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Postura Mapuche frente a la incorporación de “la variable indígena” en el Censo Nacional de Población y Vivienda 2001


Organización Mapuche “Newentuayiñ”

 Pu weche fiske menuko (Jóvenes Mapuche de Fiske Menuco)

Puel Mapu -Octubre de 2001


PRESENTACIÓN

I-INTRODUCCIÓN

II-ASPECTOS JURÍDICOS - DESARROLLO

III-HISTORIA DE LOS CENSOS

IV-CONCLUSIÓN

V-    BIBLIOGRAFÍA


PRESENTACIÓN

En los días 17 y18 de noviembre de este año se realizará el Censo Nacional de Población y Vivienda que esta vez incorporará la llamada "variable indígena" a través de una pregunta orientada a saber si alguna persona del hogar se reconoce descendiente o perteneciente a algún "pueblo indígena". Frente a esta coyuntura, y observando cómo se han ido desarrollando las actividades previas, consideramos que la realización del censo en las condiciones en las que se lo está proyectando no responde a los objetivos que se plantearon en un primer momento respecto a la "variable indígena":

-No se ha garantizado la participación plena de los Pueblos Originarios.

-Se reproduce el estereotipo prejuicioso de "el indígena" sin concebir la compleja realidad que nos toca vivir hoy en día.

-Los funcionarios no han cumplido con los compromisos (jurídicos y políticos) adquiridos.

En el desarrollo de este documento hacemos una referencia al marco jurídico-legal por el cual ha atravesado históricamente nuestro pueblo hasta la actualidad. Para ello tomamos como punto de partida los tratados que firmó nuestro pueblo durante el periodo colonial y, posteriormente, con el Estado Nacional hasta el día de hoy. 

Nuestro propósito es demostrar que hay un hilo conductor a través del tiempo, en el cual los tratados y las leyes que se realizan (con o sin nuestra participación) siempre benefician al Estado Nacional y, con ello, a distintos intereses económicos que actúan en beneficio propio y, a lo largo de la historia, han ido despojando a nuestros pueblos.

Un segundo momento de este documento se refiere a los diferentes censos oficiales y no-oficiales en los cuales se ha tratado de cuantificar la población originaria del país. Allí intentamos de mostrar las trabas puestas a la participación indígena en la elaboración, implementación y desarrollo de los mismos.

Basándonos en estos contenidos aproximamos una conclusión que incluye nuestra postura y que invita a pensar y a reflexionar sobre los conceptos aplicados en los censos que ha llevado adelante el Estado, incluyendo el censo venidero. A partir de este desarrollo fundamentamos la necesidad de postergar el censo hasta que pueda implementarse en las condiciones adecuadas e imprescindibles con las que el Estado se ha comprometido.inicio

I. INTRODUCCIÓN

El presente documento sirve de base para fijar nuestra posición, respecto a la incorporación de la variable indígena en la cédula censal que se implementará los días 17 y 18 de noviembre del corriente año. El lugar desde donde lo hacemos no es otro que el de la defensa de los derechos que involucran al Pueblo Mapuche. Dada la compleja e intrincada dinámica que ha adquirido todo el proceso de discusión que se ha generado en torno a esta variable indígena, no hemos podido hacer llegar a cada uno de nuestros hermanos, que vienen haciendo un relativo seguimiento de este acontecimiento, el documento con el propósito de que cada uno pudiese aportar con sus ideas y sus reflexiones al enriquecimiento del mismo. Este documento tuvo en sus inicios el propósito de servir para fijar nuestra posición, solamente, como un grupo de Mapuche que viene trabajando desde hace dos años y medio en esta temática. El sentido del mismo estaba dirigido a servir de base a una entrevista que sostendríamos con el Ministro de Desarrollo y Acción Social, Juan Pablo Cafiero, en la cual fijaríamos nuestra posición frente a la variable indígena que él mismo promovió para que fuera incorporada en el censo en cuestión. La dinámica de los acontecimientos no permitió que esto se realizara en los términos que hubiésemos querido. 

