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escrito por Mario Casasús
sábado, 28 de febrero de 2009
La Habana.- Casa de las Américas editó De Sueños Azules y contrasueños de Elicura Chihuailaf (Quechurewe, 1952). En entrevista con Clarín.cl -durante la FIL Cuba 2009- el poeta cuyo nombre significa: “Piedra transparente” y su apellido: “Neblina extendida”, nos anticipa el próximo libro que publicará en Cuba: Luna Azul (edición bilingüe mapuzugun/español).
Autor de: El invierno y su imagen (1977); En el país de la memoria (1988); A orillas de un sueño azul (1991); De Sueños Azules y contrasueños (1995), Todos los Cantos/Ti kom Vl (1996); Recado confidencial a los chilenos (Lom, 1999); Kallfv (2006); Canto libre/Lliz Vlkantun (2007) y Luna Azul (2008).
Elicura Chihuailaf es el principal intelectual en solicitar la renuncia de Juan Agustín Figueroa (presidente de la Fundación Neruda) “…pues con su accionar en contra del pueblo mapuche nos parece que ya no representa –de ningún modo- el espíritu nerudiano” (01.07.2004); se refiere al abogado responsable de la actualización de la Ley Antiterrorista contra la comunidad indígena de Traiguén. En estos tiempos aciagos, bienvenida sea la palabra mapuche desde la Luna de los Frutos Abundantes a nuestra Luna del Verdor.
MC.- Elicura, ¿De sueños azules… fue una propuesta de
vos para Casa de las Américas o un interés de los editores cubanos
por la poesía mapuche?
ECh.- En 1996 viajé a La Habana como Jurado del Premio Casa de las Américas
en Literatura Indígena, así que ahora es mi cuarta estadía
en Cuba, desde entonces han conocido mi trabajo, como todos los círculos
son pequeños –la diferencia es que aquí abarcan a todo
el país- me encontré con Roberto Zurbano y conversamos por largo
tiempo, terminé regalándole dos libros míos –cosa
que rara vez hago, porque no los tengo a la mano, a veces me veo obligado a
comprarlos- fue tan grata la charla: sobre literatura y diversidad cultural,
hubo una sintonía –Zurbano pertenece a la negritud y yo a la morenidad
mapuche-, tiempo después recibí una comunicación de él,
por e-mail me dijo: “he leído varias veces tus poemas y hemos
decidido con el Comité Editorial de Casa de las Américas, pedirte
si es posible que nosotros editemos De sueños Azules… que nos
parece imprescindible para ser conocido por los lectores de Cuba” para
mí fue un privilegio tremendo, lo comenté con la poeta Carmen
Berenguer –‘¿te fijas? son 5 mil ejemplares de la primera
edición, en el transcurso de los años yo he tenido en Chile un
total de 5 mil ejemplares, repartidos en 5 ediciones, siendo una excepción
dentro de lo que ocurre en la poesía chilena, sobre todo para los escritores
contemporáneos; en Chile se editan mil ejemplares y uno se queda con
la mayor parte del tiraje’.
MC.- ¿Por qué el Azul en tu poesía y en la cosmogonía
mapuche?
ECh.- Es parte de nuestra visión del mundo, recuerdo que en aquella
oportunidad que viajé por primera vez a Cuba –durante un paseo
que nos dieron con toda la gentileza y cariño que manifiestan los cubanos-
nos llevaron a conocer La Habana Vieja, a mí me llamó la atención
porque precisamente antes de venir a Cuba había aparecido un suplemento
cultural en el diario Austral en el que se hablaba del Azul mapuche y se me
instalaba en una gran portada vestido de Azul, con los edificios de Temuco
azules, el reportaje decía: ‘Elicura sueña con una ciudad
Azul’, así que llegué a La Habana y me encuentro el Azul
con todas sus intensidades, le pregunté a Roberto Fernández Retamar:
-‘¿Por qué la coincidencia?’ y Roberto respondió:
-‘Es el Azul del regreso que soñaron los primeros esclavos provenientes
de África, se ha convertido en un color de aquel ritual, al tomar un
puñado de arena con la esperanza de volver a sus costas y paisajes’.
El Azul está en muchas culturas, para nosotros representa el habitar
del infinito llegado desde el Oriente, ese Azul íntimo y profundo que
dice nuestra gente se da al final de la noche y comienzo del día, el
espíritu Azul conversa con nuestros cuerpos que son casas de tránsito
en la tierra. El Azul es la columna vertebral que nos mueve.
MC.- Una pregunta con jiribilla, ¿qué papel jugaría la
Luna Azul?
ECh.- La UNEAC me acaba de comunicar que publicará Luna Azul, un libro
que salió en Chile en diciembre de 2008.
