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Domingo 25 de octubre de 2009 | | LND Cultura

Guerra de arauco-malleco

/ La Nación Domingo Por Luis Barrales *

* Dramaturgo chileno, autor de “Las niñas araña” y “H.P.” (Hans Pozo).

Bien ignorado, a través de un e-mail, Los mapuches de la Coordinadora Arauco-Malleco renunciaron a ser chilenos y nos declararon la guerra. Bien ingenuos se aburrieron de tolerar abusos y deciden tomar las armas de la guerra ignorando que el Chile independiente ya se la declaró hace siglos. Dos exactamente.

Uno lee los posteos de la gallada en los pocos sitios virtuales que informaron de la noticia y lo que más sorprende es ver cómo muchos chilenos miran la mapuchez como una otredad. Como si no hubiera nada de ellos en nosotros y tienen esa ridícula impresión de ser europeos y al leerlos da la sensación de que fuesen los indios brutos los que nos hubiesen invadido nuestra serena hispanidad y les preocupan más los camiones quemados que los mapuches apaleados, encarcelados y asesinados del mismo modo que a las viejas momias les espantó más los millones de Pinocho en el Riggs que los hornos de Lonquén. Péguense una mirada chilena y noten que sufrimos de amnesia, que somos fascistas, que no somos europeos, sino absurdos indios racistas. Porque aquí se desciende de violadores o de violados y América entera convive con ambos monstruos en la guata. Si ser mestizo es tener cara de indios y moral de españoles. Y es un mestizaje más quiltro y antiguo de lo que imaginamos, pues empezó antes de la llegada de Colón. Indios mezclándose con indios, indios violando a otros indios. Porque la infamia también es precolombina y hubo pueblos menos indios violando pueblos más indios. Cuando les daba la indiada imperial, arrasaban con los pobres indios. Pero no tenemos certeza de aquello, porque la historia es un concepto moderno que trajeron los conquistadores y hasta la Historia Mapuche fue escrita por españoles. Y habrá que confiar nomás, porque no nos queda otra.

Entonces se instala la pregunta maricona que te hacían cuando chico y uno tenía ganas de llorar cuando le preguntaban a quién quería más, si a la mami o al papi. Uno mestizo tiene puras dudas cruzadas, pero les deseo lo mejor a la familia de mi mami, aunque la guerra sea contra la de mi papi y uno tenga que llevar su apellido primero sin que nadie nos haya preguntado. Pero ganarla no va a ser fácil, van a necesitar coraje, voluntad, cerros de M 16 y sobre todo hordas de guerreros. Así que no corra para ellos la libertad de aborto, pueblen las llanuras con su morenez y que viva el pueblo y la Nación Mapuche. Y para que viva, que se reproduzcan.

El Chile de los dos siglos deberá también hacerse cargo del otro frente. El interno. El de los profesores despojados tal cual los mapuches, pero sin los pómulos hinchados.

Se juntan las deudas históricas porque el plazo se cumple en este sobajeado bicentenario. Los acreedores ya perdieron la paciencia. Si no paga el Estado, tendremos estado de sitio.