Al momento de estar elaborando este documento, surgió una convocatoria por parte del Instituto Nacional de Estadística y Censos a los representantes de todos los Pueblos Originarios del País para asistir a una reunión que se realizará los días 4 y 5 de octubre del corriente año. Frente a esta situación, es necesario aclarar que era nuestro propósito iniciar, a partir de este documento, una serie de consultas con representantes de otros Pueblos Originarios de la Argentina con el objetivo de haber extendido un ciclo de consultas hacia ellos, a fin de conocer sus distintos pareceres. Como señalamos al comienzo de este escrito, lo que legitima nuestro planteo es el hecho de ser Mapuche y de reflexionar acerca de esto desde la defensa de los intereses de nuestro pueblo. Además, venimos trabajando en la discusión de la variable indígena desde por lo menosdos años y medio, cuando fuimos convocados por el INDEC a participar de este proceso de “participación” “indígena”. 

Esperamos que los hermanos que lean este documento tengan en cuenta todos estos aspectos señalados y podamos sortear de esta manera todas las barreras que suelen interferir la mayoría de las veces para alcanzar un acuerdo, situación de la cual siempre se beneficia el Estado opresor.

Nuestra posición es coherente con lo que planteamos desde un principio a los distintos representantes del Estado Nacional, llámese INDEC o Comisión de Población y Recursos Humanos de la Cámara de Diputados. En este sentido reiteramos y sostenemos ahora todas las recomendaciones que hicimos oportunamente respecto de que el éxito de la variable, en función de promover una actitud de autoafirmación, dependía de una adecuada campaña de difusión con el objetivo de sensibilizar a nuestra gente para que se involucrara en un proceso de autoidentificación frente a la discriminación y negación profunda de la que hemos sido objeto históricamente. Negación que, suponemos con toda seguridad, se dará de no mediar una campaña debidamente diseñada e implementada en atención a la naturaleza de esta problemática en particular. Si es lesivo para nosotros el que hoy se haga el censo sin haber tomado en cuenta las recomendaciones oportunamente realizadas, suponemos que también lo es para los demás Pueblos, y en este punto quisiéramos acordar una acción común a fin de evitar un atropello más en una larga y extensa historia donde éste será un capítulo más de lo mismo. Queremos dejar en claro lo que dijimos antes: cuando empezamos a hacer este documento nos veíamos actuando solos con nuestra posición pero ante la precipitación de los acontecimientos, no nos queda otra que presentar el documento tal cual lo veníamos elaborando. Esperamos que tanto nuestros hermanos, como la franja de la sociedad (que estimamos muy grande) sensible ante las injusticias, sepan comprender el contexto que nos obliga a apresurar la difusión de este documento. 

Por último, queremos decir que no estamos contra la realización del censo debidamente implementado, todo lo contrario, estimamos que esto es muy necesario porque el abordaje científico de una realidad como la nuestra y de la sociedad en general es útil para todos. Pero no nos engañemos, nuestros Pueblos han sido objeto de décadas y décadas de negación, ocultamiento y atropello a nuestra dignidad, y la implementación del censo, tal como se piensa hacer en el presente año, será sin duda (y como mínimo) una burla a esta dignidad. Sumado a esto, en las condiciones en las que se realizará la incorporación de la variable indígena, viene oculto otro atropello, y más grave todavía es el incumplimiento de voluntades políticas que incluso fueron explicitadas públicamente por distintas instancias gubernamentales.

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II. DESARROLLO

 “Invasión y Conquista”.

Para referirnos al aspecto jurídico empezaremos por señalar que esta relación entre nosotros, el Pueblo Mapuche, y el Estado Nacional Argentino encuentra sus primeros antecedentes en el inicio de la invasión a nuestros territorios por parte de la corona española. 

Nuestro Pueblo ofreció una larga y tenaz resistencia que duro más de 300 años. Producto de este enfrentamiento y como una forma de regular y administrar el conflicto surgen los tratados. Un ejemplo de los mismos es el Tratado de Paz de 1782 con nuestro Pueblo.

