Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
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Opinion 
 
Lunes 29 de Marzo de 1999
Puntos de vista
Educación y mapuches

Los editoriales de prensa y comentarios de dirigentes políticos mencionan con reiteración la necesidad de dar buena educación a los mapuches. Es evidente la negligencia de nosotros los "huincas" en esta materia. Las comunas con alta proporción de población de la etnia mapuche, acusan las peores dificiencias de aprendizajes medidos por el Simce y en años promedio de escolaridad. (Estos datos negativos se repiten en los casos de las comunidades aymaras y quechuas de la I y II Región).

Hasta hace pocas décadas estaba ampliamente difundido el prejuicio de que los humanos de "razas inferiores" eran genéticamente incapaces de aprender los elementos básicos de la cultura entroncada en el occidente europeo. Hoy la globalización cultural y los avances de las ciencias de la educación han demostrado la absoluta falacia de aquel prejuicio. Hoy sabemos que las deficiencias de aprendizaje no pueden ser imputadas a fallas congénitas, salvo en casos muy especiales, y que se deben, por regla general a ignorancias e incapacidades de las instituciones y de los profesionales que enseñan.

En Israel se produjo la mejor demostración empírica de la excelente eficacia de una educación dedicada a grupos procedentes de una diversidad de culturas. Después de constituido el Estado en 1949, inmigraron a Israel grupos numerosos de judíos procedentes de los más distintos países: de Europa Oriental, de Asia Central, del Norte de Africa, de Etiopía, del Yemen, etc. Cada grupo llegaba con un bagaje cultural diferente del de los otros: en lenguaje; en dominio de escritura y de operaciones aritméticas; en conocimientos científicos y técnicos; en mitos, leyendas y memoria histórica; en prejuicios y temores y en hábitos de convivencia social. Bajo el peligro de desaparecer como nación independiente, Israel no podía incurrir en el riesgo de permitir que las variadas inmigraciones diesen lugar a una sociedad dividida en segregaciones indisolubles. Obtuvo un enorme buen éxito en lograr un alto grado de integridad nacional y humana, mediante un esfuerzo educativo deliberado e inspirado en la sabiduría de respetar los rasgos de mayor sensibilidad emocional de las diversidades culturales de origen, construyendo un vigoroso basamento cultural común para los habitantes de Israel. El eminente sicólogo del aprendizaje Reuven Feuerstein, de prestigio mundial, fue personaje clave en esta tarea.

Los mapuches tienen sus propios elementos culturales que son intrínsecos de su mentalidad. Poseen nociones de espacio, de tiempo, de medición numérica, de vinculaciones con la naturaleza, de modos y formas de relacionarse entre miembros de una familia, con los demás partícipes de la comunidad y con los extraños que son diferentes de los nuestros. Y en no pocos aspectos, son más buenos que las de los "huincas". Los niños mapuches se impregnan de sus nociones ancestrales antes de llegar a las escuelas de los "huincas". En estas escuelas se menosprecian las nociones culturales de las familias de los alumnos mapuches. Los incidentes violentos de estos tiempos protagonizados por mapuches, ponen en evidencia los resultados de una educación de menosprecio cultural, practicada por casi cinco siglos.

Esta conducta nuestra de los "huincas" no tiene justificación. Es fácil encontrar relatos de misioneros, de quienes fueron cautivos o cautivas de los araucanos y de viajeros que convivieron en paz con los mapuches antes de su terrorífica "pacificación". Hay sobrados motivos para tener respeto, admiración y sincero afecto por los mapuches. Los "huincas" no tenemos derecho a sentirnos mejores que ellos en los planos de moralidad.

La Facultad de Educación de la Universidad Católica de Temuco ha reunido un rico acervo de buena comprensión de la cultura mapuche y sabe cómo construir los puentes culturales que nos lleven a una feliz integración nacional. Las autoridades harían bien en confiarse en los consejos que puede brindarles la U. Católica de Temuco.

La posición oficial se aproxima a considerar a los mapuches como una colectividad delincuente. Este camino es extremadamente peligroso en el mundo globalizado de hoy. Esto lo saben bien los mapuches. (Y también los eternos aventureros de las rebeliones). Ya pasó el tiempo en que una "raza" podía imponer supremacía sobre otra a sangre, fuego e ilimitado terror.

Carlos Neely I.
 


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