Santiago de Chile, Jueves 7 de Marzo de 2002

TESTIGO PROTEGIDO:
Mapuche admite nexo de indígenas y extremistas

Hombres con sus rostros 
encubiertos protagonizaron 
actos violentos durante la
conmemoración del pasado 
Día de la Raza, en 
Concepción. En la protesta
se usaron bombas 
molotov y barricadas.

Ximena Marré V.

XIMENA MARRÉ V.

Nadie quiere hablar de Cañete. Mucho menos de posibles nexos allí entre encapuchados que atacan periódicamente la propiedad privada con grupos subversivos.

Y aunque el Gobierno admite que está atento a este tema, en materia judicial poco avanza un proceso por asociación ilícita terrorista que se inició hace dos años en Cañete y que se guarda con extrema seguridad en el tribunal.

En este caso el Ejecutivo se hizo parte invocando la Ley Antiterrorista para investigar el vínculo de los encapuchados que se adjudican reivindicaciones territoriales con preparación de tipo subversivo.

Así lo reconoce un testigo protegido de esa causa en una extensa declaración, que detalla los métodos y acciones para preparar acciones violentistas, basados en entrenamiento paramilitar. Se trata de un agricultor de la etnia mapuche.

"Yo ayudé a fundar el Pegun Dugun y fui uno de los miembros que dieron origen a este grupo que ha dirigido con posterioridad las reivindicaciones mapuches. Posteriormente el grupo se dividió en dos fracciones, una que optó por la vida política pública y la otra, más violenta, prefirió vincularse a grupos extremistas (gente del MIR). Por mi parte, opté por defender la autonomía de nuestra causa y no relacionarnos con los extremistas que querían instrumentalizar nuestra lucha para sus propios fines", afirma.

"Con la llegada del nuevo gobierno - prosigue- se puede crear un clima de mayor tensión, debido a que la gente que está involucrada, a quienes conozco, está preparada para aumentar el nivel de violencia en sus actos de reivindicación. Digo que conozco el peligro porque sé, fehacientemente, el nivel de preparación a que se ha llegado, entrenamiento en que también he participado. Aprendí con ellos y actualmente sé de: sobrevivencia, tiro, inteligencia, análisis político, explosivos, armado de fusil, cómo no meter ruido, parapeto, chequeo de contrainteligencia, etc.".

El testigo reservado también identifica al grupo que optó por la vía violentista y a algunos integrantes de la nueva facción.

"El grupo violento nacido del Pegun Dugun está actualmente comandado públicamente por José Huenchunao y el grupo político está dirigido por el connotado alcalde mapuche de Tirúa - el que es mi amigo- , quien ha logrado grandes beneficios para la comunidad mapuche de Tirúa y es un auténtico líder, el que no está - al igual que yo- por la violencia".

"El grupo violento quiere generar un pánico público, llamando la atención a través de la prensa, teniendo como objetivo a propiedades forestales y particulares destacados, que son aledaños a las comunidades mapuches. Siempre se habló de correr a la gente que está alrededor, no a los distantes distantes", advierte el testigo.

"El grupo violento a que me refiero - que está detrás de Huenchunao- está compuesto por cuatro personas: el Óscar, el Héctor, el Kiwi y el Reinao, este último según entiendo se fue al extranjero".

Agrega que "se hacía una selección de las personas que querían ser parte del grupo, a los cuales se les medía: su juventud, actividad política clara y capacidad para conformar un grupo armado de índole auténticamente mapuche. Estas personas eran chequeadas para tener un mínimo de seguridad, posteriormente pasaban a una escuela de guerrilla urbana, donde eran entrenados en todo lo demás. Esto se hacía en el campo, en la precordillera. Se combinaba con ritos de religiosidad mapuche a cargo de machis que estaban por la causa".

Esta declaración, en principio, iba a ser formulada ante un notario, pero por la gravedad de su contenido, el ministro de fe requerido lo desestimó y se inició el proceso judicial.

El juez que instruyó esta causa en su momento tuvo protección policial por tres meses.

La propiedad de un empresario de la zona y su familia también tuvieron custodia de la policía. El proceso sigue abierto, según se aseguró en el Ministerio del Interior.


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