IV. Discusión
El sector autonomista del movimiento mapuche no habla la misma lengua cuando se refiere a autonomía y su relación con el pueblo mapuche. Los actuales protagonistas de la demanda de autonomía entre los mapuche, se desplazan por horizontes distintos. Para aclarar mi inferencia, resumiré en un dilema muy elemental la principal diferencia del movimiento mapuche frente al tema de la autonomía. ¿Debe el movimiento mapuche luchar por "autonomía mapuche" o "autonomía regional?"El concepto autonomía regional no es la representación de una idea ilusoria, sino resume las discusiones sobre la temática proyecto político para el pueblo mapuche, que algunos mapuche han venido sosteniendo desde antes de la fundación de Cedm-Liwen(59). ¿Por qué "autonomía regional" y no "autonomía mapuche?" Responder esta pregunta supone pensar cuál es el momento histórico que se encuentra viviendo la nación mapuche, y en consecuencia, intentar ofrecer la respuesta a ese momento histórico. La nación mapuche al inicio de la década de los '90, se encuentra fragmentada espacialmente y políticamente. Esta constatación, respaldada por las estadísticas del censo de 1992, me permite afirmar que los mapuche son una nación oprimida y viviendo en una situación de colonización, marginalidad, y descomposición.
Según el censo de 1992, habría en Chile 928.060 personas mayores de 14 años, que declararon identificarse con la cultura mapuche. La cifra anterior, es el equivalente al 9.6% de esa población total de Chile. Si se proyecta este porcentaje a la población menor de 14 años (no considerada para responder las preguntas del censo), se obtiene un total de 1.282.111 mapuche. En otras palabras, una cifra mucho más elevada que todas las estimaciones realizadas anteriormente. Pero en cambio, el censo también nos muestra, que la población mapuche de la Araucanía es de solamente 143.769 personas. En otras palabras, el 15,49% de la población mapuche del país. Y lo que es más grave aún, solamente el 26% de la población de la Araucanía. Consecuente con lo anterior, los mapuche son actualmente minoría en su propio territorio histórico.El proceso de minorización demográfica de los mapuche, se opera tempranamente y a la par del avance de la ocupación de la Araucanía. Apenas veinticinco años después de consumada la conquista militar, el censo de 1907 (el primero en que se empadrona a la población mapuche de la Araucanía) junto con dar una cifra inesperadamente alta de población mapuche entre el Biobio y el seno del Reloncaví (101.118 personas de las cuales 46.761 vivían en Cautín), mostraba igualmente que ya en aquel entonces los mapuche eran minoritarios en su propio territorio. Es posible, que esta minorización demográfica de los mapuche haya correspondido a una política deliberada de los gobernantes. Pero lo cierto, es que por lo menos algunos sectores del estado-nación, daban pruebas de una visión geopolítica de una gran modernidad para la época.
Pero si la población indígena de la Araucanía no parece en vías de extinguirse, si su fusión con los demás elementos étnicos no se ha consumado en la proporción que fuera de desearse, en cambio, ha dejado definitivamente de formar un todo compacto, una nación con sus 'fronteras' definidas, como lo fue hasta hace un cuarto de siglo. Los 101.118 araucanos viven diseminados entre la población civilizada de seis de las provincias más ricas de Chile. Echando una ojeada rápida al censo indígena, se verá que sólo en un departamento, el de Imperial, forman los araucanos la mitad de la población y que no hay en la república la más pequeña porción de territorio que este poblada exclusivamente por ellos(60).
¿Cómo podrían los mapuche pretender autodeterminarse internamente (autonomizarse), si su peso sociológico en su propio territorio es menor --y considerablemente-- que el de la población chilena? AWNg pide autonomía mapuche, cuando la relación nación mapuche territorio simplemente no lo permite. Menos aún, en el marco territorial que ellos proponen. Si hoy no es posible reivindicar la autonomía mapuche como tarea inmediata, es porque simplemente no existen las condiciones básicas para ello. Es decir, un territorio propio no solamente del punto de vista histórico, sino que también del punto de vista demográfico. Esto es, un territorio con una población mapuche mayoritaria.
Pero como insinue antes, la fragmentación territorial mapuche de hoy, y que atenta contra cualquier reivindicación mayor, no es la única fragmentación que viven los mapuche. Los mapuche son una minoría etnonacional oprimida y colonizada que además se encuentra fragmentada política e ideológicamente. Hay mapuche en la actualidad, que no reconocen esa condición a otros mapuche (por desgracia desconocen a la mayoría)(61). Y también es conocido que las instituciones Estato-nacionales han hecho su camino en la nación mapuche, de tal manera que si bien existe lo mapuche, no es menos cierto que la nación mapuche no es ajena a la influencia chilena (colonización). Más claro aún, el aparato administrativo del Estado (intendencias regionales y provinciales, municipalidades), las iglesias, las escuelas, incluso las asociaciones deportivas y, sobre todo los partidos políticos, han tenido y tienen desde mucho tiempo atrás presencia e influencia en la nación mapuche. Ellos condicionan en gran medida las decisiones de los mapuche en tanto individuos. Puedo decir, aun a riesgo de equivocarme, que la nación mapuche de hoy ha desarrollado un alto nivel de integración política en la sociedad estado-nación Chile. Y se mueve en el escenario político, siguiendo las influencias de las instituciones estato-nacionales con las cuales se relaciona, a las cuales se subordina y por la cuales se deja dominar.