Podemos señalar que dichos tratados pueden ser el comienzo del reconocimiento a través de los pactos que implícitamente conllevan. Pero no debemos engañarnos porque este marco jurídico no puede desprenderse en este caso del político. “Los tratados a pesar de reconocer ciertos derechos que nos pueden servir de antecedentes a favor constituyen al mismo tiempo un símbolo de cómo se fue consolidando gradualmente la conquista del huinca sobre los territorios indígenas” (Darío Dutch, abogado de la CODECI de la provincia de Río Negro, en Briones y Carrasco 2000).

Desde sus inicios la conquista de nuestro territorio como su genocidio necesitó ser justificada por parte de quienes llevaron adelante este proceso de despojo de nuestro territorio, nuestra vida y nuestra cultura. Así, de esta forma, se fueron acuñando algunas definiciones que representaron este conflicto, quienes éramos nosotros para el invasor y por que había que hacer lo que posteriormente se llevo adelante con la Conquista del Desierto en esta parte de nuestro territorio. El conflicto en si fue llevado a la categoría de civilización o Barbarie, el desprecio sobre nuestras vidas fue porque “no teníamos alma”, y la razón por la cual debía ser ocupada nuestra tierra era porque nos consideraban “flojos”, “salvajes”, “atrasados” y “estábamos en contra del progreso”.

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Desde 1810 hasta la actualidad.

En términos jurídicos, lo que la Constitución vino a reformular y a cambiar no hace mucho fue aquel articulo que instaba a tener un trato pacífico y a convertir a los indígenas al catolicismo.

Podemos ver desde muy temprano cómo lo jurídico va teniendo determinados marcos que se corresponden con el aspecto político y económico, que determinó posteriores pactos, tratados y legislaciones. En todos ellos, podemos constatar que lo que se pacta, se dice o se legisla no se cumple para nuestro pueblo pero sirve para alcanzar los objetivos que se propusieron, en un primer momento, la Corona española y, posteriormente, el Estado Nacional Argentino a través de la historia. Desde ya podemos decir que se viene tejiendo un hilo conductor en la relación Estado Nacional – Pueblo Mapuche.

A pesar de toda la legislación que se ha producido en estos últimos años y todos los cambios que ha provocado en la relación anteriormente mencionada, debemos señalar que su surgimiento no está ligado a una dialéctica interna del Estado con los Pueblos Originarios, sino que producto y, de alguna manera, el precio de la incorporación del Estado Nacional Argentino al concierto internacional de los Estados Organizados. Esto obliga al país a reconocer todo el avance que, en esta materia, se viene produciendo debido a la lucha, a nivel planetario, de otros pueblos originarios.

El mencionado avance esta siendo canalizado por los organismos internacionales como la OIT, la OEA yla ONU, que obligan progresivamente al Estado Argentino a adoptar como suyos tales avances.

Es preciso recordar, no obstante, que a partir de 1810, el Estado efectuó innumerables incursiones en el terreno jurídico con el objeto de apropiarse de las tierras de ocupación indígena, obligándonos a redefinirnos tácticamente en resguardo de un espaciofísico y legal propio.

El tratamiento de los Pueblos Originarios como minorías étnicas intentando la atomización del Pueblo en reducciones llevó al no-reconocimiento en forma igualitariade los ámbitos rural y urbano. Esto provocó una fractura y una gradual pérdida de identidad. La migración campo-ciudad es consecuencia del impacto negativo de esta política sobre nuestro pueblo desde un primer momento. Además de la discriminación y el avasallamiento político, cultural y económico, el Mapuche en la ciudadha sido incorporado al sector mas desposeído y marginado de la sociedad.Socialmente el Mapuche tiene esta doble condición: El ser mapuche como representación de lo primitivo y el anti-progreso; y el ser marginado y excluido de la sociedad.

Dicha política provocó el desconocimiento de derechos que nos correspondían y la consiguiente exclusión de los modelos socio-culturales, políticos y económicos dentro del Estado Nacional Argentino.

