| ELMERCURIO.COM |
Domingo 14 de septiembre de 2008
|
Lorenzo Cheuquelaf Colompil tiene 88 años, es viudo, dueño de 15
hectáreas y miembro de la comunidad Mateo Yaupi, de Tranahuillin en Chol
Chol.
Justifica su longevidad gracias a una vida completa desarrollada en el campo,
comiendo arvejas, habas, mote, harina tostada y verduras de temporada.
Entre los pobladores de Chol Chol sobreviven gran parte de las tradiciones y
costumbres de los mapuches. El testimonio de sus miembros más longevos
dan cuenta de una vida sencilla y de un ánimo muy distinto al que es habitual
escuchar en los medios acerca del pueblo araucano.
Entrevistado por el ex intendente de la Araucanía Eduardo Klein Koch y
por María Josefina Antinao, don Lorenzo afirma que durante su vida se
interesó en trabajar la tierra y mejorar su situación, y que no
tiene reclamos que hacerle a la sociedad.
Eso sí, le hubiera gustado estudiar, pues sólo llegó a 4° Básico. "Fue
fuerte, pero quedé solo y no pude... Nadie quien me apoyara. Me hubiese
gustado estudiar en una escuela agrícola, injertar árboles".
Agrega que se ha sentido un hombre libre, que cree en Dios, que está conforme
con la división de las tierras hecha por los últimos gobiernos
y que jamás ha sido violento. Que lo único que lo ha molestado
en la vida es el robo de animales.
Dice que "nunca se sabe" si el movimiento mapuche ha cometido excesos. En todo
caso, siente que "los huincas pueden aprender algo" de su pueblo. "Debemos saludarlos
en mapuche, deben aprender de nosotros...", afirma.