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Santiago de Chile, 24 de Marzo del año 2002
 
 
Hace una semana, el grupo de supuestos "terroristas" quemó un cuarto camión de una empresa contratista de Endesa en Ralco. Según las primeras pistas que baraja la policía. 

(Foto: Alipio Ortega)

Surgen primeras pistas sobre encapuchados que quemaron camiones de Endesa

Joven santiaguino lidera ataques en el Alto Biobío

Miembros de la "cuadrilla" que obligaron al gobierno a recurrir a la ley antiterrorista correspondería un grupo que no vive en la zona, que viaja especialmente para cometer los ataques e ingresa a la cordillera a pie desde Lonquimay.


Héctor Rojas/enviado especial a Concepción

Cuando el reloj marcaba las 22.30 horas del domingo 17 de marzo, Marco Antonio Jofré Erices (33 años), estaba al volante del camión tolva de la empresa Brotec que recorría con sigilo la compleja ruta entre Ralco y Guayalí, a pocos kilómetros de las faenas de la central de Endesa en el Alto Biobío.

La oscuridad reinante, lo estrecho del camino y las toneladas de piedras que llevaba de carga no le permitían circular a gran velocidad, por eso no demoró en detenerse cuando enfrentó con inquietud un obstáculo de troncos y rocas en medio del camino.

De pronto, el conductor se vio rodeado por cinco encapuchados, uno de los cuales -al parecer el líder- le apuntó con una escopeta gritándole que se bajara.

"Se notaba que no era pehuenche por la forma de hablar. No se les veía la cara, además que de noche todos los gatos son negros. Entre ellos no se dijeron nada, sólo habló el de la escopeta. Tenemos instrucciones de acatar en estos casos (...) no se cuántas molotov tenían, yo vi cuando lanzaron una a la cabina y se empezó a incendiar. Perdí todas las cosas que tenía en el camión", relató el conductor a La Tercera pocas horas antes de volver a sus faenas el jueves último.

"Yo entré en enero a trabajar, es complicado, uno no anda tranquilo. Con los otros camioneros atacados queremos mandarle una carta de reclamo al Presidente de la República", contó Jofré de forma escueta, recordando que le habían recomendado no hablar con la prensa.

El atentado del domingo 17 fue el último de una seguidilla de acontecimientos que radicalizaron el conflicto en el Alto Biobío (ver infografía), y que hasta hace unos meses se limitaba a cortes de camino y frecuentes enfrentamientos con Carabineros por parte de las comunidades pehuenches y grupos ecologistas opositores al proyecto.

Los últimos incidentes coincidieron con el traslado del primer transformador de la central desde el puerto de Talcahuano y, según los análisis, se agudizarán con la llegada del segundo equipo que salió ayer desde Talcahuano.

Afuerinos
Según confirmaron fuentes policiales, se encuentra trabajando en la zona del Alto Biobío un equipo de la Dirección de Inteligencia Policial de Carabineros (Dipolcar) de Santiago, en busca de antecedentes que permitan dar con los autores de los atentados.

Trascendió que el trabajo del grupo, que ya recibió la orden de investigar por parte del ministro instructor se encuentra bastante avanzado. Según apreciaciones en terreno, los policías han establecido que el grupo que ha perpetrado los ataques incendiarios se traslada desde otras zonas del país para operar.

Los análisis apuntan a que el grupo es liderado por un santiaguino de apellido Sánchez, con antecedentes policiales por delitos comunes.

Se ha determinado que ingresan a la zona usando un paso no controlado por Carabineros del sector de Lonquimay, en la Novena Región. Para ello serían trasladados en camioneta y luego a pie guiados por, al menos, un comunero pehuenche que conoce el sector y que se encarga de conseguir refugio por la noche a los afuerinos tras cometer los ataques, que no tardan más de cinco minutos.

Estos dejan la zona al otro día de ocurridos los hechos.

Por su participación, según los analistas de Carabineros, el preparado equipo, recibiría un pago "por parte de personas interesadas en conseguir que el conflicto continúe en auge", sin tener claro de qué organismo se trataría.

Sin embargo, resulta extraño que si el grupo está identificado y la forma de operar ya ha quedado al descubierto, entonces ¿porqué la policía no los ha detenido?.

La respuesta, según las fuentes, es que una cosa es contar con antecedentes de inteligencia en ese sentido y otra distinta es configurar las pruebas necesarias para acusarlos formalmente.

Atribuciones
Los atentados a camiones registrados desde fines de septiembre del año pasado provocaron -a juicio de algunos- la tardía reacción del gobierno de solicitar la aplicación de la ley que sanciona las conductas terroristas, y que faculta a las policías a intervenir teléfonos, además del uso de informantes y agentes encubiertos.

Dos días después del cuarto atentado, el gobernador del Biobío, Esteban Krausse, presentó el requerimiento en la Corte de Apelaciones de Concepción.

El escrito aduce que la forma en que se han sucedido los ataques "hace presumir fehacientemente que estamos frente a delitos cometidos con la finalidad de producir, al menos en una parte de la población, el fundado temor de ser víctimas de acciones similares de la misma naturaleza".

El requerimiento, en el que el ejecutivo pidió expresamente que los hechos fueran investigados por la Dipolcar, añade que "no podemos permanecer ajenos al clima de tensión y de temor que aqueja a un segmento de la población de la Provincia del Biobío ante el proceder reiterado de un grupo de individuos que actúan con el rostro cubierto, portando armas de fuego y elementos explosivos, y que accionan generalmente de noche o de madrugada, y en lugares de difícil acceso (...)".

Pese a esta descripción de los hechos realizada por el gobernador, el Presidente Ricardo Lagos fue enfático en señalar la semana pasada que no hay terrorismo en el sur del país, una de las principales dudas que deberá despejar el ministro instructor.
 
Segundo transformador inició su viaje a Ralco
Dos menores de edad retenidos en el sector del cerro La Pólvora fue el saldo que dejó la primera jornada del traslado del segundo transformador que se dirige desde Talcahuano hacia la central Ralco en el Alto Biobío, sin que se registraran mayores incidentes. 

Según fuentes de Carabineros, los jóvenes de 16 años -que fueron retenidos en un patrullaje preventivo- portaban dentro de sus mochilas gorros pasamontañas, hondas y panfletos en contra del traslado del transformador hasta la central de Endesa. 

Momentos más tarde, los menores de edad fueron entregados a sus padres y los datos al ministro instructor que investiga el requerimiento presentado por el gobierno sobre conductas terroristas, Diego Simpertigue. 

El camión, que partió a las 6:30 horas desde las bodegas de la empresa marítima Cosan y que en total pesa 360 toneladas, se traslada fuertemente custodiado por personal del Gope y Fuerzas Especiales de Carabineros. 

El transformador avanza un promedio de cuatro kilómetros por hora y se calcula que llegará a su destino en 14 días, seis jornadas de viaje menos que el primero. 

Durante la tarde, el transformador llegó hasta la comuna de Tomeco, ubicado en Florida, desde donde hoy retomará su camino dirigiéndose por la ruta hacia Los Angeles. 



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