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Simbología y poder indígena después de los Kataris-Amarus y Willkas:

Los Mallkus en los nuevos levantamientos indígenas en Bolivia*

por Pablo Mamani
Julio 2003


1.- Introducción

Los indígenas de Bolivia, desde distintas regiones, incluso desde distintos liderazgos, distintas demandas-estrategias de lucha han protagonizado un conjunto entramado de nuevos levantamientos locales y regionales. Tienden a convertirse rápidamente en nacionales desde cualquiera de las regiones. Uno, el movimiento cocalero (desde 1986) de la zona tropical del Chapare protagoniza varios levantamientos y enfrentamiento con las fuerzas del Estado-gobierno en defensa del cultivo de la hoja de coca, agudizada y fortalecida, el mismo, desde el año 2000 (en las elecciones nacionales de 2002 el movimiento cocalero obtiene 36 parlamentarios a nivel nacional).

Dos, los Aymara del altiplano de Achakachi y los ayllus del altiplano central y sur, desde 2000, son el otro referente de los nuevos levantamientos indígenas en Bolivia. Los caminos fueron prácticamente tomados con piedras y arenas. Incluso Achakachi, ha planteado al Estado boliviano, sobre la base al derecho del desarrollo socioeconómico del agro, convertirse en una región de autogobierno indígena Aymara (P. Mamani, 2002). En las elecciones nacionales el movimiento aymara de Achakachi también obtiene 6 parlamentarios.

El 2000, en esta relación, es un año cargado de múltiples significados para los pueblos indígenas de Qullasuyu (Bolivia) porque se ha puesto en juego un complejo sistema de símbolos de rebelión india como la wiphala multicuadriculada, los ponchos rojos y verdes, los awayus multicolores, polleras y sombreros, los pututus y la hoja de coca. Asimismo se ha empezado a politizar las identidades indígenas definidos entorno a dos lenguas hablada mayoritariamente por la población andina: el Aymara y Qhiswa. Dichos símbolos han sido puesto en escena en las movilizaciones, en bloqueo de los caminos y en la "ocupación" de ciertos espacios territoriales regionales como el Chapare y el Achakachi. Esto quiere decir, de que hay una nueva significación de los símbolos (uñanchas) indígenas. Este hecho, sin embargo, difieren de la simbolización katarista e indianista de los años 70 y 80s, ésta por su intensificación y socialización a los niveles cotidianos de la vida social de los ayllus y comunidades. Incluso en Achakachi se ha relacionado el hecho con la insipiente idea de un autogobierno indio. La simbolizacin política katarista e indianista en los años 70 y 80 había sido mantenido a niveles de "elites" de reducidos grupos universitarios y dirigenciales. Por lo que se politizaba a muy poca población o jaqi de los barrios urbanos, ayllus-markas y comunidades de los andes y la amazonía. Hoy al aparecer esa situación esta siendo superado.

A esto llamamos simbolización y politización de los símbolos indígenas. Entre los intersticios de este hecho hay un hecho que tiene una particular importancia. Esto es que han vuelto aparecer en la escena política local, regional después de 101 años de los últimos Willkas de 1899 y después de 218 años en la colonia, de los Amarus-Kataris: los Mallkus. Los Mallkus son los nuevos referentes de poder y autoridad india con grandes capacidades de movilizar y politizar poblaciones indígenas de ayllus-markas de los andes, aunque con poca influencia en los yungas y la amazonía. Se vuelven a vivir tiempos rebeldes.

El Mallku es una autoridad política de la marka junto a la T'alla. Ejercen este cargo marido y mujer como autoridades políticas del ayllu-marka. Desde 2000 ellos y sus símbolos lideran y escenifican los nuevos levantamientos indígenas con posibilidades de territorializar el conflicto social indígena a otras grandes regiones de Bolivia. Preguntémonos ¿cómo ocurre esto?

