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2018-12-31 | Comunidades | Mapuche

Comisión política, Coordinadora Arauco Malleco

Apuntes para una historia de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM)

Nuestra historia como CAM está fuertemente marcada por sistemáticos procesos de represión, criminalización y persecución política a nuestros militantes, es también la historia de un proyecto político que ha cristalizado los pilares ideológicos del movimiento mapuche autonomista y anticapitalista. Es una historia de la resistencia, de construcción política desde abajo, de la clandestinidad y, sobre todo, una historia que expresa fielmente la dignidad de un pueblo que resiste los embates más duros del sistema capitalista y colonial.




Apuntes para una historia de la CAM desde la CAM.
Indudablemente, desde la aparición de la Coordinadora Arauco Malleco se inicia un nuevo periodo en el conflicto abierto que diversos sectores del movimiento mapuche han sostenido históricamente contra el Estado nación chileno. La CAM, de este modo, marca un antes y un después en la táctica y estrategia que hasta el momento habían nutrido a las luchas reivindicativas indígenas en general. Con todo lo que esto significa, nuestra organización paulatinamente se fue transformando en una amenaza real para los intereses de las clases dominantes, las cuales no dudaron en desatar los mecanismos más violentos para detener el avance ideológico y material que nuestra organización llevaba adelante.

En este sentido, si bien nuestra historia como CAM está fuertemente marcada por sistemáticos procesos de represión, criminalización y persecución política a nuestros militantes, es también la historia de un proyecto político que ha cristalizado los pilares ideológicos del movimiento mapuche autonomista y anticapitalista. Es una historia de la resistencia, de construcción política desde abajo, de la clandestinidad y, sobre todo, una historia que expresa fielmente la dignidad de un pueblo que resiste los embates más duros del sistema capitalista y colonial.

As√ɬ≠, bajo ning√ɬļn motivo la CAM es una organizaci√ɬ≥n que se genere de alg√ɬļn impulso espont√ɬ°neo por un pu√ɬĪado de comuneros que buscaban recuperar cierta cantidad de tierras. Por el contrario, fue un trabajo de a√ɬĪos que nos llev√ɬ≥ a constituir una estructura pol√ɬ≠tica capaz de recoger el legado hist√ɬ≥rico de lucha de nuestro pueblo naci√ɬ≥n y dotar, sobre este, un proyecto anticapitalista y anticolonial que enfrentara condiciones actualizadas del sistema de dominaci√ɬ≥n con el fin de lograr la reconstituci√ɬ≥n territorial y la liberaci√ɬ≥n nacional.

De este modo, si bien el germen de lo que posteriormente ser√ɬ≠a conocida como la Coordinadora Arauco Malleco se encuentra en la historia de resistencia que diversas comunidades impulsaron en contra del despojo de la vida misma intr√ɬ≠nseco al capital. Tambi√ɬ©n fue necesario para nosotros marginar de nuestro quehacer pol√ɬ≠tico aquellas tendencias mapuche que confiaron en la institucionalidad estatal y en las distintas instancias promovidas por los aparatos burgueses para √ʬĬúdar soluci√ɬ≥n√Ę¬Ä¬Ě a un conflicto que, por su car√ɬ°cter, es imposible resolverlo por aquella v√ɬ≠a.

Expresiones de tal confianza institucional las vimos reflejadas tambi√ɬ©n en organizaciones como Ad √ʬĬď Mapu o el Consejo de Todas las Tierras que en sus declaraciones pasaron de autonomistas, los que desde los a√ɬĪos 80s y durante los 90s mantuvieron v√ɬ≠nculos estrechos con diversos partidos pol√ɬ≠ticos winka y que, a trav√ɬ©s de las denominadas √ʬĬúocupaciones simb√ɬ≥licas√Ę¬Ä¬Ě de tierras como en el caso del Consejo de Todas las Tierras, promovieron la generaci√ɬ≥n de presiones ef√ɬ≠meras con el fin de resolver los conflictos por la v√ɬ≠a institucional sin desestabilizar los intereses del Estado y el capital. Podr√ɬ≠amos decir que tales din√ɬ°micas se sintetizaron en una supuesta v√ɬ≠a √ʬĬúinstitucional√Ę¬Ä¬Ě de soluci√ɬ≥n del conflicto mapuche. Hasta tal punto lleg√ɬ≥ este acercamiento organizativo, que muchos de sus dirigentes adoptaron acr√ɬ≠ticamente las formas del quehacer pol√ɬ≠tico partidario chileno, reproduciendo las l√ɬ≥gicas corruptas que estos contienen y que impulsan de forma punitiva hacia nuestro pueblo.

