El Mostrador
Centro de Documentacion Mapuche Documentation Center

15 de Marzo del 2002
 
Entrevista a Carlos Painemal, director del centro Rucadungun
 

Red europea de apoyo a mapuches nacida el '80 se expande hoy en internet

por  Pablo Solís

Durante los dos últimos años el entramado de organizaciones -que tuvo como base el Comité Exterior Mapuche- se ha seguido tejiendo y anota como uno de sus máximos logros el Primer Congreso Internacional de Historia Mapuche, efectuado en la ciudad de Siegen, en febrero pasado. Ralco y las forestales no le son temas ajenos, pero se mezclan con las organizaciones antiglobalización.

"Cuando ocurrió el golpe militar mucha gente se fue del país y se formó una organización que duró toda la época del régimen -el Comité Exterior Mapuche- dirigido por los hermanos Mariqueo en Inglaterra. Tuvo bastante presencia a nivel internacional durante ese tiempo. Comenzaron a aparecer en las Naciones Unidas, a organizar encuentros internacionales, pero muy ligados al tema antidictatorial", afirma Carlos Contreras Painemal. Mapuche urbano, estudiante de antropología y director del centro de documentación indígena Rucadungún, organización que se aboca a "difundir e investigar sobre la historia mapuche", que después de funcionar en Santiago ahora se ubica en internet.
Radicado entre Siegen, Alemania, dice que "observo el mundo rico con una mirada desde la antropología. Eso hago en Alemania y en forma paralela, a través del centro de documentación investigo y hago denuncias". Reconocido en el extranjero, señala que rechazó la invitación del historiador José Bengoa a participar en la Comisión de Verdad y Revisión Histórica -presidida por Patricio Aylwin, a instancias del Presidente Lagos- para solucionar el conflicto mapuche.
Contreras Painemal forma parte de lo que en Chile, últimamente, se a venido señalando como sectores que apoyan a grupos radicales mapuches.
Ya en democracia, el Comite Exterior Mapuche decayó, salvo por la publicación de revistas, hasta desaparecer. Contreras relata que, tras ello, hubo intentos de reagruparse y que todo el proceso se concretó en Londres el año 2000. Reinaldo Mariqueo -"el lonko del lugar"- organizó el primer congreso.
Primer Congreso Internacional en Alemania

Durante los dos últimos años el entramado de organizaciones se ha seguido tejiendo y anota como uno de sus máximos logros el Primer Congreso Internacional de Historia Mapuche, que se efectuó en la ciudad de Siegen, entre entre el 1 al 4 de febrero de 2002.
La convocatoria estuvo a cargo de tres instituciones mapuches: el Centro de Documentación Indígena Rucadugun, el Centro de Documentación Mapuche Ñuke Mapu y el Enlace Mapuche Internacional, organizaciones que contaron con el apoyo de la Fundación Friedrich-Ebert y el Centro para la Cultura de la Paz (Zentrum f¸r Friedenskultur). Al encuentro concurrieron delegados de Chile, Argentina, Bolivia, Canadá, Estados Unidos y diversos países de Europa como Francia, Suecia, Dinamarca, Inglaterra y Bélgica.
Contreras señala que posterior a este encuentro se generó una organización en Francia "que le están buscando nombre". A ello, se añade el Grupo de Apoyo de Siegen, en Alemania. "Apareció un grupo ahora en Italia, que está haciendo un trabajo en torno a las forestales". En Frankfurt, además, "existe un grupo de apoyo vinculado principalmente a partidos de izquierda muy rupturistas, que se apoyaban principalmente en el Consejo de Todas las Tierras. Hay otro grupo en Berlín, vinculado al Grupo de Acción por el Biobío. Funcionan de vez en cuando, pero ellos son más ambientalistas, no son un grupo de mapuches", dice.
Y agrega: "Hay mucha juventud alemana, o europea que van a hacer tesis a Chile, que son los que el gobierno dice que son infiltrados".
- Son capaces ustedes, estos organismos, de financiar las organizaciones chilenas?
- No. Depende mucho de algunas instancias internacionales. La gente en el exterior es de trabajo. Las personas de Canadá son profesores; Calfucura, en Suecia, es profesor; yo trabajo en el campo en Alemania. Los de Francia son, fundamentalmente, camioneros. Héctor Collipal trabaja en Dinamarca haciendo varias cosas. Es la clase media baja de Europa, pero que piensa.
"Los mapuches del exterior no pueden intervenir en los problemas de Chile. No pueden andar corriendo cercos y los peñis de las comunidades no pueden plantear que se dirá en las Naciones Unidas, porque son diferentes espacios. Existe esa confusión. Europa sirve de resonancia para denunciar el problema de violación de los derechos humamos en Chile", señala al explicar la vinculación de los grupos del extranjero y los nacionales.
- Cuál es la relación con la Coordinadora Arauco-Malleco, que aquí es catalogada como una organización que linda en lo terrorista?
- Afuera, como es un espacio donde no se pueden correr cercos ni tirar piedras, no se vive mucho la diferencia. Por ejemplo, al Congreso le pidieron autorización para que vinieran alcaldes mapuches de la UDI. Sean de derecha o de izquierda o de la Coordinadora, no importa. De la Conadi no se ha aceptado nunca.
El rol de internet
Internet es una de las más poderosas herramientas que los mapuches tienen para difundir su movimiento y denunciar lo que ellos consideran represión. Al respecto, Contreras dice que la red es como lo que fue el caballo para los españoles. Se la apropiaron porque les era útil.
- Cómo es que desde el extranjero llegan comunicados denunciando los hechos que suceden en las comunidades en Chile, por ejemplo, a través del sitio mapulinkinternacional?
- Mapulink lo dirige Bernardo Mariqueo. El ha desarrollado una labor importante de apropiación de la internet, tal como ayer fue el caballo, el cuero, la vaca. Mapulink es una red que llega más o menos a unas diez mil partes diferentes. Desde cualquier lugar se le envían correos, principalmente, cosas que tienen que ver con situaciones de conflicto. Así es como se pueden llegar a un segmento amplio.
Antes de internet fue el fax y sobre éste Contreras recuerda una anécdota: "A través del fax un día logramos parar en Lebu, el 16 de diciembre, una acción donde a una mujer mapuche le quebraron el brazo. Yo envíe una nota a Noruega y, desde allá, enviaron al fax de la tenencia nombres y datos que decían que la Forestal Mininco les daba vehículos policiales y cuatro hectáraes de bosque a los tenientes. Pero ahora todo eso es instantáneo con internet".
-Por qué organizarse?
"El pensarnos a nosotros mismos es un tema al que hoy le estamos dando fuerte. Pero antes de eso, dentro de la izquierda, lo máximo que se llegó a hacer respecto a nosotros fue considerarnos como los pobres del campo, elementos atrasados, primitivos que debíamos transitar hacia una situación moderna del conocimiento. Para la derecha, tradicionalmente, éramos un sector necesario de integrar para usufructuar de nuestras tierras. Pero ninguna de estas dos visiones contemplaba lo que se define desde las ciencias sociales como diversidad cultural", indica Contreras.
Producto de una "sensación de no existencia del mundo mapuche, en Europa los mapuches que se comienzan a juntar lo hacen porque eran mapuches, pero no a estudiar su tema, pensándose a sí mismos, sino que a estudiar la situación política en Chile".
Añade que el interés de Europa por la situación indígena se debe a una "visión acerca del mundo indígena como un paraíso perdido. No tienen el prejuicio chileno de ser indio, tonto, borracho, hediondo". Dicha idealización, a su juicio, se debe a que "en el pensamiento europeo existe un vacío que tiene que ver con el mercado, con el consumo".