Por una parte, en la Confederación Sindical Única de los Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) está la figura de Felipe Quispe Huanca (exmiembro del Ejercito Guerrillero Tupaj Katari) denominado: el Mallku. Y por otra parte, está el consejo de Mallkus y T'allas de los ayllus-markas organizados entorno al Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ). En una y en otra instancia, aunque existen disputas muy marcadas por ser referentes del poder indígena, se escenifican el poder de los símbolos y a la par, el poder indígena representada en la figura de las autoridades del Mallku y T'alla. En el mundo andino indígena los Mallkus y T'allas tiene un significado social y político de mucha importancia. A esta figura de liderazgo indígena se suma Evo Morales ubicado en la región el Chapare. Analicemos ahora las connotaciones simbólicas y su poder que ha tenido las autoridades indígenas en la historia para entender nuestro planteamiento sobre el re-aparecimiento del liderazgo indígena en los nuevos levantamientos en Bolivia.

2.- Autoridad indígena del ayllu y marka: jilaqatas, mallkus-t'allas

X. Albó (1984; 1990) hace un interesante acercamiento al liderazgo de los Amarus-Kataris. Y L. Campel (1990) y M. Thurner (1991) hacen de similar forma, ambos relacionados con el gran levantamiento de 1780 y 1781. Para Albó, los Amarus-Kataris constituyen un referentes de liderazgos indígena de mucha importancia. El primero para los Qhiswas y los segundo para los Aymara. Pero no plantea como una línea de análisis genealógica de los símbolos de autoridad y poder indígena basados en nombres de tanta importancia y significación mítica, ritual, social y política como los Amaru y Katari. En el mundo andino indígena, los Amaru y Katari tiene una significación cultural y simbólica muy importante. Según Campel, Amaru y Katari significa en Aymara y Qhiswa, serpiente del mundo subterráneo. Para Thurner por su lado Katari y Amaru es: serpiente luminoso. Para nosotros Katari tiene varias facetas en su constitución simbólica. En un determinado momento se cree que es Uma Katari (serpiente del agua), después Uraq Katari (serpiente de tierra), posteriormente Nina Katari (serpiente de fuego) y finalmente Tupaj Katari (águila serpiente de tierra y de las alturas). Tupaj por su lado significa águila resplandor. Suponemos una similar constitución simbólica de la genealogía de los Amarus en Bajo Perú. Ahora ¿quienes eran en realidad como personas los Kataris-Amarus? Los Amarus están expresados en las figuras de José Gabriel Condorkanki Tupaj Amaru II, Andrés Tupaj Amaru, Diego Cristóbal Tupaj Amaru, Miguel Bastida Tupaj Amaru y Micaela Bastida Tupaj Amaru. Los Kataris están representados en la figura de Julián Apaza Nina Tupaj Katari, Wartulina Sisa Tupaj Katari (esposa de Julián Apaza), Gregoria Apaza Tupaj Katari (hermana de Julián Apaza). No se conoce otros Kataris en la región de La Paz; pero los Kataris de Chayanta (que inician la rebelión india) son parte de esta genealogía del poder indígena. Los Kataris de Chayanta son Tomas Katari, Dámaso Katari y Nicolás Katari. Los tres Kataris están definidos en apellidos propios con trascendencia simbólica; Tomas Katari (el Katari mayor) además era kuraka de los ayllus de Chayanta del Norte Potosí.

En torno a estos líderes indígenas se había articulado en 1780 y 1781 un complejo sistema de levantamientos locales y regionales indios desde Chayanta, La Paz, Oruro, Puno, Juliaca y Cusco actuales territorios de los Estados de Bolivia y Perú.

Asimismo en el gran levantamiento indígena Aymara de 1899, en el llamado guerra federal entre liberales y conservadores por la capitalía de la republica de Bolivia (R. Condarco: 1983), los Willkas se han convertido en importantes referentes de aquel hecho. Un líder indio con nombre de Willka en 1868-1871 lidera en Waychu pequeños levantamientos contra el despojo de las tierra de los ayllus por Melgarejo, este era Luciano Willka (por alguna razón tenia grado de sargento). En el intermedio, antes del levantamiento de 1899, la parecer, ha habido otros Willkas. Es decir, el nombre de Willka se había convertido en un referente del poder indígena. En 1899 aparece el Willka de mayor renombre, él es el "temible" Pablo Sarati Willka admirado y respetado por los ayllus y markas (o comarcas) de lo época. Escribe una historia india particular, derrota a la fuerzas de Severo Fernández Alonso. En dicho levantamiento, actúa junto a Pablo Sarati Willkas, al parecer con igual importancia, Feliciano Willka denominado el Tercer Willka y Manuel Mita Willka denominado el Segundo Willka (Condarco: 1983).

