaciones sociales (A. Tou-raine), y por los factores que se irán enunciando en este trabajo, es palpable en el curso de estos últimos 5-6 años. Aquí se imbrican elementos culturales, socio-económicos y políticos, y se desarrolla un dificil equilibrio (con sus riesgos, siguiendo a G. Munk) entre la radicalización identitaria y la negociación con el /y adaptación al/ juego de las insti-tuciones y estructuras del sistema.

Ilustrando lo anterior y cuando p. ej., se lee en un folleto turístico del Sur de Chile la información: "Cuando llegue a una zona en que no divise alambrados entre los campos, es que Ud. se encuentra en zona de comunidades mapuche", se alcanza entonces a percibir el ‘sentido simbólico’ del alambrado y del no-alambrado para las culturas diferentes (intersección de los niveles estructural y cultural, para P. Willis y A. Giddens). Dominación sobre la tierra y propiedad privada exclusiva en un caso; identificación con la Tierra, no como res nullius sino como Tierra y madre de todos, y posesión comunitaria, en el otro. Pues bien, tal sentido filosófico y simbólico se mantiene al interior de las Comunidades, pese a que la imposición de las relaciones sociales dominantes lleve a éstas a tolerar el alambrado, más aún a necesitarlo como mal menor (del mismo modo que los letreros a la entrada de sus reservas), en defensa de sus derechos territoriales y su modo de vida frente a linderos: proyectos estatales, terratenientes, simples propie-tarios, fiscalerosy ocupantes, u otros oportunistas cobijados por funcionarios.

Volviendo al tema, del antiguo status de resignación, en que la tierra, la vivienda o las chapas y la leña eran recibidas pasivamente como dádivas por las comunidades, reproduciendo así ingenua o inconscientemente un sistema perverso de dominación /paternalismo /clientelismo partidista (v. N. García Clanclini), se va alcanzando en forma progresiva otro de autonomía, participación y protagonismo históricos -en tiempo y espacio- que demanda una ‘nueva relación’ entre los actores sociales confrontados: las Comunidades en una vereda, las empresas y gobierno en la de enfrente.

La consolidación del tejido social pese a diferendos personales, la continuidad o permanencia de la organización /deliberación /acción, la experiencia de poder enfrentar, aguantar y lograr, la unificación paulatina del discurso social colectivo (de los que fueron siempre los "silenciosos" -o silenciados- de la historia, como expresa R. Robin), la distribución de roles y tareas, resultan las características observables (en acuerdo con S. Tarrow) de este ‘movimiento social’ llevado adelante por las Comunidades Mapuche que estamos tratando y por otras del Neuquén (11).

Por lo antes expresado, no compartimos en consecuencia, al menos en el sector social en estudio, la tesis de E. Laclau, de que ‘estamos viviendo ahora sociedades menos alienadas, más libres de movimiento e identidad subjetivos, a expensas de un objetivismo estructural’; como tampoco la interpretación fatalista y pesimista de G. Lipovetsky sobre el actual individualismo, en esta que denomina ‘era del vacío’.

III. Un conflicto permanente

Es previsible, en esta confrontación entre avasallamiento capitalista y resistencia comunitaria, que el conflicto sea permanente, unas veces latente, otras patente y hasta explosivo. Estas Comunidades, como los Pueblos Originarios en general, llevan más de un siglo luchando por el reconocimiento de sus derechos fundamentales a la autonomía y al ‘territorio’ y su control (12), a la consulta previa en todo lo que afecte sus intereses, y a la participación en la gestión y los beneficios de todos los recursos naturales en aquel existentes (13).

Esa lucha socio-económica y política ha esgrimido (conf. a J.M. Sabucedo) tanto los métodos ‘institucionales’ o ‘convencionales’ (gestión directa ante las empresas, entrevistas a funcionarios, reclamos administrativos, vía judicial) como los ‘no convencionales’, pacíficos o no tanto, de acción directa (ocupación de sitios, paro de máquinas y vehículos, levantamiento de estacas y banderines, manifestaciones en calles y oficinas públicas de la capital provincial, corte de caminos y del acceso al campamento YPF, etc.).