En la ficticia transici√ɬ≥n de Chile hacia la √ʬĬúdemocracia√Ę¬Ä¬Ě tales din√ɬ°micas encontraron un correlato f√ɬ©rtil que los lubric√ɬ≥ y poco a poco fue atomizando las demandas mapuche a los marcos permitidos por el Estado. As√ɬ≠, por ejemplo, se promulgaron acuerdos como los de Nueva Imperial en 1989 y, hacia 1993, se cristaliza la famosa Ley Ind√ɬ≠gena de la cual se suspende todo un andamiaje institucional neoliberal. Una parte importante del movimiento mapuche durante los 90 se concentr√ɬ≥ en c√ɬ≥mo adaptarse de manera d√ɬ≥cil a esta nueva reestructuraci√ɬ≥n del Estado nacional que propuso, como renovada forma de dominio, todo un reordenamiento institucional y desarrollista para que el √ʬĬúpueblo mapuche√Ę¬Ä¬Ě pudiera acceder supuestamente a ciertos beneficios econ√ɬ≥micos sociales. Inclusive este ordenamiento jur√ɬ≠dico permit√ɬ≠a adecuarse a la diplomacia ind√ɬ≠gena internacional, cuesti√ɬ≥n que gener√ɬ≥ toda una clase burocr√ɬ°tica de mapuche que limit√ɬ≥ su actividad pol√ɬ≠tica a rondar en las resoluciones de organismos europeos que en la pr√ɬ°ctica no solucionaban nada. A esta √ɬļltima, podr√ɬ≠amos llamarle la √ʬĬúv√ɬ≠a diplom√ɬ°tica√Ę¬Ä¬Ě de soluci√ɬ≥n del conflicto mapuche.

No obstante, con el nacimiento de la CAM, la lucha por el territorio y la autonomía se vuelven una plataforma necesaria para alcanzar la Liberación Nacional Mapuche, a través del control territorial y de la participación más amplia del mundo mapuche, que este se transforme en un conflicto real y con perspectivas para la reconstrucción de la Nación Mapuche.

Asumir la violencia política como táctica particular al periodo contemporáneo de lucha por la liberación nacional se desprende de un diagnóstico y praxis que articula la CAM y no de una reacción espontánea y desesperada ante el poder, sin embargo estos planteamientos comenzaron a germinar en diversos procesos anteriores a la CAM y que son parte de la agudización de las contradicciones que desarrollamos un grupo de militantes de la causa mapuche.

As√ɬ≠ a mediados de los 90s, estallaron acciones de recuperaci√ɬ≥n de tierras emblem√ɬ°ticos como los impulsados por las comunidades Juana Millahual y Pascual Co√ɬĪa, en los cuales se hicieron presentes diversos agrupamientos como el hogar mapuche Pegun Dugun y la Coordinadora Territorial Lafkenche, los cuales sirvieron como antesala a la formaci√ɬ≥n de la CAM. Estas recuperaciones, a nuestro parecer, sirvieron como entrenamiento para muchos de los pu Kona ka pu Weichafe que posteriormente pasar√ɬ≠an a integrar la Coordinadora Arauco Malleco entendiendo, a su vez, la necesidad de una organizaci√ɬ≥n de distinta naturaleza y con objetivos pol√ɬ≠ticos claros para atender las urgentes necesidades de lucha que se enfrentaban en ese ciclo.

De este modo, encontramos en los or√ɬ≠genes de la CAM a un conjunto de sujetos, organizaciones y procesos que confluyen durante la segunda mitad de los 90s en un proyecto en com√ɬļn. Para nosotros, uno de los hitos no reconocidos p√ɬļblicamente fue el retorno a las comunidades de precisos militantes activos en las m√ɬ°s diversas luchas contra la dictadura y la falsa transici√ɬ≥n del pa√ɬ≠s al neoliberalismo, ya que con su presencia se fue profundizando una postura pol√ɬ≠tica e ideol√ɬ≥gica clara que centralizaba a la violencia pol√ɬ≠tica como praxis fundamental para iniciar los procesos no tan s√ɬ≥lo de recuperaci√ɬ≥n de tierras, sino de control territorial total de diversos sectores del Wallmapu, condici√ɬ≥n imprescindible para lograr una propuesta de liberaci√ɬ≥n nacional.

La violencia política como praxis; Lumaco y la primera quema de camiones.
Sin lugar a dudas, los sucesos de Lumaco √ʬĬď que concluyen con la quema de tres camiones el 1√ā¬ļ de diciembre de 1997 √ʬĬď marcan en la historia de la CAM y en el Movimiento Autonomista Mapuche un precedente fundamental. No obstante, a diferencia de lo mucho que se ha escrito sobre esta experiencia, que la hacen parecer como una acci√ɬ≥n de car√ɬ°cter espont√ɬ°neo, consideramos que es prudente observarla como la expresi√ɬ≥n concreta de una estrategia impulsada por la CAM para ese periodo proveniente, a su vez, de un diagn√ɬ≥stico espec√ɬ≠fico de las condiciones como pueblo y direccionada hacia una estrategia de agudizaci√ɬ≥n de los enfrentamientos directos contra la inversi√ɬ≥n capitalista en la zona, principalmente todo lo referido al √ɬ°mbito de la industria forestal y los estragos que causaba en las comunidades mapuche.