El rol de la central Ralco: cultura y gobalización

Carlos Contreras asegura que Ralco se inserta dentro de las causas que son apoyadas por organizaciones no gubernamentales contra la globalización: "Hace treinta años atrás nadie habría dicho nada. Sería para gente progresista de izquierda un tema de desarrollo y hoy, desde afuera, es un tema de discriminación, que pasa por etnocidio".

"Europa está plagada de centrales nucleares, entonces, cuando ven que en el mundo indígena se instala una situación que va hacia donde llegaron ellos se produce una solidaridad. Existe sensibilidad cuando se destruye la naturaleza. Es un tema que dentro del mercado también vende, Europa está lleno de cosas bio", dice Contreras, al explicar por qué los opositores a la central Ralco, en el Alto Biobío concitan tanto apoyo en Europa.
"Existe mucha sensibilidad respecto a la construcción de Ralco por cuanto daña a un pueblo originario. Este apoyo es de gente progresista y no de los Estados. Las estructuras no opinan", añade.
Para Contreras, Ralco se inserta dentro de las causas que son apoyadas por organizaciones no gubernamentales contra la globalización: "Hace treinta años atrás nadie habría dicho nada. Sería para la gente progresista de izquierda un tema de desarrollo y hoy, desde afuera, es un asunto de discriminación, que pasa por etnocidio".
El peso de la cultura
Ligado a Ralco está el tema de los espacios que la sociedad chilena y el sentido que el mundo globalizado en su conjunto da a las distintas culturas.
"Cuando vienen las Naciones Unidas a meternos los temas de géneros en la sociedad mapuche, nos están haciendo pensar o pretenden hacernos pensar, como lo hace el primer mundo. Están metiendo un veneno, quieren que nos parezcamos a ellos, porque han llegado a la conclusión que lo moderno, la civilización, es lo mejor", sostiene Contreras.
Respecto de la capacidad de gestión del gobierno chileno en esta meteria afirma que la política de tierras -tendiente a convertir en propietarios a los mapuches- es reduccionista ya que la "pelea de fondo es el territorio y la independencia, pero no separatista".
"Otro elemento es que ha existido una constante negación y desconocimiento de lo que es el mapuche", plantea Contreras y añade que las políticas hacia los indígenas han fallado por esta causa.
"La idea de cosmovisión mapuche, desde una mirada de discriminación positiva, reproduce una serie de errores. Se entiende que los mapuches y los españoles no valen en tanto eran relaciones asimétricas. Esa mirada recrea que los españoles llegaron y los mataron a todos, una visión 'romántica'. El neoliberalismo lo que pretende es eso. Entonces, de repente hay una mujer que vende ramitas sagradas. La cultura es un bien y hay que venderlo", asegura.
Producto del desconocimiento, dice, las políticas de los gobienos reproducen la cultura con una visión desformada: "El Plan Quintana hizo una reproducción de los parlamentos. Se paseó por el sur bailando con las comunidades, hubo acercamietos, conversaciones. Luego se trajo a los mapuches al Patio de Los Naranjos y allí escucharon al Presidente. Pero el Parlamento es una instancia de acuerdo, pero ahí no hubo acuerdo", concluyó.