Al inicio del período histórico que comentamos y del que participamos, las autoridades de la Comunidad y los asesores -jurídico y técnico- debíamos trasladarnos hasta Plaza Huincul para entrevistar al apoderado de la empresa; luego a las oficinas del Campamento. Allí se sufría la ‘amansadora’, el trato altanero; varias horas de discusión sin el ofrecimiento siquiera de un vaso de agua. Eventos de una coyuntura, donde no faltó nuestra denuncia de presión y chantaje (que no es del caso explicitar ahora), provocaron el viraje oportuno de la firma y un proceso de negociación más respetuoso e igualitario a partir de 1997 con la Com. Paynemil y casi dos años después, a fines de 1998, con la Com. Kaxipayiñ. Lo simbólico jugó en la nueva etapa un papel aglutinador e identificante. Veamos algunos de sus elementos:

a) Un lugar nuestro. Una de nuestras condiciones fue que las reuniones comunidad-empresa se realizaran en la ruka del Lonko. Esto ‘significaba’ quiénes eran los dueños de esa tierra. En lugar de las oficinas de la empresa, con calefacción o aire acondicionado, con el mobiliario y todo el equipamiento a disposición, se comenzó a discutir durante horas en el patio del lonko: piso de tierra, mesa precaria cubierta con un plástico o un poncho, bancos idem, con perros y/o gallinas rondando, los caballos de los pobladores participantes atados a los palenques, bajo un sol arrecho en verano o con brasas bajo la mesa en invierno, a la vista de una bomba de agua inutilizable por la contaminación.

b) La palabra pronunciada. El hecho de exigir el ‘sitio’ de tratativas, dió lugar a la palabra ampliada, a la ‘propia voz’ de las autoridades comunitarias, pero ahora también de los peñi y lamnien, pobladores adultos y jóvenes en general. A esas sesiones, abiertas, comenzaron a concurrir miembros de las familias de las Comunidades, en buena parte mujeres, y a retomar su palabra. Al inicio tímidamente, a veces con planteos fuera del tema que se estaba tratando, pero siempre con aportes y objeciones concretos surgidos de su realidad vivida y cotidiana (derrames observados cerca de sus rukas o puestos, muerte de animales de crianza por contaminación o por vehículos a excesiva velocidad y/o por robo, con responsabilidad de personal de los contratistas, sustracción no autorizada de áridos, perjuicios por venteos, máquinas o vibraciones, picadas y desmontes innecesarios, dificultades de sus niños para concurrir a las escuelas de Añelo, etc.) En suma, el ejercicio democrático participativo.

c) El control visible. El control de su ‘territorio’, en un comienzo limitado a denuncias ante la policía y/o la empresa de los hechos antes mencionados, se materializa y exterioriza poco a poco mediante la exigencia, y constitución al fin, en ambas Comunidades de ‘comisiones de control y vigilancia’, cuyo reconocimiento formal como interlocutores válidos ha sido admitido recientemente por la empresa operadora. Los equipos de personas concretas, designadas por ambos colectivos para inspeccionar y controlar trabajos e instalaciones, expresan así el derecho y la voluntad mapuche de control territorial. Ellos constituyen sin duda los mejores ‘auditores ambientales’ de sus territorios.

En la práctica, no pasa casi semana en que no se soliciten permisos de obra o no se produzcan en tierras de estas Comunidades hechos o accidentes que dan lugar a reclamos e intervenciones comunitarias, a tareas de corrección o de saneamiento por parte de las empresas. Las cláusulas pertinentes en los convenios y el ejercicio del ‘control y vigilancia’ fueron aplicados no sólo en las relaciones con la concesionaria de explotación YPF sino también con otras transportadoras de fluidos como TGN y Gas del Pacífico, y con la firma Mega, separadora y transportadora de gases.

Otro aspecto a considerar es el rol de las mujeres que, en las situaciones de conflicto, logran amalgamar o articular cabalmente la vida cotidiana con los intereses y luchas colectivos (en los hechos y en las representaciones, según G. Sapriza, y A. Borzeix-M. Maruani). ‘Su memoria en la memoria colectiva es imprescindible’, parafraseando a A. Massolo. Una mujer ha sido elegida Lonko (cabeza o jefe) por el último Traum ordinario de la Com. Paynemil. Otras desempeñan cargos en las comisiones directivas de ambas Comunidades.

Sintetizamos ahora algunos de los reclamos pendientes (estos en general a nivel de gobierno) y de los logros obtenidos en los últimos años.

a) Reclamos pendientes: de la Com. Paynemil por ampliación de pastoreo a causa de sus tierras devastadas por la explotación petrolífera; de la Com. Kaxipayiñ por mensura y escrituración de tierras reconocidas recientemente por el Gobierno, por tierras poseídas y aún no reconocidas (más de 2000 Has.), y por la inscripción provincial de su personería jurídica otorgada por Nación.