En otras palabras, la CAM a trav√ɬ©s de los sucesos de Lumaco define conscientemente lo que ser√ɬ≠a su praxis pol√ɬ≠tica. Si bien tal praxis fue madurando con el pasar de los a√ɬĪos, singularmente esta se convirti√ɬ≥ en un elemento distintivo de otras organizaciones mapuche existentes y predecesoras en dos sentidos espec√ɬ≠ficos; por un lado, descartando de manera contundente la v√ɬ≠a institucional y diplom√ɬ°tica opciones pol√ɬ≠ticamente poco factibles para pensar y construir el camino a liberaci√ɬ≥n nacional y, por otro, posicionando la violencia pol√ɬ≠tica como un eje central de la t√ɬ°ctica organizativa. Por ambas cuestiones, con los eventos de Lumaco la CAM definitivamente marcaba un car√ɬ°cter ideol√ɬ≥gico anticapitalista a la cuesti√ɬ≥n nacional Mapuche y, de manera sustancial, se desligaba de sectores mapuche que continuaban creyendo en los reducidos espacios que dejaba la institucionalidad estatal la que es definida de tipo colonial.

A su vez, La CAM demostraba desde la praxis que era posible para el Movimiento Mapuche Autonomista revertir una parte considerable de las consecuencias que el aparato institucional √ʬĬďsintetizado en la Ley Ind√ɬ≠gena √ʬĬď que a√ɬĪo por a√ɬĪo se ven√ɬ≠a enquistando en el quehacer pol√ɬ≠tico de las comunidades. Se daba cuenta, por tanto, que la pol√ɬ≠tica mapuche no se atomizaba a ese campo de poder. No obstante, particularmente desde los eventos de violencia en Lumaco las clases en el poder identificaron una amenaza seria en la CAM ya que, a diferencia de otras organizaciones, esta inauguraba e impulsaba un rotundo ascenso de diversos procesos de control territorial los que por cierto est√ɬ°n y son desarrollados por fuera de la legitimidad convencional del Estado. As√ɬ≠ se continuaron en una parte considerable del Wallmapu distintos procesos de lucha como en la Comunidad Pichilincoyan y Pilinmapu, las cuales se tomaron el fundo Pidenco de la forestal Arauco, recuperaci√ɬ≥n emblem√ɬ°tica para la CAM y el Movimiento Mapuche Autonomista.

Fue tal la magnitud de esta expresión de lucha, que desde aquí nuestros enemigos históricos (la oligarquía), comienzan a hablar abiertamente de terrorismo en las reivindicaciones mapuche, cuestión materializada para este periodo con el encarcelamiento de 12 militantes mapuche bajo la amenaza de la invocación de la Ley de Seguridad del Estado y la criminalización socio-mediática al naciente Movimiento Mapuche Autonomista. Frente a esto, fueron muchas las comunidades que se aglutinaron en la Coordinadora Arauco Malleco y fueron muchos los militantes que engrosaron nuestras filas, y que hoy en día son parte del movimiento mapuche en general.

La lucha Mapuche dejaba de ser una cuestión marginal en la coyuntura política, porque la resistencia en la disputa territorial cobra mucha fuerza y la acción directa toma el protagonismo. Esto, desestabilizaba el ordenamiento de poder en Chile, el cual arremetió con toda su fuerza.

Desde aquí, la clandestinidad como recurso organizativo se transformó en una necesidad urgente y nuestra organización sufrió por lo mismo algunos desprendimientos.

La Operación Paciencia como medida de contrainsurgencia frente a la CAM
Desde su nacimiento y entrando al presente siglo, la CAM poco a poco se fue convirtiendo en unas de las expresiones más claras y contundentes del Movimiento Mapuche Autonomista. Esto no fue meramente una cuestión discursiva sino, más bien, una capacidad política real de responder al abuso histórico que el Estado colonial y capitalista continuaba ejerciendo sobre el Wallmapu y que en los hechos perpetuaba el estado de opresión de nuestro pueblo.

En medio de un prominente ascenso del conjunto de acciones directas que diversas comunidades impulsaban para llevar adelante sus reivindicaciones territoriales, fue la CAM quien tuvo la altura organizativa para aglutinar a un n√ɬļmero importante de sectores mapuche en el camino de la resistencia y la reconstrucci√ɬ≥n nacional y, a la vez, dotar a estos de un componente ideol√ɬ≥gico de car√ɬ°cter anticapitalista y revolucionario. En tal contexto, esta capacidad expresada en concreto en el control territorial y las acciones directas, representaban un obst√ɬ°culo fundamental para la inversi√ɬ≥n capitalista y las clases terratenientes de la zona, ya que significaba una amenaza real a sus intereses, es decir, la posibilidad de perder el territorio que ellos mismos, y sus predecesores, hab√ɬ≠an usurpado para acrecentar su ganancia.

