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Año LXXXVII - Nro. 31.194Viernes 21 de junio de 2002

 

Ayuda llega a cordillera


Campesinos descargan fardos desde uno de los camiones que ayer rompió la barrera de fango, hielo y nieve que encerró a la localidad por semanas.

Una anciana enferma subía a una ambulancia, que al fin llegaba. Más allá, comuneros pehuenches distribuían alegremente cargamentos de fardos y en la escuela se apilaban cajas de mercadería, junto a la chimenea.

Ayer, fue día de fiesta en Quinquén. Bajo un sol radiante, una máquina de Vialidad logró abrirse paso hasta allí y despejar la ruta, tras 15 días de aislamiento. Camiones estatales le siguieron con ayuda en alimentos, fardos de forraje y apoyo médico. Con campos cubiertos por medio metro de nieve ante el inicio adelantado del invierno, afectados por una pésima cosecha de piñones y aislados de ayuda médica y abarrotes, Quinquén enfrentaba una situación muy delicada.

"Estoy muy resfriada, casi me muero en estos días sin tener medicamentos. Mi hija es enferma y necesita médico", dijo Paulina Huaiquillán, antes de abordar una ambulancia del Hospital de Lonquimay.

OPERATIVO

Ocho camiones transportaron 770 fardos de pasto, 67 cajas de abarrotes (azúcar, hierba, café, arroz) y 60 planchas de zinc, las que fueron divididas entre las localidades de Quinquén, El Rincón de Liucura y Cruzaco.

El operativo fue encabezado por el intendente, Ramiro Pizarro, y el director nacional de Indap, Ricardo Halabí. Halabí anunció una ayuda de 500 millones de pesos a mil campesinos de la zona, para salvar la masa ganadera de vacunos, caballos, cabras y ovejas. El intendente destacó el operativo como una acción preventiva "pues el invierno recién empieza".

Se estima que unas mil 200 hectáreas de alfalfa, producción lechera y huertos familiares resultaron afectadas por estas adelantadas nevazones.

VIVIR 

"Aquí somos todos Meliñir", nos dice un campesino con una sonrisa. Ricardo Meliñir, dirigente local, admite que la situación todavía no es crítica pues aún es otoño. "No hubo piñones y la gente no se pudo `aperar' bien. El invierno se ve muy crudo y esta ayuda nos permite prevenir. El ganado está en harto riesgo y vamos a necesitar más galpones para guardar forraje".

Miguel Meliñir espera no volver a quedar encerrados. "Había personas que no podían cobrar sus pensiones, no había rondas médicas y las guagüitas no pudieron tener su control. La gente no está bien `aperada' con alimentos para el invierno", declara.

Contento con lo recibido se mostró Juan Segundo Meliñir. "Se nos estaba acabando el pasto para los animales. La nieve está muy gruesa y el ganado no puede buscar pasto así". Don Juan tiene unos 40 chivos, ovejas y vacunos para sustento de su familia.

De regreso, una dirigenta de la comunidad Pedro Calfiqueo, cercana a Galletué, nos reclama. "Somos 12 familias y no tenemos nada, ni pasto, ni comida". Es tarde. Los afuerinos nos alejamos y el sol se oculta tras las montañas. Pronto, volverá el frío. 

Texto: Pedro Escobar A. 

Foto: Oscar Ravanal.


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