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2-9-2009 12:18
Francisco Huenchumilla:
Soledad Pino
El ex alcalde de Temuco, diputado y ministro Secretario General
de la Presidencia, Francisco Huenchumilla, asegura que, al igual que
el caudillo mapuche, conoció primero el mundo huinca y ahora
se enfrenta a una nueva contienda electoral por un escaño por
la Araucanía Sur distanciado de los círculos de poder
y aproximado a sus raíces indígenas.
Usted era un político muy metido en los círculos
de poder del gobierno y hoy parece que sus prioridades han virado hacia
el tema indígena ¿Qué le ha ocurrido?
Soy Francisco Huenchumilla que estudió en Temuco, que luego fui
abogado de la Universidad de Chile en Santiago, posteriormente fui profesor.
En mi carrera política siempre que he sido elegido ha sido por zonas
urbanas, no rurales, nunca he sido elegido con las banderas del indigenismo.
Pero de a poco, a medida que iba conociendo al Estado desde dentro, mi
mundo político se fue encontrando con el mundo indígena.
Siendo abogado y diputado en los años ’90 me fui encontrando
con el mundo indígena, ha sido parte de un crecimiento personal
de cada vez identificarme más con los problemas y los dolores de
mi pueblo. Entonces ha sido una cosa muy auténtica de mi parte,
así lo siento. Me he ido formando en el tiempo, pero sin renunciar
a mi condición de político, esencialmente… pero nunca
he pretendido representar al mundo mapuche y siempre me he definido como
un político.
¿Habla mapudungún?
Mi padre lo hablaba perfectamente, pero él no quiso que yo lo aprendiera
por protegerme de la discriminación, pensaba que si lo hablaba en
el colegio se iban a burlar de mí si llegaba a salírseme
y hablar en esa lengua… ahora creo que estoy muy viejo para aprenderlo.
Aucán Huilcamán lo ha reconocido públicamente
como un posible mediador válido entre el gobierno y las organizaciones
mapuches…
A los dirigentes indígenas les he manifestado que yo he seguido
el camino de Lautaro, que conoció primero por dentro todo el mundo
de Pedro de Valdivia. A mí me ha pasado algo similar. Creo que los
mapuches tenemos, debemos acumular poder para poder participar e influir
en el mundo huinca, por decirlo de alguna manera.
De llegar al Senado, ¿será como un representante
del pueblo mapuche?
Si llego al Senado representaré todos los de mi región, al
igual como lo hice mientras fui alcalde. Pero si llego a la Cámara
Alta sé que mi voto va a valer oro para cualquiera que sea el Presidente
de la República que se haya elegido, porque voy a colaborar activamente
en avanzar y resolver el problema mapuche,. Y ese peso político
que le falta hoy al mundo mapuche lo va a tener conmigo si llego a ser
senador. Esto va a ocurrir sin que deje de aportar además en todos
los otros temas que conozco y en los cuales me he estado desempeñando:
la Defensa, la Inteligencia y los temas estratégicos.
El 15 de septiembre entrará en vigencia el artículo
169 que Chile suscribió ante la OIT y que garantiza la libre determinación
de los pueblos originarios. ¿Cree que el gobierno está consciente
de que esto puede traer nuevos conflictos?
Es un tema muy complejo. La aplicación del 169 requiere de la dictación
de algunas normas y leyes complementarias para poder desarrollarse, pero
también hay muchos derechos o alcances que se autoejecutan con la
sola entraba en vigencia. Creo que se viene una larga lucha política
por esto… pero aún hay mucho desconocimiento de lo que va
a significar. De hecho, estoy estudiando este tema que es muy extenso,
complejo, y aún no podría tener un pronunciamiento de cómo
se presentará este problema realmente.
¿En qué radica el conflicto mapuche?
Hay un conflicto entre el Estado, el pueblo mapuche y la sociedad chilena.
Básicamente, es un problema social, histórico y político.
El problema profundo es que el Estado chileno redujo y aplastó al
mundo mapuche, le quitó su territorio y lo convirtió en campesino
pobre y discriminado. Eso ocurrió a partir de 1881, desde la fundación
de Temuco. Hoy existen nuevas generaciones de mapuches que han empezado
a despertar y han desarrollado planteamientos más estratégicos
para su relación con el Estado.
