ACTAS SEMINARIO MAPUCHE DE CERRO NAVIA
"AMULEAIÑ TAIÑ KÜDAU KA NÜTRAM"
INDICE GENERAL

JUVENTUD MAPUCHE

RUBEN QUILAPI

Un tercio de los jóvenes ”no pescan” la Política.
 
 

La política casi siempre es un tema irrelevante para los jóvenes. El desinterés que manifiestan se debe entre otras causas a la lejana percepción que tienen de los partidos políticos y sus dirigentes. De acuerdo a una encuesta realizada, por el Instituto Nacional de la Juventud (I.N.J.) y el Instituto de Ciencia Política de la Universidad de Chile, en 1996, el 31,35 %, de los jóvenes encuestados manifestó un desinterés absoluto, es decir, casi un tercio de los jóvenes muestra una apatía frente a los partidos políticos.

¿Por qué no se siente identificado con algún partido político?

Ninguno me representa 16,75 %
Son todos iguales 8,11 %
Sólo ven su interés 28,68 %
La política no me interesa 31,35 %
No sabe/ no responde 15,11 %

Pero ¿que motivos llevan a pensar de esta manera al segmento juvenil de la población?
Sin duda que existe un número importante de factores que inciden en esta conducta. Los propios Congresistas y el Ejecutivo, al parecer, tienen mucho de responsabilidad, por cuanto estos poderes del Estado, que debieran legislar de acuerdo a las necesidades del país, no lo hacen para un sector importante como son los jóvenes. De acuerdo a la Corporación Chile XXI, de 130 proyectos de ley que tratan temas concernientes a los jóvenes presentados al congreso durante los últimos gobiernos, sólo 18 fueron aprobados, destacándose entre ellos el de igualdad de los hijos ante la ley y la detención por sospecha.

Lo preocupante es que para resolver muchos de los problemas que nos aquejan a todos y por supuesto a los jóvenes , de una forma colectiva, democrática y racional, se hace esencial la practica y el interés por ”la política”. De aquí entonces, la gran responsablilidad y desafío de motivar a los jóvenes a interesarse en el quehacer político y en la elección de sus representantes.
 
 

La juventud es una etapa de la vida donde se incuban sueños e ideales, donde surge la inspiración de lo que queremos ser en el futuro, es decir, el resto de nuestras vidas. Lamentablemente muchos de los jóvenes conjugan en tiempo presente el verbo ”no estar ni ahí”, que finalmente se traduce, entre otras desventajas, en la no participación de los destinos del país.

Esta situación se refleja en los jóvenes mapuches, por cuanto no existe una participación activa en las organizaciones indígenas de la región. Claramente los jóvenes mapuches , viven la misma apatía que el resto de los jóvenes. En nuestro medio la responsabilidad recae sobre los dirigentes, quienes lamentablemente están más preocupados de mantenerse en sus cargos que de formar de nuevos líderes jóvenes , que los reemplacen y se constituyan en una nueva fuerza para las organizaciones de la región.
 

Los Mapuches de la ciudad: Una mirada desde los Jóvenes

La política sobre pueblos indígenas, refrendada en la legislación vigente (Ley 19.253), está proritariamente centrada en el medio rural. Aún cuando el censo de 1992 muestra que del total de la población indígena nacional un 41,3% reside en la Región Metropolitana (RM), ubicándose principalmente en comunas de población mayoritariamente pobres como La Pintana, Colina, Pudahuel y Cerro Navia, entre otras. Esta última tiene una población indígena de 14.646 personas, equivalentes al 13,2% del total comunal, correspondiendo un 98% a población mapuche.

Del total de población indígena urbana joven a nivel nacional, de 15 a 29 años, 375.074 personas (el 43,4%) residía en 1992 en la RM. Si consideramos los movimientos migratorios y el crecimiento vegetativo de la población es posible que la población indígena joven de la RM sea ya el 50% de la poblacion indigena nacional.

Pero ¿qué significa ser mapuche urbano?

Este término viene a reflejar una simbiosis cultural entre el mapuche que emigra a la ciudad por problemas económicos y el mapuche que permanece en el medio rural.

El medio urbano es el espacio para vivir, relacionarse y recrear su cultura, mezclando elementos propios de la ciudad. Así, nacen nuevas generaciones mapuches que intentan reconstruir su identidad e historia ancestral, pero que a su vez deben enfrentar una sociedad que no respeta la diversidad cultural. Por tanto la asimilación es la opción más cómoda de la cual asirse.

