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Santiago de Chile, 01 de Febrero del año 2002

 
Una serie de diligencias en el sitio del suceso deberá materializar la policía para aclarar completamente responsabilidades en el hecho.

(Foto: DIARIO AUSTRAL DE OSORNO)

Conflicto por tierras dejó como saldo cinco muertos y tres heridos graves


Testigos relatan sangrienta pelea de Huilliches en Osorno


Hachas, palos, y armas de fuego fueron algunos de los elementos contundentes que se utilizaron en la mortal riña que enfrentó a dos familias indígenas


Alejandro Rosales

La descomunal riña ocurrida el pasado miércoles en Choroy-Traiguén, en la costa de Osorno, y que dejó como saldo cinco muertos y tres heridos graves, fue una de las tragedias más crudas registradas en el último tiempo por la violencia inusitada entre comuneros huilliches.

Aquellos que sobrevivieron a la masacre que enfrentó a las familias Cumilef y Lefián Marileo por disputas de tierras, relataron los detalles de la batalla campal ocurrida en caleta Pucatrihue, ubicada a 62 kilómetros de Osorno en la comuna de San Juan de la Costa.

Juan Antonio Lefián Marileo, quien perdió a sus padres, hermano y sobrino en la fatal contienda, cuenta que ese día mientras su familia almorzaba, sus padres Luciano Lefián Naguil, de 84 años, y María Lorenza Marileo Huenupán, de 86, se encontraban en el corral de los animales arreando vacas. "De pronto llegó una turba de cerca de 20 integrantes de la familia Cumilef, quienes comenzaron a golpear con palos y hachas a mis padres. Mi hermano (Erico Orlando), al escuchar los gritos, acudió en su ayuda pero al llegar ya estaban muertos en el suelo", dijo Juan Lefián.

El testigo del hecho, agregó que sus padres estaban casi ciegos y sordos, por lo que no entiende cómo pudieron ensañarse con ellos. "Luego llegó al lugar mi sobrino (José Panguinamún Lefián), quien junto a mi hermano intentó defenderse como pudo en la casa, pero fue inútil, ya que fueron asesinados a sangre fría con hachas, palos e incluso las guadañas que usamos para cortar el pasto", manifestó mientras esperaba la entrega de los cuerpos en la morgue de Osorno.

José Miguel Llancamán Ancapán, familiar de los Cumilef e internado en el hospital base de Osorno por impactos de bala, reconoció que la riña fue muy violenta desde un principio. "Yo vi hachas, palos y armas de fuego", indicó Llancamán, miembro del grupo que habría irrumpido en el terreno ocupado por los Lefián-Marileo.

En tanto, Mercedes Gudal Punol, pariente de los Lefián-Marileo, insistía en que todo pudo evitarse y que fue una pelea desigual, pues ellos eran cinco y sus rivales cerca de veinte. "Los dirigentes de la Conadi sabían de esto y pudieron haber evitado la tragedia. Ellos son los culpables, ya que debieron regularizar el problema con anterioridad", señaló Gudal.

Ayer por la tarde, eran entregados por el Servicio Médico Legal los restos de las cinco víctimas fatales: Víctor Lemuy Melillanca, de 35 años, único fallecido de la familia Cumilef); Erico Lefián Marileo, de 52; José Panguinamún Lefián, de 30; Luciano Lefián Naguil, de 84, y María Lorenza Marileo Huenupán, de 86.

Temen represalias
Un fuerte contingente policial fue destacado en la zona de Choroy-Traiguén, Caleta Pucatrihue. Hasta ayer eran cerca de un centenar de policías los que prestaban servicio de vigilancia tanto en el sector en que ocurrió la disputa, como en el tribunal en el que declararon los doce detenidos por el suceso. Todos ellos, quedaron detenidos e incomunicados por la titular del Tercer Juzgado del Crimen de Osorno, Carmen Gloria Sepúlveda.

Además, declararon como testigos más de 30 personas, entre ellos dos niños. Según fuentes policiales, la concurrencia de un amplio dispositivo de seguridad se dispuso para evitar una posible represalia entre ambos "bandos". De hecho, efectivos especializados se encuentran recopilando información para determinar otros posibles focos de conflicto que pudieran terminar como el ocurrido el miércoles.  



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