Santiago de Chile, Domingo 2 de Junio de 2002
 
Dos mil jóvenes mapuches cambian al año su apellido. Pero también hay una poesía que crece y un renovado interés por la lengua originaria.
SOCIEDAD. POESÍA EN MAPUDUNGUN, AIMARA Y RAPA NUI:
Versos de pueblos originarios

Vicente Ruiz

VICENTE RUIZ
Director "Programa de fomento de lenguas nativas"

Leer la poesía de Emily Dickinson o la de Rimbaud en su idioma de nacimiento permite entenderla y disfrutarla en su propia subjetividad o, al menos, apreciar la sonoridad y música intrínseca de sus lenguas. Aunque a veces ese placer es doble, como ocurre cuando leemos la genial traducción de Jorge Luis Borges del "Canto a mi mismo" y "Calamus", de Walt Witman, cantado en su inglés original.

Esa iluminación también nos despierta si leemos, como hoy - desde que la tradición oral de las lenguas nativas pacientemente vive su transición hacia la escritura- , y nos es permitido apreciar todo aquel profundo mundo en su lengua original, el mapudungun, aimara, rapa nui y castellano, reinterpretado por sus mismos creadores, por medio de un proceso que se logra a través de los propios hablantes, en su creación poética bilingüe.

Esta versión 2002 del "II Concurso de Poesía de los Pueblos Originarios en Lengua Mapudungun, Aimara y Rapa Nui", cuyo tema fue "el agua", ha tenido la posibilidad de indagar en la reflexión acerca del agua, según los pueblos originarios de Chile. Mañana lunes 3 de junio al mediodía, durante la premiación en la sala Ercilla de la Biblioteca Nacional, escucharemos pronunciarse estos sonidos de nacimiento cruzando la transversalidad del tiempo, con lenguas nacidas y criadas en estas lejanas tierras, elevándose con vuelo propio a pesar de todas las desventajas que los hombres de la historia le impusieron. Llegando hasta hoy no sólo con su vocabulario extenso, su compleja gramática, su sintaxis o sus géneros propios de la tradición oral, sino también con costumbres tan antiguas que podrían ser atávicas.

Un ejemplo importante respira en la raíz del trabajo ganador en lengua mapudungun de María Teresa Panchillo Neculhual. Una fuerte relación con las tradiciones religiosas imprime en su texto la poetisa mapuche de Lumaco - IX Región- en su poesía "Ko ñi zungun (palabras de agua)" escrito en el alfabeto Rangileo. El gesto ceremonial del abuelo tirando el agua al cielo para hacer llover en un verano seco. Ejerciendo el poder de hacer llover sobreponiéndose a los síntomas de la naturaleza, tanto que ese año al morir lo enterraron en medio de un temporal.

"Maukaukafuy
Gvltuafuy ko ñi kotuwemew
Pikey ñi pu zeya
Xomvgetuken ga ñi kontupuafiel
Wentw wenukole wigkul
Ka amukey kowerken mewbeh
tami ruka mew
Mawelpelu tati pikey pu ñaña
Jejipujeamimay we wewvhkeci
Fvca Norin em ga ci fvca che yem
Femkefuy pigey
We wv uxuentu pakefuy ko
Wenu mapu amulkefuy ñi jejipun
pigey
Maujey may feyci xipantu
Feyci antv xipantu gen
Elgetuy ga fvca Norin em
Ragi fvxa mawvh mew"
"Ojalá que llueva
para que se recupere
el agua de mi pozo dicen mis
hermanas
mientras giro en nubes
del Wenukolle arriba
y el menbeh se dirige a tu casa
con mensaje de agua
mawelpelu tati pi key ga pu ñaña
anda haciendo llover dicen las
ñañas
y tú ayudas con oraciones
matinales
como lo hacía el anciano aquel
unos días antes de morir
tiraba agua al wenu mapu en esas
oraciones
y llovió en plena sequía ese
verano
al abuelito Norín lo enterraron
en temporal
de lluvia"

En otro fragmento con un sentimiento más actual, con los problemas que se viven, en un magistral golpe de sintaxis resume en cinco versos el tiempo reunido, uno antiguo - cosmogónico- del agua y sus centinelas (gehko); y otro, contingente, donde suponemos que problemas de agua no hay. Imaginando un paraíso, el agua es transportada en camiones, sumado a la situación de reivindicaciones históricas de las comunidades; entonces el agua habla:

"Fantepu yegeken ga mi
ruka mew
kiñe fvxake camión mew
kisujemay... anvgetun amfe
kiñewetulay rume ga ñi pu new
malal mew reke ga yegeken
Eymi reke miyautuken
Vtvfvnavmgepuken"
"...Ahora me llevan a tu casa
en un camión o carro bomba
solo, sin mis espíritus centinelas
voy como cuando te llevan
detenido
me botan de golpe!."
Lengua rapa nui

En otra parte, el ganador en lengua rapa nui, el joven poeta arqueólogo Clemente Here Veri con su poema "Tupuna kau pari / Ancestro navegante", se sitúa en un tiempo de travesías marítimas, quizás en el viaje o los viajes que hicieron los antiguos maoríes por el mar en sus barcas buscando nuevas orillas hasta llegar al ombligo del mundo, lugar donde hoy sabemos que está Rapa Nui. Es en alguno de esos viajes que podemos leer desesperados momentos como los que se traducen en estos versos, sobre aquella barca de un Odiseo polinésico:

"E te ua o te rani e
A hoa mai koe
O kava ro to matou haha
I nei, i te vaena o t e moana
E hura nei
Ki te pito o te henua
I te vaena o te moana
"Oh lluvia del infinito
cae por favor
para que nuestras bocas no se
sequen
con la salinidad del océano
mientras navegamos
al ombligo del mundo
en la mitad del mar"
Hablándonos de un agua
proveedora de las mismas
proveedoras:
"Ka haro te kupena
ka u'i te ika
ka ruku te ura mara
mo hanai o te hanau tama"
"Jalen las redes
observen y busquen los peces
buceen la gran langosta
para alimentar a las embarazadas"
Desde Chañaral alto

Pero es en el norte de nuestro territorio donde se ha ido confirmando la poesía de Don Pedro Humire, profesor primario en una escuela de Chañaral alto, provincia de Limarí, y quizás hoy el más grande poeta en lengua aimara de nuestro país. Con él podemos visualizar entornos ubicados en medio del desierto. En esos pequeños oasis el agua es nombrada junto con los lugares y las múltiples significaciones como expresión de costumbres, oficios, interpretaciones de la existencia según el momento en que la comunidad unida a sus tradiciones la vive:

"Uka Wiswiri marka
"khika uma" satawa ma tuqhuri
Ma juqhu, ma jawira
umampi khika lurxiwa
paksi llixuri unñxasiri"
"Cerca de Visvire pueblo
"el auga dibujada" se llama
un lugar
un bofedal, un río
con el agua hacen dibujo
mirando reflejar la luna"

Destaca en su obra el estricto apego a la estructura gramátical del aimara para hablarnos en castellano; lo que nos enriquece y asombra:

"Uma Khirkiña utxiwa
Uma anatasiña "challa"
Martisa karnavala
Sapa mara, utxi
Uma usuttatiri utxi
Uma kusisiña uk'amawa
Ma wayñu akama utxiwa:
"umalla armaña umtasiñatasti
ukata jiskall jiskall
armasiñasnaru",
khirkam"
"El agua que canta, hay
el agua de jugar "challa"los
martes de carnaval
cada año, hay.
El agua de la enfermedad, hay
el agua de la felicidad también
un wayno así, hay:
"agüita del olvido habías tomado
por eso poquito a poco
me estás olvidando",
Canta".

Haciendo un insert del agua unida a los oficios, el de estas mujeres regadoras no sólo de sus propios plantíos sino del de otros, tradición antigua que abarca nombres que están en la memoria de una casta de mujeres regadoras:

"Jicha aursañani
Sukurum warmi jalayiri:
Warmi minka jalayiri satawa
Mayiri "minka"
Inusa Sanchisa satawa
Jayan mara warmi jalayirinaka
Amay Filipa Chuqui
Amay Pabla calle
Naya amsta,
¡kusas jalayirinaka
minkapanakankiwa!"
"Ahora hablaremos
de la mujer regadora de Socoroma
Mujer "minka" se llama;
primera "minka"
Inocencia Sánchez se llama,
antiguas "minka" regadoras
finada felipa Choque
finada Pabla Calle,
yo recuerdo,
¡Buenísimas "minka" fueron!"

O en estos versos en que el elemento "Uma/agua" - nombre del poema- está asociado a la tierra y los diferentes momentos de su trabajo:

"Taqi jalayaña sutipa utxiwa
Sukurama marka
Layra sataña "satuma" satawa
Ukajalayaña
Layra waniyu "jawch'aka"
satawa
Uka Jalayaña"
"Para cada riego su nombre hay
en Socoroma:
después de sembrar "satuma"
se llama su riego,
después de abonar "jawch'aka"
se llama ese riego."

Tal vez uno de los aspectos más especiales - a pesar de no obtener un premio, aunque si una mención destacada- sea el contexto en que el joven poeta mapuche David Aniñir, de Santiago, desarrolla el tema del agua con gran originalidad, ubicándolo dentro del vientre materno, donde su hija se gesta y está por nacer, "Malen Ko (niña del agua)":

"Petu weyulimi ponwitu külle
trengkoy-kiawimi llitum meu
chekullin üpül kara meu
chanchañ küdiñ meu,
weyul-kiawimi
pimekeymi kiñeke mapuche
dungun
chi mülewe mongen meu el
ambiente eléctrico
dungun co'a meu kam
flaiten-dungun meu
en glu glu glu
chi ko puwi mi pel meu
küpa mi dungun
chi pedan küme an dungu"
"Estás nadando Malen lágrimas
adentro
buceando hasta el origen
humanimal del poblado
hacia atmósferas amnióticas,
buceando
balbuceando palabras mapuche
sueltas en el
ambiente eléctrico
palabras en co'a
o en flaitedungun
en glu glu glu glu
con el agua hasta el cuello
intentanto comunicar
el hallazgo del tesoro".

Esta poesía nativa corre por las venas históricas y más sensibles de pueblos que han estado en estas tierras por siglos. Es poesía que aún se mantiene arraigada a la tierra de donde fue empujada. No por nada todos los ganadores de los dos concursos de poesía de pueblos originarios han sido de regiones lejanas a la Metropolitana. ¿Es entonces cierto que es ahí, en el mundo rural, donde el mundo más arcaico de nuestra identidad como nación se conserva? ¿En qué situación quedan los habitantes que emigraron desde ese mundo a la ciudad - casi un millón- y que sueñan con volver? ¿Qué pasará con los dos mil jóvenes que el año pasado borraron sus nombres ancestrales - apellidos- por otros castellanos para no ser discriminados en el medio laboral?

Mientras ese movimiento social ocurre, otro simultáneo se levanta, manifestado en una poesía que crece y en una considerable cantidad de personas que buscan hablar y aprender la lengua de sus antepasados.

Un silencio lingüístico no es sólo una lengua callada, enmudecida a golpes, discriminada; es todo un acervo antiquísimo que se silencia. Privándose, privándonos, de la luz que perseguimos en las sombras de la ignorancia y la indolencia por los tiempos de los tiempos.


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