Willka al igual que Katari tiene múltiples significados sociales, rituales, culturales y políticos. Condarco hace un seguimiento a ellos y según varios autores, Willka significa "grandeza e eminencia", "dignidad sacerdotal" y "sacerdote del sol", etc. Sin embargo para Condarco, "la palabra Willka, cualquiera que sea el sentido al que se encuentre conceptualmente vinculada, fue, sostiene, utilizada para designar a una persona investida de superiores poderes civiles y militares" (Condarco:82). Dichos superiores poderes civiles y militares se adquiere en las sociedades andinas por merecer comunalmente. Nadie puede ser investido sin mayor sentido. En cuanto merecedor de tan alta distinción, pues, también hay que saber honrar con este cargo. Ahora detrás de la palabra Willka está un conjunto de significados importantes. Esta por ejemplo la del sol, la energía de la vida, la fuerza del poder, señor o padre con eminencia, etc. Investidos con estos poderes, Sarati Willka actúa junto al Cnl. José Manuel Pando (liberal del norte) y derrota en la extensa altiplanicie (territorio indígena) de La Paz, Oruro, parte de Potosí y Cochabamba a las fuerza de Severo Fernández Alonso. Después de estas hazañas, el movimiento Aymara adquiere de pronto su propia autonomía de acción y pensamiento y en esas condiciones se ha produce un primer gobierno indígena en la república con Juan Lero en Peñas (Oruro). Según Condarco seis son los decretos de este gobierno indígena: 1) "la restitución de tierras de origen", 2) "exterminio o, por lo menos, el sometimiento de las castas dominantes a las nacionalidades indígenas", 3) "la constitución de un gobierno indígena", 4) "desconocimiento más o menos franco de las prerrogativas de gobierno de los jefes revolucionaros", 5) "las demostraciones de acatamiento y vasallaje a la autoridad de Pablo Zarate Willka", 6) "la imposición universal del traje de bayeta" (Condarco,278,279).

Después de revisar brevemente la genealogía del liderazgo indígena en Qullasuyu podemos preguntarnos ahora ¿qué nuevos significados está produciendo los nuevos levantamientos indígenas del año 2000 en Bolivia? En este trabajo planteamos, que nuevamente bajo los símbolos indios y sus altos significados sociales y políticos, surgen otros lideres, no son los Amarus-Kataris o Willkas, pero tampoco dejan de significarse como tales, estos son los Mallkus.

En el mundo andino indígena ¿qué es el Mallku y cuál es su significado? En principio la palabra Mallku tiene varios significados. Por ejemplo se refiere a Kuntur mamani. Kuntur mamani es el espacio del hábitat de los cóndores ubicados en las altas montañas rocosas. También se relaciona Kuntur mamani con el extenso altiplano andino (documento del Consejo de Ayllus y Markas del Qulalsuyu, 2002). En este caso, el altiplano y sus serranías es el habitad de los hombres y mujeres de la montaña, mismos que están organizados en ayllus, markas, suyus y distintas otras formas de organizaciones regionales. Lo significativo y la importancia que tiene la palabra Mallku, en nuestro caso, se relaciona directamente con los cóndores o kunturis que vuelan por las altas montañas. Esto en las serranías de Sajama, Turku de la región de Jach'a Karankas (Oruro) y en los alrededores de Illimani, Huayna Potosí (La Paz) al igual que en otras grandes regiones como las serranías de Cusco (Perú). Por su vuelo espectacular por las alturas, el kunturi, es respetado y admirado porque significa la forma de gobernar la vida en la altiplanicie y las montañas o qhullus. Por eso se dice en aymara: mallku kunturi (el señor de gran altura). Así en estas condiciones, el Mallku kunturi se convierte en el relacionador de la vida de los hombres y mujeres en aka pacha (tiempo y espacio de hoy) con alax pacha (tiempo y el espacio sideral del más allá). En el plano más cotidiano de la vida social, el Mallku kunturi es relacionador de los hombres y mujeres con los apus o los espíritus de las montañas, con el espíritu y la fuerza de las montañas: presencia poderosa en las alturas. Luzmila Carpio, una cantora indígena de Norte Potosí, en sus canciones hace permanente referencia a tata kuntur mallku. Carpio al cantar pide al mallku kunturi que "comunique a los hombres-mujeres con las fuerzas de la vida de las montañas, los apus, para vivir en armonía y en comunidad". En Tiwanaku, en qalawawa o monolito de piedra también se puede observar la figura de Katari o Amaru y la del Mallku kunturi. Germán Choquehuanca afirma: "En el centro del pecho de Willka (Sol), se encuentra el Katari Cóndor, con la cabeza de serpiente, el cuerpo de siete triángulos y en la cola lleva tres plumas de cóndor" (G. Choquehuanca, 1992:117).

