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Página 12, Buenos Aires, 27 de febrero de 2002.
 

Indígenas en reclamo para que un museo les devuelva a sus ancestros

La comunidad pampa-mapuche pidió al Museo de La Plata a cuatro caciques que allí se exhiben. El Museo dice que los devolverá.






En el Museo de Ciencias Naturales de La Plata puede continuar la sangría de caciques. La noticia, que nada tiene que ver con internas políticas en el organismo oficial, se refiere concretamente al reclamo, por parte de la comunidad pampa-mapuche, de los restos de los caciques Calfucurá, Chipitruz, Indio Brujo y Gherenal, cuatro de las piezas más importantes que esa sala tiene actualmente en exhibición. El pedido viene desde la década del setenta y podría esta vez tener un final similar al de junio del año pasado, cuando el museo restituyó a sus descendientes el cráneo del cacique ranquel Paghitruz Güor, apresado por Juan Manuel de Rosas y rebautizado como Mariano Rosas. La propia directora del museo, Silvia Ametrano, admitió que la gestión “se encuentra muy avanzada”, aunque todavía no hay una fecha estimada para la restitución.

Ayer, la nueva presentación fue materializada por Lorenzo Cejas Pincén, descendiente de otro cacique, Vicente Pincén, que supo andar guerreando por los pagos de Trenque Lauquen y que estuvo preso dos veces en la isla Martín García. La directora del museo se reunió ayer con Cejas Pincén, quien recordó que los restos fueron considerados “trofeos de guerra” durante la Campaña del Desierto. Hoy, los altivos caciques son identificados en el museo con los números 241, 317, 339 y 337. Cejas Pincén llegó acompañado por otros miembros de la comunidad y justificó la demanda aportando documentación de las Naciones Unidas “donde se deja sentada la justicia del reclamo”.

Silvia Ametrano dijo que durante la reunión “avanzaron las tratativas para la restitución de los cráneos de los cuatro caciques” y anticipó su conformidad para que se concrete la entrega “de la manera más respetuosa y teniendo en cuenta los ritos y las ceremonias que quieren realizar las comunidades”. La funcionaria recordó que desde diciembre rige una ley nacional que establece que los restos de los aborígenes que se encuentran en museos o colecciones públicas o privadas “deben ser puestos a disposición de las comunidades indígenas que los reclamen”.

En junio del año pasado fueron restituidos los restos del cacique ranquel Paghitruz, que ahora está sepultado en una localidad pampeana. El cacique había nacido en 1825, a orillas de la laguna de Leuvocó, y en 1958 fue apresado por las tropas de Juan Manuel de Rosas, quien lo adoptó y bautizó como Mariano Rosas.

El pedido por Calfucurá y los otros caciques mantiene en vilo, desde los años setenta, a buena parte de la comunidad aborigen de Trenque Lauquen, donde, a pesar de sus pergaminos, la figura de Cejas Pincén despierta algunos reparos como representante de los pampa-mapuches asentados allí. En Trenque Lauquen, el jefe natural es Julio Fogetman Pincén, también descendiente del mismo cacique, cuyos restos todavía no han podido ser hallados, a pesar de la búsqueda permanente.

Fogetman Pincén recordó que desde hace unos años vienen siguiendo la huella del cacique Vicente Pincén, quien estuvo preso dos veces en Martín García, en uno de los casos “por hechos que nunca había cometido”. Pincén, al recuperar la libertad, anduvo por Los Toldos y por Villegas, pero sus restos estarían sepultados en Bragado, en una estancia cuya propietaria no autoriza la búsqueda.

Foto: Los caciques están expuestos en el Museo de Ciencias Naturales. Las piezas de colección son los antepasados de los aborígenes.

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