Santiago de Chile, Martes 29 de Enero de 2002

CENTRAL HIDROELÉCTRICA:
Suprema autoriza central Ralco

La Sala Constitucional de la Corte Suprema confirmó el rechazo de los recursos de protección interpuestos contra la construcción de la Central Hidroeléctrica Ralco al estimar que los decretos que autorizaron la obra son legales.

Empero, las organizaciones recurrentes consideraron que el fallo deja en claro que Endesa no puede enajenar las tierras de los pehuenches sin acordar las permutas con todos los indígenas propietarios.

La resolución unánime del alto tribunal confirmó en todas sus partes el fallo de la Corte de Apelaciones de Santiago, que consideró que los decretos 31 y 32 del Ministerio de Economía del año 2000 no son ilegales ni arbitrarios.

Mediante esas resoluciones administrativas se otorgó a Endesa la concesión definitiva para construir la central hidroeléctrica en la Novena Región y la concesión para establecer líneas de transporte de energía en la comuna de Santa Bárbara, en la Octava Región.

Según las resoluciones de la justicia, los decretos no fueron obra de mero capricho de la autoridad "pues son el resultado de procedimientos de larga duración, durante los cuales ocurrieron impugnaciones y reclamos, se recibieron informes de diversa índole, apareciendo definido y racional el objetivo".

El abogado de las hermanas Nicolasa y Luisa Quintremán, Matías Coll, valoró un aspecto de la sentencia referente a la alusión que los tribunales hacen respecto de la ley 19.253.

Sólo permuta

Tanto la Corte de Santiago como la Corte Suprema señalaron que las tierras de las comunidades no pueden ser arrendadas ni prestadas ni cedidas a terceros y sólo acepta el mecanismo de permuta.

Para Matías Coll esto significa que si los propietarios indígenas no quieren permutar, Endesa no podrá ocupar los terrenos. En su opinión, por esa razón Endesa habría elevado el monto de lo que se ofrece a los opositores al proyecto.

El abogado Roberto Celedón, el otro representante de las hermanas Quintremán, explicó que en la legislación chilena no hay preeminencia de una ley sobre otra y por lo tanto la ley eléctrica no libera a Endesa de cumplir lo que dispone la ley indígena, y que es el fundamento de las familias opositoras para no abandonar sus tierras.

El profesional añadió que sólo con su libre consentimiento se pueden lograr las permutas de las tierras que Endesa requiere inundar y seis familias, entre ellas las hermanas Quintremán, quienes hasta ahora no ceden a las ofertas económicas de la empresa.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


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