La palabra Mallku, en este sentido tiene, un gran significado histórico, social, político y ritual. Ahora ¿qué es el Mallku en la vida social de los ayllus, fundamentalmente dentro de las markas aymara? En principio habría que decir de que el Mallku, un hombre y la figura de la T'alla, esposa del Mallku, es una autoridad política, social, religiosa, territorial de un conjunto de ayllus. Los ayllus están organizados entorno a una marka (la marka es un conjunto de ayllus) entre dos parcialidades: aransaya y urinsaya (arriba-abajo). El Mallku gobierna a un conjunto de comunarios/comunarias a través de los jilaqatas. El jilaqata, en este caso, es la propia autoridad del ayllu. Cada ayllu tiene su jilaqata. En Kurawara de Karanka (Oruro), por ejemplo, a los jilaqatas se las llama taman auki y taman tayka (hermano mayor y hermana mayor del ayllu). De esta manera el Mallku es la autoridad política territorial mayor de la marka y el jilaqata es la autoridad política y territorial menor del ayllu. Así una marka a la cabeza de los Mallkus organiza sus actividades a través de los ulaqas o reuniones de marka. Este es el significado social de los Mallkus y T'allas. Hoy bajo esta figura y sus símbolos, los nuevos movimientos indígenas de Bolivia van re-definiendo un conjunto de hechos en unos casos bajo la forma de "sindicato" y en otros bajo la forma del ayllu.

3.- Los Mallkus como símbolos de autoridad y poder en los nuevos levantamientos indígenas Escenificación de los símbolos indígenas en el conflicto social.

Esto significa, politización de los símbolos indígenas. Los Mallkus o el Mallku es un nuevo referente de poder y autoridad indígena. En el mes de abril y septiembre-octubre del año 2000 y junio-julio de 2001, Achakachi (también Chapare) y parte del altiplano central de Oruro y Chuquisaca, es un escenario de profunda simbolización de los símbolos indios. La wiphala multicuadricula se convierte en un referente muy claro de la identidad indígena Qulla. En este contexto aparece la figura de Felipe Quispe Huanca, denominado el Mallku. Aunque es evidente de que no ha recibido este nombre desde el mismo ayllu. Según Albo, Felipe Quispe se"Empezó a llamarse "el Mallku", (en) referencia a uno de los principales títulos de autoridad originaria Aymara, auque sus contrarios arguyen que él no ha recorrido el camino habitual para llegar a este cargo cumpliendo una serie escalonada de cargos comunales anuales" (Albo, 2002:81).