Para esto, durante el a√ɬĪo 2002, desde los altos niveles del Ministerio del Interior y, en t√ɬ©rminos pr√ɬ°cticos, desde las manos de Jos√ɬ© Alejandro Bernales se articul√ɬ≥ una operaci√ɬ≥n de contrainsurgencia a trav√ɬ©s de la DIPOLCAR para anular la supuesta presencia terrorista que habitaba las luchas de recuperaci√ɬ≥n territorial impulsadas principalmente por la CAM. Entonces, con la vuelta de siglo, la idea de terrorismo se instalaba fuertemente desde el Estado con la finalidad de destruir cualquier amenaza a sus intereses y, supuestamente, para erradicar cualquier intimidaci√ɬ≥n que afectara la √ʬĬúseguridad del pa√ɬ≠s√ʬĬĚ. As√ɬ≠ nace la denominada √ʬĬúOperaci√ɬ≥n Paciencia√ʬĬĚ.

A nuestro parecer, tal operaci√ɬ≥n se articul√ɬ≥ de manera multidimensional y en t√ɬ©rminos de larga duraci√ɬ≥n. Porque, la inteligencia pol√ɬ≠tica ten√ɬ≠a claro que solo con una ofensiva policiaca, los avances que hab√ɬ≠a obtenido la CAM como organizaci√ɬ≥n no podr√ɬ≠an ser contrarrestados en su totalidad. As√ɬ≠ que, m√ɬ°s all√ɬ° de los montajes policiales, consideramos que la estrategia de este plan era impulsar adem√ɬ°s una serie de medidas desarrollistas, sintetizadas en las iniciativas de la CONADI de tipo pol√ɬ≠tico-culturales, dependientes del integracionismo estatal y con efectos medi√ɬ°ticos, es decir, controladas por los medios de comunicaci√ɬ≥n de masas, con el fin de lograr una desarticulaci√ɬ≥n profunda de la CAM, a trav√ɬ©s de la seducci√ɬ≥n de las comunidades por medio de beneficios clientelares (proyectos), lo que pretende destruir el ordenamiento comunitario ancestral y con ello, la producci√ɬ≥n del sujeto √ʬĬúterrorista√Ę¬Ä¬Ě como el nuevo enemigo interno nacional al que hay que aislar y aniquilar.

De este modo, se justificaba la constante militarizaci√ɬ≥n y paramilitarizaci√ɬ≥n √ʬĬď ejemplo de esto es la aparici√ɬ≥n del Comando Hern√ɬ°n Trizano √ʬĬď de las rutas que conectan las diversas comunidades del wallmapu, la proliferaci√ɬ≥n de proyectos de desarrollo impulsado por el capital privado y estatal y la criminalizaci√ɬ≥n de los procesos de recuperaci√ɬ≥n territorial. En tal escenario, nuestra respuesta deb√ɬ≠a ser contundente y avanzar desbordando los complejos modos de dominaci√ɬ≥n que se nos impon√ɬ≠an para arrinconar nuestros logros.

En noviembre del a√ɬĪo 2002 fue asesinado por carabineros Alex Lem√ɬļn en una recuperaci√ɬ≥n de tierras sostenida por la comunidad de Montutui Mapu, hecho que se enmarc√ɬ≥ en la arremetida represiva que el Estado hab√ɬ≠a comenzado a√ɬĪos atr√ɬ°s en contra de la CAM y, particularmente, vuelve a centralizar la idea de terrorismo para justificar la persecuci√ɬ≥n pol√ɬ≠tica a la que fue sometida nuestra organizaci√ɬ≥n no tan s√ɬ≥lo en t√ɬ©rminos de inteligencia policiaca, sino tambi√ɬ©n en t√ɬ©rminos medi√ɬ°ticos; para esta fecha el Mercurio √ʬĬď peri√ɬ≥dico abiertamente de derecha √ʬĬď publica un listado que conten√ɬ≠a nombres de diversos militantes de la CAM sindicados como responsables de establecer focos de violencia en sectores mapuche.

As√ɬ≠, las arremetidas contra las comunidades que resistieron la construcci√ɬ≥n de las represas en Ralco y Pangue a fines de los 90s y los distintos procesos de lucha mapuche de reivindicaci√ɬ≥n territorial que hab√ɬ≠amos venido dirigiendo hace a√ɬĪos. La muerte de Lem√ɬļn, nos ense√ɬĪ√ɬ≥ que nuestra actividad pol√ɬ≠tica estaba imposibilitada de ser p√ɬļblica. Ya para el a√ɬĪo 2002, y con la operaci√ɬ≥n paciencia desarroll√ɬ°ndose plenamente, todas las estructuras de la CAM entran en clandestinidad y se asume esta forma operativa como sustancial para el ejercicio pleno de nuestro proyecto pol√ɬ≠tico de reivindicaci√ɬ≥n territorial y pol√ɬ≠tica para sentar las bases de la Liberaci√ɬ≥n Nacional Mapuche.