La idea de identidad Mapuche avalada académicamente sostiene como referente a las comunidades mapuche de la zona rural. Idea que el sistema educativo ayudó a crear.

Muchos académicos sostienen (a nuestro entender, erróneamente) que la migración del mapuche del campo a la ciudad es la perdida total de su identidad, es decir, un espacio de muerte de la cultura. En la actualidad, el surgimiento de numerosas organizaciones mapuche constituye un emergente que evidencia el proceso de autoafirmación cultural de los mapuche urbanos. Este se puede entender como un proceso propio del Pueblo Mapuche hacia un nuevo ciclo vital o, como sostendrían expertos en la materia, la contracara de la globalización.

Este censo es de gran importancia en función de este emergente mapuche urbano, y que presenta la posibilidad de que se la gente se autoidentifique en las ciudades. Pero constituye un arma de doble filo porque, si no se desarrolla una campaña adecuada, lo único que se haría es reforzar la negación excluyendo a esta población de la posibilidad deser considerada en el Censo Indígena que tomará como base las respuestas afirmativas del Censo Nacional.

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III. HISTORIA DE LOS CENSOS

Desde comienzos del siglo XVIII los Estados se han visto en la necesidad de tener claro ciertos aspectos referidos a los Pueblos Preexistentes u Originarios y a su conformación. 

En 1940 se comenzaron a realizar distintos Congresos Regionales y Nacionales referidos integra y exclusivamente a la cuestión “indígena”. En la Argentina, se responde a las demandas de los Pueblos Origninarios en el plano jurídico a partir de la década del 80, y esta respuesta se instala claramente recién en 1994 con la reforma de la Constitución Nacional.

En 1985, se sanciona la Ley N°23302 de “Política Indígena y Apoyo a las Comunidades Indígenas”. Posteriormente en 1992, en el marco del V Centenario de la llegada de Colón a América, el Estado aprueba la Ley 24071, que implico la ratificación al Convenio 169 de la OIT sobre “Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes”. En 1994 dentro de la Reforma Constitucional se incluye la sanción del Articulo 75 Inc. 17.

Cronológicamente han existido ciertas coyunturas en las que Estado Argentino ha intentado conocer aspectos puntuales referidos a los “Pueblos Indígenas”: 

·1966 – 1968: Censo Indígena Nacional (SIN), el cual no llego a concluirse y sus resultados parciales fueron de 335.690 y 430.690 personas.

·1974: El Servicio Nacional de Asuntos Indígenas del Ministerio de Acción Social arrojo como población estimada150.000 personas.

·1987: El Equipo Pastoral Aborigen (ENDEPA) arrojo como población estimada 418.000 personas.

En 1997 se sanciono la ley del Censo Indígena lo que deriva en la sanción de la ley N° 24.956, la cual establece la incorporación de la denominada Variable Indígena en el próximo Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda.

Los criterios conceptuales de dicha ley se basan en los principios internacionales convenidos sobre el concepto de Pueblos Indígenas y el criterio de la autoidentificación. La mencionada ley esta enmarcada en el reconocimiento que la Reforma de la Constitución de 1.994 hace de la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas que habitan actualmente el territorio argentino.

Debido a la exigencia de diversas agencias internacionales, el Estado incorporó en la cédula censal 2.001 la Variable Indígena. Para ello el INDEC contrató un grupo de estudiantes de la UBA para trabajar en la prueba de validación de la pregunta que incorpora la Variable. La validación se basó en dos pruebas piloto: una realizada en Clorinda, provincia de Formosa, y la otra en Pergamino Provincia de Buenos Aires. Estas pruebas se concretaron en abril del año 2.000. De acuerdo a las experiencias realizadas se desprenden las siguientes observaciones: 

qLa carga negativa que conlleva el termino “indígena”, según los antropólogos, no hace conveniente la utilización del mismo ya que se corre el riesgo de discriminar y solo se lograría que las personas nieguen su identidad.

