lunes 22 de abril de 2002
Poder político mapuche

      En el artículo anterior mencionamos las circunstancias de hecho que constituyen una base común de sustento de una diversidad de opiniones y propuestas políticas de la intelectualidad mapuche. En este escrito nos referimos a los motivos de esa diversidad.

      Es necesario tener presente que la severidad de la segregación y discriminación social antimapuche ha sido la causa de que sólo en las últimas décadas se ha formado una cierta masa crítica de intelectualidad mapuche. Por primera vez, desde la fundación de la República de Chile, existen algunos millares de mapuches que tienen una visión ilustrada y lúcida de la compleja realidad social que soportan en condiciones de injusta inferioridad. A los mapuche que ha cursado educación superior, corresponde agregar a los que se ha autoeducado en una escuela de vida plena de adversidades y especialmente a los que fueron forzados al exilio por el gobierno militar. En su exilio, en países europeos, los mapuches enriquecieron su patrimonio cultural y aprendieron mucho con sus interrelaciones personales con los inmigrantes del tercer mundo, llegados a Europa en busca de trabajo o como asilados políticos.

      Un contingente significativo de mapuches no ha retornado a Chile. Han tejido una promisoria red de agrupaciones de mapuches muy activos en la promoción de apoyos internacionales en favor de su causa. Este fenómeno de exiliados que trabajan con perseverancia por mejorar la suerte política y social de su pueblo originario, nación, etnia o religión, tienen abundantes y encomiables precedentes.
      Dado el relativamente escaso tiempo que tiene el inicio de una formación de conciencia política del pueblo mapuche, como entidad apta para desempeñar roles protagónicos en el contexto contemporáneo, es lógico que se dé una gran heterogeneidad de opiniones y propuestas. Ocurrió lo mismo en las décadas anteriores a los acontecimientos históricos de mayor trascendencia en los últimos dos siglos y medio, de la gestación de las independencias de América de la revolución francesa, de la revolución rusa, de la independencia de la India, etc. Cada uno de estos acontecimientos fue precedido por una abundante diversidad de expresiones orales, escritas e impresas, de opiniones y propuestas cuyo único denominador común era el objetivo de poner fin al sistema político y social existente.

      La activa difusión de expresiones verbales de disconformidad, de disidencia, de oposición y de rebeldía frente al poder establecido, da lugar a adhesiones, defensas, rechazos, contrapuestas y en fin a una deliberación en la cual concurren una infinidad de distintos interlocutores. Es una deliberación que se propaga por todos los medios de comunicación disponibles, abiertos o clandestinos. Esta circunstancia crea una especie de concurso público de ideas. Algunas van, paulatinamente, ganando más adherentes y defensores que otras, de acuerdo a su plausibilidad práctica. Las ideas que prevalecen asientan los fundamentos racionales o de racionalización, que son necesarios para la organización de partidos o movimientos que logran una capacidad perdurable de iniciar y conducir acciones políticas efectivas.

      Exponemos, a título de conjetura, que el estado de evolución del movimiento mapuche se encuentra en una etapa primigenia, de una gran heterogeneidad de opiniones y de propuestas. Las propuestas ya insinuadas incluyen, la de una independencia nacional, monárquica o republicana, con recuperación de la diáspora de mapuches que residen en todo Chile y en el extranjero; las de autodeterminación política en áreas específicas, culturales sociales y económicas, con o sin delimitación territorial, sin las atribuciones de un Estado propiamente tal o con algunas de éstas; las de ganar esferas de influencia en los espacios permitidos por la actual institucionalidad y en minoría ínfima, la de entregarse a una asimilación sin condiciones ni retrocesos.

      En prospectiva, resulta evidente que una disminución de la pobreza, los incrementos de escolaridad y el creciente acceso a productos informativos de fuentes globalizadas, son factores que cooperan a profundizar y difundir la conciencia política del pueblo mapuche. Las conductas de segregación y discriminación antimapuche, que practica en todos los ámbitos de la vida en común la sociedad mayor chilena, tiene antigua raigambre socio cultural, es muy resistente a cambios, y refuerzan el sentido de pertenencia a una identidad étnica propia en todos los mapuches.

      Es imposible prever cuándo y en qué forma emergió un poder político mapuche capaz de ser protagonista autónomo, pero sí puede afirmarse que los partidos y movimientos políticos chilenos no podrán continuar por mucho tiempo utilizando a los mapuches como rebaños electorales mansos o en calidad de pretexto demagógico para ganar posiciones políticas ajenas a una voluntad política mapuche autodeterminada.

    Carlos Neely I.


©2000 todos los derechos reservados para Diario del Sur S.A.