Superando los obst√ɬ°culos que la inteligencia colocaba para nuestro desarrollo pol√ɬ≠tico estrat√ɬ©gico este no claudic√ɬ≥ en sus modos de lucha. Las evidencias de la t√ɬ°ctica impulsada por los sectores m√ɬ°s radicales del movimiento mapuche, en el cual la CAM se posicionaba como estandarte ideol√ɬ≥gico y organizativo, se demostraba con n√ɬļmeros concretos; a comienzos de siglo ya se hab√ɬ≠an recuperado efectivamente 17 mil hect√ɬ°reas de tierras ancestrales.

No obstante, la estrategia de criminalizaci√ɬ≥n consegu√ɬ≠a una de las primeras condenas a mapuche bajo la Ley Antiterrorista; los lonkos Pascual Pichun, de la comunidad de Temulemu, y Aniceto Norin, de la comunidad de Didaico, fueron condenados cinco a√ɬĪos y un d√ɬ≠a de prisi√ɬ≥n por amenazas terroristas a terratenientes de fundos en la IX regi√ɬ≥n. Tal cuesti√ɬ≥n abri√ɬ≥ un panorama jur√ɬ≠dico pol√ɬ≠tico que nunca m√ɬ°s ha sido cerrado por el Estado chileno, inculpando una y otra vez y particularmente a la CAM de ejercer acciones de tipo terrorista.

Sin embargo la CAM en este per√ɬ≠odo hasta finales del 2007 segu√ɬ≠a desarrollando su estrategia basada en la resistencia y la reconstrucci√ɬ≥n Nacional, pero tal vez lo m√ɬ°s caracter√ɬ≠stico de esta fase, fue que nuestra organizaci√ɬ≥n se fue ampliando en su radio de acci√ɬ≥n pol√ɬ≠tica, es decir, su presencia e influencia se extendi√ɬ≥ a otros territorios, como la zona de Vilc√ɬļn, Alto Bio Bio y el Butahuillimapu, situaci√ɬ≥n que requiri√ɬ≥ de mayor esfuerzo de tipo org√ɬ°nico y pol√ɬ≠tico para direccionar la lucha territorial.

La muerte de Matías Catrileo, la consolidación de los ORT como estructuras operativas y del weichafe como sujeto político Mapuche
El 03 de enero del 2008 la comunidad Lleupeco de Vilc√ɬļn, en la IX regi√ɬ≥n, ingres√ɬ≥ a hacer una recuperaci√ɬ≥n territorial al fundo Santa Margarita, en manos del terrateniente Jorge Luchsinger. Esta era una de las tantas acciones en las cuales particip√ɬ°bamos como organizaci√ɬ≥n en conjunto con distintos integrantes de las comunidades locales que d√ɬ≠a tras d√ɬ≠a comenzaban a considerar la reconstituci√ɬ≥n territorial como una necesidad fundamental para nuestra liberaci√ɬ≥n. En tal acci√ɬ≥n, y bajo tales objetivos pol√ɬ≠ticos, particip√ɬ≥ nuestro destacado weichafe Mat√ɬ≠as Catrileo junto a otros militantes de la CAM.

Este fundo, que ven√ɬ≠a siendo custodiado por carabineros desde hac√ɬ≠a un tiempo, hist√ɬ≥ricamente ha sido parte del territorio ancestral que les fue usurpado a las comunidades del sector. Frente a esto, se decidi√ɬ≥ revertir tal situaci√ɬ≥n a trav√ɬ©s del control territorial mapuche, cuesti√ɬ≥n que fue respondida a sangre y fuego por las fuerzas policiales protectoras de los intereses terratenientes, cayendo asesinado el pe√ɬĪi Mat√ɬ≠as Catrileo por una bala disparada de forma cobarde y por la espalda, por el carabinero Walter Ram√ɬ≠rez Inostroza. Un agente del Estado, raz√ɬ≥n por la cual responsabilizamos directamente a las autoridades pol√ɬ≠ticas y del Estado chileno de este asesinato pol√ɬ≠tico.