En sus discursos, Quispe utiliza de manera consciente la figura de Tupaj Katari. Ha escrito un libro que se llama: "Tupak Katari Vive y Vuelve...Carajo" (1990). En ella afirma: "Yo no soy un escritor ni literato de talla como los q'aras extracontinentales. Soy Aymara, descendiente de la estirpe de los valerosos Qhispi (Quispe); soy de tal tronco y tal astilla y pretendo seguir y forjar esa ideología de la lucha armada" (Quispe:1990). Felipe Quispe se define como indianista (sobre la base del ideólogo Fausto Reinaga). Sobre este presupuesto ideológico organiza junto a otros grupos, los Ayllus Rojos en los años 80. Los ayllus rojos y las bases mineras de Milluni constituyen el Ejército Guerrillero Tupaj Katari (EGTK). Jaime Iturri (1992) sostiene que el grupo ha realizado 61 atentados en distintas regiones de Bolivia. Quispe cae capturado en agosto de 1992 en la ciudad de El Alto. Ha pasado cinco años en la cárcel de Chonchocoro (La Paz). Después de lograr su libertad provisional, sale a la palestra pública. Es nombrado secretario ejecutivo en noviembre de 1998 de la Confederación Sindical Única de Trabajadores de Bolivia (CSUTCB). Desde esta posición promueve un conjunto de talleres y charlas caminando por las comunidades de Achakachi, los Andes, Manko Kakaj y provincias aledañas. En 1998 la CSUTCB envía un grupo de primeras demandas al gobierno. En el año 1999 envía otras 50 demandas. Entre las muchas demandas está el desarrollo del agro, anulación de la Ley INRA. la Ley del Agua, etc. Estalla el conflicto en los primeros días del mes de abril del año 2000. Ackakachi se ha convertido en el escenario de multitudinarias movilizaciones indígenas (P. Mamani: 2002; J. L. Saavedra:2001, A. García:2001). Qalachaka y Patamanta, entre otros lugares, se han convertido en los cuarteles generales del movimiento Aymara. El gobierno del Gral. Banzer envía a Achakachi ejercito de soldados y aviones (J.L Saavedra: 2001). Producto de las violentas represiones mueren entre abril, septiembre-octubre de 2000 y junio-julio de 2001 en la extensa área de Achakachi y Pataqmaya, 6 comunarios, uno de ellos es un jilaqata de Jesús de Machaqa. La región se convulsiona y se habla de la "guerra civil" y su correlato inmediato, el cerco de la ciudad de La Paz (P. Mamani, 2002).

¿Pero cómo se legitima Felipe Quispe como Mallku a nivel regional y como líder indígena? Desde mi punto de vista el hecho esta mediado por varios factores: uno por ser secretario ejecutivo de la CSUTCB, otro por ser de la región de Achakachi nacido en la comunidad de Axllata, por su discurso incisivo relacionado con la rebelión india de los Kataris (a partir de este discurso gana simpatía y confianza en las comunidades) y se presenta como un indio capaz de luchar por sus hermanos del campo, y por ser estudiante de la Universidad Mayor de San Andrés, por último, por estar preso por su pasado guerrillero. En base a este antecedentes acumula un importante capital simbólico (P. Bourdieu: 1991) y es visto en las comunidades de la región como un referente de honestidad, fuerza y lucha. Además habla aymara y pixcha coca y tiene mucha habilidad para hablar aymara y castellano aunque ésta última "contaminada" por el habla de su lengua materna, el aymara. Tiene una mirada serena y penetrante hasta furioso.

