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Viernes 8 de agosto de 2008

Temen violenta reacción de mapuches si Conadi no compra predios en Ercilla

Los plazos se fijaron en una mesa de trabajo entre comuneros, agricultores y el Gobierno, pero hay dudas si estos se cumplirán

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Temor e incertidumbre genera lo que podría suceder si la Conadi no cumple con los plazos de la negociación que lleva con a lo menos seis agricultores de Ercilla para comprar tierras a comunidades instaladas en la zona del "conflicto mapuche" de la IX Región.

Según un protocolo de acuerdo firmado entre representantes de mapuches, el Gobierno y los propietarios, el 30 de agosto vence el plazo para que la Conadi entregue una oferta concreta a los dueños de los terrenos, cosa que hasta ahora no ha ocurrido y la paciencia de los dirigentes se está colmando.

El temor es que el no cumplimiento de los plazos podría generar una reacción violenta por parte de los mapuches, quienes se han comprometido a mantener en "paz" la zona de Ercilla, pacificación que le costaría al Gobierno varios miles de millones de pesos y que no se sabe si está dispuesto a pagar.

ASESORA

Desde enero que el organismo estatal está en conversaciones con Roberto Müller, Lucía Müller, Luis Valenzuela Leger, Fernando Wickel y Eduardo Martin Ruff, quienes le entregaron una serie de documentos a la corredora de propiedades, Mitzi Baier.

La asesora de los dueños de los terrenos ubicados en una de las zonas más conflictivas de la IX Región aclaró que los propietarios se contactaron con ella para que "les realizara las gestiones de tramitación de documentos, una vez que se enteraron que atendía a la señora Martin", pese a que algunos han dicho que ella se acercó.

Aclara que no es ningún nexo entre los propietarios y Conadi. "Sólo formé e ingresé las carpetas de ellos al sistema. Yo no represento legalmente a ningún propietario, ellos tienen sus abogados y lo hacen en forma personal".

Baier reconoce que atiende a un gran número de comunidades indígenas. "Conozco y atiendo a un gran número de comunidades indígenas de diferentes comunas. Normalmente te contactan para ver si los propietarios que uno atiende les interesa vender a las comunidades, la mayoría no le quiere vender a la Conadi por la burocracia del sistema y la demora en la gestión", dice.

La asesora de negocios afirma que: "Los valores de los predios los colocan los propios dueños, son sus tierras y ellos saben cuánto valen".

Al conocer que inteligencia policial está realizando gestiones para identificar con precisión quiénes son los negociadores que están apoyando a las comunidades y a los agricultores en la llamada zona de conflicto, como una forma de evitar activismo, Mitzi Baier es enfática en sostener:

"Si el gobierno estima pertinente investigarme que lo haga, están en todo su derecho, no tengo nada que ocultar ni he cometido ningún delito", dice.

Baier reconoce que se está ante una "bomba de tiempo" si no se cumplen los plazos.

DINERO

El agricultor Eduardo Martin Ruff, quien ha sido víctima de una serie de atentados incendiarios, entregó documentos a la corredora para vender el fundo El Manzano. La sucesión Martin Ruff está intentando negociar el fundo Santa Ema. A esto se suma que Mario y Eduardo Martin entregaron antecedentes para intentar comercializar Linontraro, todos predios colindantes con la comunidad Ancapi Ñancucheo.

Ema Martin, hermana del agricultor que ha sido atacado en reiteradas ocasiones, dijo que espera que el Gobierno les pague por el predio y por todos los años que no han podido trabajar la tierra por la inseguridad que se vive en el sector.

Al respecto, el director nacional de la Conadi, Álvaro Marifil, fue claro en que el precio que se paga por los predios es de acuerdo a la tasación que ellos realizan y que no puede haber un precio especial porque el fundo está ubicado en una zona de conflicto, cosa que podría entrampar las conversaciones.

Por otro lado el consejero de la Conadi, Hilario Huirilef, criticó que se estén usando intermediarios para vender las tierras y que se intente favorecer a las comunidades que han optado por la violencia para reivindicar sus derechos ancestrales.

Por Roberto

Neira Tonk.