En la historia interna de la CAM, la muerte de Mat√ɬ≠as nuevamente motiva a la organizaci√ɬ≥n a repensar el car√ɬ°cter de ciertas estructuras operativas que hab√ɬ≠an sido tensionadas por las nuevas condiciones de seguridad, persecuci√ɬ≥n y hostigamiento promovidas por el Estado y los terratenientes en el wallmapu. En t√ɬ©rminos concretos, desde el asesinato del Weichafe Catrileo, la CAM se comienza a poner en cuesti√ɬ≥n la viabilidad de seguir impulsando los procesos de resistencia y autodefensa mediante grupos muy amplios de comuneros y comuneras. Las acciones de √ʬĬúmasas√ʬĬĚ, consider√ɬ°bamos, deb√ɬ≠an coordinarse de otra manera para evitar los asesinatos pol√ɬ≠ticos e incrementar los niveles de protecci√ɬ≥n hacia nuestra militancia.

Tales din√ɬ°micas hab√ɬ≠an generado graves problemas de seguridad ya que, pese a que siempre se realizaban con cierto grado de coordinaci√ɬ≥n, expon√ɬ≠an a un gran n√ɬļmero de personas a escenarios riesgosos de violencia y represi√ɬ≥n. Sumado a esto, no exist√ɬ≠a la capacidad operativa ni el armamento b√ɬ°sico suficiente para responder de manera masiva ante las reacciones armadas de los terratenientes y los grupos paramilitares activos en las √ɬ°reas de conflicto. De esta manera, con la muerte de Catrileo, la CAM decidi√ɬ≥ evitar el impulso de acciones de un alto nivel operativo en las que participaran pu pe√ɬĪi o pu lagmen sin la preparaci√ɬ≥n mental y f√ɬ≠sica pertinente y sin la capacidad militar adecuada.

Evidentemente las denominadas √ʬĬúacciones de masas√Ę¬Ä¬Ě no cesar√ɬ≠an ya que siempre ocuparon un lugar central en la t√ɬ°ctica de la CAM, sin embargo, fue urgente la composici√ɬ≥n de grupos operativos m√ɬ°s espec√ɬ≠ficos que llevaran a cabo acciones de distinta complejidad log√ɬ≠stica y que, a su vez, se articularan sobre una identidad territorial caracter√ɬ≠stica pertinente a la diversidad de expresiones culturales mapuche en donde la CAM ten√ɬ≠a alg√ɬļn tipo de presencia. As√ɬ≠, nacen los √ɬďrganos de Resistencia Territorial (ORT) como los grupos operativos fundamentales en la estrategia de la CAM.

Sin duda los ORT marcaron un hito fundamental en nuestra historia como organización, ya que constituyeron la base política y militar de nuestra táctica para el nuevo periodo que se abría, que por cierto era de mayor confrontación contra el Estado y el sistema de dominación capitalista.

A nuestra consideración, nos habían asesinado otro Weichafe porque las clases en el poder sabían que nuestros avances orgánicos constituían su retroceso estructural. Es por este motivo que fue necesario reconstituir al sujeto político idóneo que participara en estas unidades orgánicas, pero esto en el marco de la resignificación que vamos viviendo los mapuche. Así, el Weichafe emergió nuevamente como aquel militante altamente preparado en términos políticos, militares, morales y culturales para realizar todo tipo de tareas de distinta complejidad que requiriera la organización. A su vez, todos los ORT cuentan con un grado de autonomía que permite, por un lado, la determinación de resoluciones en conjunto con los intereses de las comunidades y, por otro, un nivel de flexibilidad para materializar las condiciones de seguridad frente a la inteligencia policial y a la persecución política ejercida por el Estado.

Ya para este periodo la CAM ejerc√ɬ≠a su praxis pol√ɬ≠tica en tres tipos de acciones concretas; por un lado, continuar√ɬ≠a en los procesos de recuperaci√ɬ≥n territorial agudizando el conflicto abierto en contra del Estado y del capital. Tambi√ɬ©n, avanzar√ɬ≠a en lo que denominamos √ʬĬúel control territorial√Ę¬Ä¬Ě como una forma avanzada de ejercer soberan√ɬ≠a multidimensional sobre el territorio y no tan s√ɬ≥lo como un ejercicio de apropiaci√ɬ≥n ef√ɬ≠mero. Es decir, comenzamos a articular iniciativas de sustento productivo (siembras), habitacional (casas- rucas) y culturales (Guillatuwe, Paliwe), dentro de las recuperaciones con el fin de romper con los hechos la propiedad privada sostenida por la apropiaci√ɬ≥n capitalista. Y tercero desarrollar acciones de sabotaje a todo tipo de instalaci√ɬ≥n principalmente maquinarias e instalaciones muebles e inmuebles de forestales y centrales hidroel√ɬ©ctricas apostadas en nuestro territorio reivindicado.

Estas acciones básicamente de tipo incendiarias pasarían a tomar un papel central en los procesos de antagonismos y disputa que hemos sostenido contra la inversión capitalista en el Wallmapu, cuestión con la cual intentamos generar un quiebre y un posterior desalojo del poder burgués sobre nuestro territorio ancestral.