En este sentido, el término mapuche urbano viene a señalar dos realidades concretas del Pueblo Mapuche, diferenciadas fundamentalmente por el área de residencia y la relación con su entorno: la rural y la urbana, que por ningún motivo constituye diferenciación étnica como algunos sectores -erradamente- lo han señalado.

¿Qué significa ser joven mapuche en la ciudad?

Durante este año, por iniciativa de la institución Cedesco, nos comenzamos a reunir un grupo de jóvenes para realizar actividades recreativas y culturales que apuntan al acercamiento de nuestra cultura. Este tiempo ha posibiltado acercarnos a estos jóvenes y a traves de ellos constatar nuestra propia realidad.

Un relato, que casi siempre se repite, señala que el primer acercamiento se da durante las vacaciones escolares. Así, por ejemplo, un joven nos relataba ”todos los veranos, al finalizar el colegio, desde Santiago viajábamos con mi hermano a la comunidad de Pindahue, en Nueva Imperial, lugar donde nació y se crió mi padre. En esos cortos y felices meses del verano aprendimos a conocer e interiorizarnos de la cultura, las leyendas, tradiciones y valores de nuestro pueblo y a vivir según sus costumbres”.

”Allá conocí los primeros sonidos del mapudungún (el habla de la tierra), allá todo era normal, sin embargo la situación aquí era distinta, por cuanto en el colegio muchas veces me molestaban por mi origen étnico”.

La mayoría de estos jóvenes se saben diferentes, con una cultura e historia distintas al resto de sus compañeros de colegio o vecinos. El asunto es cómo se asume el tema de la diversidad cultural en la vertiginosa gran ciudad. La televisión, la música, la tecnología de la urbe, que pretende encaminarse al desarrollo, se contraponen a la figura que tienen de la comunidad y de sus propios padres.

El desafio de conocer su cultura ancestral, la da sin lugar a dudas- la formación que otorga la familia.

Lamentablemente, en muchos casos los jóvenes no se motivan ni interesan por conocer de su identidad, lo que en el caso de los estudiantes mapuches se traduce en problemas, como lo señala una profesora que hace clases a muchos de ellos: ”la cultura oral se ha perdido y los jóvenes mapuches de la ciudad emprenden un viaje a solas y a ciegas por una cultura extraña, desenterrando de viejos libros de historia una verdad que sienten que le quema las venas; es necesario romper este círculo para ayudar a nuevas generaciones a reconstruir una identidad que hoy parece perdida”

Además, la mayoria de los jóvenes y sus familias vive en condiciones de pobreza, lo que significa que muchos de ellos, entre otros problemas, no tienen posibilidades de estudiar. Por cierto, al tener un bajo grado de escolaridad, las posibilidades de acceder a empleos formales y mejor remunerados son muy limitadas, por lo cual persisten en las condiciones de informalidad, en labores que demandan esfuerzo fisico antes que intelectual, no obstante muchos de ellos tienen que insertarse tempranamente en actividades productivas a fin de contribuir a complementar el ingreso familiar.

¿Cómo enfrentar estos problemas?

Existe una situación generalizada de discriminación, marginalidad y pobreza de la población mapuche, por lo que la implementación de programas orientados a la población joven mapuche debiera considerar a lo menos aspectos centrados en programas de completación de estudios y de educación intercultural bilingüe, capacitación técnica en oficios e inserción laboral, que a la vez se constituyan en espacios que permitan rencontrarse con su cultura y fortalecer su identidad.

Todo esto es imprescindible, por cuanto los weche (jóvenes) constituyen el legado histórico del pueblo mapuche.
 
Weche Lifco
Organización de Jóvenes Mapuches
 
 

La necesidad de reconocer la diversidad cultural

La política sobre pueblos indígenas, refrendada en la legislación vigente (Ley 19.253), está proritariamente centrada en el medio rural. Aún cuando el censo de 1992 muestra que del total de la población indígena nacional un 41,3% reside en la Región Metropolitana (RM), ubicándose principalmente en comunas de población mayoritariamente pobres como La Pintana, Colina, Pudahuel y Cerro Navia, entre otras. Esta última tiene una población indígena de 14.646 personas, equivalentes al 13,2% del total comunal, correspondiendo un 98% a población mapuche.

