La Nueva Provincia, Bahía
Blanca (Buenos Aires), 20 de julio de 2002.
UNA RECORRIDA POR EL MAYOR YACIMIENTO
DE GAS DE SUDAMERICA
El yacimiento de donde
proviene el 70% del gas que produce Repsol-YPF en todo el país inició
su producción en 1919. Desde allí se provee del fluido a
Chile, el centro oeste del país y el Gran Buenos Aires. En su operación
participan varios bahienses.
Entre los rojos de hermosas bardas que la infinita paciencia de los vientos supo dejar al descubierto, un puñado importante de bahienses o de quienes alguna vez lo fueron por adopción y pasaron por las aulas de la Universidad Nacional del Sur forman parte de la fuerza de trabajo que tiene a su cargo la explotación del yacimiento de gas de Loma de La Lata, en la provincia de Neuquén, el más importante de Sudamérica.
La responsabilidad
de comandar los esfuerzos de todo el grupo pertenece a Jorge Borrelli,
un ingeniero químico bahiense con profusa actividad en el área
petrolera, y que para quienes rondan los 50 y poseen algo de memoria fotográfica
es hasta fácil de identificar.
Borrelli supo despuntar alguna vez
su inclinación por la práctica del básquetbol a nivel
local, aunque se definió como un entusiasta del buceo, un deporte
que lo sumó a las filas de La Hermandad de los Escualos y hoy lo
sigue contando entre sus adeptos, "a pesar --dice-- que estas aguas son
más frías", con referencia a los ríos patagónicos.
"Nuestra
responsabilidad en el aseguramiento de la provisión de gas es absoluta;
los demás productores nos abastecen en función de sus posibilidades,
pero Repsol debe tener siempre disponibilidad para hacer frente a picos
de demanda", sostuvo.
No obstante,
a diferencia de lo ocurrido en otros inviernos, la caída generalizada
del consumo es manifiesta.
"Nunca
se notó tanto el efecto ahorro. Al anochecer la gente apaga todo
y vuelve a encender recién por la mañana", confiaron los
especialistas.
Suma
de recursos. La Argentina posee grandes reservas de gas natural en
cuatro cuencas hidrocarburíferas que producen grandes volúmenes
del fluido y que en parte se inyectan al sistema de transporte troncal.
Estas son la cuenca noroeste (15,7%); la cuenca neuquina (60%); la de San
Jorge (5,8%) y la cuenca austral (18,45%). La cuenca cuyana sólo
aporta el 0,14%.
El gas,
constituido básicamente por metano (80% a 95%), además de
anhídrido carbónico, nitrógeno e impurezas de azufre,
debe ser sometido a elevadas presiones para poder ser licuado y posteriormente
transportado.
En la jerga,
la formación productora (de gas básicamente) se conoce como
Sierras Blancas y la roca madre (es donde se genera el recurso) se denomina
Quintuco-Vaca Muerta.
Dependiendo
de la ubicación que se adopte dentro de la cuenca, que esencialmente
es una cubeta, la formación Sierras Blancas puede hallarse entre
los 2.700 y 2.900 metros de profundidad y su espesor útil está
estimado en 89 metros.
Las perforaciones
pueden superar los 3.200 metros de profundidad, para tratar de encontrar
gas en otra capa productora conocida como Lotena ( de 3.100 a 3.200 metros)
y con un espesor útil de 10 metros y las presiones del fluido en
el yacimiento pueden variar entre 100 y 300 kilos por centímetro
cuadrado.
Los pozos,
una vez terminados, son ensayados durante unos 10 a 15 días, hasta
captar sensibles cambios de presión del gas, que luego son extrapolados
a través del tiempo para predecir la vida útil del yacimiento.
"Durante
estos ensayos se pueden observar todas las fases de las mareas, tal cuál
ocurren en los mares debido a la atracción lunar, pero a 3.000 metros
de profundidad, que es de donde emana el gas", explicó Roberto Villa,
un geólogo nativo de Plaza Huincul, que también pasó
por las aulas de avenida Alem 1.253 y recordó gratamente la formación
recibida.
Estos pozos
se entuban con cañerías telescópicas de acero que
arrancan en superficie con un diámetro de 13 3/8 pulgadas, continúan
con 9 5/8 y siguen con 7" hasta la base de la formación Sierras
Blancas (2.900 metros). Unos doscientos metros antes se dispone un obturador
(packer) para evitar la fuga del gas. Finalmente, de allí hasta
su finalización, la perforación se continúa con una
cañería de 5 pulgadas.
Hacia Bahía Blanca. El gasoducto que une Loma de la Lata con Bahía Blanca y que alimenta también la planta de Mega tiene 1.360 kilómetros de longitud, con diámetros que varían desde 36 a 24 pulgadas. Dos turbocompresores de 4.500 caballos de fuerza impulsan el fluido desde el yacimiento.
