Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
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lunes 15 de mayo de 2000
 

Puntos de vista
Mestizajes en Chile

El proceso de extenso y sostenido mestizaje de los varones de la clase propietaria rural con las mestizas, sucesoras en estos menesteres de las aborígenes, ocurrió en el territorio asentado por la colonia chilena desde Atacama por el norte hasta el río Biobío. (Chiloé merece una historia aparte). En ese territorio desaparecieron las etnias originarias de atacameños, changos, diaguitas y picunches. Entre el Biobío y Puerto Montt, con una importante presencia en la Patagonia Argentina hasta Bahía Blanca en el Océano Atlántico, subsistió independiente y con vigoroso desarrollo una nación mapuche hasta el último quinto del siglo XIX. La nación mapuche comprendía los pueblos pehuenches, lafkenches y huilliches.

En el período de la colonia las relaciones con los mapuches alternaban episodios de guerra con intercambios comerciales y algunos asentamientos de colonos chilenos. Los aprendizajes del uso del arado arrastrado por bueyes, de siembras de trigo, de leguminosas y de crianza de caballos, vacunos, ovejas, cerdos y aves de corral produjeron una notoria prosperidad, envidiada y codiciada por las bandas de chilenos aventureros de la "frontera".

No se dio, desde el Biobío hasta Puerto Montt la institución dominante de la sociedad chilena por cuatro siglos, de la hacienda conducida por un señor patriarcal y omnipotente.

Los colonos chilenos o importados especialmente de Europa e instalados en el territorio que había sido mapuche, eran más parecidos a los pioneros de Norteamérica que a los conquistadores y hacendados, amos y señores de la tierra desde Atacama hasta el Biobío. Eran gente de trabajo, sin interés en ocupar o dar trabajo a los habitantes indígenas: estaban impregnados de un profundo menosprecio racial y cultural por los pueblos originarios. No se dieron condiciones favorables para un mestizaje generalizado de varones chilenos, alemanes, franceses, suizos o italianos con las mujeres nativas y fueron excepción los casos de varones indígenas vinculados en matrimonio con mujeres blancas.

Los inmigrantes europeos a Chile del tiempo de la colonia o de la república, nunca tuvieron el menor interés por conocer y apreciar la cultura de los pueblos originarios. Más aún, la educación institucional chilena, ha considerado hasta pocos años atrás, que era necesario que los alumnos indígenas olvidasen su idioma materno y repudiasen la religión y costumbres de sus ancestros. En Chile nunca ha habido el menor asomo de intentar una integración amigable, de hibridaje o de mestizaje de culturas diversas, ni siquiera con las características simplemente decorativas de México. Ha sido uniforme el criterio de considerar a las culturas originarias como incompatibles con una buena asimilación de la cultura europea, la única válida.

Una visión histórica de los mestizajes en América es incompleta si no toma en consideración el acelerado exterminio de la población aborigen, presuntivamente en mayor proporción de hombres, en el primer siglo de la conquista. Hubo un tiempo en que se atribuyó la mayor mortandad de los nativos a su falta de inmunidad frente a las enfermedades habituales en los europeos. El examen biológico de los restos humanos precolombinos ha demostrado que aquellas enfermedades estaban corrientemente presentes en los aborígenes.

Las investigaciones más recientes demuestran que la extinción de más de las tres cuartas partes de las poblaciones nativas se produjo por acciones directas de los conquistadores ibéricos. En sus actos de guerra y de ejercicio de su dominio sobre tierras y gentes, los conquistadores se apoderaban de alimentos, ganados y tejidos con ilimitada codicia. No dejaban en manos de los indígenas lo suficiente para el soporte de sus vidas y para reproducir cultivos y ganados. Y, al mismo tiempo, para cumplir su primordial objetivo de extraer oro, plata y piedras preciosas los conquistadores extinguían indios por el trabajo forzado. El exterminio de indios a través de un trabajo exhaustivo, sin suficiente pan, techo o abrigo fue enorme. La Iglesia Católica y sus congregaciones hicieron esfuerzos ímprobos por limitar estas formas de genocidio. Sólo cuando el exterminio llevó a una progresiva escasez de la fuerza del trabajo los encomenderos comenzaron a seguir, en parte, las exhortaciones humanitarias de la Iglesia Católica.

En Chile aquellas formas primigenias de colonización exterminadora de indios, se practicó desde Atacama hasta el Biobío. No tuvo realización práctica en lo que hoy es la parte sur de la VIII, IX y X Regiones.

Carlos Neely I.



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