Intelectuales mapuche han observado, en relación a la fragmentación político-ideológica, que no puede ser usado el concepto nación con los mapuche porque este concepto alude a "la consolidación política de la etnia y su resultado, la conformación de una sociedad políticamente cerrada(62)." Lo anterior equivale, y siguiendo una terminología marxista, a decir que los mapuche tienen conciencia de si, esto es, saben en tanto individuos que son mapuche y pueden distinguirse entre ellos de los componentes de otras naciones étnicos al interior del estado-nación Chile. Pero no tienen conciencia para sí (de destino común), o de saberse --en tanto colectividad humana diferente-- sujeto de derechos particulares, específicos y exclusivos dentro del estado-nación Chile. Esta dimensión psicopolítica del problema etnopolítico o nacionalitario es sumamente importante para entender que se puede hacer y reivindicar hoy con los mapuche, y para planear que se puede hacer y reivindicar mañana. Un gran desafío en el terreno del desarrollo político de la nación mapuche, es lograr que ésta alcance una conciencia política de destino común. Mientras no se logre la consolidación de la nación-étnica mapuche en una nación-política mapuche consciente para sí, dificilmente se puede hablar de una autonomía exclusiva para la nación-étnica mapuche o "autonomía mapuche."
Plantear la autonomía regional sobre autonomía mapuche no debe ser entendido como una simple apelación aun realismo político. La autonomía regional es ante todo, un diseño estratégico donde lo táctico determina en gran medida --pero no condiciona-- el curso a seguir. En un ejemplo, cuando AWNg llamó a recuperar tierras (1992-93) ello generó una reacción inmediata del estado-nación y de sectores poderosos del grupo nacional dominante. Esa reacción no sólo se expresó bajo la forma de declaraciones condenatorias, sino también por el uso de la fuerza. Los Estados-naciones reivindican por la fuerza lo que consideran suyo, y Chile no es la excepción. A AWNg lo sacaron por la fuerza de los lugares "recuperados," y en ese terreno no ganó ni ganará ninguna batalla. AWNg ni siquiera pudo atraer a su lado a las otras organizaciones mapuche en solidaridad con sus acciones, quienes cerraron filas con el gobierno y condenaron o se mantuvieron en una posición ambigua..
¿Cuál es la lección que deja esa experiencia? En mi opinión, no se puede arrastrar a los mapuche a un combate político, sobre cuyos resultados no podemos hacernos ninguna ilusión. Con esta aseveración aludo a que AWNg tenía otro móvil para desarrollar ese movimiento como lo he sugerido en las conclusiones de un artículo sobre AWNg(63). Plantear autonomía mapuche ahora, cuando no se cumple ningún requisito que la pudiera hacer viable, es vender ilusiones.
La tarea política del presente es maniobrar bajo las condiciones existentes para hacer posible el camino a una autonomía territorial política del pueblo mapuche. En otras palabras, el momento político presente supone asumir tareas que permitirán un mañana de autodeterminación para los mapuche. Dos se destacan, la primera es la inversión de las corrientes migratorias en el mapuchemapu. Es decir, frenar la emigración que esta vaciando la Araucanía de población mapuche, e impulsar y favorecer el retorno o instalación de los mapuche radicados fuera que así lo deseen. La segunda, es el desarrollo de la consciencia e identidad política de la etnia, es decir, de una identidad nacional sin la cual no será nunca verdaderamente un actor político. Este proceso pasará inevitablemente por momentos de tensión con el Estado y las corrientes centralizadoras y antidemocráticas. Pero una solución responsable deberá ser forzosamente política, en un marco de profundización de la democracia en el país.
La autonomía regional cobra sentido así, porque ella busca crear nuevas condiciones políticas en el marco de la región para discutir la cuestión mapuche. La autonomía regional no es la autonomía mapuche, porque ella pretende ser un proyecto político pluriétnico, que interprete la realidad multiétnica de la región. Todos los habitantes de la IX región son afectados por el centralismo estato-nacional que dispone de los recursos y riquezas locales. Se ha dicho en algunos análisis que el 80% del Producto Interno regional va a parar a Santiago, y eso afecta indudablemente a todos los habitantes de La Araucanía. ¿Por qué no tratar de sumar fuerzas entonces, con aquellos sectores de la población chilena de la región, susceptibles de ser beneficiados igualmente con una región mapuche autónoma? ¿Acaso no es preferible, en lugar de entrar en conflicto con ellos (con un proyecto excluyente y que aun cuando fuera respaldado por la mayoría mapuche --cuestión altamente dudosa dado la fragmentación interna de la nación mapuche-- no tendría ninguna posibilidad de éxito dadas las realidades demográficas de la región) sumarlos a al proyecto de autonomizar la región mapuche? La propuesta autonomía regional va "en beneficio del conjunto de la población, permitiendo un desarrollo regional mas armónico y en función de los intereses de la población local(64)."
