Los conflictos que experimentan los pueblos indígenas difieren de las tendencias de otros conflictos. La promoción y respeto de los derechos y el acceso a la justicia de los pueblos indígenas en tiempos de conflicto y postconflicto son indispensables para construir la paz, la reconciliación y la reconstrucción de la armonía en las sociedades postconflicto. La militarización, la supresión de las garantías constitucionales, los derechos territoriales y los derechos colectivos que se han impuesto en el territorio mapuche determinan la necesidad de identificar estrategias para asegurar la paz.
Se llegó a decir que bajo el imperio de los Yanquetruz, a semejanza de la España imperial, "nunca se ponía el sol". Y su representante más famoso, José María B. Llanquetruz (otra grafía de su apelativo), fue apodado con toda justeza "el cacique talentoso".
Cabe consignar que las empresas que mayor beneficio estatal han tenido desde la dictadura hasta la fecha, son: Forestal Mininco CMPC (Grupo Matte) con más de setecientas cincuenta mil hectáreas de terrenos forestados; y Forestal Arauco – Celco (Angelini) con un millón doscientas mil hectáreas, que representan el 70 % de la industria, y quienes buscan ampliar, de manera intensa, la extensión del modelo forestal a sectores campesinos y de comunidades Mapuche en el centro sur, anexando estos terrenos a sus intereses, trasladando riesgos y consecuencias a pequeños y medianos propietarios, manteniendo ellos el poder adquisitivo de las cosechas y los precios del mercado nacional.
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El fallo de la Haya y el nerviosismo nacionalista que recorre ciertos medios, me mueve a hacerles llegar tres viejos textos a propósito de la Guerra del Pacífico y de los nacionalismos en nuestros países.
Esperando que sirvan para combatir el chauvinismo y la xenofobia.
Uno de los temas centrales de las reivindicaciones exigidas por la movilización mapuche es la entrega de autonomía territorial en la cual puedan desarrollarse en plenitud las disposiciones contenidas en el Convenio 169 de la OIT (1989) y en la Declaración Universal de Naciones Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas (2006), ambas ratificadas por Chile.