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A casi ya 200 años de la "independencia" de la mayoría de los países del Sur del Río Bravo es necesario constatar que las clases dominantes y sus aliados (coyunturales o permanentes) han sido incapaces de elaborar una política que rompa con los esquemas (métodos y formas) de dominación heredados de la época colonial. Desde la ruptura administrativa con la metropoli europea el "colonialismo interno" se impone como la política central de las "nuevas repúblicas". La guerra, el exterminio, los integracionismos, los paternalismos, los desarrollismos y los indigenismos han hecho parte de la "cruzada civilizadora" que es la expresión más clara del "colonialismo interno".
Los últimos 60 años, la "política indigenista" (forma educada de denominar el colonialismo interno) del continente ha estado controlada y, en gran medida, directamente dirigida por el Instituto Indigenista Interamericano, órgano especializado de la Organización de Estados Americanos (OEA). Pero, a partir de la mitad de los años 90 asistimos ala "banca rota" total de la política indigenista a nivel continental y hoy vemos esfuerzos (rabiosos) para retomar la iniciativas y elaborar políticas que aseguren, a largo plazo, el colonialismo interno, la discriminación y la sumisión de los pueblos indígenas. En la búsqueda de retomar la iniciativa por parte de las clases dominantes y de sus aliados se pueden hacer las siguientes constataciones:
a) Estamos asistiendo a un "cambio táctico" en la discriminación, la marginación y la pauperización de los pueblos indígenas de nuestro aporreado continente. Es decir, las democracias (hijas bastardas de negociaciones, acuerdos y compromisos donde los pueblos indígenas, como máximo, fueron objetos de venta, pero - en ningún caso - sujetos de la negociación) no han sido capaces de responder a las promesas hechas alos pueblos indígenas y a otros sectores marginalizados de las sociedades latinoamericanas. Frente a la incapacidad para cumplir sus promesas anteriores, las clases dominantes, ahora proponen "una nueva política";
c) Sn este momento, "los actores" están buscando reclutar (para esta autodenominada "nueva política" o "visión responsable del momento que vive el continente") sectores indígenas (principalmente "intelectuales", "artistas" o "personalidades") y si no los encuentran o los compran, los fabricarán para que proyecten internacionalmente su discurso y mostrarlos como ejemplos para las comunidades ;
e) el convencimiento que tienen "los actores" de la "necesidad dela defensa de la democracia" lleva a sus "intelectuales serios" a justificar, proclamar y directa o indirectamente, proponer la represión o la negación de derechos fundamentales a los pueblos, comunidades, organizaciones y dirigentes indígenas y a otros sectores marginalizados o de organizaciones de defensa de los derechos humanos.
Todo iba muy bien en este plan de "cambio
táctico" cuando les ocurrió una desgracia mayor: la derrota
del PRI en México. El PRI desde 1940controló el Instituto
Indigenista Interamericano (III) y, por esa vía, controló
la política indigenista del continente y de los institutos nacionales
indigenistas. En sus momentos de fortaleza el PRI, incluso, se dió
el lujo de elaborar ideas y "fabricar" hombres progresistas.
Cuando se sospechaba la derrota del PRI muchos intelectuales indígenistas latinoamericanos o latinoamericanistas tuvieron que mostrarse como militantes y se quemaron. (Se debe recordar que el PRI tiene dos tipos de militantes: los mexicanos y los mexicanizados que hacen política, piensan y actúan dentro del molde "priista"). La derrota les obliga a buscar una nueva imagen y un espacio distinto, pues el sistema OEA-III-PRI es contestado por la propia caída del PRI.
Para los impulsores del "cambio táctico" ("pensadores de la nueva politica") el sistema de la ONU (incluida la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y su Convenio no.169), con todas sus debilidades, ha ido demasiado lejos (tierra, territorio, tratados, libre determinación, grupos de trabajo, estudios, no discriminación, derechos de propiedad intelectual, desarrollo, participación, y - en general - derechos colectivos de los pueblos indígenas). "Los intelectuales serios" creen tener o se atribuyen el deber y la responsabilidad de frenar esta "peligrosa tendencia" de la ONU creando la, ya mencionada, "nueva politica".
Al interior de los diferentes países
ya hemos visto que "redibujan el subversivo". En el plano internacional,
la máquina OEA-III- PRI no está en condiciones para partir
al asalto de los espacios (orgánicos, simbólicos, programáticos,
jurídicos y filosóficos) ganados por los pueblos indígenas.
Entonces han decidido "conquistar la ONU", es decir retomar (y hacer suyos)
los espacios ganados en estos últimos 25 años. Es dentro
del "cambio táctico" que se inscribe el Seminario de Santiago para
:
a) construir una plataforma indígena que será aprobada durante la Conferencia Preparatoria (Santiago, diciembre);Si logran consolidar los puntos anteriores podrían;
b) quitarle liderazgo a competencia a las otras reuniones preparatorias regionales; y,
c) presentar una proposición de "política indígena de la UNO" para la futura "Declaración de Africa del Sur" (mayo 2001) y para el Programa de Acción del "Cuarto Decenio contra la Discriminación, la Xenofobia, etc., etc" que será una decisión de la Conferencia.
a) paralizar lo que queda del Decenio de las Poblaciones Indígenas;
b) hacer retroceder o empantanar el Proyecto de Declaración;
c) relatibizar o minimalizar el mandato del Foro Permanete; y,
d) al mismo tiempo, intentarán hacer avanzar "su" híbrido ProyectoAmericano de Declaración o lo utilizarán para parar la UNO y disminuir el alcance (castrando el mecanismo de control y/o alargando los plazos de los informes) del Convenio no.169 de la OIT.
Para implementar dichos pasos (como
elementos decorativos) necesitan, urgentemente, dos aliados; a) "dirigentes
indígenas" de esos que hay en todas partes, que no son muy caros
y que van a utilizarlos como preservativos (una vez y después a
la basura) y, b) "personalidades destacadas", es decir "vacas sagradas",
ex-presidentes, premios nobeles, expertos en "algo", "gente inteligente",
etc. Para lo anterior van a utilizar toda la perversión y corrupcion
"priista" e "iíista" que encuentren en el continente.
El Seminario y la Conferencia de Santiago serán la "presentación en sociedad" de la "nueva política" que, en definitiva, no es más que un nuevo maquillaje del colonialismo interno y de la discriminación contra los pueblos indígenas del continente. La supuesta "nueva política" que se dibujará en Santiago no será hija de las "cristalinas aguas" del Río Mapocho pues fue concebida y ya ha sido bautizada en las "sagradas aguas" del Río Potomac.
El objetivo final de todo esto es llegar
a la futura celebración de los bicentenarios de las independencias
de los países del Sur del Río Bravo con organizaciones, movimientos,
comunidades y pueblos indígenas absolutamente derrotados, arrinconados
y marginaliados para perpetuar el colonialismo interno y mantener la discriminación.
Nota: Este artículo inicialmente preparado para una "importante y prestigiosa" revista indigenista (que lo rechazó por falta de espacio en los últimos tres números) es una contribución al debate sobre los derechos de los pueblos indígenas.