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Lunes 6 de julio de 2009 / La Nación

Occidentalización es catastrófica para la salud de indígenas en el mundo

La occidentalización del estilo de vida es catastrófica para la salud de los pueblos indígenas, que en los últimos años han experimentado un fuerte incremento en los casos de obesidad, dolencias cardiovasculares y diabetes tipo 2.

Así lo refleja un informe publicado en el último número de la revista médica The Lancet, que alerta también del aumento de los problemas físicos, sociales y mentales que aquejan a estas poblaciones derivados del consumo de alcohol y drogas.

Los profesores Michael Gracey, miembro de la ONG Unity of First People of Australia, y Malcolm King, de la Universidad de Alberta (Canadá), explican que las condiciones en las que viven los 400 millones de indígenas del planeta suelen implicar unos niveles sanitarios muy pobres y que el contacto con los modos de vida de la sociedad occidental no han hecho más que empeorarlos.

Gracey y King centraron su estudio en la población aborigen de Australia, pero consideran que sus conclusiones son extensivas a la mayor parte de pueblos indígenas del mundo, que, en su opinión, deberían ser animados a asumir la responsabilidad en lo que se refiere a los asuntos que afectaban la salud.

El informe hace hincapié en que la occidentalizacion de los pueblos indígenas ha causado un aumento alarmante de las enfermedades crónicas relacionadas con el estilo de vida.

Las dietas con exceso de calorías, grasas y sal, combinadas con una menor actividad física y predisposición genética, han causado, por ejemplo, que un 40 por ciento de los adultos aborígenes del noroeste de Australia tenga diabetes, un porcentaje que supera el 60 por ciento entre los mayores de 35 años.

Entre los niños indígenas de esa región son frecuentes los casos de sobrepeso o resistencia a la insulina en edades tan tempranas como los 5 años, mientras que entre los aborígenes menores de 17 años la tasa de diabetes es 18 veces superior a la que se registra en el resto de la población de la misma edad.

"De manera alarmante, las enfermedades crónicas relacionadas con el estilo de vida se están incrementando un 25 por ciento en cada década.

Es algo que se está convirtiendo en una catástrofe para la salud pública a escala internacional", se dice en el informe.

Gracey y King afirman que la solución pasa por adoptar medidas urgentes en materia de asistencia sanitaria a mujeres y niños, fomentar programas saludables de nutrición y prevenir y tratar las enfermedades infecciosas y las derivadas de los cambios de hábitos.

Pobreza y mortalidad

No sólo la diferencia de talla está relacionada con la pobreza, sino también la mortalidad infantil. En el caso de los indígenas del sur del país, varios aún viven en condiciones de vulnerabilidad social, a pesar del mejoramiento de las redes sociales que los incluyen. “Viven lejos, probablemente no tienen agua potable, su escolaridad es más baja. Entienden menos cómo preparar la alimentación, evitar las diarreas o diluir la leche cuando no pueden dar pecho. Todavía están en desigualdad en esos lugares”, explica la investigadora Patricia Bustos.

Por esta razón su tasa de mortalidad infantil aún es más alta que el promedio nacional (15 por mil nacidos vivos, versus los 9 registrados en el resto de la población, datos del año 2005). Los niños mapuches todavía tienen en estas zonas más enfermedades infecto-contagiosas y la atención en salud no es igual de accesible que para el no mapuche o para el mapuche que habita en las zonas urbanas.


Próxima generación más alta

El extenso trabajo de los expertos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile también permite predecir que la población estudiada tendrá, de adulta, una diferencia menor de tamaño con el resto de la población, que no tiene procedencia indígena. “La talla de la población indígena es una cosa de tiempo. En las próximas generaciones van a ir creciendo mejor, con mejores condiciones, económicas y de salud”, dice la doctora Patricia Bustos.

Las razones del mejoramiento en el crecimiento de los niños y adolescentes se relacionan con la mejor calidad de vida de los sectores empobrecidos de mapuches. El mayor acceso a la salud, mejor atención al nacer y durante sus primeros años de vida, más acceso a la educación y con ella la seguridad de una alimentación completa (desayuno, almuerzo, once y en los internados también cena) y balanceada hasta en los lugares más apartados y extremos de la Araucanía, donde hay más pobreza y la talla es menor.

Ello también explica por qué los adultos son más pequeños que los “huincas”. “Puede tener que ver con que ellos nacieron en áreas rurales y pobres. En esa época había más desnutrición, menor atención de salud, vivían más lejos, con menos acceso y llegaban a un consultorio con más dificultad, a veces con diferencia de varios días desde el inicio de una enfermedad. Esto hoy casi no ocurre, la atención de un embarazo, por ejemplo, es buena para cualquiera”, sostiene la especialista.

El doctor Amigo reafirma esa tesis. “La desigualdad que ha impactado a los pueblos indígenas ha ido disminuyendo y en la actualidad los mapuches chilenos están en condición de salud y nutrición adecuada y superior a la observada en otros pueblos indígenas de la región. Sin embargo, en sectores rurales aún existe mayor vulnerabilidad y es allí donde siguen existiendo las peores estadísticas”.


Categorías de los estudiados

Los investigadores estudiaron a los individuos en tres categorías:

*Extrema vulnerabilidad: zonas rurales muy apartadas y extremas.

*Media vulnerabilidad: comunas urbanas, alrededor de Temuco.

*Baja vulnerabilidad: en Santiago y zonas urbanas.

Mejor calidad de vida, pero nuevos riesgos

Hace 12 años tenían hasta 6 centímetros menos que el resto de la población chilena, su mortalidad infantil doblaba la cifra nacional y sufrían más enfermedades infecciosas y desnutrición. Una investigación de médicos de la Universidad de Chile y de La Frontera, cuyo último capítulo será publicado a fines de año, muestra cómo el mayor acceso de los indígenas a educación, salud y una mejor nutrición, ha significado que su talla se iguale a la de los “chilenos” y que la próxima generación de mapuches será más alta que sus padres.

En contraposición y siguiendo una tendencia mundial, la modernidad también ha traído nuevos males sanitarios a esta etnia.

Cada día hay más mapuches obesos -sobre todo urbanos- y los expertos indican que de no tomarse medidas focalizadas, desde las políticas públicas, éste será el problema más importante que enfrentarán los niños indígenas en el futuro.