Parecería contradictorio, sin embargo, que en una región tan marcada por la presencia del mercado y con autoridades sindicales, los secretarios generales organizados en forma de sindicato, Quispe, pueda convertirse en el líder indígena. Para entender el hecho habría que, en este caso, despojarse de visiones poco dinámicas sobre el ayllu y sus autoridades. La simple apariencia e incluso discurso de los secretarios generales de la centrales agrarias como sindicalista en-cubre un hecho de trascendental importancia. Detrás de la autoridad sindical, como los secretarios generales y la misma forma de organización, el sindicato agrario, están las lógicas de representación de los sistemas de autoridad indígena del ayllu. En los hechos muchos secretarios generales llevan poncho, chikuti, sombrero y coca. Los que no llevan la indumentaria de autoridad indígena, llevan encima de la chamarra un chikote. Aunque estos últimos no están acompañados por t'alla, su esposa. Este hecho posiblemente es el efecto negativo de las formas de organización sindical. Sin embargo, en el conjunto de la estructura sindical, está presente las lógicas del ayllu adecuados a los nuevos contextos históricos. Mucho de estos cargos en las comunidades de la región son rotatorios: por turnos y por parcialidades, entre los de arriba y los de abajo. Este cargo es cumplida durante un año y las decisiones se realizan por asambleas comunales. Además muchas autoridades, los secretarios generales, hacen wilanchas, waxtas (pago a la madre tierra) a los apus o achachillas (seres mayores). Los estudios culturales afirman de que los valores culturales son las que menos se pierden y los valores del ayllu, en este caso, se mantienen readecuados a los nuevos contextos. Sobre estas condiciones, la figura de el Mallku es natural e incluso por el nombre resonante (el Mallku) muchas autoridades de las comunidades han sido interpelados y empiezan ahora a analizar al interior de las comunidades de la necesidad de volver a reconstituir a los jilaqatas y los mallkus como en los ayllus no sindicalizados. Sobre esta base se legitima la figura de Felipe Quispe como Mallku. Aunque ciertas posturas de Felipe Quispe no han beneficiado, como líder indígena, a que su figura se haya ampliado a otras regiones aymaras por el caudal emotiva y política del nombre. Felipe Quispe no admite crítica que no sean de sus allegados o amigos. Pese a este detalle la figura de una autoridad indígena referente de ayllu-marka se ha re-convertido en un hecho fundamental y Felipe Quispe es parte de ello junto a los Mallkus de CONAMAQ.

Sin embargo, hay una marcada disputa por la figura de la autoridad política del Mallku y T'alla, entre Felipe Quispe y las autoridades del ayllu-marka agrupados en el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu. En efecto CONAMAQ fundado en Ch'allapata en 1997, hasta cierto punto, se ha constituido en un referente político de mucha importancia. En cierto momento se dice que Felipe Quispe quiso negociar con esta nueva organización por su estructura originaria. Lo importante, como parte de re-producción de símbolos indígenas politizados, CONAMAQ ha alimentado con mucha fuerza la imagen de la figura del Mallku basado en las autoridades de las markas de los Suyus (regiones) como Jach'a Karanka, Charka Qaraqara, Killakas, Jach'a Suyu Pakajaki, etc. CONAMAQ ha tenido por su parte varios tantachawis o asambleas anuales en La Paz, Potosí, Sucre. También ha sido protagonista de varios bloqueos de caminos. En el año 2002 muere en Ch'allapa un jilaqata de la región producto de la represión del regimiento Ch'allapata. De igual forma ha sido protagonista de varias marchas indígenas hacia la ciudad de La Paz, el último protagonizado en 2002, bajo la consigna: respeto a la identidad cultural, por el desarrollo de los ayllus y markas, por una nueva asamblea constituyente, y por la no erradicación de la hoja de coca. CONAMAQ en sus discurso hace mucha énfasis a la autoridad originaria definida entre chacha-warmi (hombre-mujer). Es en esta relación que en muchos momentos, los Mallkus de esta organización han sostenido de que Felipe Quispe no es el verdadero Mallku. Se argumenta de que no ha cumplido con los cargos que se requiere para ser Mallku. Este hecho, desde nuestra manera de ver, es una disputa por el valor del símbolo y del poder indígena que contiene la figura del Mallku. En esta disputa, en uno de los documentos, la CSUTCB (CSUTCB/782/2000) afirma, que los Mallkus de CONAMAQ no son los verdaderos representantes del movimiento indígena. Esta disputa de liderazgo e institucionalidad entre ambas fuerzas tiene mucho sentido porque CONAMAQ y la figura de los Mallkus contiene un potencial capital simbólico constituido sobre formas de organización del ayllu y marka andina. En este sentido CONAMAQ se diferencia del sindicato en su sentido general, de manera particular de los sindicatos obreros o mineros de los 50s y 85 e incluso de los sindicatos agrarios. Sin embrago este potencial simbólico no ha sido aprovechado por las mismas autoridades de CONAMAQ por cierta falencia de una aguda visión del juego político y estratégico que tiene el juego del poder de los símbolos indígenas. Se nota un cierto vació de liderazgo de acuerdo a las condiciones y tiempos de conflicto y rebelión indígena. Para hacer notar esto, el liderazgo de Evo Morales, se construye, por ejemplo, sobre un discurso radical y contestatario al modelo neoliberal y Felipe Quispe también construye su liderazgo de igual forma incluso influido por una tendencia a la lucha armada.

