Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
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Opinión

lunes 17 de abril de 2000

Puntos de vista
Inteligencia mapuche

Damos al término "inteligencia" un significado de historia política.

El ex ministro de Mideplan, don Germán Quintana, relató que las encuestas a más de 1.200 comunidades habían demostrado que la casi totalidad de los mapuches no se interesan por las reivindicaciones históricas, étnicas y políticas planteadas por los dirigentes con mayor resonancia noticiosa. El pensamiento de Germán Quintana coincide con el de la elite empresarial, y aparentemente es compartido por la mayor parte de la "clase" política.

Impresiona observar esta ceguera a histórica. Cada uno de los cambios políticos de mayor envergadura de los últimos siglos: la Independencia de América, las Revoluciones Francesa, Rusa y China, fueron gestada por grupos minúsculos de personas esclarecidas y enteramente ignoradas por las grandes masas, antes que ocurriesen las circunstancias propicias. Estos grupos han recibido la común denominación de "inteligencia" en asimilación al conocido fenómeno de los precursores de la Revolución Rusa. Forman parte de la "inteligencia" los intelectuales puros, como son los artistas, escritores, científicos y profesionales eminentes, junto a los aspirantes a políticos más ilustrados. La mayor parte de la "inteligencia" no se involucra en acciones políticas, pero su trabajo intelectual tiene la virtud de desligitimar irreversiblemente el orden establecido.

Cuando a fines del siglo XVIII la monarquía inglesa rechazó airada las pretensiones de independencia de los EE.UU., lo hizo empleando el mismo criterio de nuestro Quintana. La mayoría más abrumadora de la población de las 13 colonias inglesas de Norteamérica estaba interesada en algunas reivindicaciones específicas, propias de lo que "pide la gente". No compartía las aspiraciones mayúsculas de los Washington, Jefferson, Madison, Adams, Hamilton o Paine. Una década después, los consejeros de Luis XVI de Francia también pensaron igual que Germán Quintana en 1999. No hay duda de que en la ocasión de la independencia de Hispanoamérica, los chapetones y gachupines informaban a la corona española que las ideas revolucionarias eran nada más que unos desvaríos de unos puñados de "afrancesados o de agentes pagados por Inglaterra y que la totalidad de los americanos eran fervorosos partidarios de reinstaurar la soberanía del rey de España.

En 1956, a consecuencia de la transitoria desestalinización de Kruschov, aparecieron pequeños grupos de "inteligencia" en Rusia y en sus satélites. Fueron celebrados en Occidente por la calidad intelectual de sus producciones, pero nadie les atribuyó algún efecto político. El colapso autógeno de los socialismos reales, cuatro décadas después del gobierno de Kruschov, demostró que las ideas de las "inteligencias" habían prendido profundamente en la mentalidad colectiva de las respectivas naciones. Los regímenes políticos vigentes hasta noviembre de 1989, bajo tutela soviética, habían perdido toda legitimidad en el ánimo de las poblaciones.

En Chile tenemos una muy vigorosa "inteligencia" mapuche, fuertemente enlazada a los movimientos internacionales de defensa de los derechos indígenas y aliados con los movimientos mundiales feministas, ecologistas y de los derechos humanos. La internacionalización de la inteligencia mapuche es de la misma índole que la que practicaron los padres de las patrias americanas a fines del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX. La gran diferencia está en la disponibilidad que tienen los mapuches de hoy del poderosísimo auxilio de los medios de comunicación privada y pública, de concertación y de influencia en una opinión pública mundial con capacidad de reacción extremadamente rápida y decisiva.

En 1968 el gobierno de México reprimió a sangre y fuego un movimiento estudiantil de ningún riesgo para la estabilidad política del país. Poco más de dos décadas después no pudo hacer lo mismo con una insurrección escasamente armada en Chiapas a pesar de disponer de medios militares sobrados para hacerlo.

China tiene el poderío para desafiar al mundo reprimiendo las pretensiones de autonomía del Tíbet. Chile no puede hacer lo mismo con sus etnias minoritarias.

Carlos Neely I.
 


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