domingo 24 de marzo de 2002

Cuotas de sangre huinca y huiliche

''Paciencia, mucha paciencia'' es la frase con que se autodefine Jaime Eduardo Andrade Guenchocoy (43), subsecretario de Mideplan. Y, tendrá que hacer gala de esa virtud como Coordinador Ejecutivo de Políticas y Programas de los Pueblos Indígenas, función que el martes pasado le encomendó el presidente Ricardo Lagos, y que -probablemente- le ocasionará más de alguna migraña.

Pero, este sociólogo que permaneció por espacio de dos días en la provincia de Arauco dialogando con comunidades indígenas de la zona y consejeros de la Conadi, parece tener las cosas claras. Por sus venas corre tanta sangre ''huinca'' como huiliche, y eso le da fortaleza para enhebrar la concordia entre el Estado chileno y los pueblos originarios.

Sus padres dejaron Chiloé para buscar un nuevo destino en la hostilidad climática de Magallanes. El y sus hermanos nacieron y se criaron entre la nieve y los vientos huracanados de Punta Arenas, Porvenir y Cerro Sombrero, en el corazón de Tierra del Fuego. En 1982, Andrade emigró a la capital para concretar su sueño: estudiar Sociología en la Universidad de Chile. En la turbulenta década de los ochenta, dio también sus primeros pasos en la política, conformando la primera directiva democrática de la Federación de estudiantes de la Universidad de Chile, Fech, durante el gobierno militar. Fue secretario general de la Juventud Socialista-Almeyda, presidente de la Izquierda Unida Juvenil, candidato a diputado por el ''Pais'' en 1989 y gobernador de Los Andes entre el '90 y el '94. Casado, padre de una joven y de dos varones de 18, 16 y 11 años, confiesa que su pasión son los libros y el cine. Se deleita leyendo a Ramón Díaz Eterovic -quien además es amigo suyo-, Arturo Pérez, Héctor Aguilar y Roberto Ampuero, y reconoce cierta debilidad por el babyfútbol, deporte que ha ido dejando por cuestiones de Estado...físico. (Amplia entrevista en la sección "Reportajes").


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