b) Logros: Pago ajustado de las servidumbres a la Com. Paynemil (dos convenios suscriptos con YPF) , lo que ha contribuido a mayor calidad de vida de sus habitantes; gestión avanzada de igual tratamiento para la Com. Kaxipayiñ; investigación toxicológica sobre los efectos de la contaminación en personas (exámenes biológicos en B. Aires); provision de agua potable a las familias financiada por la operadora; pago de los animales muertos por causas diversas adjudicadas a la actividad hidrocarburífera; compensación por las utilizaciones de ripios, arenas y calizas; prohibición de riego de caminos con agua de purga (práctica criminal autorizada por la Stría. Nac. de Energía); aislamiento, malla y cerco de piletones con agua de explotación; impugnación y revision del proyecto defi-nitivo de agua apta de red (ya en lenta ejecución por el Gobierno); exigencia del informe previo de impacto ambiental a toda empresa que ingrese a operar en tierras comunitarias; reconstrucción de las instalaciones domiciliarias deficitarias efectuadas por el Estado para la red de agua; instalación progresiva de gas con zeppelines y conexion progresiva de las viviendas a la red de energía eléctrica; mejoras habitacionales y compromiso de reparación de viviendas dañadas por prospección sismográfica, etc.

IV. La formación y su contexto

Las Comunidades estudiadas registran, en su población arriba indicada y desde el punto de vista de la instrucción formal, casos de personas analfabetas, otras con instrucción básica completa o incompleta, niños que concurren a la escuela primaria, jóvenes al ciclo medio. Pero es indispensable destacar la importancia de los procesos de formación no sistemática o informal derivados del proceso ya someramente descripto (observar-reflexionar-actuar): organizativo, reflexivo, activo y evaluativo, que acompaña la marcha de las acciones colectivas.

El Equipo interdisciplinario ha puesto en ejecución en ambas Comunidades una encuesta simple (aún en marcha), destinada a recoger datos en tres áreas: a) poblacional: familias, integrantes, mayores y menores, mujeres y varones; b) formación escolar: sin y con instrucción, en curso o finalizada, su nivel; y formación extra-escolar: recuperación de la lengua (mapudugun), cursos, participación en las reuniones de negociación, en la tradición de los gellipun, nguillatun,winoy-tripantu y traum de la CIN o de la COM, en eventos extraordinarios, como el Encuentro Patagónico de El Bolsón ‘98, capacitación en control ambiental, etc. (14); y c) de actividad socio-económica: ganadería menor, agricultura o huerta, artesanía, empleo en las empresas o en el estado, trabajo extra-Comunidad, sin empleo. Tabulados los datos, serán útiles para la posterior planificación de actividades tanto productivas como educativas.

La aceptación pasiva y reproductiva del modelo o de las relaciones sociales de dominación /exclusión, o la formación de sujetos críticos para su cuestionamiento y transformación, constituyen el desafío educativo intercultural que se presenta en todos los espacios sociales de relación (cfr. R. Buenfil Burgos). Se trata de la apropiación, por los integrantes de las Comunidades, de todos los contenidos social, familiar, comunitaria y socialmente significativos, de la capacitación para decir ‘su’ palabra y argumentar, en una construcción permanente que se desenvuelve con habitus y ‘sentido práctico’ (P. Bourdieu), pero también racional o teorico-práctica (que une la cabeza con las manos) y sobre todo vital, vale decir, en la marcha de las vicisitudes cotidianas.

Consideraciones sin final

No hay, o no queremos formular conclusiones. Los oyentes o lectores podrán formular las suyas. El proceso continúa y avanza, gracias en primer término a la fuerza  (nehuen), firmeza y participación de pobladores y dirigentes, al apoyo también de las organizaciones mapuche y al grano de arena de los llamados ‘agentes externos’ e ‘intelectuales orgánicos’ o, para simplificar, extensionistas, cooperantes o colaboradores solidarios (pero este es otro tema y para otra oportunidad). La lucha de estas Comunidades puede calificarse de ‘caso piloto’ o leading case ejemplar, antecedente válido del ejercicio de la autonomía, resistencia y reivindicación de los derechos fundamentales, mantenimiento a la par de los lazos y valores comunitarios, de este pueblo originario Mapuche, precisamente en tiempos de ajuste y globalización.

En lo educativo, la relación interactiva hace que nosotros, docentes, profesionales y técnicos, aprendamos simultánea y reciprocamente; aprendamos juntos a "leer la realidad para escribir nuestra historia" y a "conocer, no para conocer, sino para trasnformar esta realidad insoportable" (P. Freire).

Reivindicación, resistencia y negociación cobran su justa dimensión cuando se piensa que ese puñado de familias mapuche, sea en momentos de confrontación sea de diálogo, se ponen de pie frente al mayor poder político provincial y frente al gran poder económico, en la figura de una de las mayores empresas del país. El debate de las ideas, pero sobre todo el de las experiencias sociales en una praxis coherente (conciencia es teoría-práctica) siguen abiertos.

Felley, com pu che. Marici weu!



Notas y referencias

(3) Organizaciones representantivas: CIN-Confederación Indígena Neuquina y COM-Coordinación de Organizaciones Mapuche, ambas del Neuquén; y CAI-Consejo Asesor Indígena y Coordinadora de organizaciones mapuche, ambas de Río Negro.

