Gazeta de Antropología
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La cultura mapuche y su estrategia para resistir estructuras de asimilación

Experiencias antropológicas en Patagonia fundamentan alternativas de cambio para superar conflictos étnicos


Beatriz Carbonell
Universidad de Fasta, Argentina

Resumen - Abstract


El mundo se debate hoy en conflictos étnicos que producen pérdidas importantes de vidas humanas. Hay grupos poblacionales que se identifican distintos a la nacionalidad dominante, pertenecientes a Estados que no reconocen en la práctica su composición multiétnica. Entre las minorías étnicas asentadas en ambos lados de la frontera (Argentina-Chile), se encuentra la nación Mapuche.

Ambos países no pueden resolver el problema que surge de no saber acomodar la diversidad cultural y étnica que este hecho les provoca. Quinientos años han transcurrido sin que la cultura dominante haya podido asimilar en su pretendida conquista a la cultura mapuche, que ha permanecido latente desde entonces esperando el momento de subvertir los hechos.

Los criterios de etnicidad se establecen por componentes socioculturales, determinando una población humana en una etnia. Pero estos criterios de etnicidad pueden ser considerados de diferente manera, y el problema se establece en cómo se los considera: como signo de identidad, y como la variabilidad normal interna de una sociedad.

Son estos mismos signos identitarios los que podrían, y de hecho lo son, ser utilizados como discriminatorios. La etnia como la raza cobran existencia social cuando son utilizadas para discriminar. Es entonces cuando la etnicidad se transforma en la máscara del racismo. Cuando entendemos la raíz del conflicto, se puede impedir la guerra, y es la apariencia de las razas producida por el movimiento de las culturas.

La imposición de un idioma, una religión o costumbres genera conflictos de raíces étnicas. "Las guerras comienzan en las mentes de los hombres" (Unesco).

El hombre se debate entre impulsos de cooperación y agresión, mientras los medios de comunicación le determinan la manera de ver el mundo. Ponen en imagen lo espectacular, lo violento, y no lo cotidiano, y lo normal. Desde el hogar nos permiten ver y observar la mismidad y la permanencia de culturas dominantes, ignorando la alteridad y las alternativas de las otras culturas. Lo dominante no nos deja ver lo singular de otras culturas, no nos permite sentir el respeto por las diferencias. Y es desde esta imagen como construimos y resolvemos el contacto con el otro. Desde aquí, donde nos relacionamos con el otro. La cultura transformada en objeto para la construcción de hegemonía.

Esa fractura que transita el límite entre culturas podría subsanarse trabajando en el espacio de la interculturalidad en dos áreas determinantes: a) Educación; b) Etnomedicina. El problema no es la diversidad de los usuarios de los sistemas de educación y salud tradicionales, sino la incapacidad de éstos para calmar las necesidades de los actores de la sociedad. Estamos preocupados por la igualdad, en una práctica homogeneizadora y simplificadora de la realidad.

"La educación es el nombre que damos a la formación planeada y sistemática de la conciencia" (Ooijens 1989). Muchos niños, entre ellos los mapuches, en su primer contacto con la escuela sufren un triple trauma: psicológico, lingüístico, y cultural:

Psicológico: Interiorizan estereotipos de inferioridad (desprecio de los educadores por la lengua materna, hábitos y valores, generan en el niño temor e inseguridad).

Lingüístico: Cuando el niño ingresa a edad escolar ya ha estructurado su lengua. Habla, piensa, incorpora conceptos, construye juicios y razonamientos en su lengua materna.

Cultural: El niño niega su cultura, deseando abandonarla para liberarse de la estigmatización que significa.

Igualdad, simetría, conciencia, libertad, construyendo una imagen mítica de la educación.
 

Comunidades mapuches

La cultura mapuche se extiende al sur de Chile y Argentina, en lo que ellos mismos denominan la nación Mapuche. A pesar de tratarse de una misma cultura, se ha dinamizado de distintas maneras a ambos lados de la frontera que divide a los dos Estados, a pesar de que ellos, los mapuches, no reconozcan fronteras.