Del total de población indígena urbana joven a nivel nacional, de 15 a 29 años, 375.074 personas (el 43,4%) residía en 1992 en la RM. Si consideramos los movimientos migratorios y el crecimiento vegetativo de la población es posible que la población indígena joven de la RM sea ya el 50% de la poblacion indigena nacional.

Pero ¿qué significa ser mapuche urbano?

Este término viene a reflejar una simbiosis cultural entre el mapuche que emigra a la ciudad por problemas económicos y el mapuche que permanece en el medio rural.

El medio urbano es el espacio para vivir, relacionarse y recrear su cultura, mezclando elementos propios de la ciudad. Así, nacen nuevas generaciones mapuches que intentan reconstruir su identidad e historia ancestral, pero que a su vez deben enfrentar una sociedad que no respeta la diversidad cultural. Por tanto la asimilación es la opción más cómoda de la cual asirse.

En este sentido, el término mapuche urbano viene a señalar dos realidades concretas del Pueblo Mapuche, diferenciadas fundamentalmente por el área de residencia y la relación con su entorno: la rural y la urbana, que por ningún motivo constituye diferenciación étnica como algunos sectores -erradamente- lo han señalado.

¿Qué significa ser joven mapuche en la ciudad?

De acuerdo al trabajo que hemos venido realizando durante este año, hemos podido acercarnos a estos jóvenes y muchas veces constatar nuestra propia realidad.

Un relato, que casi siempre se repite, señala que el primer acercamiento se da durante las vacaciones escolares. Así, por ejemplo, un joven nos relataba ”todos los veranos, al finalizar el colegio, desde Santiago viajábamos con mi hermano a la comunidad de Pindahue, en Nueva Imperial, lugar donde nació y se crió mi padre. En esos cortos y felices meses del verano aprendimos a conocer e interiorizarnos de la cultura, las leyendas, tradiciones y valores de nuestro pueblo y a vivir según sus costumbres”.

”Allá conocí los primeros sonidos del mapudungún (el habla de la tierra), allá todo era normal, sin embargo la situación aquí era distinta, por cuanto en el colegio muchas veces me molestaban por mi origen étnico”.

La mayoría de estos jóvenes se saben diferentes, con una cultura e historia distintas al resto de sus compañeros de colegio o vecinos. El asunto es cómo se asume el tema de la diversidad cultural en la vertiginosa gran ciudad. La televisión, la música, la tecnología de la urbe, que pretende encaminarse al desarrollo, se contraponen a la figura que tienen de la comunidad y de sus propios padres.

El desafio de conocer su cultura ancestral, la da sin lugar a dudas- la formación que otorga la familia.

Lamentablemente, en muchos casos los jóvenes no se motivan ni interesan por conocer de su identidad, lo que en el caso de los estudiantes mapuches se traduce en problemas, como lo señala una profesora que hace clases a muchos de ellos: ”la cultura oral se ha perdido y los jóvenes mapuches de la ciudad emprenden un viaje a solas y a ciegas por una cultura extraña, desenterrando de viejos libros de historia una verdad que sienten que le quema las venas; es necesario romper este círculo para ayudar a nuevas generaciones a reconstruir una identidad que hoy parece perdida”

Además, la mayoria de los jóvenes y sus familias vive en condiciones de pobreza, lo que significa que muchos de ellos, entre otros problemas, no tienen posibilidades de estudiar. Por cierto, al tener un bajo grado de escolaridad, las posibilidades de acceder a empleos formales y mejor remunerados son muy limitadas, por lo cual persisten en las condiciones de informalidad, en labores que demandan esfuerzo fisico antes que intelectual, no obstante muchos de ellos tienen que insertarse tempranamente en actividades productivas a fin de contribuir a complementar el ingreso familiar.

¿Cómo enfrentar estos problemas?

Existe una situación generalizada de discriminación, marginalidad y pobreza de la población mapuche, por lo que la implementación de programas orientados a la población joven mapuche debiera considerar a lo menos aspectos centrados en programas de completación de estudios y de educación intercultural bilingüe, capacitación técnica en oficios e inserción laboral, que a la vez se constituyan en espacios que permitan rencontrarse con su cultura y fortalecer su identidad.

Todo esto es imprescindible, por cuanto los weche (jóvenes) constituyen el legado histórico del pueblo mapuche.


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