(4) Equipo integrado por abogados, antropólogos, ingenieros, médicos, agrónomo, bioquímico, técnicos ambientalistas etc., en buena parte de la U.N.C.

(5) La telaraña de pozos, instalaciones, caminos y picadas ha ocasionado, en tierras áridas de por sí, una erosion casi irreversible (confirmada por fotografías satelitales y aerofotografías). La contaminación fue y es causada por venteos de gas condensado, derrames y drenajes de aguas de explotación y purga, riego con ellas de caminos, afectando suelos y aguas superficiales y subterráneas. La napa freática conta-minada en la Com. Paynemil, siempre utilizada para consumo por pobladores y animales, fue descubierta en octubre ’95. El escándalo originó, en el ámbito de la Stría. de Salud, un proyecto de Investigación Toxicológica en la zona.

(6) y (7) Cfr. BOFF, Leonardo: Un nuevo paradigma, la comunidad planetaria: Conjugando lo universal con lo particular, Selección de textos, Ficha de Trab. Nº 21, IREPS, Neuquén-Cipolletti, enero 1999.

(8) Mapu-che: significa ‘Gente de la Tierra’. Esta (Mapu, Pachamama, Abya Yala o Gaia), en la cosmovision mapuche, tiene el sentido amplio y sagrado de Universo o Naturaleza toda. "La Tierra no nos pertenece, nosotros pertenecemos a la Tierra".

(9) Ejemplo de ello es el publicitado ‘Plan 2020’ del Copade, Neuquén, que no ha tenido en cuenta para nada a las tres Comunidades antes mencionadas.

(10) El hecho de contaminación origina una denuncia formal ante 6 organismos de control, nacionales y provinciales, además de una presentación al ombudsman de Nación y una acción judicial por la Defensoría de Menores, donde -en tres instancias- se condena a la Provincia a la provision de agua potable. V. Lipcovich, Pedro: "Agua que no has de beber", en diario Página 12, 22.03.97, y León, M.- Mejía, A.: ‘Curru-Co’ (Agua Negra), ler. Premio en Video, Concurso ‘Periodismo y Salud’, Merk-Sharp & Dohme, 1997; y seleccionado para el Festival de Films de Friburgo-CH, 1999.

- La tierra cedida a YPF-Mega (109 Has.) se considera ‘robada’ a la Comunidad y provoca la ocupación del lugar por ésta; llegándose luego a un acuerdo judicial entre la Comunidad, la empresa y el gobierno, con un reconocimiento de tierras y pago de compensaciones a la primera.

- El corte de la provision de bidones de agua mineral ocasiona una movilización que bloquea las puertas del campamento YPF. La denuncia de no ejecución por la Provincia de un proyecto definitivo de agua potable para las Comunidades es llevado ante la Comision de Derechos Humanos de la OEA, en Washington, donde es admitida y se encuentra en trámite.

(11) A fines de julio del cte. año, tres Comunidades de San Martín de los Andes: Vera, Curruhuinca y Atreuco, resisten un Decreto pcial. Nº 1798, que tiende a favorecer a concesionarios del Complejo Turístico Cerro Chapelco y afecta -sin previa consulta- tierras poseídas y/o reclamadas por aquellas. No atendidos por el Gobierno y con apoyo de la CIN, bajo la nieve y con temperaturas glaciales, cortan el camino de acceso en plena temporada invernal. El 30.07. firman con las autoridades un Acta oficial de compromiso para la revision del Decreto y la implementación de una comision de estudio del impacto ambiental y de los reclamos territoriales pendientes.

(12) Sobre el de Tierra, el concepto de ‘Territorio’ alude al caracter politico-filosófico del lugar donde se encuentra asentado un Pueblo-nación, base material de su cultura, subsistencia y desarrollo, y sujeto a su control.

(13) La normativa vigente, todavía o frecuentemente sin aplicación efectiva, está dada -en orden jerárquico- por nuestra Ley Fundamental, la C.N. (art. 75, incs. 17 y 22), el tratado del Convenio OIT Nº 169, ratificado por Ley nacional Nº 24.071, y otras como la Ley nacional Nº 23.302.

(14) Se inician en 1998 y en la Com. Paynemil, a través de la Stría. de Extension de la UNC y a cargo de un Técnico ambientalista, las sesiones de un Taller de capacitación en prevención y protección ambiental en recursos naturales renovables (con 8 participantes), que será implementado asimismo en la Com. Kaxipayiñ, destinado a la formación de los ‘auditores’ integrantes de las comisiones de control y vigilancia. El Taller cuenta con material didáctico teorico-práctico, prácticas de instrumentos y mediciones, y de registros escritos y fotográfícos.
 



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