Pero al conflicto mapuche se lo presenta como un problema de orden público
y pobreza. Es decir, existe un mal diagnóstico que hace que los ‘remedios’ que
se aplican no sean los adecuados. Se está intentando atacar los
síntomas sin ir al problema de fondo.
El gobierno ya ha entregado 650 mil hectáreas, ¿entregar
más tierras es una forma de atacar el problema de fondo?
Esa medida sin duda que constituye un avance porque tiene dos objetivos,
uno político y otro productivo o agrícola.
¿Qué es específicamente la deuda
histórica? ¿Es la restitución
de tierras?
La deuda histórica surge por el trato que en general el Estado chileno
dio a los mapuches, dentro de lo cual el Estado despojó a los mapuches
de cerca del 95 por ciento de su territorio… entonces es una parte
importante de dicha deuda, pero no es todo.
¿De qué manera se puede resarcir a los cientos
de miles de mapuches que viven en las urbes?
El proceso de urbanización de los pueblos originarios se produjo
en toda América, producto de que las tierras improductivas donde
se establecieron los asentamientos, no les permitieron la subsistencia.
Los indígenas se fueron a las ciudades, sin educación, a
buscar trabajo. Al mapuche urbano, habría que pagarle la deuda histórica
de otra manera, con un sistema de becas para educación de calidad.
Hoy ya se entregan 45 mil, pero se podrían entregaran más,
también ayudar al emprendimiento de los mapuches para que puedan
surgir más pequeñas y medianas empresas, ayudarlos al respeto
y la promoción de su identidad, etc. Se pueden hacer muchos proyectos
de corte urbanísticos como decretar lugares sagrados o cementerios… Pero
se debe partir por escuchar y saber qué es lo que quiere el mapuche
urbano.
El año pasado usted propuso que el gobierno destinara
un ministro de Estado en la zona para buscar salidas al conflicto. Se ha
enviado al ministro José Antonio Viera Gallo, ¿cuál
debe ser su aporte?
Esa propuesta la hice en el entendido de que la clase dirigente chilena,
en general, no conoce a sus pueblos originarios. La Conadi es un organismo
técnico, un servicio público que se ha visto sobrepasada
por los acontecimientos. Esta entidad no tiene ni la autoridad ni el peso
político para hacer frente a un problema mayor que está demandando
a esta altura una respuesta del Estado. Pero además, en el inconsciente
colectivo de los mapuches está presente el hecho de que históricamente
ellos se entendieron con quien era la primera autoridad, con los gobernadores
y luego los acuerdos que tomaban eran ratificados por el Rey de España.
Se debe conocer esa historia para comprender la sicología del pueblo
mapuche y entender porqué reclaman ser oídos por la Presidenta
o con quien sea el que corte el queque.
¿Qué expectativa tiene de las gestiones
del ministro Viera Gallo?
El ministro Viera Gallo ya hizo su visita a la zona y estuvo muy abierto
a conversar. Ahora él ha transmitido lo que escuchó a
la Presidenta y es ella quien tiene la palabra, ella debe hacer una propuesta
concreta para poner encima de la mesa y enviarla al Parlamento en este
momento, porque también resulta indispensable que los candidatos
se refieran en serio a este tema, porque alguno de ellos será el
que tenga que afrontar esta problemática a partir de marzo del
próximo año. Hasta ahora ningún candidato se ha
pronunciado, han hablado puras generalidades no más.
Se identifica que los episodios violentos en territorios
del sur comenzaron en los años ’90. ¿En qué estuvieron
las reivindicaciones mapuches durante la dictadura?
Durante el régimen militar hubo muchos dirigentes que fueron perseguidos
y asesinados. También hubo muchos despojos de gente, de las tierras
que se habían recuperado durante la Unidad Popular. En la época
de Pinochet, además, se dictó un decreto especial que produjo
la división de las comunidades al otorgar títulos individuales.
Pero ya a fines de los años ’80 y al alero de la Iglesia Católica,
comenzó una lenta recomposición del pueblo mapuche.
¿Cómo es la participación electoral
de los mapuches?
Al menos en las zonas rurales de La Araucanía, el mapuche participa
activamente de las elecciones. Si hay algo que le gusta al mundo mapuche
son las elecciones. Ellos reciben a los candidatos y los escuchan. Creo
que en el mundo mapuche hay muy poca abstención. Esto es las personas
individuales, quizá las personas que forman parte de las organizaciones
sea diferente, no lo sé.