No obstante, Loma de la Lata tiene requisitorias más importantes. De su producido y distribución, desde la planta Mega que Repsol-YPF posee en el yacimiento, dependen el gasoducto Pacífico, de 20 pulgadas de diámetro, con destino a Chile; el gasoducto Centro Oeste, de 30 pulgadas; el gasoducto Neuba II, de 36 pulgadas y el Neuba I, de 24 pulgadas, que atienden las necesidades del Gran Buenos Aires, y otro de menor importancia que se dirige a Neuquén.
Hacia Chile
se envían por día 2,7 millones de metros cúbicos de
gas (Mm3); 2,5 Mm3/día van hacia Uruguayana y 36 Mm3/día
se distribuyen en el mercado interno.
De acuerdo
a datos provenientes de la Secretaría de Combustibles, pertenecientes
a 2001, la unidad de negocios de Loma de la Lata participa con el 70% del
gas producido por Repsol a nivel nacional (55%) , mientras que el 30% restante
pertenece a otras compañías, por lo general asociadas.
La UNLL tiene una superficie de 2.730,37 kilómetros cuadrados operados y 2.922,20 kilómetros cuadrados sin operar. Su producción se inició en 1919 y registra 659 pozos en extracción efectiva. Según los especialistas, las reservas exploradas cubren la demanda de los próximos 18 años y su producido acumulado, a diciembre de 2001, es de 1,213 millones de barriles.
La región,
tan deslumbrante a los ojos de los especialistas en temas de hidrocarburos
es también centro de una enconada lucha de intereses entre los mapuches
de la comunidad Kaxipayiñ asentados en la zona y la empresa Repsol-YPF.
La lucha se libra en los tribunales pero también en el terreno,
alimentada por la desconfianza mutua.
El último
conflicto de proporciones se produjo en marzo de este año cuando
la empresa decidió comenzar con la traza de un gasoducto de 16 pulgadas
que se dirigía al polo petroquímico bahiense y los mapuches
adujeron falta de autorización.
Para dar
una idea de lo que está en juego basta como referencia que la comunidad
mapuche de Loma de la Lata ha decidido demandar a Repsol-YPF por 445 millones
de dólares en concepto de daños sufridos en su territorio
por la explotación hidrocarburífera.
El ex presidente
Fernando De la Rúa fue quien acordó en 2000 con Repsol-YPF
la prórroga por la explotación del yacimiento de Loma de
la Lata hasta el 2027 --se extendió por 10 años, 17 años
antes de que venciera el plazo acordado--. Por ese nuevo contrato Repsol
pagó en su momento 300 millones de dólares.
De frente y de perfil
Borrelli
ingresó a YPF en enero de 1979, en Comodoro Rivadavia. Pasó
por los yacimientos de Cañadón Seco, Pico Truncado y Las
Heras durante 16 años; supo en Tartagal del rigor del clima salteño,
donde YPF realizó el primer proyecto helitransportado del país,
fue trasladado a Rincón de los Sauces (Neuquén) donde se
desempeñó durante 4 años y desde hace 1,5 años
está a cargo de la dirección de la Unidad Económica
Loma de la Lata.
El profesional
sostuvo que Repsol sigue adelante con su política de inversión
en nuevas áreas de explotación, después de haber concretado
las inversiones previstas durante 2002.
"La dinámica
de la empresa exigue estar preparado para desafíos cambiantes y
quizás esa sea la cuestión más innovadora", señaló
Borrelli.
Para Roberto
"Cachi" Villa, geólogo y responsable en la actualidad del área
de Relaciones Externas de Repsol-YPF con sede en Neuquén, y egresado
en 1972 de la UNS, quien no dudó en asegurar que tras la privatización
de la empresa estatal se ensanchó la participación de sus
empleados en la gestión y se avanzó decididamente en el cuidado
ambiental, su "matrimonio" de 34 años con YPF comenzó en
Tierra del Fuego, pero siguió en Catriel (Río Negro), Salta,
Santa Cruz, Plaza Huincul, Mendoza y finalmente Neuquén.
Participó
directamente del desarrollo de áreas hidrocarburíferas (petróleo
y gas) en Loma de la Lata y Rincón de los Sauces y de petróleo
en Mendoza, donde estuvo a cargo de la gerencia.
"Creo que
la transformación que experimentó esta empresa al pasar al
campo privado y su empuje en el terreno comercial fueron dos de las experiencias
más interesantes", señaló.
Por su
parte, Cecilia Callejas, quien egresó de la UNS en 1981 y en 1985
ingresó en la Gerencia de Investigación y Desarrollo de YPF
ubicada en Florencio Varela, se desempeñó en el Laboratorio
de Análisis Especiales de Mendoza e ingresó en 1998 en el
área de Medio Ambiente de Loma de la Lata.
Enrique
Mario Lalli, quien también pertenece a este sector manifestó
que "la mejora en aspectos de seguridad industrial fue ostensible, porque
en toda la empresa se habla el mismo lenguaje".
Una cuestión
que llegó con la privatización fue la presentación
parcial de resultados cada semana. Seguir el análisis diario de
la evolución de cada área aportó a la gestión
mejores resultados según confiaron los propios protagonistas.
"Todos conocen
las cuentas y las inversiones que maneja cada área semana a semana,
y eso aporta transparencia a la gestión individual", confirmó
Borrelli.
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