qLa pregunta no será formulada a cada individuo o persona que forma parte del hogar sino que quedará a cargo de quien sea considerado el jefe del hogar, lo que va en detrimento del criterio de “auto”reconocimiento.

qLa realización mecánica del cuestionario no ayuda a la obtención de datos confiables, por lo que se recomienda una metodología de entrevistas abiertas o semiestructuradas sobre el tema.

qLas cifras que arrojara este censo serán la consecuencia de un siglo y medio de políticas estatales de invisibilización.

qEstá prevista la realización de un censo exclusivamente “indígena” para el año 2.002 en el que se volverán a visitar los hogares donde se haya detectado al menos un componente indígena.

De la inclusión de la Variable Indígena se desprende el futuro Censo Indígena o Encuesta Complementaria, para conocer con mayor profundidad la situación, condiciones y características particulares de los pueblos indígenas en la Argentina. Esto significa que aquellos hogares en los que se responda negativamente en el Censo Nacional serán dejados fuera del Censo específicamente Indígena. 

Es necesario recalcar que, tanto el INDEC como la Comisión de Población de la Cámara de Diputados, están al tanto de todas estas recomendaciones (de parte nuestra y de sus propios equipos técnicos) desde hace, por lo menos, dos años.

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 El censo actual

Quienes suscribimos este documento no nos hemos incorporado recientemente a la discusión sobre el censo, por lo tanto no somos invitados coyunturales a la discusión de este tema. 

Hace casi dos años y medio (por no decir tres) fuimos convocados por el INDEC con el objeto de interiorizarnos acerca de la existencia de la variable indígena que incorporaría la cédula censal a aplicarse en el 2000. También en esa oportunidad se nos invitó a trabajar en la elaboración de la pregunta. Para la elaboración de la misma se conformaron varios grupos de trabajo bajo el criterio de afinidad, ya que fue en una de esas reuniones en la que el Sr. Giusti, encargado del INDEC, se informó recién de que quienes estábamos ahí, aunque pertenecíamos a los distintos pueblos, no éramos los representantes de nuestros respectivos pueblos porque en la actualidad la situación en la que nos encontramos no permite la existencia de una representación única. También en esa reunión se dio cuenta de la diversidad de posturas que había frente a la incorporación de la variable indígena a la cédula censal.

El único grupo que trabajó seriamente y elaboró una propuesta de posible pregunta fue el nuestro. No hubo otra propuesta, por lo cual fue la nuestra la que sirvió de base para la discusión de la futura variable indígena, con algunas modificaciones y algunas observaciones.

Queremos dejar en claro que oportunamente hicimos llegar nuestro desacuerdo ante la incorporación de la palabra "indígena" en la cédula censal. De más esta decir que la palabra "indígena" lleva toda una carga ideológica de la cual nos queremos librar. 

Por eso, la "variable indígena" que se implementará en este censo, es una versión disminuida de nuestra propuesta original. Pero, con todo, apostábamos a que una buena campaña de difusión contrarrestaría el efecto negativo que nosotros vemos en esta pregunta. Así, las pruebas piloto que se hicieron fueron escenario de nuestra participación a través de una campaña de autoafirmación. El entonces Presidente de la Comisión de Población y Recursos Humanos, Juan Pablo Cafiero, que actualmente ocupa el cargo de Ministro de Desarrollo y Acción Social, no escatimó en elogios al referirse a nuestro trabajo: [...] “dias atrás se realizó un censo experimental en la ciudad de Clorinda, Formosa. Poco antes se puso en el aireun programa radial con miembros de la comunidad Toba que, en su lengua, alentaban a otros Tobas a participar del censo. Su efecto fue extraordinariamente positivo.” (Diario Página 12, lunes 13 de diciembre, 1999)

El censo que se realizaría en octubre de 2000 fue postergado para octubre del 2001. A solicitud nuestra nuevamente, el entonces diputado Cafiero presentó un proyecto por el cual se declaró de interés nuestra campaña de autoafirmación expresada en la realización de un programa radial que se difundiría por la señal de radio Nacional y llegaría a todos los rincones del país.