Argentina no se reconoce en su proceder como país indigenista, a pesar de haber establecido cambios importantes en su reforma constitucional de 1994, que protegen intereses de sus comunidades indígenas. Chile sin embargo ha avanzado con políticas claras y realistas en estos temas, por la precisión con que ha arribado al problema.

En Argentina los mapuches han decidido:

- Los ancianos no enseñarían el mapudungun (lengua mapuche) a sus hijos, para que no se los discrimine socialmente.

- La lengua es enseñada sólo por ancianos mapuches, para evitar la interpretación y la deformación del pensamiento. El pensamiento (rakidhuam) es la raíz, lo que tienen de ser lo tienen en rakidhuam, no existe otra identidad. Esto se expresa en la estructura del lenguaje, no puede ser interpretado.

- Mantienen sus rituales en secreto, sólo las machis (chamanes) o los lonkos (jefes políticos) pueden corregir o dirigir las ceremonias rituales, de esa manera mantienen intactos sus espíritus desde hace quinientos años.

- No permitir la evangelización: mantienen el culto a la tierra (mapu), madre y diosa. El principio de creencia de cultura agrícola que hace que la existencia rija su existencia. El mapuche no es un individuo, es un ser en una comunidad, en contacto con la madre tierra, que le da sentido y esencia a la existencia. Todos los seres de la naturaleza forman parte de su estadio sagrado de creencias. El mapuche nace y vuelve a la tierra. Su filosofía está formada por ciclos, el tiempo cumple ciclos, la naturaleza está marcada por los mismos ciclos. En la actualidad, los mapuches que se evangelizaron no pueden participar de las ceremonias sagradas (Nguillatun, Camaruco). También son discriminados aquellos que se afilian a partidos políticos.

- Estas estrategias de defensa tienen dos faces de un mismo hecho: Por un lado mantener la pureza de la cultura evitando la asimilación. Por otro, la faz de "no evolución" de la cultura y el lenguaje. No opera aquí la dinámica social de la cultura.

En Chile, se trabaja ya en programas de educación de primer nivel en Educación Intercultural Bilingüe. "Cuando muera la lengua, habrán muerto como pueblo", sentencia un lonko, jefe de una comunidad, expresando el peligro de la pérdida.

La lengua refuerza los lazos con sus antepasados, conserva y transmite el sistema de valores y creencias de los antiguos. Y es a ellos a quienes se remite todo el cuerpo de creencias mapuche, los antiguos o antepasados, desde la memoria, conducen e indican el camino a seguir de las comunidades mapuche. La lengua cumple una función didáctica comunitaria en las reuniones y en los Consejos de Sabios cuando adoctrinan a los jóvenes. A través de ella se transmite el pasaje mágico-religioso que relaciona con lo trascendente en el viaje de la chamán (machi). El vuelo de la chamán mapuche es extático y se remite al vuelo de los antiguos tunguses en Siberia (no usan hipnóticos para alcanzar el trance).

El mapudungun (lengua mapuche) es estética en el discurso o en el tayil (canto sagrado), en el que se escucha y valora el placer del argumento. El tayil registra cánticos sagrados de carácter de etnomúsica, heredada según los linajes y que sólo pueden cantar las mujeres en las ceremonias. Entonces la belleza del lenguaje no se puede traducir en el canto, ni en el significado. El mapudungun es una lengua sacra.

En Chile, se crearon Centros Laborales para la enseñanza de la lengua, donde las madres aprenderán la lengua mientras trabajan y luego enseñarán a sus hijos ese lenguaje. Aquí se instala la mujer como transmisora de la cultura, enseñanza que hará desde lo cotidiano. Con este sistema se estimaba poder disminuir la deserción escolar en un 10 por ciento, ampliando el conocimiento y la relación de los niños con el mundo de sus antecesores. Se articula aquí la recuperación de la herencia cultural y que sean los padres los primeros educadores.

Las dificultades se produjeron por la falta del uso del lenguaje, al no evolucionar el lenguaje, se deberá plantear el aceptar el uso de nuevo léxico, que modificaría el carácter sacro de la lengua. Durante tantos años no se ha usado como lengua cotidiana que muchos términos no existen en mapudungun. Las lenguas deben sin embargo ser hablas, y pertenecen a los pueblos. El mapudungun deberá resolver esta dificultad.
 

