Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
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Opinion 
 
Domingo 4 de Abril de 1999

Terrorismo económico

Existen distintas situaciones que unidas pueden ayudar a visualizar un ambiente poco propicio para algún tipo de incursión empresarial, precisamente en zonas que requieren con urgencia inversión para reactivarlas.

La máxima autoridad regional salió al paso de las informaciones de un vespertino capitalino acerca de la existencia de una presunta escuela de guerrillas en la Cordillera de Nahuelbuta, cuyo objeto sería la preparación de cuadros que se relacionan hechos de violencia en el contexto de actos reivindicativos de tierras llevados adelante por algunas comunidades indígenas. La información contiene elementos extraídos de un estudio cuya autoría se desconoce, pero que acierta al develar objetivos, forma de organización y métodos de acción, sin eludir lo referente al plan "vela en el bosque", que tendría por objeto quemar zonas boscosas pertenecientes a empresas forestales y particulares.

Es un hecho que la información divulgada, unida a algunas situaciones en la región donde se han producido tomas no pacíficas de oficinas gremiales; incendios intencionales y coordinados en zonas forestales; asalto y destrucción de inmuebles como en el caso de la hacienda Lleu-Lleu; la muerte de una persona tras la discusión sobre la problemática indígena, dan para que cualquier ciudadano se forme una idea de lo que ocurre o se fragua en sectores correspondientes a la jurisdicción del intendente Zilic. A ello hay que agregar que las entidades gremiales que agrupan a empresarios e inversores han evacuado informes y han dado a conocer su opinión que podrían dar pie a inhibir proyectos de inversión en la zona epicentro de estos lamentables incidentes. Con lo señalado por la autoridad regional, que optó por fustigar duramente la información, al punto de calificarla como acto de "terrorismo económico", queda de manifiesto la posición del gobierno, que se separa de la visión pesimista y de alarma de sectores privados, pese a estar frente a un proceso que ha ido cobrando intensidad, como queda de manifiesto al considerar, por ejemplo, que los involucrados manifiestan cada vez mas osadía y violencia frente a la reacción policial.

Es necesario comprender que no hace falta un informe como el que motivó las declaraciones para que la opinión pública comprenda que determinadas zonas de la región enfrentan un serio riesgo económico y humano con las incursiones de grupos organizados. No basta minimizar la situación dando por sentado que la no existencia de una escuela de guerrillas es un triunfo suficiente ante el problema. Hay que admitir que la situación reviste grados de preocupación y asumir la gravedad que posee luego de los análisis que permitan dar garantías de control del problema, junto con la solución que inhiba a los gestores de la violencia encontrar méritos para su accionar. Tampoco se puede perder de vista que la impunidad puede desembocar en una guerra irregular sin necesidad de que los alzados hayan obtenido un certificado de guerrilleros. Y en esto los hechos hablan por sí solos, pues existen indicios de coordinación y violencia. Frente a ello es exigible que se mantenga el orden y la legalidad, actuando con premura para evitar la creación de un estado de alarma en la zona, que bien puede coartar la iniciativa empresarial ante el riesgo de verse enfrentada a la violencia e inseguridad.
 


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