MC.- Además de Cuba, te han invitado a México, sobretodo para
el festival de las Lenguas de América organizado por Carlos Montemayor. ¿Ambos
países defienden y difunden la poesía indígena de la misma
forma?
ECh.- Me parece que el país donde está en primer lugar el ser
humano es en Cuba; a México he ido en muchas circunstancias, invitado
por las organizaciones de oralitores indígenas –fui secretario
general de esa ONG-; ambos países coinciden en el hecho de la identidad,
pero una cosa es lo que los propios creadores asumen y trabajan para lograrlo –el
caso de México-; y otro es lo que hacen los Estados, como políticas
públicas, fíjate, lo que está comenzando en Cuba me parece
más profundo que lo que ha pasado en México, con un lado “aparente” que
vive su morenidad e indigenismo; yo veo una sociedad como la cubana que verdaderamente
asume la palabra poética del ser humano, creo que para dar una dimensión:
en Cuba asumen que el indígena habita en todos los seres humanos y se
despierta en cada una de las miradas que se apartan del neoliberalismo, tiene
que ver con ideas distintas de progreso, aquí todo lo que hacen no es
por dinero, es por la convicción que tenemos de una tarea en la historia
del ser humano. Todo lo contrario sucede en Chile, por ejemplo, los empresarios
madereros plantan bosques artificiales y están terminando con las hierbas
medicinales, con el agua, enferman a los animales y a las personas; la solidaridad
en mi país no despierta, cuando nosotros –los mapuches- defendemos
un bosque nativo, es la defensa de una totalidad, de la cual el ser humano
es una parte infinita.
MC.- ¿De ahí la importancia del Recado confidencial a los chilenos
que escribiste? Leí un adelanto en la revista Rocinante, pero ¿el
título es un homenaje a los recados de Gabriela Mistral?
ECh.- El dicho de los pueblos indígenas en México es: “la
ternura a veces duele” es como con los hijos, con los hermanos, con los
seres que amas, que les dices cosas hoy que pueden sonar duras, pero las dices
por cariño –porque cuando a uno no le interesa simplemente te
quedas callado, que no es lo mismo que el silencio-. El Recado no tiene que
ver con Gabriela Mistral, el recado es la traducción de nvtrán
(“el arte de la conversación”), que conocí por mi
abuelo que era lonko (autoridad comunal) dueño de la palabra, él
tenía su saludo ceremonial para manifestarse; cada 4 años se
hace un ritual a la naturaleza y cuando decimos naturaleza, estamos hablando
hasta de las piedras y el infinito, esa es la idea que sigue mi libro. Los
recados de Gabriela Mistral son bellísimos y adelantados, mi libro no
tiene la pretensión de alcanzar lo que ella escribió. Mi libro
parte –como tú bien recordabas- de una carta que envié a
la desaparecida revista Rocinante –donde yo integraba el Consejo Editorial-,
los directores de LOM (Silvia Aguilera y Paulo Slachevsky) me propusieron desarrollar
la idea como libro, a partir de otras conversaciones y otros escritos publicados
en El Periodista y Punto Final, inmediatamente dije que sí, porque en
ese momento había zonas álgidas en las que el Estado actuaba,
el Estado chileno creaba conflictos tanto en las comunidades de Los Andes –llenas
de bosques explotados por las trasnacionales, para extraer celulosa- o en Traiguén
y Temulemu poblados sitiados por la policía militarizada, así que
me di a la tarea de ir a las comunidades que vivían el acoso del Estado,
era como entrar a otro país, en estado de sitio y guerra, lo que se
da ahora en la zona de Ercilla y del Bío-Bío, en las zonas de
pesca de los depredadores con sus barcos factoría –a los que se
enfrentan los pescadores artesanales-, o la construcción de exclusivos
barrios náuticos en la comunidad de Cospi. Mi recado sigue el arte de
la conversación, que todavía se cultivan en nuestras comunidades,
la estructura comienza con la palabra poética –personal- la relación
de la tierra con la historia, los vasos comunicantes y consanguíneos
entre las personas, la siguiente parte es la relación con los seres
vivos; uno va tomando la voz de gente con palabra de sabiduría, esa
es la modalidad que yo seguí con el Recado confidencial a los chilenos,
cómo los conflictos que generan los Estados –en cualquier lugar
del mundo, salvo excepciones como Cuba- en el mundo indígena, recuerdo
que en 1994 me entrevistó Faride Zerán y me preguntaba ‘¿si
era posible la rebelión de Chiapas en el Sur de Chile?’ yo le
dije que me parecía posible desde el punto de vista de la situación
que lo había generado, ahora bien, le aclaré que era distinta
la zona geográfica; entonces lo que pasa en Chiapas y en el Sur de Chile,
o en la India o Australia, con los pueblos indígenas es lo mismo, las
mismas empresas forestales, las mismas construcciones de presas siempre en
los territorios más pobres, o la instalación de basureros en
zonas indígenas. Resumiendo, mi libro da cuenta de la visión
de un mapuche desde la palabra poética, buscando que la sociedad chilena –que
tanto pregona su blanquedad- asuma su hermosa morenidad.