Y ¿cómo se configura en esta relación la presencia de Evo Morales?. Morales construye su liderazgo, sin embargo, sin recurrir a ninguna figura política india como el Mallku, Katari o Willka. Pero detrás de la imagen de Evo, según Andreu Viola (2001) está su condición de ser Aymara. Esto, según el autor mediado por la imagen de los grandes rebeldes como Tupaj Katari y Pablo Sarati Willka. Viola hace notar de que la gente en Chapare cuando recién empezaba él su investigación, le dijo: Evo "¡Es Aymara!" (Viola: 2001). El discurso que maneja Morales es bastante complejo pero dinámico. Muchas veces define al movimiento cocalero como: "nosotros somos los Aymaras , Qhiswas y Tupiguaranies" (Viola:2001). Aunque tiene en su equipo intelectuales de izquierda y exdirigentes mineros como Filemón Escobar, actual senador. En otro momento hace explicito su postura indígena. En el encuentro continental Anti ALCA realizado en Quito entre 28 y 31 de noviembre de 2002, Evo afirmó en su alusión en defensa de la hoja de coca: "en Bolivia con seguridad podemos recuperar el poder político para que los dueños absolutos de esta noble tierra nos gobernemos, hasta cuando van a seguir...hablando por nosotros, hasta cuando van a seguir decidiendo por nosotros...ahora en Bolivia por lo menos estamos a un paso de recuperar el palacio de gobierno que esta en el territorio Aymara de la ciudad de La Paz..." (Conferencia anti ALCA, 2002). Al decir esta frase arrancó un cerrado aplauso de la gente del auditorio. Habla un castellano sencillo pero bien hilvanado, viste una camisa y una chompa con muchos colores combinados entre guinda, azul, morado. Cuando ha realizado su campaña política en Alto Beni (zona de colonización al norte de La Paz) para las elecciones de 2002, una mujer indígena de esta región me ha comentado con mucho asombro: "Evo ha llegado bien sencillito, tenia chompa de tejido a mano". Es decir Evo Morales se define por su lenguaje sencillo e incisivo, por su manera de vestir al común de los hombres del campo y por tener un discurso bastante indígena aunque atravesado por el discurso de izquierda. Posiblemente este es una de las grandes falencias de Evo Morales. Este perfil, según Viola, se complementa por "un rostro de facciones indias muy acusadas...mirada penetrante y una cabellera hirsuta y brillante (que) le confieren cierta expresión de fiereza" (Viola:2001). Evo Morales construye así su liderazgo en el movimiento cocalero del Chapare con una alta politización. Desde 1986 protagoniza un conjunto de bloqueos, marchas por las serranías de Cochabamba y La Paz para plantear y publicitar sus demandas (P. Mamani: 2002). La demanda intransigente es la defensa de la hoja de coca considerado por sus lideres y comunarias/ios como hoja sagrada y milenaria. Y este es el aporte fundamental del movimiento cocalero a la re-producción de los símbolos indios y su politización indígena. La hoja de coca en el mundo andino tiene mucho significado religioso y social-cultural hasta económica. En todo esto, si bien Morales no se autodefine como Mallku, pero es evidente que detrás de su figura, su lenguaje, un castellano sencillo "entorpecida" por su lengua materna, el aymara, está la figura de un líder de características claramente indígenas fundamentado por su mismo origen Aymara de los ayllus de Jach'a Karankas, marka Jurinoqa, ayllu Sullka* (Oruro).