Una de las razones que sirven de fundamento a esta declaración de interés fueron expresadas por el diputado Cafiero de la siguiente forma: [...] “Pero teniendo en cuenta que por razones históricas, que todos conocemos, muchos de ellos prefieren no hacer pública su pertenencia, para evitar el maltrato, la posibilidad de autoreconocimiento depende en gran medida de una buena campañade divulgaciónpara fomentar la autoidentificacion y disminuir la carga ideológica de conceptos como los de “indio/indígena/aborigen” y “mestizo” (Proyecto de declaración de interes de la Honorable Camara de Diputados de la Nación, Programa de Producción Cultural titulado: Nosotros mismos los Pueblos Originarios. Resaltado nuestro).

Desde un primer momento sostuvimos que el éxito de la implementación de la variable indígena en la cédula censal pasaba por la realización de una apropiada campaña de difusión que mínimamente estimábamos con una duración de un año. Por esa razón, nuestra participación se centró fundamentalmente en la realización de la misma. 

La Campaña de Autoafirmación Mapuche "Inche Mapuche Ngen - Yo soy Mapuche" comenzó a mediados del mes de junio en Fiske Menuco (General Roca), y consiste en difundir micros radiales con contenidos de nuestra cultura y realidad actual. El Equipo Mapuche de Producción Radial está conformado, en su mayor parte, por estudiantes universitarios y trabajadores Mapuche (aunque también incorpora colaboradores y asesores especialistas en el tema que no son Mapuche). Los micros radiales han sido difundidos en radios ubicadas en Sierra Colorada, Maquinchao, Zapala, Viedma, Esquel, Buenos Aires, El Bolsón, General Roca, Bariloche, entre otros. Tanto la producción como la difusión de la campaña (trabajo que ya lleva más de tres meses) han sido financiadas exclusivamente por el equipo sin contar con ningún tipo de aporte estatal.

Nuestra crítica y nuestra oposición a la realización del censo que incorpora la variable indígena en estas condiciones, se basa en la casi nula campaña que desde el Estado Nacional ha existido. Este no es un motivo menor, porque la no-difusión muestra una postura aparentemente contraria a lo que el mismo Estado concibió, en su momento, como un acto de Reparación Histórica hacia los Pueblos Originarios. 

Sumado a esto debemos decir que nuestra participación no contó en ningún momento con aporte de ningún tipo, ya que también nuestra intervención en las pruebas piloto fue financiada íntegramente por miembros de los diferentes pueblos que trabajamos en esa instancia. Esto debilitó claramente nuestra capacidad de modificar la actitud de negación que, con sobrados motivos, tiene nuestro Pueblo con respecto a su identidad.

En fin, teniendo en cuenta estos antecedentes, de realizarse en censo tal como está pensado para el mes de noviembre (con una campaña de difusión de ¡¡¡un mes!!!) es muy claro para nosotros que seguimos siendo objeto de una política estatal de negación que contradice todas las declaraciones políticas e instrumentos jurídicos que hablan de "participación indígena", ya que, en la práctica, el Estado se desentiende de los compromisos que implica el reconocimiento de esa "participación".

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IV. CONCLUSION

Frente a los procesos históricos ya conocidos por todos, nuestro presente es que nos encontramos la mayoría de los mapuche en las ciudades. Los Mapuche no dejamos de ser Mapuche por el hecho de vivir en la ciudad. El intento de clasificar a una cultura por el trabajo, o rasgos físicos se ve refutado por la realidad histórica de los Pueblos Originarios del mundo.

En el contexto urbano debemos enfrentarnos diariamente con el prejuicio social: por un lado la discriminación no permite la asimilación (deseada o no), pero por otro, no acepta ni valoriza la diferencia cultural.

