Censos anteriores y emigración
Aunque se puede dudar de la veracidad de las cifras censales de las reducciones (Saavedra sostiene que “en muchos casos no se visitan las casas, sino que se llama a los pobladores a empadronarse” 1971:30), éstas indican que se llegó a un límite demográfico más o menos en la década del 40 (Bengoa y Valenzuela, 1984; Babarovic et al., 1987:136). La población censada en reducciones y comunidades de la Novena Región no varía mucho desde el censo de 1952 hasta el más reciente de 1992:Muchos estudios optaban por recoger las estadísticas de DASIN, cuyo censo de la población mapuche rural entre las provincias de Arauco y Llanquihue entregaba la cifra de 322.916 personas en 1963 (CIDA, 1966:81). El informe CIDA, sin embargo, señala que las cifras de DASIN eran “aproximaciones” sobre población en reducciones, con o sin Título de Merced, y no la población mapuche total. Esta discrepancia pone de relieve que la cifra varía no sólo con el grado de profundidad del trabajo en terreno, sino también de acuerdo a la definición empleada para censar a los mapuche. Esta definición y la metodología empleada reflejan una conceptualización de la etnicidad en general y de los mapuche en particular bastante sesgada y que explicaremos más adelante.1909: 101.118 1920: 105.000 1940: 115.880 1952: 130.547 1960: 138.894 1992: 135.215
(INE, en Bengoa y Valenzuela,1984;
Saavedra,1971; INE,1993)Aunque según estas cifras parecía que efectivamente la población rural se estancaba, no se podía deducir por ello que la población mapuche decaía. Varios estudios registran una fuerte emigración. CIDA en 1966 calificó la tasa de emigración como “alta” (25%) en las reducciones estudiadas. El informe CIDA notó una falta o ausencia casi absoluta de mujeres y niños en algunas reducciones estudiadas (CIDA,1966:76). Bengoa y Valenzuela citan el estudio de ICIRA de Chol Chol en la misma década, que estimó la emigración en un 16% (Bengoa y Valenzuela,1984:96). Estudios más recientes concuerdan con estos datos. Bengoa encontró que un 70% de las familias estudiadas, había visto emigrar a uno de sus miembros en forma definitiva. Estimaba una tasa de migración de un 25%, o un promedio de 2.5 migrantes por familia, contando sólo a los miembros en edad de emigrar por su cuenta (Bengoa, 1981). Estudios de PAS y Babarovic et al. señalan que en la década del 70, un promedio de más de una persona por familia emigró definitivamente, y que más de la mitad eran mujeres. La investigación de Bengoa y Valenzuela encontró un promedio de 1.6 migrantes permanentes por familia en la década del 70: un 75% de ellos se dirigieron a Santiago, 9,1% a Temuco, y un 5,3% a pueblos de la Novena Región (Bengoa y Valenzuela, 1984: 100-101).
CUADRO Nº 3 CIFRAS Y % DE POBLACIÓN MAPUCHE POR COMUNAS
REGIÓN METROPOLITANAComuna Población total
de 14 años y másPoblación
Mapuche
de 14 años
y más% sobre total
comuna% sobre
población
Mapuche
RegionalLo Prado 82.654 12.744 15,41 3,11 San Ramón 73.621 10.793 14,66 2,63 La Pintana 112.264 16.431 14,63 4,01 Renca 90.881 13.283 14,61 3,24 Pedro Aguirre
Cerda96.319 13.691 14,21 3,25 Peñalolen 127.551 17.692 13,87 4,32 Pudahuel 96.001 12.968 13,50 3,17 La Granja 93.662 12.497 13,34 3,05 Lo Espejo 85.427 11.347 13,28 2,77 Huechuraba 43.823 5.789 13,20 1,41 Cerro Navia 111.095 14.159 12,74 3,46 Quinta Normal 88.179 10.789 12,23 2,63 La Florida 232.812 28.339 12,17 6,92 Conchalí 113.126 13.463 11,90 3,29 Maipu 179.446 20.958 11,67 5,12 Estación Central 106.968 12.176 11,38 2,97 Recoleta 122.759 13.503 10,99 3,30 El Bosque 121.883 13.242 10,86 3,23 San Joaquín 85.052 9.192 10,80 2,24 Quilicura 27.708 2.960 10,68 0,72 Macul 90.503 9.647 10,65 2,35 Cerrillos 53.673 5.302 9,87 1,29 San Miguel 64.577 6.236 9,65 1,52 Independencia 61.058 5.485 8,98 1,42 Santiago 190.508 15.955 8,37 3,90 Lo Barnechea 35.188 2.719 7,72 0,66 Ñuñoa 137.207 9.992 7,28 2,44 La Reina 69.936 4.598 6,57 1,12 Las Condes 162.678 7.365 4,52 1,80 Providencia 94.604 4.044 4,27 0,98 Vitacura 62.356 2.333 3,74 0,57 Pte. Alto 174.208 20.596 11,82 5,03 