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Dramática partida en la frontera:
Miércoles 7 de mayo de 2008
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Sólo hubo espacio para lágrimas en el masivo abandono
del poblado. Recorren unos 700 kilómetros hasta Puyehue.
IVÁN FREDES
FUTALEUFÚ.– La tristeza inundó el ambiente. Hubo lágrimas,
grises, cenicientas. Besos y abrazos que se prolongaban. Rostros tristes
pegados a las ventanas de los buses, como queriendo quedarse. Después,
cruzando la frontera, invadió el desconsuelo.
Así fue de dramática la despedida de 250 habitantes de esta
localidad. Dejaban su querido terruño para llegar a Chile por territorio
argentino, sin tener muy claro cuándo habría otra vez normalidad.
Al despuntar el alba subieron a los seis buses que los trasladaron al paso
Puyehue, rumbo a Osorno y Puerto Montt, en una travesía internacional
de ¡700 kilómetros! Atrás dejan un volcán que
transformó sus sueños en pesadillas.
En Futaleufú ("río grande" en lengua mapuche), de sus 1.826
habitantes quedaron apenas 80 en el sector urbano y otros 200 en sectores
rurales. Otros 50 entre carabineros, funcionarios municipales y de salud.
No se ven adultos mayores ni niños.
Para hoy se anunció el arribo a esta ciudad y Palena del general director
de Carabineros, José Bernales, en visita inspectiva a las unidades
policiales.
La única sucursal de BancoEstado cerró sus puertas y el cajero
automático agotó sus reservas. Tampoco funcionan las tres únicas
panaderías. Sólo dos almacenes permanecen abiertos.
Se agregan la falta de agua potable, permanentes cortes del suministro eléctrico
y la lluvia de cenizas, que continúa cayendo sin cesar, incluso con
lluvia, que la transforma en barro.
Hubo quejas y molestias en la partida por no tener conectividad por territorio
nacional, lo que llevan décadas esperando. La evacuación masiva
por la erupción volcánica desarraigó de un día
para otro a miles de habitantes de Chaitén y Futaleufú.
Mirna Sáez (30), garzona, viajó con su hijo Michel Morales
en la caravana de buses. Sentía temor e incertidumbre por el futuro. "No
sabemos dónde vamos. Me voy por el niño, mi esposo queda acá.
Si se pone más feo, tendrá que emigrar".
Andrea Pinilla (39), dueña de la paquetería "Andrea", viajó con
sus hijos de 14, 11 y 5 años. "Me voy por los niños. En el
pueblo quedó mi esposo, mi papá y un hermano. Tengo mucha pena,
porque cuesta mucho dejar tus cosas, tu trabajo de tanto tiempo, de dejar
lo logrado. Me gustaría que Chile tuviera conectividad por Chaitén,
como lo hemos pedido por tantos años".
El empresario turístico Adrei Gallardo (34) deja la empresa familiar
de turismo aventura. "Nos quedaremos en Esquel y vendremos periódicamente
a ver nuestras cosas y alimentar a nuestra perra, que queda cuidando la casa".
Viaja con su esposa, sus dos hijas, sus padres y un tío.
>>Decisiones que comprometen un modo de vida
Silvia Andrade (42)
"Me quedo en Futaleufú con mi marido y mi hijo mayor. Vamos a dar
la pelea por nuestros animales. Nos quedaremos hasta no poder respirar".
Tomás Melinao (72)
"Nos vemos obligados a abandonar nuestro terruño. Como cantautor tengo
canciones del volcán. Ahora haré una sobre lo que nos pasó".
Romilda Navarro (59).
"Siento una pena muy grande de dejar mi casa botada. Será lo que Dios
diga. Estos días han sido muy difíciles, pero estoy resignada
a lo que pase".
Ximena Montecinos
"Nos vamos mis padres y mis sobrinos. En los últimos días no
pude dormir nada. Estoy muy triste porque dejo mi casa y mi perro".