Etnomedicina

Conocer otras costumbres ayuda a comprender la necesaria diversidad. Todas válidas, cada cultura con sus prácticas, creencias y tradiciones. Desde tiempos inmemoriales.

Cuidar como fenómeno social y cultural, cuidar pacientes de otras culturas, siendo capaces de identificarnos con cualquier ser humano, simplemente porque es humano. Entonces la mirada cambia cuando se descubre la importancia de la cultura del Otro.

Cosmovisión mapuche y sistema médico, enfermedad y salud son complementarios. Opuestos complementarios.

La enfermedad es de origen sobrenatural y provocada por seres o fuerzas cósmicas. El wecufu (fuerza del mal) causa el mal o el daño y desequilibra al individuo, no como tal, sino dentro de la familia, dentro de su comunidad, en la mapu (tierra). La salud, como armonía o equilibrio entre el hombre y las fuerzas cósmicas. La enfermedad, que puede ser física o mental, pero que deberá ser física y mentalmente equilibrada en la salud.

La relación del mapuche con el más allá, y un laberinto como el recorrido interno del hombre en su etapa de vida en este mundo hasta el fin, el encuentro con los antiguos (sus antepasados), con los ancestros .

La machi (chamán) oficia como médico, tiene el poder de curar o matar, oficia en el bien o el mal, tiene poder para hacerlo, es un médium entre lo terrenal y lo cósmico. Cura pero también asume funciones de sacerdotisa y adivina. No usa drogas para lograr el éxtasis, su vuelo chamánico es extático, se concentra en el kultrun (tambor sagrado) y es el sonido, las rogativas y las contorsiones del cuerpo lo que produce el estado de conciencia alterado. Vuela al Wenu Mapu (estadio donde se hallan sus dioses en tetralogía) y toma posesión del espíritu y regresa a la mapu (tierra), con la diagnosis del mal.

Puede oficiar en machitun (ceremonia ritual de curación de carácter familiar y comunitaria). Entonces llevará el mal hasta un punto desde donde lo extraerá con la boca, escupiendo el daño, para expulsarlo. También puede usar un animal, a quien pasará los alientos del mal y luego sacrificará para leer en sus entrañas la diagnosis del daño. Quemará los restos del animal muerto para exorcizar los poderes de la enfermedad.

Como medicina de pueblo originario, las machis y también las curanderas o meicas poseen el conocimiento de herboristería y plantas, desde lo empírico. Tanto chamán como paciente conviven dentro de un mismo universo simbólico, donde existe una concepción común del universo.

Según Kleiman (Harvard) habitamos una realidad constituida por diferentes realidades: Física, social, biológica y sicológica. Cada individuo transporta todas esas realidades, y también lo hace el médico. Cuando se juntan producen el encuentro clínico. La realidad clínica se produce de ese encuentro, dos realidades: una hegemónica (la del médico) que decide sobre la vida del otro. Entonces se hace imprescindible que el médico conozca la matriz cultural de ese otro, para diagnosticar. Porque:

- El mundo del paciente no se reduce a la teoría del terapeuta.

- Los universos culturales siempre se complementan. No se podría fundamentar la verdad desde cada uno de ellos.

- ¿Dónde instalamos el poder para establecer la verdad del otro?

- No somos lo mismo, paciente y terapeuta, cuando se establece el temor o el dolor.

- ¿Puede el terapeuta ingresar al universo del paciente?

La mejor experiencia en medicina intercultural la ofrece Chile, trabajando con facilitadores de salud, de origen mapuche, que apoyan y asesoran los programas de servicio dirigidos a la población mapuche.

Nexos entre dos culturas. El paciente le entrega la confianza necesaria, atienden en mapudungun, los pacientes les cuentan sus sueños y temores (la vida de los mapuches se guía por los sueños). El paciente no verá bien que el terapeuta anote lo que ellos dicen, es la memoria y la palabra lo que ellos privilegian, el médico deberá escuchar sin tomar nota de ello. Muchas prácticas rituales mapuches, por desconocimiento de los legos, han sido consideradas como signos de enfermedad mental en los hospitales comunes.