San Bernardo 134.532 14.993 11,14 3,66 Provincia Santiago 3.185.314 346.460 10,87 84,69 Total Región 3.848.121 409.079 10,63 100 Fuente INE 1993 Desde hace unos 50 años, existe un flujo constante e importante de emigración permanente especialmente hacia Santiago. Con el boom de la fruticultura y el sector forestal, el Valle Central y, en menor grado, las provincias de Concepción y Arauco, además de Argentina, recibieron una cantidad significativa de emigrantes, sin que Santiago perdiera su importancia (Bengoa y Valenzuela, 1984; Venegas Leiva, 1992). Esto pone de relieve un hecho: existen varias generaciones de mapuche urbanos. Aun cuando pocos se han ocupado del tema, algunos autores arrojaban unas estimaciones: Saavedra estimaba a la población urbana en unos 40.000 en 1971(Saavedra, 1971:30); Stuchlik calculaba unos 80.000; Bengoa y Valenzuela estimaban unos 100.000 (Bengoa y Valenzuela, 1984:49). En cambio, Hugo Ormeño y Jorge Osses sostuvieron que había una población mapuche total de 800.000 personas, de los cuales 400.000 vivían en ciudades (Ormeño y Osses, 1972:15). En vista de la evidencia de la emigración, la pregunta que surge es ¿por qué se ha desconocido el tema de los mapuche urbanos?
Cuestiones de definición étnica: el sesgo campesinista
No obstante el cambio de lugar de residencia, los mapuche no dejan de ser mapuche por el hecho de vivir en la ciudad. El intento de clasificar a una etnia por una serie de elementos tales como lengua, religión, lugar de residencia, tipo de trabajo, o rasgos físicos se ve contradicha por la realidad histórica de las etnias del mundo.(1) La decisión de escoger ciertos rasgos concretos para definir la identidad étnica no imparte mayor “seriedad” ni “objetividad” a la investigación. Aparte de dejar de lado elementos simbólicos y emotivos, niega flexibilidad y vida a la conceptualización de la etnia bajo estudio, porque la concibe de un modo ahistórico. La conciencia de pertenecer a una etnia distinta a la chilena puede, incluso, sentirse más agudamente en el contexto urbano, a causa del prejuicio social que se enfrenta diariamente. Por un lado, la discriminación no permite la asimilación, deseada o no, pero por otro, no acepta ni valoriza la diferencia étnica.Uno de los efectos del prejuicio social es la difusión de una visión estereotipada de lo que es ser una etnia.(2) En contextos de relaciones asimétricas (de dominación y subordinación), la etnia dominante intenta definir lo que constituye “lo auténtico” o “lo típico” de la etnia subordinada. En situaciones que reflejan una historia de conquista y colonización, la definición estereotipada suele encasillar al pueblo subordinado en un momento histórico del pasado: la época de la derrota. Esta imagen estereotipada “reproduce” la derrota y la relación de dominación de la etnia victoriosa al congelar la imagen de la etnia subordinada, lo cual se difunde a través de las interacciones sociales, sea en los textos de historia en las escuelas, en las imágenes difundidas por los medios de comunicación, en los conceptos empleados en los discursos de los políticos, y en la base conceptual sobre la cual se crea toda una política legal e institucional hacia la etnia dominada. De esta manera, la etnia dominante busca definir el futuro de la etnia subordinada - en realidad intenta negarle el derecho a definir su futuro a la etnia subordinada. En vez de aceptar que este otro pueblo determine sus propios fines y su situación actual, el prejuicio, que opera en todos los aspectos de las relaciones sociales, reduce a la etnia colonizada a un anacronismo, un objeto de interés, quizás, académico o pintoresco, pero no -según la visión estereotipada- como una cultura tan actualizada como la de la etnia dominante. En la imagen estereotipada, la etnia derrotada en un momento histórico no puede salir de este tiempo histórico sin dejar también de ser “auténtico.” La etnia dominante reserva para sí el derecho a modernizarse y de definir lo que visualiza como “lo moderno.”
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