En situaciones que reflejan una historia de conquista y colonización, la definición estereotipada suele encasillar al pueblo subordinado en un momento histórico del pasado: la época de la derrota. Esta imagen estereotipada “reproduce” la derrota y la relación de dominación de la clase dominante al congelar la imagen de las culturas originarias. Es la imagen que se difunde a través de las interacciones sociales, ya sea en los textos de historia escolares, en los medios de comunicación, en los conceptos empleados en los discursos de los políticos, y en la base conceptual sobre la cual se crea toda una política legal e institucional hacia los Pueblos Originarios.

Esta “fosilización” de la imagen de nuestro pueblo ha influido en los censos oficiales que sólo contaban a los mapuche residentes en las comunidades, desconociendo a los que se veían forzados a emigrar, en parte, por las mismas políticas del estado.

Algunos mapuche, tan fuertemente impactados por la discriminación y la imposición de un sistema ajeno de valores – de lo que se estima “bueno” y lo que se desprecia como “malo” – rechazan su propia identidad. La negación se debe a definiciones políticas y refleja relaciones políticas, que no por basarse en elementos culturales visibles escapan de ser políticas. En consecuencia, se niega la realidad de procesos de innovación y apropiación cultural.

Es por ello que la gran concentración de mapuche en las ciudades implica desafíos y responsabilidad para los legisladores y planificadores sociales, ya que éstos no han hecho más que abordar la problemática mapuche como la situación de una sociedad campesina marginada. Ya es hora de que se reconozca la verdadera demografía de los mapuche y los problemas políticos y sociales que de allí se derivan. Esta necesidad, poco estimada en la actualidad, no hará sino transformarse en urgente frente a los procesos de fortalecimiento que los Pueblos Originarios vienen realizando.

De todo lo dicho se desprende que, a través de la historia (comprendida desde la conquista pasando por la formación del Estado Nacional Argentino hasta la actualidad), se ha legislado en función de los intereses, primero de la corona española y luego del Estado Nacional, siendo nula la participación de nuestro pueblo en tales decisiones. Por esto, estimamos que la implementación de la variable indígena en la actual cédula censal, que se implementará los días 17 y 18 de noviembre será un capítulo más en esta larga historia de avasallamiento y negación, a la cual hemos sido sometidos una vez más.

Los compromisos que los representantes del Estado Nacional toman no se cumplen y nuestra participación termina siendo una forma de avalar nuestra propia historia, la cual tiene como base el no respeto de los acuerdos y el permanente engaño, no sólo hacia los Pueblos Originarios, sino también hacia la sociedad argentina en general.

Considerando el contexto general de crisis política, económica y social que atraviesa el país, pensamos que la sociedad argentina no se encuentra dispuesta a involucrarse debidamente en lo que implica este censo, menos aún si no se hace como debe hacerse.

Por todo lo expresado, exigimos que el Estado postergue el censo hasta que pueda realizarse en las condiciones adecuadas que el mismo Estado se comprometió a cumplir. Hacemos también un llamado a los demás Pueblos Originarios de la Argentina a sumarse a la demanda. En el caso de que el censo no se postergue, nos veremos en la obligación de no avalar los resultados del mismo.

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V. BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

Nos hemos basado en muchos testimonios que nos han sido transmitido oralmente, ya que la cosmovisión del Pueblo Mapuche toma la oralidad como fundamental. Y ademas en los siguientes libros o articulos:

·“Pacta sunt servanda”; Capitulaciones, convenios y tratados con indígenas en Pampa Y Patagonia (Argentina 1742-1878),Claudia Briones, Morita Carrasco;2000-IWGIA,

·“Lonco Pascual Coña ñi tuculpazungun”, Testimonio de un cacique Mapuche,

·Recortes periodístico varios,

·Informacion varia acercada por parte del INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indigenas),

·Informacion varia acercada por parte del INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censo),

·Trabajo referente a la prueba de validación llevada adelante por estudiantes de antropología de la UBA; en abril del 2000, solicitado por el INDEC,

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PUEL MAPU-TERRITORIO MAPUCHE, PCIAS DE NEUQUEN Y RIO NEGRO-ARGENTINA