MC.- Hablábamos de la década de 1990, sin embargo en el año
2003 se inició la criminalización del pueblo mapuche bajo la
Ley Antiterrorista –cortesía del presidente de la Fundación
Neruda-
ECh.- Todo se ha ido complejizando y globalizando, los latifundistas y empresarios
piden la aplicación drástica de la Ley Antiterrorista contra
los presuntos responsables de incendios, siempre han prejuzgado a los mapuches.
Hay una persistencia a ciertos lineamientos que tienden a mantener la acusación
de terrorismo contra nuestro pueblo, tanto se argumentó en su momento –sobretodo
para el entorno sensible nacional e internacional- que en París me hacían
preguntas sobre el terrorismo mapuche, sólo les respondí: “rara
forma de terrorismo, porque el terrorismo genera miedo y muerte, y aquí nuestro
pueblo es aparentemente terrorista que tiene sólo víctimas a
su favor, los que han muerto son gente nuestra, entonces es un terrorismo muy
raro”.
MC.- En 2004 organizaste una campaña por la renuncia de Juan Agustín
Figueroa (presidente vitalicio de la Fundación Neruda). ¿Por
qué no ha prosperado tu petición?
ECh.- Eso da cuenta de la realidad chilena, aquí el problema es transversal,
quiero decir de los grupos de personas que siendo de distintas tendencias –no
sólo de la derecha política- le dan la razón a Juan Agustín
Figueroa; como el gobierno de Bachelet que desconoce a los prisioneros políticos
mapuches, ella “sí” sabe lo que significa ser un preso político
y según Bachelet nuestro pueblo es de terroristas y delincuentes que
comenten delitos y por lo tanto están presos; por otro lado, la solicitud
de renuncia no prosperará ni en la forma antigua de ir, hacer declaraciones,
entregar cartas a los ministerios porque Figueroa está blindado, valiéndose
de su poderío de ex Ministro de la Concertación y presidente
de la Fundación Neruda. Además me di cuenta que en muchos casos
esas campañas por Internet son parte de la comodidad, no existe un compromiso
verdadero como el que se pregona respecto a una determinada situación,
te instalas en tu escritorio, lees si es buena la propuesta o demanda de Justicia
y adhieres; la cuestión es ¿acción o inacción?
Lo que sirve –me parece- es la pequeña o gran lucha cotidiana.
Claro, en Internet al menos obtenemos la satisfacción que generosos
e importantes escritores pongan sus nombres y firmas; pero si queremos ser
la voz de los excluidos, debemos ser nosotros los de las loables iniciativas.
MC.- Finalmente, para quitarnos el mar sabor de boca, háblanos del
proceso de traducción de la poesía de Neruda al mapuzugun en
Todos los Cantos/Ti kom Vl…
ECh.- Tengo dos trabajos de traducción al mapuzugun, una antología
de Neruda y Canto libre/Lliz Vlkantun de Víctor Jara que incluye poemas
inéditos –textos a los que me dio acceso Joan Jara- ambos son
procesos similares, en los cuales yo establezco equipos –que actúan
de distintas maneras- yo soy el que los promueve y da la versión final,
pero como tú sabes en mapuzugun no existen muchos neologismos, así que
los abordamos con palabras nuevas, en eso nadie puede estar solo; lo de Neruda
fue en primer lugar una selección a ojo de la causalidad, yo como la
mayoría de los chilenos no conocía toda la obra de Neruda – así que
fui escabullendo poemas que eran difíciles de traducir, me hubiera gustado
incluirlos en el libro. En el prólogo dejo en claro que algunos neologismos
los he inventado, que es una propuesta –desde luego mejorable- y un desafío
para nuestra gente. En el caso de Víctor Jara, sus últimos textos
demuestran su conocimiento de la visión del mundo mapuche, no sólo
a los chilenos le truncaron la creación de Víctor Jara, él
iba en camino de hacer un trabajo profundo acerca de la visión del mundo
mapuche, incluso uno de los textos está fechado en la comunidad de Lonquimay,
es un poema escrito como una rogativa mapuche, con la estructura demuestra
su conocimiento y cariño por nuestra cultura.