El siglo XXI nos coloca de frente al futuro: a) Educar en tiempos de guerra.

b)Amenaza de nuevas armas biológicas a partir del mapa genético.

Grupos enteros han perdido sus casas, sus tierras y reclaman educación. Educar para la paz parece utopía. Desplazados, desintegrados que exigen supervivencia. Las escuelas como alternativa digna contra la delincuencia y las drogas. La educación como reconstrucción social. El fenómeno del "aula móvil", profesores entrenados para corregir la violencia. Refugiados que necesitan identificarse por sus lenguas maternas.

A partir del mapa del genoma humano se podrán construir (de hecho se construyen ya) armas genéticas para atacar a un grupo humano con rasgos biológicos comunes, por ejemplolos grupos étnicos. Algunos países usan conocimientos genéticos para mejorar sus armas biológicas, dotándolas de agentes que refuercen la resistencia a los antibióticos. Microbios utilizables para destruir o proteger cosechas. Ingeniería genética para fabricar gérmenes mortales sin antídotos.

Frente a estas alternativas de "progreso", nuestro trabajo de antropología parece desahuciado, sin embargo, como entendemos que conocer las raíces del conflicto puede impedir la guerra, insistimos en estructurar pautas válidas de este trabajo y establecer espacios interculturales que internalicen las culturas como diversas, y que la diferencia será según qué rasgos establezcamos para compararlas.
 

Construir lo cultural

El hombre es una dimensión cultural y hay que comprenderlo. El niño que sale de un medio desfavorecido no puede triunfar en la escuela, porque la escuela refuerza y confirma el habitus de clase. Cuando se manifiesta su exclusión de la escuela, se provoca la autoexclusión. Todos los niños merecen la oportunidad de poder aprender en condiciones apropiadas y que se respete su ritmo de aprendizaje.

El discurso (pensamiento y lenguaje) es una construcción conjunta de las personas dentro de grupos socioculturales. Un individuo no puede ser constantemente regulado desde afuera, los procesos psíquicos crecen desde lo interno y aunque se manifiesten en lo externo como adherentes a la cultura hegemónica, ésta no maneja ni controla todas las variables.
 

Alteridad en la interpretación

Comprender al otro instala en el discurso los peligros de la interpretación de las culturas. Pueblos originarios, como los mapuches, se niegan a ser interpretados. Los otros, frente a mi concepto de presunta empatía. Desde qué lugar determino al otro, sin comprender que soy el otro de ese otro.

Desde la práctica sabemos que debemos desestructurarnos primero, para luego intentar en la alteridad del otro, sin olvidar que nuestro rol de espectador de otra cultura sólo nos permitirá construir inductivamente nuestro propio modelo explicativo de esa cultura. El sujeto de esa cultura será sin duda el mejor etnógrafo de su propia cultura, sólo se le debe incentivar a que describa su realidad, legitimándola.

Incorporar en la práctica de la medicina intercultural, la asistencia de las machis, el mapudungun en la consulta, las recetas en mapudungun, e interactuar con antibióticos e hierbas medicinales, ha permitido extender el área de la salud en poblaciones, que de otra manera quedarían aisladas e inasistidas. Pero lo más importante en esta experiencia ha sido que la diagnosis de su mal la hace el paciente mapuche, desde la comprensión interna de qué produjo su mal.

Es esta explicación la que permite encontrar el camino de la efectividad en la curación, el paciente desde su interior, desde lo mágico-religioso conoce qué produce su daño. No es un objeto de la práctica médica, es un sujetoque conoce, que aporta el conocimiento de lo que le acontece.
 