4.- Conclusiones

En los grandes levantamientos indígenas en la colonia y la república, los Kataris-Amarus y los Willkas han sido figuras descollantes; ahora los Mallkus se perfilan como los nuevos referentes de la genealogía de símbolos de autoridad y poder indígena. Los discursos y las estrategias de lucha indígenas han adquirido mucha fuerza porque están liderados por un conjunto de rostros morenos y rebeldes. Los indios bloquean caminos, protagonizan marchas y escenifican diálogos con los gobierno sin mellarse ante las corbatas y los perfumes señoriales. El olor de la hoja de coca ha perfumado varias veces los salones del poder gubernamental. Las imágenes televisivas, la prensa escrita se han llenado de figuras indias envueltos por los símbolos indígenas, la wiphla, la hoja de coca, y los pututus, pese a las barreras étnicas institucionalizadas. Se habla en ella de los enfrentamientos, de los masacres militares y de conquistas sociales para los indígenas. Y la figura de los Mallkus son parte de este nuevo imaginario social y político.

Es en esta relación que el liderazgo indígena se convierte en los referentes de un nuevo escenario histórico. La figura de Felipe Quispe, el Mallku y los Mallkus y T'allas del ayllu-marka agrupados en el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu y la presencia de Evo Morales, constituyen este nuevo escenario. Cada uno con sus propias particularidades. Ahora ciertamente el tema se convierte bastante complejo. Y la pregunta es ¿por qué?

En principio no hay una dirección unificada, sino existen direcciones separadas, pero también éstas son muy endebles porque la distancia que los separan no son grandes por lo que es posible de que éstas se conviertan en una unidad pero a lo indígena. Desde la visión indígena de los ayllus, se podría decir, de que en el conflicto indígena entre sí y con el Estado está presente una cierta competencia ritual parecido al t'inku (enfrentamientos rituales) entre dos parcialidades de un mismo ayllu. Esto por el prestigio y la fuerza del poder del ayllu. Así podríamos decir de que entre los levantamientos de Chapare y Achakachi y altiplano central están presentes la wayka (competencia entre iguales). Mismo que está muy relacionado con la actividad agrícola. En la cosecha de papa, por ejemplo, se trabaja al wayka para definir quien trabaja bien y quien no. El que trabaja bien adquiere prestigio familiar y comunal. La wayka se puede definir también como atacar entre varios a otros, atacar en conjunto al sembradío de la papa. En nuestro caso, atacarse en wayka es una forma ritual para lograr legitimidad ante los adherentes, militantes y el conjunto de la sociedad indígena.

Evo Morales liderada el movimiento cocalero desde las tierras bajas o tropicales del Chapare y Felipe Quispe y los Mallkus de CONAMAQ desde el altiplano andino. Chapare estaría definido como los de Urinsaya (la parcialidad de los de abajo) y Achakachi y el altiplano central como Aransaya (la parcialidad de los arriba). Cada uno busca obtener más fuerza, poder y capacidad de interpelación al gobierno y Estado para llenar los caminos de piedras y arenas. Son disputas para definir quien tiene más capacidad para territorializar el conflicto indígenas en Bolivia. La ubicación geosociológica, en este caso es importante, porque cada liderazgo y movimiento esta definido por el poder de los símbolos del poder indígena y la legitimidad de sus demandas y acciones. Hoy puede predominar las acciones de los Urinzaya (del movimiento cocalero) como ha ocurrido entre 13 y 25 de enero de 2003, al siguiente mes o un determinado tiempo lo hará los de Aransaya (los del altiplano y los valles). Entre estas dos o tres fuerzas incluso, en un determinado momento, podrían enfrentarse, como ocurrió en Oruro en 2001 entre los adherentes de Felipe Quispe y Evo Morales, y en otro momento podría producirse una unidad. Por eso es complejo. El Estado y los gobiernos al parecer no han entendido esta concepción indígena del conflicto que esta mediado por la competencia, el tinku, la wayka y el prestigio social.

En esta lógica, los gobiernos tendrían en distintas partes, pues, distintos niveles de conflicto y cada uno podrá amenazar en estallar en cualquier momento, uno de manera organizada, como hasta ahora, y en conjunto y dos, en otros circunstancias, de manera separado. En este interesante proceso juegan un papel fundamental el liderazgo indígena y los símbolos de poder, en este caso, los Mallkus como parte de una genealogía del poder indígena en Bolivia.
 

Bibliografía