sábado 11 de mayo de 2002
En reserva hacienda Lleu Lleu
Mapuches niegan 
robo e incendio
  • El chofer Antonio Boissier reconoció que el miedo se apoderó de la familia. Teme venganza por haber reconocido a uno de los presuntos atacantes en la emboscada del 15 de abril. 
      Algunas estacas, durmientes y rollos de alambre que serían del empresario agrícola Osvaldo Carvajal inculparían a los hermanos Meñaco como presuntos autores de robos e incendios en Lleu Lleu, pero la esposa de uno de ellos, Elsa Coña, dijo disponer de una factura que prueba lo contrario. Ayer, la atesoraba en su cartera.
      "El, (Eduardo Meñaco) estaba haciendo un cerco cuando lo detuvieron. Llegó un grupo de carabineros y dijeron que eran cosas robadas. También, unos sillones de mimbre que serían de Carvajal, pero los compré cuando nació mi hija mayor, hace seis años", explicó la mujer y lo propio hizo el tío de los Meñaco, José Isidro Lincopi, a quien la jueza Verónica Herrera Ocares dejó en libertad por falta de méritos.
      El empresario Carvajal "me acusa de robarle dos rollos de alambre; estaban en mi quinta, pero hace dos años se me quemó mi casa y ahora paro donde el Eduardo, donde el Avelino, donde mi hermana y ahora donde mi patrona en Tirúa". No tiene, dijo, ninguna participación en el incendio y sus sobrinos, cree, tampoco.
      "No saben ni una cosa; cuando yo me fui (el viernes) el Avelino se quedó curao. Se curó a machote y en la noche se quemó el fundo, la casa. Ese pobre hombre (Carvajal) anda por no dejar, oiga".
      Avelino Meñaco está en calidad de procesado por Ley de Seguridad Interior del Estado en el sumario que instruye el ministro de fuero, Eliseo Araya. Junto a otros 7 mapuches (de once requeridos por el gobierno) está condenado en primera instancia a una pena remitida de 545 días. "Está en situación de indefensión: cualquier cosa que pase en la hacienda, es el principal sospechoso", dijo el abogado Pablo Ortega. Estimó que los hermanos serán puestos en libertad.

     Asustados

      Ayer, en el tribunal de Cañete, los choferes Antonio Boissier Cruces y su hijo Antonio Boissier Toro presentaron una querella por homicidio frustrado causando lesiones grávisimas y otra en que piden aplicar la Ley antiterrorista en contra de quienes resulten responsables por el atentado que sufrieron el 15 de abril.
      "Sí, tengo miedo por mi familia, porque así como va el terrorismo...pienso que se pueden vengar", dijo ayer Boissier hijo, tras reconocer, en fotografías, a uno de sus atacantes: Héctor Lleitul, quien, el día del atentado a los camiones, una pañoleta le cubría la mitad del rostro.
      Según trascendió, Llaitul fue detenido por casualidad en la comunidad de Pascual Coña y trasladado a la comisaría para verificar su identidad: no portaba cédula de identidad.
      Mientras, Antonio Bossier padre, dijo no recordar a sus atacantes, salvo que uno de ellos le preguntó si llevaba radio en el camión. "¿Para qué, le dije, si ya estoy jodido? Yo estiré la mano para frenar el camión y cuando quise levantar la vista, ya me habían disparado".
      En tres meses más, una prótesis reemplazará su ojo derecho.


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