Transacciones interculturales

Traducir y descifrar, para comprender y negociar. Estar en la experiencia del otro para volver al mí mismo. Pero ¿cómo volver? Volver comprendiendo la variabilidad. Aceptar la variabilidad. En este volver al sí mismo, nuestro cosmos de mismidad, cambia, fluctúa, nunca más seremos los mismos. Estaremos poniendo en práctica esto de la interculturalidad, que no por estar en boga es nuevo. Como paradigma puede indicarse como nuevo, pero los espacios interculturales existieron siempre, desde que el otro, en pos de conquista o de evangelización, se instaló al lado. Desde entonces interculturalizamos.

No hemos trabajado desde la conquista, ni desde la evangelización, hemos pretendido trabajar desde el respeto, validando prácticas de pueblos originarios en poblaciones desarticuladas de mapuches, para que desde el trabajo de grupos de agentes sociales se pudiera rescatar en el "uno mismo" de cada individuo sus valores culturales, enseñándoles y enseñándonos creencias, mitos, prácticas, construyendo el conocimiento desde lo que nunca debería haberse olvidado: las culturas nunca pueden ser destruidas, subyacen y esperan el tiempo de subvertir el orden establecido.


Bibliografía

Carbonell, Beatriz
 1998 Fronteras geográficas versus fronteras culturales. Universidad Lehigh, Annual Meeting Phi Beta Delta, San Diego, EE UU.
 1999 Cosmología mapuche". Universidad Fasta, Argentina. Primer Congreso de Historia Regional en Patagonia.
 1999 Hacia una identidad. Universidad Fasta, Argentina. Primer Congreso de Historia Regional en Patagonia.
 2000 "Medicina al plurale", Vivere Oggi, Italia, nº 7: 20-26.
 2000 Poblamientos patagónicos. Universidad Indiana, 77th Annual Meeting Anthropological, Indianna University (abril), Bloomington, EE UU.

Chiodi, Franchesco (y Elisa Loncon)
 1999 Por una nueva política del lenguaje. Pehuen Editores y Ediciones de la Universidad de la Frontera, Temuco, Chile.

Geertz, Cliford
 1987 La interpretación de las culturas. México, Gedisa.

Huisca Melinao, Rosendo
 1995 Los problemas de la traducción e interpretación del mapudungun en el castellano. Congreso Mapuche, Temuco, Universidad Temuco, Chile (pág. 99-104).

Ooijens, Jan
 1989 "Educación participativa e identidad cultural", en Luis Lopez y Ruth Moya (eds.), Pueblos indios, Estados y educación. PEB, Puno / Lima.



Beatriz Carbonell. Profesora de la Universidad de Fasta, Argentina. Grupo de Estudios y Actividades Multiculturales. invest@bariloche.com.ar

Resumen

La cultura mapuche y su estrategia para resistir estructuras de asimilación

El pueblo mapuche, como tatas otras etnias, sufre y se debate por establecer su cultura. En un mundo que pretende desconocer que, en el siglo que vivimos, el desafío más crucial será resolver los problemas étnicos, porque desde allí se establecen los conflictos más acuciantes de la humanidad, trabajamos en Patagonia estrategias de consolidar espacios de rescate y validación para los pueblos, que como originarios arrastran su cultura en colectivos que transitan la pobreza y la injusticia, en sistemas que pretenden homogeneizar, mediante la "igualdad", políticas sociales. El escrito que sigue marca en la actualidad, hitos de claridad en un trabajo de campo incansable, poco comprendido por autoridades y funcionarios. Poco comprendido también por los propios mapuches, que tantas veces desconfian del winca (blanco) que siempre le ha usurpado la tierra y los valores.
 


Abstract

The Mapuche culture and its strategy to resist structures of assimilation

The Mapuche people, as so many other ethnicities, suffers and fights to establish its culture. In a world that seeks to ignore that, in the last century, the main challenge will be to solve the ethnic problems, because from there the humanity's more pressing conflicts are arising. We work in Patagonia with strategies of consolidating rescue and validation spaces for the peoples that, as natives, drag their culture in communities that traffic through poverty and injustice, in systems that seek to homogenize social politics, by means of the "equality". The writing that follows mark at the present time, landmarks of clarity in an indefatigable workfield, scarcely understood by authorities and officials. Scarcely understood also by the own Mapuches, who so many times distrust of the winca (the white man), which has always usurped their earth and their values.