Era innegable que la CAM a trav√ɬ©s de los ORT comenz√ɬ≥ a ejercer una desestabilizaci√ɬ≥n considerable para las tramas de dominaci√ɬ≥n en el Wallmapu. Y como lo ha hecho hist√ɬ≥ricamente, el Estado respondi√ɬ≥ de manera violenta y punitiva ante nuestra expresi√ɬ≥n de lucha concreta y arremeti√ɬ≥ en contra de nuestra organizaci√ɬ≥n. As√ɬ≠, precisamente en este contexto y utilizando como excusa el denominado √ʬĬúatentado√Ę¬Ä¬Ě contra el Fiscal Elgueta en el sector Puerto Choque √ʬĬď comienza una nueva ofensiva de inteligencia y criminalizaci√ɬ≥n contra la dirigencia de la CAM en las zonas del Wallmapu donde la organizaci√ɬ≥n ten√ɬ≠a fuerte presencia. Esto m√ɬ°s all√ɬ° de las zonas de Arauco, Malleco, fueron golpeadas estructuralmente en Ercilla, Collipulli, Vilc√ɬļn y algunos alrededores de Temuco sufrieron los embates de la inteligencia que, bajo la justificaci√ɬ≥n de terrorismo, intentaba una vez m√ɬ°s desarticular a la CAM.

Hacia finales del 2009 el 80% de la dirigencia de la CAM estaba en condición de prisión política en contexto de un gobierno de derecha.

El periodo del reflujo y la recomposición; la CAM hasta nuestros días.
Fueron 86 d√ɬ≠as de huelga de hambre que sostuvieron durante el 2011 nuestros weichafe H√ɬ©ctor Llaitul, Ram√ɬ≥n Llanquileo, Jonathan Huillical y Jos√ɬ© Huenuche frente a la condena de m√ɬ°s de 20 a√ɬĪos que les otorgaron por el supuesto ataque contra el fiscal Elgueta. Tal din√ɬ°mica (las huelgas de hambre) enquistaba una paradoja profundamente nociva para el movimiento mapuche; ante la imposibilidad de resistir en el territorio, el cuerpo deb√ɬ≠a ser utilizado como instrumento de lucha frente a los actos punitivos de la represi√ɬ≥n estatal y, aunque este se enfermara y deteriorara, por cuestiones de formaci√ɬ≥n y convicci√ɬ≥n no era posible claudicar para un militante de la CAM, ni adentro ni afuera de la c√ɬ°rcel, y as√ɬ≠ fue asumido, al menos por los m√ɬ°s destacados dirigentes.

No obstante, pese a los discursos de algunos, tal fórmula se desvaneció en la práctica. Las operaciones de inteligencia y principalmente la cárcel, surtieron cierto efecto sobre los sectores más inestables de nuestra organización, los cuales poco a poco se fueron alejando o en diversos casos nos vimos en la obligación de separarlos para preservar la línea y los principios de la organización.

Aun así, supimos leer tales condiciones y articular una respuesta táctica a este ejercicio de contrainsurgencia. De este modo, dicha experiencia nos sirvió también para evidenciar el nivel compromiso con el proyecto de la CAM y, a fin de cuentas, para saber en cuál de todas las vías se posicionaban diversos luchadores del movimiento mapuche. En otras palabras, limpiamos aguas y fuimos capaces de fortalecer los principios fundamentales que impulsamos como organización anticapitalista, anticolonial y en lucha por la liberación nacional.

Quedó establecido que la lucha mapuche no es solo estar en los procesos de reconstrucción de nuestro pueblo, sino además en la resistencia concreta y real, que es enfrentarse a los enemigos de nuestro pueblo con las acciones directas y como Weichafe.

En tal contexto asumió como vocero uno de nuestros más destacado Weichafe, el fundador y dirigente de la CAM, Héctor Llaitul, el cual, además de sostener la huelga de hambre del 2008 y 2011, desarrolló otra huelga de hambre que duró 76 días en la cárcel del manzano y que permitió a la larga su desprocesamiento. Con Llaitul preso junto a una gran parte de la dirigencia de la CAM y con bastantes militantes criminalizados y perseguidos a través de diversas causas judiciales, se inicia en la organización un proceso de repliegue y reacomodo para dar respuesta a las nuevas necesidades y condiciones del periodo. En este sentido, fue necesario para nosotros continuar con el proceso de reclutamiento de weichafe y articulación de distintos ORT por el Wallmapu.

