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Carta por el agua y por la vida

“Hemos notado en el último tiempo cambios en las cosechas, las lechugas se subieron, las flores se quemaron, los piñones se adelantaron en un mes, el volcán no tiene nieve y los ríos y esteros están secos. Nuestra tierra se seca, la ñuke mapu nos da pistas y mensajes para proteger el agua que nos da vida.”

Primero vinieron por la tierra, luego hicieron el devoro con el bosque, y ahora vienen por nuestra fuente de vida: el agua. El agua es la base de toda vida y junto al sol y la tierra, permiten la existencia de todos los seres vivos, incluida la de nuestra especie.

El agua fue alguna vez un bien que era de todos, ya sea para la producción de alimentos y la ganadería, para el consumo diario de agua potable y la generación de energía eléctrica como un bien social y no de lucro. El acceso libre y equitativo al agua era un derecho humano fundamental.

Pero esto cambió por el egoísmo, la avaricia y el orgullo que gobierna el corazón de unos pocos quienes viven cosechando lo que otros crean, trabajan y siembran. En el caso de nuestro país y territorio; es el mal gobierno quien ha permitido que el agua pase de ser un derecho a una mercancía.

Decimos mal gobierno porque no escucha la voz llena de sabiduría de la gente de comunidades y pueblos, a la que le debe servir, y hace caso omiso a la evidencia científica y el buen sentido común, vendiéndose y protegiendo los intereses de las empresas extranjeras y nacionales como el caso de la Fábrica Celulosa-Arauco de Celco que no conforme con destruir el santuario de la naturaleza, insiste en botar sus desperdicios en al mar y arruinar a su paso la vida y las relaciones humanas de la comunidad de Missisipi y Mehuin.

O como en el caso de los siete Proyectos Hidroeléctricos de Colbun, Endesa y SN Power que pretenden cortar en varios puntos los Ríos de la Región, en los territorios de Liquiñe, Coñaripe, Desague Riñihue del Río San Pedro (Calle-Calle) Maihue, Choshuenco y Lago Neltume; para generar energía para las explotaciones mineras del norte y para la producción industrial que representan el 71 % del consumo energético nacional, en contraposición al 17% que representa el consumo residencial de todos los habitantes del país.

En los casos expuestos este mal gobierno, los políticos y los empresarios pasan a llevar los derechos ancestrales del pueblo mapuche que están ratificados en acuerdos internacionales firmados por el Estado como el acuerdo 169 de la OIT y la Declaración Universal de los derechos de los pueblos originarios de las Naciones Unidas.

Qué decir en el caso de las ciudades y pueblos con el cobro excesivo del agua potable y el tratamiento de las aguas servidas, así como el costo del servicio eléctrico que afecta gravemente mes a mes la economía familiar.

Lamentamos que detrás de todos estos hechos este siempre en primer lugar el lucro y la ganancia de unos pocos y no el bienestar y la felicidad de muchos. Nos hablan de crisis energética, de desarrollo económico y de creación de fuentes de trabajo… ¿pero a qué costo social y ambiental? Jamás hablan de vivir mejor, de una distribución justa y de vivir en armonía con la naturaleza.

Por eso las organizaciones que suscriben esta carta hacen un llamado a las organizaciones sociales, comunidades mapuche, empresarios turísticos, campesinos, dirigentes sociales, jóvenes, estudiantes, niños y niñas a unirse a las actividades organizadas a nivel comunal y regional.

A nivel comunal, convocamos para este 17 de marzo a una jornada de acción contra las represas con videos, foro comunitario y acto cultural a realizarse en la Ruca mapuche.

Y a nivel regional las organizaciones firmantes, nos sumamos a las actividades que se realizaran en la capital Valdivia en el marco de la movilización social por el agua este domingo 22 de marzo a partir del mediodía.

Porque el agua es de todos: Nacionalización del Agua, ahora!

Porque el agua es nuestra vida y no una mercancía

Cuídala, protégela, lucha para que corra libre

Panguipulli, marzo 16 de 2009

Suscriben: Parlamento de Koz Koz, Frente Ambientalista de Panguipulli, Comisión de Protección del Medio Ambiente, la Cultura Indígena y Turismo de Liquiñe, Centro Cultural Patio Azul, Centro Cultural El Canelo.