CONFLICTO ETNICO:
Plantean
Generar Gran Pacto para Tema Mapuche
Ministro Quintana dijo que única
vía de solución es involucrar al Gobierno, los pueblos indígenas,
al sector privado y a la comunidad.
Un
gran pacto nacional entre el Gobierno, los pueblos indígenas, el
sector privado y la comunidad, que permita identificar los problemas de
la etnia mapuche y plantear sus soluciones, es la única salida viable
a la actual situación de ese pueblo originario, sostuvo el Ministro
de Planificación, Germán Quintana.
En este marco, ayer se reunió
por tercera vez la comisión de trabajo de alto nivel creada especialmente
por el Gobierno para analizar los problemas de fondo que tiene el mundo
indígena, y que entre otros componen el propio Quintana junto a
ex ministros, empresarios, representantes mapuches y actores ligados al
ámbito social.
Uno de los puntos más relevantes
fue la fijación de un itinerario específico de visitas que
efectuará la comisión, y que comienzan losdías 19
y 20 en Temuco.
En las semanas sucesivas - al menos
cuatro miembros por vez- se trasladarán a la VIII Región
(Alto Biobío, Malleco, Tirúa, Contulmo), después a
la zona norte, y luego se reunirán con el Consejo de Ancianos de
Isla de Pascua en Santiago.
Además de dialogar con los dirigentes
mapuches, sus integrantes abordarán temas más específicos
como las políticas para evitar discriminación ciudadana,
alternativas productivas de desarrollo para las comunidades indígenas
rurales y un análisis jurídico de los proyectos legislativos
que ha habido en relación a las etnias en la historia de la nación.
El ministro Quintana planteó
además sus aprensiones respecto de los verdaderos objetivos que
persiguen las dos organizaciones - Consejo de Todas las Tierras y Coordinadora
Arauco-Malleco- que aparecen liderando la facción más radicalizada
del movimiento indígena.
A su juicio, no tienen ninguna disposición
al diálogo y, por el contrario, han tomado "como un deporte" decir
que abandonan mesas de diálogo que nunca han integrado y plantear
ultimátum.
"Pareciera que les gusta mucho toda
confrontación con la autoridad y, a partir de allí, tener
un espacio comunicacional desde el cual plantear sus posturas", añadió.
Quintana no desestimó que, en
el fondo, ambas entidades tengan objetivos ajenos a la solución
de los problemas que afectan a los indígenas, como la formación
de un nuevo referente político.
Aseveró que "yo sólo
hablo por los hechos. No he tenido oportunidad de conversar con ellos.
A la fecha no hemos advertido una voluntad real de diálogo que no
sea bajo la amenaza de "tomas" o acciones mucho más audaces, por
tanto yo planteo mis aprensiones en cuanto a cuáles son los verdaderos
objetivos de estas organizaciones".
Sin embargo, tras la reunión
con el grupo de trabajo su visión fue distinta, ya que el propio
Quintana reconoció que se acordó conversar con organizaciones
indígenas que tienen más bien un carácter político
y supraestructural, entre las que incluyó al Consejo de Todas las
Tierras.
En todo caso, reiteró su opinión
en lo referido a la Coordinadora Arauco-Malleco, puntualizando que si bien
las puertas están abiertas, no se conversará con entidades
que legitimen la violencia.
Sobre la base de que la mayor parte
del pueblo mapuche ya está trabajando junto al Gobierno en un diagnóstico
que permitirá identificar sus demandas y hallar los mecanismos para
satisfacerlas, el titular de Planificación piensa que lo importante
es concentrarse en dialogar con las personas que realmente lo representan.
Según Quintana, la interpretación
final de lo que se denomina "demanda histórica" tendrá varios
componentes, desde las necesidades más básicas como salud
y capacitación, hasta factores más complejos como el reconocimiento
constitucional de las etnias o demandas más globales por la propiedad
de la tierra. Todo, en no más de tres meses.
Según el análisis de
Mideplan, la mayoría de las comunidades indígenas está
por presentar sus problemas en un marco de diálogo y buscar apoyo
del Estado antes que combatir contra él.
Sostuvo que la mejor forma de resolver
el problema es iniciar un profundo proceso participativo con las comunidades
para establecer sus necesidades y darles respuesta "con las capacidades
a las que el Estado pueda comprometerse".
Para Quintana el tema de la integración
de las etnias a la vida nacional, con respeto a su cultura, no puede ser
resuelto en el corto plazo, pues ni siquiera naciones desarrolladas han
logrado hacerlo.
"Sería demagogo decir que en
uno o dos años se van a resolver los problemas que se generaron
en 500 años y que tienen que ver no sólo con elementos materiales,
sino culturales", agregó. |