¿Por qué este es un camino posible de transitar y no el de autonomía mapuche? Porque la formula de autonomía regional no es una formula confrontacional sino aglutinadora. Ella se basa en el supuesto de que aprovechando las propias contradicciones del sistema político global y no desafiándolo directamente, es posible avanzar hacia la meta de largo plazo. Cuando digo aprovechar las contradicciones del sistema político, estoy diciendo que la lucha por descentralizar el poder del Estado-nación es una lucha reconocida como legitima por todos los actores políticos del estado-nación. Profundizar la democracia también es una lucha legitima al interior del estado-nación. En consecuencia, esas dos dimensiones de la lucha política son claves y viabilizan la posibilidad de alcanzar una autonomía regional. La autonomía regional no pretende fragmentar el estado-nación, sino reformar su estructura política-centralista, y hacerla más descentralizada y democrática(65).
Finalmente, el territorio que la propuesta de autonomía regional reivindica es la Araucanía(66). La Araucanía puede ser perfectamente llamada Ñukemapu, o mejor aún nuestro mapuchemapu o país mapuche. Discutir sobre derechos territoriales a partir de la situación existente antes de la invasión inca, o de colonización de la zona central de Chile por los españoles; es tan inoficiosa como reducir estos derechos a las áreas de desarrollo planteadas por la ley indígena 19.253(67), o peor aún, reducir esta discusión únicamente a las tierras que tenían título de merced.
La región de la Araucanía representa aproximadamente el 70% del territorio mapuche independiente, al occidente de los Andes, al momento del derrumbe del imperio colonial español. Es decir, entre el curso medio del Futalewfü (Biobio) y el río Cruces. Además, la región de la Araucanía tiene el más alto porcentaje de población mapuche de todas las regiones del país. Los mapuche deben sacar provecho de ello, puesto que otra sería la situación, si el estado-nación hubiera entregado la provincia de Malleco a la región del Biobio y la provincia de Cautín a la región de los Lagos.
V. Conclusión
Las demandas de autonomía entre los mapuche se sitúan en la corriente mundial del derecho a la autodeterminación de los pueblos. Específicamente, ellas están enmarcadas en lo que, en derecho internacional, comienza a conocerse como autodeterminación interna(68). En razón de ello, los mapuche no están demandando secesión para crear un nuevo estado-nación.De acuerdo a las demandas sintetizadas y comparadas en los puntos anteriores, el conflicto estado-nación Chile y el sector del movimiento mapuche que promociona la autonomía, toma diversas características. Pero hay un punto en que todas las demandas autonomistas parecen coincidir. A estas alturas de la historia de relación dominación/subordinación estado-nación/nación mapuche, lo único que puede permitir hacer posible conservar, proteger, y promover la cultura mapuche y sus valores, es la adquisición de cuotas de poder económico y político.
En este sentido, las demandas de autonomía entre los mapuche significan un paso adelante en relación a la forma en que la política étnica estado-nación --con la participación mapuche-- a intentado resolver (asimilar) la multietnicidad que caracteriza a la sociedad estado-nación en Chile. Las leyes indígenas chilenas han operado sobre un sujeto desvinculado de un territorio o patrimonio histórico, y por ende el mapuche es tratado como un ser abstracto. En otras palabras, los mapuche son tratados como campesinos, o pobres, o sectores técnicamente atrasados, etc. antes que como una nación que disfrutando de independencia en un territorio determinado, fue objeto de un acto de robo y avasallamiento por un estado-nación.
Cuando las demandas de autonomía ponen acento en la cuestión territorio (aún cuando no haya consenso sobre el punto), están en mayor o menor grado expresando la idea de que la única forma en que los mapuche ganaran control sobre sus vidas, es fomentando una disociación del poder del estado-nación hacia esa región o territorio. Descentralización del poder en beneficio de un territorio o región mapuche, comienza a ser percibido como la posibilidad de influir en las políticas que afectan a los mapuche. Esta idea es opuesta a aquella patrocinada por otros sectores del movimiento mapuche, quienes esperan pasivamente por una solución definitiva desde el estado-nación y que nunca vendrá.
La demandas de autonomía representan ideas nuevas al interior de la sociedad mapuche. Ellas apenas han comenzado a desarrollarse. Ellas no han logrado expresarse aún en un movimiento político y parecen estar en una etapa de germinación en círculos reducidos de intelectuales y líderes mapuche. Por lo mismo, no es posible aventurar una proyección anunciando un esplendoroso futuro para ellas o su defunción definitiva. Las páginas de la demanda autonomista mapuche comienzan recién a escribirse.
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