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8 de Febrero de 2001
Carta de una madre mapuche al Presidente de Argentina
El Bolsón, Patagonia Argentina, 6 de febrero del 2001
Al Señor Presidente de la
República Argentina
Dr. Fernando De La Rúa
Tengo el agrado de dirigirme a Usted en calidad de madre de una joven mapuche argentina, que está actualmente cursando gratuitamente la carrera de Medicina en la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas de La Habana, Cuba, y como ciudadana de este país.
Soy de una condición muy humilde, por ese motivo mi hija no tenía el "privilegio" de poder continuar con sus estudios universitarios en este, mi país. Gracias a la oportunidad brindada por el pueblo cubano, puede hoy concretar sus sueños; capacitarse y graduarse de médica, para así al regresar poder ayudar a nuestra comunidad.
Con mucha tristeza he tomado conocimiento de las diferencias políticas que en apariencias alejan día a día el destino de nuestros pueblos.
Digo en apariencias porque en realidad nosotros como ciudadanos argentinos, no participamos de las decisiones, pero sí sufrimos las consecuencias.
Señor Presidente, los jóvenes argentinos que cursan los estudios gratuitamente en Cuba, pertenecen a familias muy humildes.
Sufrimos en nuestro país la falta de trabajo, salud, educación, vivienda. Nos están matando día a día la esperanza en el futuro.
El pueblo cubano les brindó a nuestros hijos una oportunidad, con la sola convicción que al regresar graduados de médicos volverán a sus comunidades de origen a salvar a millones de sus hermanos que hoy mueren diariamente por enfermedades que se podrían prevenir o curar.
Mi hija tiene hoy la oportunidad que no tuvo en su propio país, es decir en el nuestro, en la Argentina, gracias al pueblo cubano mi hija no va a tener que sufrir lo que sufrí, viví y vivo yo cotidianamente, por no haber tenido ni siquiera la oportunidad de aprender a leer y escribir. Hoy soy una desocupada más, una campesina sin tierra, pero no sin consciencia y entiendo la diferencia que hay entre defender y violar los derechos humanos.
Hoy en mi país yo siento que los derechos humanos no son respetados y además no me siento representada por el gobierno, sino más bien discriminada.
Yo al igual que muchos de mis hermanos mapuches, lucho diariamente por obtener un pedacito de tierra para poder trabajar y vivir con dignidad, pero mientras ustedes nos niegan a nosotros lo que nos corresponde por derecho, en cambio les entregan nuestro país entero a los gringos.
El pueblo cubano nos está mostrando un camino, el de la solidaridad entre los pueblos, el de la confianza en los jóvenes, apuestan a la vida digna y a la libertad que brinda el conocimiento.
Intereses políticos de unos pocos no podrán quebrantar la hermandad, la fuerza de la verdad y de lo que es justo para nuestros hijos, que son los hijos de la esperanza.
NO LO VAMOS A PERMITIR
Nota: Usted se preguntará
cómo escribí esta carta, pues simplemente porque otras manos
amigas escribieron lo que yo decía y sentía, porque aunque
Usted no lo crea, nosotros los más humildes, sabemos pensar y reflexionar
muy a pesar de Ustedes.
Fidelia Ayllapan.
D.N.I. 10.140.193
Argentina, campesina de origen mapuche.