En este sentido, a diferencia de lo que sosten√ɬ≠a p√ɬļblicamente la inteligencia policial y el gobierno, el encarcelamiento de nuestros weichafe no obstaculiz√ɬ≥ el sostenimiento de nuestra organizaci√ɬ≥n. As√ɬ≠, estamos seguros de que la l√ɬ≥gica de la represi√ɬ≥n no alcanz√ɬ≥, ni alcanzar√ɬ°, a opacar el sustento pol√ɬ≠tico, ideol√ɬ≥gico y cultural que sostiene el ejercicio pol√ɬ≠tico de nuestros pu Weichafe, los ORT y la CAM como organizaci√ɬ≥n, ya que esta opera sobre la l√ɬ≥gica de neutralizar estructuras cl√ɬ°sicas de la izquierda nacional la cual, subjetiva y pol√ɬ≠ticamente, se distancia de nuestro proyecto enraizado en lo mapuche, que adem√ɬ°s de ser anticapitalista es anticolonial, cuestiones fundamentales en el camino de lucha por la liberaci√ɬ≥n como Pueblo Naci√ɬ≥n.

Pese a distintos reacomodos y repliegues t√ɬ°cticos, en este contexto emprendimos como organizaci√ɬ≥n una serie de v√ɬ≠nculos estrat√ɬ©gicos que dieron certeros golpes a la estructura de dominaci√ɬ≥n en diversos lugares del territorio Mapuche. Algunos de estos los establecimos con Resistencia Ancestral Mapuche √ʬĬď RAM en el Puelmapu y con el proceso de Resistencia del Pilmaiken por ejemplo. La base sustancial de estos v√ɬ≠nculos tuvo como din√ɬ°mica central el despliegue de diversos ORT en las zonas de conflicto, cuesti√ɬ≥n que fue prioridad en nuestra actividad como CAM durante los √ɬļltimos a√ɬĪos. Expresi√ɬ≥n de tal prioridad ha sido nuestra presencia en diferentes iniciativas de control territorial en sectores como el territorio pehuenche del Alto B√ɬ≠o B√ɬ≠o o en el Butahuillimapu, en donde la praxis pol√ɬ≠tica ha sido llevada a cabo principalmente por ORT pertenecientes a la CAM.

Con el pasar del tiempo, la Coordinadora Arauco Malleco indudablemente se ha convertido en uno de los bastiones de referencia en la lucha Mapuche y en el movimiento indígena a nivel continental y mundial. Tal cuestión no ha sido tan sólo reconocida por sectores winka proclives a nuestras reivindicaciones, sino también por nuestros enemigos directos, es decir, por fracciones empresariales y conservadoras que en más de una oportunidad nos han llamado a iniciar una tregua y un diálogo con el fin de frenar nuestra praxis rebelde en el Wallmapu. Esto, sin lugar a dudas, es una muestra de que nuestra fortaleza política y práctica es observada como una amenaza real a los intereses del capital.

Es por lo anterior que en septiembre del 2017, se desarrolla el Plan Hurac√ɬ°n como una operaci√ɬ≥n de inteligencia de gran envergadura impulsada desde el Estado Chileno con el fin de lograr la criminalizaci√ɬ≥n en el √ɬ°mbito pol√ɬ≠tico judicial y la demonizaci√ɬ≥n de la causa mapuche en el √ɬ°mbito pol√ɬ≠tico √ʬĬď medi√ɬ°tico, la que fue dirigida principalmente en contra de destacados dirigentes de la CAM y otras expresiones de resistencia. Con el paso del tiempo este plan se desplom√ɬ≥ y qued√ɬ≥ al descubierto uno de los m√ɬ°s grandes montajes desarrollados por las autoridades del gobierno de turno y la inteligencia policial al servicio del empresariado.

Pero más allá de las dinámicas policiales corruptas que subyacen en la operación Huracán, la intención también fue mediática con el objeto de instalar en el imaginario colectivo de la sociedad nacional e internacional la existencia de terrorismo en las reivindicaciones mapuche, para así instalar un escenario de guerra desde el Estado en contra de la resistencia de nuestro pueblo, así se instala e reinstala la Ley Anti Terrorista, la Ley de Inteligencia, la militarización, el comando Jungla, entre otros, es decir la represión y persecución política con la resultante de muerte y cárcel para los más destacados militantes de la causa mapuche.

En este recorrido hemos podido dar cuenta que, innegablemente, la historia de la CAM no es una historia lineal, más bien, es la historia de una organización que paso a paso, y en medio de fuerte tensiones y contradicciones, fue capaz de consolidar un proyecto político para la liberación nacional. Es la historia de una colectividad constituida desde abajo, en la resistencia, desde el territorio, en clandestinidad, desde la cárcel; de una militancia ejemplar. En definitiva, es la historia de una organización que cuando todo parecía dirigirse hacia la consolidación del Estado, marcó un antes y un después en la lucha del pueblo Nación mapuche.

Por territorio y autonomía para el pueblo nación mapuche
Avanzamos hacia la liberación nacional
Amulepe tai√ɬĪ weichan
Weuwai√ɬĪ √ʬĬď marrichiweu


Comisión política, Coordinadora Arauco Malleco

Fuente: Centro de Documentación Mapuche, Ñuke Mapu

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2025-02-02

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